martes, 11 de octubre de 2022

MALVINAS

 


 y una reparación histórica

 

POR JORGE MARTÍNEZ

 

La Prensa, 09.10.2022

 

Aunque cada vez se investiga más sobre la gesta de Malvinas, todavía persisten notables vacíos historiográficos. Con la intención de llenar uno de ellos, Sebastián Sánchez escribió El altar y la guerra (Argentinidad), libro de reciente publicación en el que reconstruye el papel que desempeñaron los 21 capellanes movilizados durante la guerra de 1982.

 

Prologada por Nicolás Kasanzew, es la obra seria y documentada de un historiador católico y patriota que reconoce la actuación de la Providencia en la historia humana, y que discierne en la guerra de Malvinas “un acontecimiento trascendente que siguió una línea de continuidad y necesidad, de auténtica coherencia, con el pasado y el talante tradicional argentinos”.

 

Profesor y doctor en historia, autor de otros cuatro libros y colaborador frecuente de este suplemento, Sánchez (Lomas de Zamora, 1968) quiso cumplir un acto de reparación con estos religiosos que corrieron el mismo destino que el resto de los veteranos: se los olvidó por corrección política, y para no recordar que la Iglesia “contribuyó a través de sus sacerdotes en la concreción de una guerra justa”. En las líneas que siguen se reproducen sus respuestas al cuestionario escrito que le acercó este diario.

 

- ¿Cuándo empezó a bosquejar el libro y qué razones lo empujaron a acometer la tarea?

 

- En 2017 comencé la tarea de reunión de fuentes, bibliografía y testimonios; pero la redacción hace unos tres años, con cierto impulso durante los tiempos de la malhadada gestión pandémica. Varias razones me movieron a escribir este libro. En principio, la intención de aportar un grano de arena a la historiografía sobre Malvinas, lo cual era para mí una deuda antigua. Por otro lado, el advertir que sobre los capellanes de la Gesta poco y nada se había escrito, más allá de menciones acotadas. Se trata de un vacío a llenar, en principio por estricta justicia, y es lo que he procurado con este libro.

 

­LA PROVIDENCIA­

 

­- Al comienzo de la obra se aclara que ha sido emprendida por un historiador católico. ¿Qué significa en estos días formular esa definición y por qué cree conveniente expresarla?

 

- Le cuento una confidencia. Este es mi quinto libro, pero es la primera vez que me autodenomino “historiador”. Es que cuando uno conoce la obra medular de los grandes historiógrafos, no puede menos que manifestar cierto pudor al equiparse con ellos. Hoy parece que basta con el título de profesor de historia o de filosofía para convertirse en historiador o filósofo.

 

Como sea, yendo a su pregunta, soy un católico dedicado a la historia. Con eso no me refiero a la necesaria honradez intelectual, pues no hace falta ser católico para ello, sino al modo de estudiar, pensar y enseñar la historia. Para los católicos, Cristo, el Verbo encarnado en el tiempo, está en su hogar en la historia, de modo que omitir su presencia es sencillamente una mutilación. El historiador católico describe y explica hechos humanos, pero cree en la existencia del milagro, en la Providencia actuando en y entre los hombres.

 

¿Sabe algo? No sé si resulta conveniente definirse como historiador católico. Hace unos años, Vittorio Messori decía -un poco en broma y mucho en serio- que no hay nada más políticamente incorrecto que los cazadores, los fumadores y los católicos. Soy dos de tres. No sé si será conveniente, oportuno o inoportuno, pero lo expreso sin ambages.

 

- ¿Cuáles fueron las fuentes de información -primarias o secundarias- que le resultaron más provechosas para preparar El altar y la guerra?

 

- Por supuesto, los testimonios de muchos veteranos resultan fuentes de indudable valor, que me aportaron verdaderos tesoros. No es este un libro de base testimonial, pero no podía desaprovechar el contar con tantos soldados que aún nos rodean.

 

Claro está, las fuentes principales han sido los diarios de guerra de tres capellanes. El Diario de un cura soldado, del P. Mafezzini, que fue el capellán de la Armada que desembarcó el 2 de abril y que padeció bajo el kirchnerismo sólo porque era amigo de Monseñor Baseotto. En segundo lugar, el diario del P. Martínez Torrens, Dios en las trincheras, testimonio valiosísimo del último de los capellanes con vida. Y, por último, el singular diario de guerra de fray Domingo Renaudiere, el muy lúcido fraile dominico que fue voluntario a Malvinas, frisando los sesenta años.

