martes, 25 de enero de 2022

LA RECONQUISTA DE MALVINAS

 

 


DEL 2 DE ABRIL DE 1982


 César Lerena


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Con su precisión habitual, el Dr. Lerena presenta una visión muy diferente a la del Tata Yofre (1), distinguiendo bien la gesta de los errores y debilidades de los gobernantes que actuaron en 1982.


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El gobierno, para conmemorar los 40 años de la Guerra de Malvinas, se apresta a realizar una serie de charlas; actos recordativos; difusión de derechos; antecedentes históricos; búsqueda de apoyos y homenajes a los combatientes, etc. Ninguna política activa destinada a recuperar la soberanía plena en Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los territorios marítimos e insulares ocupados por el Reino Unido de Gran Bretaña. Mucho menos, resaltar la Recuperación de Malvinas ocurrida el 2 de abril de 1982 que se prolongó hasta el 14 de junio de 1982, después de 149 años de la ocupación militar británica ininterrumpida desde el 3 de enero de 1833.

El gobierno no quiere (y yo tampoco) atribuir esta Reconquista al dictador Galtieri; pero, en ese intento, sus sucesivas autoridades han confundido las motivaciones espurias de éste; la falta de oportunidad y de disponibilidad del armamento indispensable; la pésima planificación y conducción de los principales responsables; la incapacidad estratégica y, la falta de consentimiento nacional y autorización de los representantes legítimos del pueblo, entre otras razones, que podrían ser detalladas con mayor precisión y amplitud, con la Gesta Heroica de quienes ejecutaron la recuperación de Malvinas y la defensa del territorio nacional, combatiendo y cumpliendo fielmente con el juramento de “seguir constantemente la bandera y defenderla hasta perder la Vida”.

Depreciar la Reconquista, es desvalorizar el esfuerzo de los soldados, suboficiales, oficiales, mercantes, civiles y hasta pescadores combatientes y de sus familiares. Depreciar la Reconquista hace caer en abstracto y devalúa todas las condecoraciones y reconocimientos a los Veteranos de Guerra. Es una sanción que no puede alcanzar a quienes combatieron con honor y, su ocultamiento, es una condena explícita y una desmalvinización que se cumple hasta nuestros días devaluando la Reconquista y, manteniendo al país y a los argentinos postrados ante la Infamous Falange de Albión; quien, no solo utilizó todo su poderío militar durante la guerra, sino que después de ella nos desculturizó poniendo a la Nación de rodillas; consolidando la hegemonía del Reino Unido -a través de todos los gobiernos- mediante la persistencia de los Acuerdos de Madrid (1989/90); el de Nueva York (Ley 25.290); el Pacto de Foradori-Duncan; la protección y promoción de los bienes británicos (Ley 24.184); la derogación de la Ley 17.094 del Mar Territorial de 200 millas (Ley 23.968), etc. apropiándose de nuestra soberanía; de 1.639.900 km2 de territorio marítimo e insular y 250 mil toneladas anuales de recursos pesqueros, a la par de avanzar sobre los petroleros e internacionalizar el Atlántico Sur; sin detallar, las concesiones de servicios esenciales y explotación de recursos naturales que enajenan el patrimonio y el administración nacional. Todas decisiones odiosas que aún continúan vigentes.  

¿Por qué los gobiernos, por sancionar legítimamente a Galtieri, privan a los combatientes de Malvinas y a todos los argentinos de semejante orgullo nacional equiparable -o aún más- a la Reconquista de Buenos Aires de 1806? Ya que, si bien ésta tuvo como protagonistas a criollos, fue fundamentalmente de españoles (miñones y tercios catalanes, cántabros, asturianos, gallegos, castellanos, andaluces y aragoneses), orientales; granaderos e infantes de Marina; dragones y blandengues; milicias de caballería e infantería de Colonia y Montevideo; libertos negros y esclavos, bajo la conducción del francés Liniers. Una defensa española de civiles y militares radicados en Montevideo y Buenos Aires que reaccionó ante la invasión inglesa, mientras, que la Recuperación de Malvinas, fue una tarea de argentinos con el apoyo latinoamericano.

A Galtieri ya se le aplicaron los dichos previos a la derrota de Ayohuma del general Manuel Belgrano: “Yo respondo a la Nación con mi cabeza del éxito en la batalla”; pero, nunca supe, que una Nación ocultase una victoria, aunque su sostenimiento fuera efímero y adverso (La batalla de la Vuelta de Obligado fue por un día, terminó en derrota argentina y, tuvo 250 muertos y 400 heridos). Si a la Reconquista de Malvinas la ocultásemos por transformarse finalmente en una derrota, seguramente también deberíamos  encubrir el Éxodo Jujeno (1812) y las batallas de Vilcapugio (1813) y de Ayohuma (1813) del Gral. Belgrano; la de Cancha Rayada (1818) del Gral. San Martín; la de Tacuarembó (1820) del Gral. Artigas y, hasta la propia batalla de la Vuelta de Obligado (1845) del Gral. Mansilla, que, aún derrotados conmemoramos la fecha de este combate como el día de la soberanía nacional (Ley 20.770 del 26/9/74) y, es que, como refiere el escritor y corresponsal de guerra Arturo Pérez-Raverte «El modo más seguro de perder una batalla es creerla perdida». 