 

Por otro lado, resultaron de enorme provecho las reflexiones de notables pensadores argentinos. Pienso ahora en Patricio Randle -lucidísimo intelectual que solía escribir en La Prensa- y sus reflexiones durante la Gesta recopiladas en Malvinas, la guerra inconclusa. O Ricardo Paz, pluma vigorosa del conservadurismo, en su fundamental Las dos Argentinas. O las cavilaciones malvineras del recordado Enrique Díaz Araujo. Y también la obra de periodistas de fuste, como Manfred Schönfeld -también articulista en vuestro diario- y, por supuesto, Nicolás Kasanzew, que es quizás el argentino que más ha hecho por malvinizar la Patria, y que contribuyó grandemente para que El altar y la guerra viera la luz.

 

- Su libro llena un evidente vacío historiográfico referido a los capellanes. ¿Por qué es importante recordar la tarea que cumplieron estos hombres de Dios durante los 74 días de la gesta en Malvinas?

 

- La Operación Rosario del 2 de abril dio inicio a una guerra justa. Sí, en ocasiones -mal que les pese a los pacifistas a la violeta que aplauden las bombas debajo de la cama pero no las lides contra los imperios infames- hay justicia en la guerra. Pero el 1 de mayo, cuando cayeron las primeras bombas en el Puerto de la Soledad de la Virgen (tal el nombre que le dio el P. Renaudiere a la capital de las Islas) se inició la gesta. Y una gesta no es otra cosa -nos lo recuerdan los medievales cantares castellanos- que una sucesión de hechos hazañosos. Y eso fue Malvinas.

 

Pero en esos meses se evidenció que la guerra justa, convertida a su vez en sucesión de hechos hazañosos, era además una gesta católica y mariana. Lo demuestran los centenares de miles de rosarios a la Señora desgranados en las trincheras, las cabinas de los Pucará o el puente de nuestros buques. Lo manifiestan los miles de sacramentos administrados cada uno de esos 74 días. Lo expresan las conversiones allí acaecidas. Lo demuestran, en fin, centenares de misas de campaña celebradas, muchas de ellas, bajo las bombas. El Altar fue el núcleo místico de la Gesta. Y nuestros capellanes, actuando in persona Christi fueron quienes hicieron posible la Presencia eucarística en aquel momento magno de nuestra historia.

 

­MANIPULACIONES­

 

­- El papel de los capellanes en las islas no escapó al destino común de la guerra, que fue distorsionada, manipulada y mutilada. Lo curioso es que a ello contribuyeron, ya desde 1982, las propias Fuerzas Armadas y hasta la Iglesia. ¿Cómo se explica esta actitud sostenida en el tiempo?

 

- A mi entender, el “olvido” de los capellanes es una de las peores cosas que ha traído la malhadada “desmalvinización”. Hasta cierto punto se comprende la distracción en los mandos militares inficionados de liberalismo, pues llevaban el laicismo en la sangre, pero resulta mucho más doloroso advertir este ocultamiento por parte de la jerarquía eclesial. No fueron pocos los obispos que adhirieron rápidamente a la “leyenda negra” sobre Malvinas y envolvieron a los capellanes en ese paquete ideológico, arrojándolos al desván de la desmemoria. Había que olvidarse de los capellanes de Malvinas, del mismo modo que había que hacerlo con los sacerdotes que asistieron en la guerra contra la subversión. Para decirlo más sencillamente: recordar a los sacerdotes en la guerra era -y es- política y eclesiológicamente incorrecto.

 

Pero este ominoso silencio trajo aparejadas consecuencias gravísimas: en estos cuarenta años de posguerra no sólo se olvidó a los capellanes, también se postergó la atención espiritual de los veteranos y sus familias. Nunca se creó una pastoral destinada a los miles soldados de Malvinas, y mire que hay pastorales como para tirar para arriba. Y esto, como católico, lo digo con todo el dolor y no con el regocijo perruno que caracteriza a otros.

 

- Se sugiere en el libro la conveniencia de recopilar todos los milagros y las intervenciones providenciales que sucedieron durante el conflicto. ¿Podría referir algunos ejemplos brevemente?