¿Los isleños británicos festejarán el 14 de junio de 2022 los 40 años de la segunda usurpación de Malvinas, o se lamentarán en este aniversario de no haber tenido suficientemente protegidas las Islas en abril de 1982? Festejarán, mal que nos pese, la expulsión de nuestras tropas de las Islas. ¿Qué debería hacer por su parte la Argentina? Conmemorar el 40 Aniversario de la recuperación de Malvinas después de 149 años de la invasión y ocupación militar británica interrumpida y, sancionar severamente -si aún no ha sido suficiente- a Galtieri y, a quienes, junto a él, tomaron la decisión y condujeron a los argentinos a la posterior derrota en el combate, por aquello de que: “Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después. Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no tienen planes premeditados” (Sun Tzu, “El Arte de la Guerra”).

Está claro que, según esa idea, Galtieri y otros generales y almirantes merecen la mayor de las humillaciones, pero ésta no puede trasladarse a los combatientes y al conjunto de los argentinos. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de un gobierno de facto, hubiese sido un gobierno elegido por la voluntad popular quien recuperara Malvinas? ¿No está acaso en la voluntad popular recuperar la soberanía plena de Malvinas? La respuesta puede encontrarse en la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional de 1994 aprobada por la representación unánime del pueblo: «La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino». ¿La forma para ello? Dependerá de nuestras capacidades y voluntad. Entre la acción bélica y la genuflexión, hay un gran abanico de acciones posibles.

Hay muchas formas para encaminarnos hacia una resolución favorable en la "Cuestión Malvinas" y desprendernos también, de la dependencia que impide el desarrollo de nuestras potencialidades. Las que anuncia el gobierno en la "Agenda de Malvinas 40 años" no hubiese ocupado en el diseño estratégico del Gral. Juan Domingo Perón ni un capítulo menor. No hay en esta Agenda, como he dicho, una sola política activa destinada a recuperar la soberanía plena en los territorios argentinos ocupados por el Reino Unido. Mientras nosotros damos charlas sobre Malvinas, los isleños británicos se llevan nuestros recursos, construyen puertos e instalan sistemas antimisiles, aun conociendo nuestra extrema debilidad. Es la excusa. No somos nosotros.

A esta altura el Consejo Nacional de Homenajes y Cultura de Malvinas (de eso trata la Ley 27.558) es difícil que pueda conciliar un Plan Nacional de Recuperación de Malvinas (además la ley no los faculta) ya que, por un lado, está integrada por miembros como Marcelo Kohen (que propuso un referéndum a los isleños, etc.), Susana Ruiz Cerutti (gestora de los Acuerdos Madrid) y Martín Balza (ejecutor de éstos desde su jefatura del ejército) y, también, donde conviven ideas antagónicas entre los excombatientes (dos, aunque la ley prevea solo uno ¿?), ya que, mientras Ernesto Alonso representando a un pequeño Centro local relata algunas ideas esotéricas: “nada tiene que ver (él) con los llamados Veteranos de Guerra” (sic) y, entiende como “una denominación castrense que apareció en los 90 de mano de los carapintadas” (sic), ignorando, que el Congreso Nacional sancionó la ley 25.370 declarando el 2 de abril “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas” e, igualmente, que el Presidente Néstor Kirchner, por Ley 26.110 definió esa fecha como feriado nacional inamovible y, la Agenda Malvinas 40 años: «tiene como ejes principales el (…) el homenaje del pueblo argentino a los (…) veteranos y veteranas de Malvinas» (Malvinas nos une. Argentina.gob.ar).

Además, Alonso no considera héroes a los combatientes de Malvinas: “es importante para la etapa que se viene deconstruir los estereotipos de HÉROE fundados en la lógica del patriarcado, dentro un pacto extremadamente machista” (sic) (Infobae 23/2/2020). Es decir, chau San Martín, Belgrano, Rosas, Güemes, Artigas, etc. y, por cierto, también los que ofrendaron su vida y combatieron en Malvinas. Estos dichos fueron repudiados por la Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos (39 Centros) que los consideraron “una bajeza total”; otro tanto hizo la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas y, entre otros, el excombatiente César Trejo que expresó: “dónde está el lugar de Juana Azurduy (…) primero nos tildaron de loquitos, después de niños y, por último, de víctimas, ahora Alonso nos trata de machirulos…” (Radio Gráfica, 3/3/2020).

En contrario, Adolfo “Fito” Schweighofer representante de la Comisión Nacional de Excombatientes de Argentina refiere a la Recuperación de Malvinas como “la Gesta de Malvinas del 2 de abril de 1982 (…) los Veteranos de Malvinas desde el primer día que volvimos del sur (…) qué mejor oportunidad que los 40 años de la Gesta (…) si nos quedamos en lo conmemorativo solamente apelaremos a la nostalgia…” (https://youtu.be/R7MqV2osa1l, 6/1/2022). Pareciera que, entre Alonso y Fito, después de 40 años, hay un abismo y no sólo terminológico. Aunque en ambos casos, no conozcamos sus planes.