 

- Justamente, eso caracteriza al historiador católico: no desconocer ni desdeñar la existencia del milagro. Y esto sin duda estuvo presente en las Islas durante aquellos 74 días. Son muchos los testimonios acerca de intervenciones de la Virgen: desde aquella madrugada del 2 de abril, cuando el bravo Atlántico Sur se apaciguó poco antes del desembarco, hasta aquellos soldados que quedaron enterrados bajo metros de tierra tras un bombardeo inglés y sobrevivieron indemnes. Hubo milagros evidentísimos, como la ocasión que narra el P. Martínez Torrens en la que, mientras celebraba misa y en el momento exacto de la consagración, se lanzó sobre él y sus soldados un Harrier, que dejó su estela de bombas sin herir a nadie.

 

Pero, además, el milagro de todos los minutos, la Divina Providencia, se evidenció en las conversiones que se dieron aquellos días, o en la tranquilidad con que muchos soldados enfrentaron el combate y la muerte, o en las múltiples entregas que se suscitaron en esos jóvenes, que no dudaron en dar la vida por sus amigos. Hay un caso muy especial, que conocemos gracias a Kasanzew y que quizás, alguna vez, pueda dar inicio a una causa de canonización. Me refiero a Carlos Mosto, “el curita”, como le decían sus camaradas. Se trató de un conscripto, estudiante de medicina, que se desvivió por sus amigos y que cayó en Moody Brook asistiéndolos.

 

- ¿Qué otros vacíos considera que siguen pendientes de ser llenados respecto de la historia de la gesta?

 

- No sé si hay vacíos, pues se ha escrito y se escribe mucho sobre la guerra, pero sí la necesidad de estudiar con mayor profundidad algunos temas. Hay que investigar mucho sobre cuestiones no saldadas; por ejemplo el proceso político que motivó la decisión de recuperar las Islas -ya basta con el mito de que fue el “manotazo de ahogado” del Proceso-. O los alcances de la colaboración chilena con Gran Bretaña y la cooperación peruana con nuestra Patria. O la participación de los partidos políticos en el proceso que llevó al 14 de junio. En fin, hay todavía mucho por explorar, pero creo que vamos por buen camino. Malvinas, que lleva 40 años siendo causa nacional, está concitando ahora interés de académicos que investigan muchos aspectos poco estudiados, sin prejuicios ni temores.

 

- En los últimos años se ha escrito bastante sobre Malvinas en nuestro país, aunque de manera especializada o parcial. Falta en cambio una obra integral y definitiva. ¿De qué manera cree que debería emprenderse semejante trabajo?

 

- Es difícil hablar de obras definitivas en historia. Siempre surgen nuevas fuentes que llevan a nuevas interpretaciones. Los argentinos del 2082 escribirán -Dios lo permita- historias sobre Malvinas mucho más completas y, quizás, de mayor hondura que las nuestras. Todavía estamos muy cerca de la guerra temporalmente hablando.

 

Respecto de una historia integral, completa, de la gesta, creo que es posible sin duda. Se trata de reunir historiadores intelectualmente honestos, sin desprecio apriorístico por su objeto de estudio, que comprendan la significación de una obra de esas características. Me refiero a la importancia que tiene para los argentinos el conocer y sopesar el sentido auténtico de la guerra. En Inglaterra hay historiadores oficiales de la guerra, Lawrence Freedman es uno de ellos, que se han ocupado de investigar el conflicto con resultados óptimos... óptimos para Gran Bretaña. Aquí eso, además de indeseable, es impensable. ¿Se imagina una historia integral de la guerra de Malvinas pergeñada por historiadores "orgánicos" rentados por la partidocracia del país? No, la historia de Malvinas debe ser investigada y narrada por estudiosos honestos, dispuestos a la verdad, que no se atrevan a mentir, falsear u ocultar.

 

- Se deslizan al pasar en el libro cuestiones que exceden su tema pero que son apasionantes. Una es la sospecha de que la recuperación de las islas de algún modo coincidió con una provocación planificada de ingleses y norteamericanos que respondía a vastos motivos geopolíticos. Otra se refiere a la decisión de cesar el combate, que ocurrió en un momento -el 14 de junio- en que la situación militar sobre el terreno no la justificaba del todo. ¿Cuál es hoy su opinión de historiador sobre esos dos puntos?