Espero, que a 40 años de la Recuperación de Malvinas podamos “separar la paja del trigo” y, procedamos a conmemorar la Recuperación de Malvinas, con la salvedad indicada. Entiendo que si no se valoriza la Recuperación no se lamentará suficientemente la pérdida y, sin ello, no se habrán de poner las suficientes energías para lograr la integridad territorial y, evalúo que, frente a la posibilidad de utilizar herramientas proactivas, la “Agenda Malvinas 40 años” no está a la altura de las necesidades estratégicas de la Argentina y, en nada habrá de modificar la situación de sumisión y oprobio que padecemos todos los argentinos que sufrimos Malvinas como un desgarro infame a nuestra nacionalidad.

 

Como indica Alfonso Hernández-Catá “La guerra no empieza nunca en la primera batalla ni acaba con la última” y, yo modestamente digo: a Cancha Rayada le llegó su Maipú como también le llegará a Malvinas, si nuestra política deja de ser declamar, reclamar y cooperar unilateralmente.  


(1) http://www.foroazulyblanco.blogspot.com/2022/01/la-trampa.html

MUCHOS PIERDEN LA ESPERANZA

 


DE QUE ALGO PUEDA CAMBIAR EN LA ARGENTINA

 

"La única salida es el aeropuerto"


 el éxodo de jóvenes profesionales de Argentina


Veronica Smink

BBC News Mundo, Argentina, 25-1-21

 

Era febrero de 2002, y el país sudamericano atravesaba la peor crisis económica, política y social de su historia reciente.

 

El presidente -el quinto en menos de dos semanas- había ordenado que se "pesificaran" los depósitos en dólares, provocando una repentina devaluación que, en un instante, borró tres cuartos del valor de los ahorros de millones de personas.

 

Decenas de miles de argentinos dejaron el país durante la llamada "crisis de 2001".

 

Muchos, como los padres de Anat, habían perdido su trabajo, o tuvieron que cerrar sus comercios, y decidieron empezar de nuevo en otro lado.

 

Cuando Argentina logró recuperarse económicamente unos años más tarde, y se estabilizó políticamente, algunos de los emigrantes comenzaron a volver.

 

Fue el caso de Anat, que se mudó de nuevo a Argentina en 2011, con 29 años, y hoy vive en las afueras de Buenos Aires con su marido e hijo.

 

Aunque su país está sumido en una nueva crisis económica, con una inflación anual que supera el 50%, y una de las monedas más devaluadas del mundo, ella asegura que no se arrepiente de haber vuelto, y dice que, mientras siga teniendo trabajo, piensa quedarse en el país.

 

No obstante, señala a BBC Mundo que en los últimos tiempos viene observando una tendencia que le trae muchos recuerdos de lo que vivió hace dos décadas.

 

"Tengo varios amigos y conocidos que se están yendo", relata. "Algunos ya se fueron, otros planean irse este año".

 

Anat no tiene dudas de que el país está atravesando una nueva gran ola emigratoria, un fenómeno que muchos medios locales han apodado un "éxodo".

 

BBC Mundo consultó a la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina (DNM) sobre el número de emigrantes, pero un vocero del organismo explicó que no podrían brindar esa cifra.

 

El portavoz señaló que el motivo era "proteger los datos personales" de los viajeros tras presuntos ingresos irregulares a la base de datos de Migraciones durante la gestión anterior, que aún se investigan.

 

Sin embargo, el sitio de noticias A24 publicó en octubre pasado estadísticas que obtuvo de la DNM a través de un pedido de acceso a la información pública, que indican que entre septiembre de 2020 y junio de 2021 casi 60.000 personas emigraron.

 

Eso equivale a unos 200 emigrantes por día.

 

La cifra corresponde a las personas que pusieron "mudanza" como motivo de viaje en su declaración jurada, previo a dejar el país.

 

No obstante, expertos señalan que el número de emigrantes podría ser mucho mayor, ya que no todos los que planean irse de forma definitiva lo reconocen en sus documentos de viaje.

 

"No solamente se van los que declaran mudanza; hay otros que declaran viajar por turismo o estudios, pero que también pueden ser emigrantes", advirtió a A24 el director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo (IPMA), Leilo Mármora.

 

Fueron más de 445.000 los argentinos que viajaron por "turismo" durante esos 10 meses, y casi 15.000 lo hicieron por "estudio".

 

Otros 180.000 declararon "residencia" como motivo de su viaje, mientras que más de 142.000 dijeron que se iban por "trabajo".

 

Un cuarto de los que reconocieron que se estaban mudando de país viajaron a España, según información que la DNM pudo compartir con este medio.

 

Los siguientes destinos más populares fueron países limítrofes, como Paraguay, Brasil, Chile y Uruguay. El 5% se mudó a Estados Unidos.

 

No es fácil trazar comparaciones con la emigración de 2001, ya que en esa época no existían las declaraciones juradas indicando el motivo del viaje. Además, la población general era más chica.

 

Pero, a modo de referencia, podría tomarse un trabajo publicado en 2003 por el sociólogo Fernando Esteban, que estimó que entre 2000 y 2001 "abandonaron el país 118.087 argentinos".

 

Tomando eso como parámetro, se puede estimar que en esa época los emigrantes fueron, en promedio, unos 160 por día.

 

Esto ha llevado a algunos a advertir que la actual ola de emigración no tiene precedentes.

 

Quiénes se van

Más allá de los números, lo que destacan muchos medios es que el actual fenómeno migratorio está protagonizado por jóvenes profesionales, muchos de ellos altamente calificados, lo que significa una importante pérdida para Argentina.

 

Esto difiere de lo que pasó en 2001, cuando la emigración era mucho más heterogénea, tanto desde el punto de vista etario como profesional, e incluso socioeconómico.

 

Otra diferencia es que, hace dos décadas, muchos se fueron con lo poco que tenían -un gran número había perdido la mayor parte de sus ahorros en el llamado "corralito" financiero-.

 

Ahora, en cambio, los emigrados parecen estar viajando mucho mejor preparados, tanto logística como económicamente.

 

Es algo que notó Anat.

 

"Lo que se ve ahora está muy alejado del contexto que se vivió en 2001", señala. "El que se va hoy se va distinto. Tiene tiempo de planear. No se está escapando para poder darle de comer a los hijos".

 

De hecho, resalta que todos sus amigos que se fueron o planean irse tienen o tenían una buena posición económica en Argentina.

 

Daniela Mansbach se mudó con su familia a Madrid a mediados de 2021 con la intención de darle un mejor futuro a sus hijos.

 

Es el caso, por ejemplo, de su amiga Daniela Mansbach, una ingeniera de 38 años que se mudó a España en julio de 2021 con su marido y sus dos hijos pequeños.

 

"Nosotros económicamente allá estábamos bien", reconoce Daniela a BBC Mundo desde Madrid.

 

"Teníamos la vida que queríamos. Yo incluso había dejado de trabajar durante la pandemia para ocuparme de mi hija, que tenía tres meses", señala.

 

"Ahí económicamente podía no trabajar. Acá no es una opción", resalta, sobre su nueva vida en la capital española.

 

Aunque tiene documentos europeos, gracias a su ascendencia alemana, sabe que conseguir trabajo allí no será fácil.

 

"Vendimos nuestra casa en Argentina y vinimos dispuestos a vivir de ahorros por un tiempo", dice.

 

¿Por qué todo este sacrificio si tenían una buena vida en Buenos Aires?

 

"Nos vinimos por nuestros hijos", explica.

 

"El año pasado escuchamos que el 54% de los menores de 14 años son pobres en Argentina. Aplicando las tasas de natalidad, se espera que en 30 años el 80% sea pobre, si las cosas no cambian", señaló.

 

Más de los mitad de los niños en Argentina sobre pobres, según las estadísticas oficiales de 2021.

 

Otro factor que los influenció, cuenta, fue la decisión del gobierno nacional de cerrar las escuelas por cerca de un año y medio durante la pandemia de coronavirus, algo que afectó a cientos de miles de niños de hogares humildes que no tuvieron las posibilidades de continuar su educación de manera virtual.

 

"¿Cómo se va a recuperar el tiempo que no hubo clases? Es una situación que a futuro va a tener consecuencias muy graves para el país", afirmó.

 

Daniela cuenta que en el barrio donde viven en las afueras de Madrid hay muchas familias de argentinos recién llegados, como la suya, con niños pequeños.

 

"No te explico con la cantidad de gente que nos estamos relacionando que llegó un mes antes o un mes después que nosotros, que también se vinieron con sus ahorros, dispuestos a gastárselos hasta establecerse".

 

Dice que la mayoría tiene ciudadanía europea, y algunos empezaron a buscar trabajo en España antes de mudarse. Otros llegaron dispuestos a arrancar su propio emprendimiento.

 

Todos comparten su pesimismo sobre su país de origen.

 

"Perdimos totalmente las esperanzas de que algo pueda cambiar en Argentina", lamenta.

 

"No tenemos futuro"

Esa desesperanza es algo que transmiten muchos de los que eligen irse.

 

Pero en el caso de los más jóvenes, a la preocupación sobre su futuro se le suma el hartazgo sobre su presente.

 

"Hace muchos años que venía escuchando que el país está cada vez peor: la inflación, el dólar que se disparó. Mis padres estaban estresados, mis abuelos estaban estresados", cuenta Alexis Lewin, de 26 años, que vivía con su familia en Buenos Aires.

 

"Todos me decían que cuando eran más jóvenes las cosas no eran así. Aparte de escucharlos lo iba viviendo", señala el joven, que es licenciado en dirección de negocios globales.

 

A pesar de que tenía un buen trabajo en una empresa de renombre, afirma que el sueldo no le alcanzaba para alquilar su propio departamento o hacer viajes al exterior.

 

"No veía luz al final del túnel, no veía posibilidades de vivir solo. Con mi pareja nos íbamos a tener que matar para pagar el alquiler, ni hablar de tener hijos...", le contó a BBC Mundo.

 

"Me levantaba todos los días y decía: ¿para qué? ¿Para qué sigo acá si mi meta es disfrutar de la vida?".

 

"Me juntaba con mis compañeros de secundaria y de facultad y estábamos todos en la misma: nos encanta Argentina, amamos el país, amamos la gente y el grupo de amigos que creamos, pero no tenemos futuro".

 

Fue eso lo que lo impulsó, en abril pasado, a aprovechar las muchas facilidades que otorga el Estado israelí a los judíos que quieren mudarse allí.

 

Cuando llegó al aeropuerto para abordar su vuelo a Tel Aviv se encontró con un gran número de jóvenes de veintitantos años, como él, dispuestos a realizar la misma aventura.