 

- En 1711 en Inglaterra vio la luz un libelo anónimo titulado Una propuesta para humillar a España, que justamente proponía la desmembración del Río de la Plata. En el mismo sentido, Malvinas terminó siendo una enorme oportunidad para humillar a la Argentina. Esa ignominia delineada por los poderes mundiales se evidenció con expresiones como las que recuerda Kasanzew: Winston Churchill, nieto del Primer Ministro, dijo apenas terminado el conflicto que “a la Argentina hay que revolcarla en el fango de la humillación”.

 

Más allá de los detalles geopolíticos del asunto, no dudo en afirmar que la derrota en Malvinas fue una oportunidad para dejar exánime al país. ¿Por qué? Pues porque, aunque los argentinos lo desconozcamos, o lo despreciemos, nuestra Patria ha sido ejemplo de autonomía, de independencia frente a los poderosos del mundo. Baste pensar nuestras guerras victoriosas libradas contra varios imperios -Brasil, Inglaterra, Francia-, o el hecho de haber sido neutrales en las dos guerras mundiales. En otros tiempos Argentina tuvo una sólida política exterior -lo cual es signo de la grandeza de una nación, no la cantidad de vacas que posee- y había que dominar ese ímpetu para ponerla de rodillas. El 14 de junio permitió a los poderosos imponer su agenda en la Argentina.

 

Por supuesto, eso no se hizo sin la connivencia de parte importante de la clase dirigente del país. Desde el 2 de abril, más allá de los aplausos iniciales, gran parte de la partidocracia se involucró en el inficionamiento del veneno del derrotismo. No me refiero sólo a las cúpulas militares -que marcharon a la guerra pensando que no habría guerra- sino también a los políticos y sindicalistas que, mientras nuestros soldados enfrentaban al Imperio, negociaban con el “Proceso” el Estatuto de los Partidos Políticos.

 

De todos modos, a pesar de todo lo que han mentido y ensuciado, Malvinas es causa nacional. La gesta es un dolor, sin duda, pero es un dolor fecundo y esperanzador.

lunes, 3 de octubre de 2022

LA SITUACIÓN ACTUAL EN UCRANIA


POR GABRIEL CAMILLI *

 

La Prensa, 02.10.2022

 

La contraofensiva ucraniana parece haber reequilibrado en parte las perspectivas del conflicto sobre el terreno y empieza a sentirse más urgente la necesidad de una salida. Putin, en su retórica, jugó hacia adelante. Lo hizo pocos días después de la cumbre de Samarcanda. No lejos del relanzamiento de la ayuda militar a Ucrania y la reivindicación de los éxitos de Kiev también por parte de quienes, como el canciller alemán Olaf Scholz, se habían mostrado reticentes a un apoyo más duro a Ucrania.

 

El momento actual evidencia la necesidad de una "alta política”, tan alejada de los partidarios del partido de la guerra en ambos bandos.

 

La retirada rusa, el agotamiento de la contraofensiva ucraniana en un contexto de guerra de posiciones, el cansancio y la falta de aliento de Moscú y Kiev y la amenaza inminente del tsunami energético nos habrían hecho pensar que, el otoño y el invierno podrían haber contribuido a un diálogo efectivo por la paz gracias al limitado margen de maniobra en el campo de batalla. Putin devolvió la pelota a la tribuna con su discurso. Con medidas muy activas y concretas, en la referencia a la posibilidad de utilizar el poder atómico, en la posibilidad de cambiar el rumbo del conflicto con la movilización de 300.000 reservistas. Los datos políticos y el mensaje cuentan en esta etapa.

 

Sumado a todo esto el probable sabotaje de los oleoductos Nord Stream 1 y 2 tiene muy pocos beneficiarios potenciales y millones sufrirán. Hecho a tener en cuenta y que puede ser un punto de inflexión en la guerra de Ucrania, según avancen las investigaciones del caso.