 

Emigrar fue mucho más duro de lo que pensó, confiesa. Tuvo que aprender hebreo y -como ocurre con muchos recién llegados en todo el mundo-, el primer trabajo que consiguió estuvo lejos de ser ideal para un graduado universitario.

 

"Trabajé en un call center. Lo pasé pésimo", reconoce. "Muchos de mis compañeros argentinos trabajaron de mozos, o limpiando habitaciones. Paseando perros también".

 

Alexis se encontró en el aeropuerto de Ezeiza con varios jóvenes que también dejaban el país.

 

No obstante, destaca que tres meses después de haber concluido sus estudios de hebreo consiguió empleo en una empresa de high tech israelí.

 

"Tuve mucha suerte. Es un lujo. El sueldo es buenísimo, las condiciones también", señala orgulloso.

 

"Israel te da muchas oportunidades", afirma. "En Argentina era todo sobrevivir. Era muy frustrante. La única salida era ir al aeropuerto, tomarte un avión e irte a otro país a vivir".

 

"Una buena vejez"

Algo similar expresa Camila Levin, una productora teatral argentina de 28 años, que también tiene pasajes comprados para mudarse a Israel en mayo.

 

"Acá es laburar, laburar, laburar y que no alcance", dice a BBC Mundo.

 

"No me estoy yendo feliz de la vida, me duele mucho tener que irme", confiesa. "Tengo una historia acá, mis amigos están acá. Pero no tengo una posibilidad real de desarrollarme".

 

A diferencia de Alexis, Camila no emigrará sola. Se irá con sus padres, ambos psiquiatras, con quienes convive en el barrio porteño de Belgrano ("hoy no puedo pagarme un alquiler sola, es una de las razones por las que elijo irme", cuenta).

 

"Mis padres también se quieren ir porque sienten que no van a tener una buena vejez acá", señala.

 

"Por más que amen su profesión, en algún momento se quieren retirar, como cualquier persona, pero acá se van a tener que morir trabajando para poder subsistir".

 

Camila emigrará con sus padres, quienes temen no poder vivir de su jubilación en Argentina cuando se retiren.

 

Camila cita otro motivo para querer irse, además del económico: la inseguridad.

 

"En 2019 me asaltaron con una pistola en plena calle, antes de eso me robaron el celular", cuenta.

 

Dice que este tipo de violencia le preocupa mucho más que el que puede llegar a experimentar en Israel, que tiene uno de los conflictos armados más prolongados del mundo.

 

"Tengo más chances de que me maten en las calles de Buenos Aires por un celular a que me caiga un misil en la cabeza en Israel", asegura.

 

La inseguridad es algo que mencionan todos los entrevistados.

 

Patricia -quien no quiso dar su nombre verdadero porque aún atiende a pacientes en Argentina de forma virtual- es una psicóloga de 34 años que viajó a Europa en mayo de 2021 "por amor".

 

Aunque su pareja no prosperó, ella decidió quedarse a probar suerte en Barcelona, donde actualmente reside.

 

"Hay cosas que me cambiaron muchísimo la cabeza", cuenta. "Ya no me doy vuelta cuando alguien viene corriendo al lado mío porque tengo miedo de que me va a robar. En Argentina lo tenía muy naturalizado".

 

Otra cosa que resaltan ella, Alexis y Daniela es que afuera pueden armar un presupuesto.

 

"Acá las cosas no aumentan", observa Patricia, quien venía acostumbrada a convivir con precios que incrementaban cerca del 4% cada mes en su país.

 

"Tenemos previsibilidad, sabés cuánto ganás y cuánto gastás y eso te baja mucho el estrés", coincide Daniela, quien disfruta de poder "ir al supermercado cuando quiero, y no solo los días que hay descuentos con mi tarjeta de crédito, como en Argentina".

 

"Acá la plata alcanza", comenta por su parte Alexis, quien siente "tranquilidad" de saber que "el queso cuesta tanto y el pollo tanto, y en dos meses valdrá lo mismo".

 

Todos estos motivos explican por qué diversas encuestas publicadas en los medios locales muestran que un gran número de jóvenes -más de la mitad, en todos los sondeos- elegiría irse de Argentina si pudiera.

 

Sin embargo, quienes se fueron reconocen que emigrar no es fácil, y que extrañan muchas cosas de su país.

 

"Aunque no volvería en este momento, hay algo que se 'romantiza' del estar afuera... es muy difícil el desarraigo, no entender cosas por más que sea el mismo idioma, un montón de cosas", dice Patricia.

 

"Cuando contás que estás en Europa la gente en Argentina te dice: '¡Qué lindo!'. Sí, es lindo, pero es difícil".

lunes, 24 de enero de 2022

FMI

 


HACIA UNA REESTRUCTURACIÓN PROGRAMADA


Por Héctor GIULIANO


(20.1.2022)

 

La tríada Gobierno-Oposición-Medios ha instalado en la Opinión Pública la idea de que la administración Fernández-Fernández (FF) estaría negociando en forma dura y compleja la reestructuración de la Deuda Externa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que fuera contraída durante la gestión Macri sin la más mínima capacidad de repago.