 

Y el hecho político es que Europa vivirá un invierno de guerra. Guerra, congelada, en los frentes del atrincheramiento ruso-ucraniano. Guerra política y diplomática tras la jugada de los referéndums para la anexión de los territorios ocupados o reconquistados (según sea quien lo mire). Guerra de nervios por el abastecimiento de armas y la dialéctica entre los "pistoleros" (de ambas partes) con el dedo en el gatillo atómico. La guerra económica por el tira y afloje de las sanciones por un lado y la tormenta energética alimentada por Rusia por el otro. Guerra por poderes, con Ucrania en primera línea militar y Europa abrumada por la inflación importada del otro lado del Atlántico en el contexto de la contención asimétrica de Estados Unidos y Reino Unido contra Moscú.

 

El conflicto, según interpretamos, parecería estar entrando en el juego de la escalada que exige la necesidad de moverse a un territorio desconocido. En el que los grandes ausentes parecen ser la prudencia política y el razonamiento eficaz capaz de encontrar una salida a una crisis que, por todos los frentes, está desgarrando tanto a Europa como a Rusia. Sin esperanza de una salida pronto.

 

El general Dominique Delawarde, quien fue jefe de la inteligencia instrumental militar francesa. Escribió en algunos medios europeos recientemente: “Mis pensamientos sobre la situación actual en Ucrania son los siguientes:

 

En primer lugar, este conflicto debe enmarcarse en el marco más general de la confrontación planetaria entre dos campos: el de la unipolaridad hegemónica EEUU/OTAN apoyada en el dólar y la fuerza militar que quisiera sustituir a la ONU para gobernar el mundo y la de la multipolaridad de todos los Estados que se niegan a someterse a EEUU y reconocen solo el papel de la ONU en la

 

coordinación de la marcha del mundo “( Reciente reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai y citado en nuestro Articulo de La Prensa del 26 de setiembre)

 

Además continúa Delawarde, dando una visión de las causas y origen de esta guerra:“Rusia, que se opone al cerco de su territorio iniciado en 1990 por Estados Unidos y sus vasallos europeos, se prepara para este enfrentamiento final desde el bombardeo de Belgrado hace 23 años. Para ello, Putin restauró la economía de su país y sus fuerzas armadas. Ha tejido una verdadera red de amistad y cooperación con grandes países (China, India, Pakistán, Irán, Brasil, y otros...) estando fuertemente comprometida en organismos interestatales como los BRICS y la OCS, fundados como resultado de y en reacción al bombardeo de Belgrado por parte de la OTAN, sin mandato de la ONU, bajo un falso pretexto.

 

Lo que necesitamos entender es que Rusia está hoy comprometida en un punto muerto "global", en su propio nombre, pero también como líder de todos los países y todos los ciudadanos del planeta, que rechazan la conquista y dominación del mundo desde una parte de la coalición de intereses neoconservadora y globalista EE.UU.-UE-OTAN.” Delawarde.

 

En este sentido, podemos observar que Rusia no está aislada hoy, y es precisamente porque no está aislada que puede resistir económicamente a los 30 países de la OTAN.

 

Reiteramos que este enfrentamiento tiene varios componentes como parte de esta gran guerra irrestricta y (¿que podría escalar a mundial?):

 

Un aspecto militar importante pero que no necesariamente será el aspecto decisivo en el desenlace de este enfrentamiento planetario; Un aspecto económico y financiero que probablemente afectará al resultado final y que provocará dificultades sociales que podrían provocar malestar en muchos países de occidente globalista ;y muchos otros aspectos: ideológicos (multipolaridad y soberanía frente a unipolaridad y globalismo), culturales y sociales...

 

Hacer la guerra en todos estos componentes es un asunto muy complejo.

 

A nivel militar, la confrontación entre Rusia y el Occidente globalista tiene lugar en un frente gigantesco que va mucho más allá de las fronteras de Ucrania.

 

Observemos los hechos que están pasando o han pasado en Siria, en Armenia-Azerbaiyán, en Serbia-Kosovo, en Tayikistán-Kirguistán, en Kazajstán, en Georgia, en Moldavia, en Bielorrusia, son muchos intentos de desestabilizar a Rusia, en sus fronteras o en otro lugar, y una distracción de su principal esfuerzo militar del momento: Ucrania. Todo esto obviamente está planificado y comandado entre bastidores.

 

Por lo tanto, Ucrania es solo una de las preocupaciones de Putin entre muchas.