De hecho, a través de la Conspiración de la administración Macri con grandes Fondos especulativos de Inversión y el propio FMI – sostenido fundamentalmente por el gobierno de los Estados Unidos – se aumentó fuertemente la Deuda del Estado Argentino durante su gestión en 82.000 MD[1], de los que unos 45.000 MD fueron desembolsados, en forma compensatoria de otras deudas existentes, por el Fondo (mientras paralelamente se registró una fuga de capitales por 86.000 MD en el mismo período).

Hoy las supuestas negociaciones en curso de la administración FF con el FMI, empero, distarían en realidad mucho del carácter confrontativo de los discursos oficiales y las alarmistas informaciones periodísticas.[2]   

 

1. UNA ERRÓNEA ESTRATEGIA DE NEGOCIACIÓN


El FMI actúa frente a la Argentina en una doble condición: por un lado, como principal prestamista individual (que tiene carácter de privilegio absoluto por tratarse de un Organismo Internacional), y por otro, como Auditor de los grandes acreedores privados del Estado.


Notablemente, el Fondo declinó este privilegio en su favor porque permitió y convalidó de hecho una secuencia de negociación inversa por parte del gobierno FF: primero se llegó a un acuerdo de reestructuración con los FB – extranjeros y locales – en Agosto de 2020 (por un total de más de 100.000 MD) y luego se encararon las conversaciones formales por la Deuda de nuestro país con el Organismo.

Esto hizo que las llamadas “negociaciones” se arrastren así desde hace ya más de dos años, sin que se tenga en claro en qué consisten los puntos de discrepancia que explicarían esta demora en llegar a resultados.


En su momento, tanto el presidente Alberto Fernández como su Ministro de Economía Martín Guzmán hablaban de solamente dos temas principales en disputa: 1. El Plazo del nuevo Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF), aunque está sobrentendido que sería llevado de 7 a 10 años, y 2. La sobre-tasa de Interés que cobra el Fondo por los préstamos extra-ordinarios que concede (que es un 2 % y a partir de este año se elevaría a 3 %), punto éste más difícil de lograr porque requiere una aprobación institucional para todos los países del Mundo y no hay acuerdo interno en el Organismo para conceder tal rebaja.


Pero con el tiempo fueron trascendiendo otras exigencias del FMI cuyos alcances no están formalmente planteados aunque tienen algunas formulaciones conocidas, empezando por el requerimiento de un Plan Económico por parte del gobierno FF – un plan  que estaría en línea con el anunciado y no cumplido Programa pluri-anual del Ejecutivo al Congreso, y que en la práctica significaría el compromiso de un Plan de Pagos de la Deuda en general – y además el condicionamiento de dicho programa a un “consenso amplio” del nuevo Acuerdo con el Fondo por parte de la Partidocracia con representación en el Congreso, así como de las principales asociaciones empresarias y sindicales del país, de modo de garantizar la aquiescencia general ante lo que pacte el gobierno FF para que en el futuro no exista ningún tipo de objeciones al respecto.


Más el verdadero sentido de esta demora en llegar a un nuevo acuerdo con el FMI – que en la práctica convalidaría totalmente lo actuado por el gobierno Macri – sería bastante diferente de lo que se dice o da a entender públicamente.

 

2. EL MONTO DE LA DEUDA EN JUEGO


Lo mismo que en sus negociaciones de allanamiento con los Fondos Buitre en el 2020 la administración FF ha subordinado tales supuestas discusiones a una fórmula ilógica, servil y totalmente condicionada a la regla contraria a todo estado concursal – privado o público – que es la de “pagar mientras se negocia”.


Así pasa también ahora con el Fondo lo mismo que con los FB: el Tiempo juega en contra de la Argentina porque mientras se dilaten tales negociaciones nuestro país paga y/o capitaliza intereses por anatocismo (una sumisión que es el ideal de los acreedores en su posición de fuerza).

De allí que el gobierno habría terminado aumentado su deuda total con los FB en unos 6.000 MD durante los 9 meses transcurridos entre Diciembre de 2019 y Agosto de 2020; y de allí también que ahora está ocurriendo algo análogo con el FMI porque al Fondo se le pagan unos 1.000 MD por año de Intereses (con los sobrecargos correspondientes) “mientras se negocia”.


Además, nuestro país sigue cumpliendo con las amortizaciones de las primeras cuotas de Capital que cayeron el año pasado, por 1.900 MD cada una - en Setiembre y Diciembre de 2021 - lo que eleva lo ya pagado al FMI a unos 6.000 MD.

Y a ello se suman los nuevos vencimientos con el Organismo – en concepto de Capital e Intereses – que caen durante el primer trimestre de este año por un monto algo mayor a los 4.000 MD.

De manera que, en definitiva, la fórmula de “pagar mientras se negocia” significa que la Argentina terminará abonando al contado unos 10.000 MD antes de llegar a un nuevo Acuerdo con el Fondo, o sea, habiéndole pagado cash cerca de una cuarta parte de la Deuda Total por Capital.[3]     

 

3. EL AJUSTE ANTES DEL ACUERDO


El gobierno FF – con sus asociados de la Partidocracia, los Medios y las dirigencias empresariales y sindicales predominantes – confunden y engañan a la Opinión Pública con la idea de que la demora en llegar a un nuevo Acuerdo con el FMI se debe a la resistencia en aceptar las condicionalidades de ajuste recesivo tradicionales del Fondo.