 

La reciente contraofensiva “ucroatlantista”

 

En la región de Kharkov, sólo había una cortina defensiva rusa muy delgada, quizás un promedio de 10-20 hombres por kilómetro al frente, que es insignificante y no podría ser suficiente para contener una fuerza atlantista ucraniana concentrada, atacando con una fuerte superioridad numérica en intervalos abiertos. Concentraron la masa del poder de combate contra una línea débil

 

La fuerza aérea y la artillería rusas cobraron un alto precio en el avance de las fuerzas ucranianas ( o como los llaman algunos ucroatlantistas) hacia el norte y las fuerzas rusas lograron retirarse con daños mínimos ( o no …) y, por lo tanto, estrecharon considerablemente el ancho del frente para densificar el número allí. Se trata, sin duda, de una victoria ucraniana… a lo Pirro,… que, además, se ha detenido sola.

 

No hay necesidad de salir de West Point para saber que una ofensiva en una proporción de 8 a 1 tiene todas las posibilidades de ser coronada con éxito, a pesar de la artillería y la fuerza aérea enemigas. Esto es lo que pasó.

 

Probablemente ha habido una sobreestimación por parte de los rusos de su capacidad para detener la ofensiva con fuego aéreo o de artillería y una subestimación de la capacidad de avance de los ucranianos a pesar de las pérdidas y, por supuesto, la explotación demasiado tardía de la inteligencia y la falta de recursos humanos.

 

Es aquí que el Kremlin, consciente de que necesita personal adicional para alcanzar sus objetivos en un tiempo razonable, ha decidido movilizarse parcialmente y celebrar referéndums en 4 regiones de Ucrania.

 

Según parece, el tiempo no está a favor de Ucrania, sino a favor de Rusia y sus partidarios.

 

De hecho, será la resiliencia de las poblaciones y las economías lo que determinará el ganador del enfrentamiento.

 

En relación al manejo de la Estrategia Nacional es importante destacar que las Alianzas y apoyo internacional deben ser realizadas y desarrolladas antes del conflicto y no durante, Tanto Rusia como Ucrania han llevado a cabo los acercamientos hacia otros países y foros internacionales; antes de la guerra. También desde una reflexión estratégica, vemos el alto valor que mantiene un tema cuando es considerado “La Causa nacional”: las causas nacionales son siempre un factor de unidad de la sociedad.

 

Rusia se apoya en países poderosos (China, India, Pakistán, Irán entre otros, pero no solo...), y su población siempre se ha mostrado muy resistente y unidad en la adversidad, lo que está lejos de ser el caso hoy de las poblaciones occidentales, que están muy divididas. El pueblo Ucraniano es un pueblo tradicionalmente fuerte.

 

Pero, numéricamente hablando; cabe recordar que la OTAN aglutina solo al 15% de los habitantes del planeta y que la OCS por sí sola representa casi el 50%.

 

También cabe señalar que en las últimas maniobras militares Vostok 2022 que tuvieron lugar a principios de septiembre, Rusia logró maniobrar juntas a 4 potencias nucleares (Rusia, China, India y Pakistán) lo que representa un logro diplomático en medio de la crisis de Ucrania.

 

Por último, cabe señalar que ya se han producido grandes manifestaciones callejeras contra las restricciones al consumo a causa del conflicto en países de la Unión Europea (Alemania, Italia, España, Hungría y República Checa, entre otros).

 

Probablemente, esto recién empieza y el invierno podría ser "caliente" para todos, en especial para los gobiernos de la "coalición occidental".

 

Cnl My (R) Director de Elevan

domingo, 2 de octubre de 2022

MALESTAR POLITICO Y CASTRENSE


 por el veto en el Senado de nueve pliegos de ascenso propuestos por Alberto Fernández

 

Fernando Morales

 

Infobae, 1 de Octubre de 2022

 

En forma casi coincidente con la hora de inicio de la tradicional cena de camaradería de las Fuerzas Armadas y cuando todas las expectativas de los uniformados estaban centradas en el anuncio presidencial sobre la tan esperada equiparación de los salarios militares con los de las fuerzas federales de seguridad, un verdadero cisne negro amenazó con eclipsar el discurso presidencial.

 

Sucedió que sin previo aviso “desaparecieron” del listado de oficiales de las fuerzas armadas propuestos para ascender a las jerarquías superiores de