Pero la cosa no es así; es al revés: no es que quien demora las negociaciones sea el gobierno para pelear las condiciones sino el Fondo, que al dilatar la fecha del nuevo convenio de re-endeudamiento no sólo se beneficia por la citada fórmula de “pago mientras se negocia” sino que, a la vez, monitorea el Ajuste que la administración FF viene implementando desde su asunción a fines de 2019.


Este ajuste – que está en curso desde el primer momento de su gestión – tiene tres ejes principales, que están en línea con lo pactado por Macri en el 2018:

1. Rebaja de los Salarios Reales a través de la política de aumentos inferiores a la Inflación.

2. Rebaja de los Gastos Previsionales, a través de la suspensión de la Movilidad Jubilatoria y de la utilización de la Inflación como forma de reducción de los haberes reales, lo mismo que en lo tocante al valor de los Planes Sociales, licuándolos igualmente por incrementos menores a los precios.[4]


3. Aumento de la Recaudación Tributaria por medio del Impuesto Inflacionario.[5]

Ésta es la explicación fundamental de la puesta en escena de una supuesta resistencia del gobierno FF ante el FMI – seguida tanto por los altos funcionarios como por los economistas del Establishment y por la Dirigencia en general – cuando se habla de la controversia sobre no aceptación de un futuro Ajuste mientras la realidad muestra lo contrario: que el ajuste se viene realizando como requisito del Acuerdo y que es el Fondo el que dilata la fecha de este nuevo Acuerdo para beneficiarse con la política kirchnerista de “pagar mientras negocia”.

 

UNA PANDEMIA FUNCIONAL AL AJUSTE


La política de restricciones extraordinarias a las libertades individuales invocando la peligrosidad de la pandemia de Covid 19, en la Argentina y en el mundo, ha tenido y sigue teniendo consecuencias desastrosas para la Economía Física o Real.

La batería de medidas implementada desde prácticamente el inicio de la gestión del actual gobierno FF han llevado a la Recesión Económica y con ello a un esquema coincidente con “recomendaciones” que son usuales por parte del FMI para lograr el Ajuste Fiscal: a) Rebaja de los ingresos reales de asalariados, jubilados y beneficiarios de planes sociales, lo que reduce el Consumo y provoca Recesión, b)  Restricciones a la actividad económica que, unidas a la citada caída del Consumo, reducen el crecimiento económico (aunque no el negocio financiero, que sigue estando a la cabeza de las rentabilidades locales y subsidiado por el Estado a través del Sistema de la Deuda Pública Perpetua), c) Baja relativa de las Importaciones, como producto de la Recesión Económica interna y las dificultades para compras en el exterior por falta de disponibilidad de divisas, lo que mejora el saldo de la Balanza Comercial del país,[6] y d)  Mejora relativa citada del Resultado Fiscal, Primario y Financiero, merced a las medidas restrictivas de la Pandemia y al efecto del Impuesto Inflacionario. 


Notablemente, la resultante final de este esquema – producto de las políticas seguidas hasta el presente invocando la Pandemia de Covid 19 – ha sido funcional al ajuste requerido por el FMI.

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES


El stock de la Deuda Pública al 30.9 pasado – según cifras oficiales del Ministerio de Economía (MECON) – era de 356.000 MD pero las proyecciones de base mensual a Diciembre del propio MECON ya llevan este saldo a 376.500 MD y algunas proyecciones privadas hablan de más de 380.000 MD.

Este año (2022), según el Proyecto de Ley (PL) de Presupuesto – que todavía no ha tenido acuerdo de aprobación en el Congreso – la Argentina (en realidad, sólo la Administración Pública Nacional, sin BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, etc.) – tiene que afrontar vencimientos de Capital por 51.600 MD (dentro de los que no están computados los 19.000 MD correspondientes al FMI) y el PL preveía la toma de Nuevo Endeudamiento por 80.100 MD; es decir, un aumento de la Deuda Pública por 28.500 MD (repetimos, sin contar al FMI, con el que se suponía llegar a un acuerdo el 22.3).


El Estado Argentino en la actualidad no tiene divisas para poder cumplir con tales vencimientos – sus Reservas Netas disponibles prácticamente no existen – carece de Liquidez y Solvencia para encarar cualquier plan de pagos a corto y mediano plazo de su Deuda Pública, y su endeudamiento interno también está comprometido por la elevada proporción de Deuda en Moneda Extranjera y/o indexada por Tipo de Cambio o por Inflación (CER).

Las esperanzas puestas en el logro de un Acuerdo EFF con el Fondo no son una solución en sí misma del problema de la Deuda ya que el resultado de las negociaciones sólo tiene por objeto comprometer un mayor superávit fiscal primario – a costa de ajustes recesivos pasados, presentes y futuros – para garantizar el pago de los Intereses de la Deuda Pública, lo que le permitiría así al país calificar para poder volver al Mercado Internacional de Capitales, es decir, para volver a endeudarse.

Se engaña a la gente con la idea de Sostenibilidad de la Deuda porque se le omite explicar que esa sostenibilidad no es para poder cancelarla sino, por el contrario, para poder refinanciarla sine die pagando cada vez más intereses y con ello poder tomar más Deuda Externa.


Y el FMI está en el ojo de esta tormenta en su doble rol de principal prestamista directo y de auditor de los Acreedores del Estado.

Es el destino inexorable de la Trampa del Sistema de Deuda Perpetua en que está metida la Argentina, cuya administración está a cargo de los gobiernos de turno, hoy con la alternancia de gobiernos neo-liberales y social-demócratas que trabajan en tándem siguiendo una teatralización clásica: los primeros arman los esquemas de endeudamiento con los capitales financieros que dominan el mundo y los segundos se lamentan luego de la “pesada herencia recibida” pero la aceptan e instrumentan: una regla de comportamiento subordinado de la Clase Política en su conjunto – Oficialismo y Oposición – que hasta el presente no tiene perspectivas de ser revertido.   

 

 



[1] Las abreviaturas MD/M$ y B$ significan Millones de Dólares/Pesos y Billones de $ respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

Las cifras que comúnmente aparecen entre paréntesis corresponden a la conversión de monedas entre dólares y pesos según su equivalencia (≡).

[2] El Kirchnerismo tiene malos antecedentes respecto a las diferencias entre sus dichos oficiales y sus hechos: a) En Enero de 2005 el entonces presidente Néstor Kirchner le pagó la totalidad de la discutible Deuda al FMI al contado y por anticipado, por un valor de 9.800 MD, que fueron tomados de las Reservas Internacionales (RI) del Banco Central (BCRA), b) En Agosto de 2013 la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) reprochó públicamente el acoso de los Fondos Buitre (FB) diciendo que: “Más que deudores recalcitrantes, somos pagadores seriales”, lo que en gran medida era cierto. c) En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas (AG ONU) del 24.9.2014 volvió a referirse al tema diciendo que la Argentina, entre 2003 y 2014. había pagado la cifra récord de 190.000 MD por su Deuda Pública (un dato aparentemente exagerado que no tendría clara información de respaldo), y d) Durante gran parte de su segundo mandato (2011-2015)  el gobierno K repetía que el país se estaba “des-endeudando” cuando, en verdad, la Deuda aumentaría durante los 12 años de gestión algo más de 100.000 MD (si bien es cierto que la proporción de Deuda Externa dentro del Total tuvo una disminución relativa).

[3] El Stand-by de Macri en 2018 fue concedido originalmente por la suma récord histórica de 50.000 MD, llevada luego a 57.000 MD. Un préstamo excepcional para la Argentina y para el propio FMI, equivalente a 11 veces la cuota-aporte, que se toma como base de limitación de cualquier asistencia financiera del Fondo.

De este importe aprobado el FMI desembolsó unos 44.500 MD, la mayoría de los cuales fueron utilizados indebidamente para financiar la salida de capitales del país vendiéndolos en el Mercado de Cambios (cosa que está expresamente vedada por el Artículo VI del Estatuto del Fondo, contrario al uso de las divisas para sostener corridas cambiarias).

Se estima que el quantum de los intereses a pagar por la Argentina era de unos 9.000 MD, por lo que el monto total a devolver llegaba así a los 53.000 MD.    

[4] Durante su primer año de gobierno el presidente Alberto Fernández manejó así aumentos discrecionales de Jubilaciones/Pensiones vía Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que le significaron ahorros fiscales por más de 100.000 M$ (que obviamente perdieron de ganar los jubilados).

Es importante observar que esta política de reducción de los haberes jubilatorios reales se llevó a cabo al amparo de la Ley 27.541 de Emergencia Pública (Título VI, Artículo 55), dictada por el Congreso el 21.12.2019, y convalidada luego hasta la fecha por la citada política de aumentos inferiores a la Inflación.

[5] El Ejercicio recién cerrado del año 2021 muestra claramente los resultados de esta Receta Recesiva del FMI aplicada por la administración FF: a) los Ingresos Totales aumentaron 83.4 % en relación al año anterior (y dentro de ellos, los Tributarios el 70.7 %) mientras que los Gastos Primarios (sin contar los Intereses de la Deuda) aumentaron aproximadamente la mitad, un 49.6 % (y esto gracias a que el porcentaje se levantó un poco con respecto al acumulado a Noviembre, que era de 45.9), b) Dentro de los Gastos Corrientes, las Prestaciones Sociales del año – que incluyen fundamentalmente los pagos jubilatorios y los planes sociales – crecieron en cambio sólo el 32.6 % contra el 2020, y c) El Déficit Fiscal Primario (sin Intereses), por el contrario, se redujo en un 44.0 % y el Déficit Financiero (contando los Intereses) bajó en 27.4 %.

Ergo, los resultados fiscales del 2021 no sólo fueron mejores que los del año anterior (2020) sino también de los previstos en el Presupuesto del Ejercicio 2021, como producto fáctico de la Receta Recesiva del FMI usada por el gobierno FF.  

[6] El año pasado – según datos que acaba de editar el INDEC – el saldo positivo de la Balanza Comercial fue de 14.800 MD, producto de 80.000 MD de Exportaciones  contra 63.200 MD de Importaciones.

Esta diferencia favorable de divisas, sin embargo, no sirvió para aumentar las Reservas Internacionales del BCRA porque los servicios económicos y sobre todo financieros contrabalancearon el resultado en la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos.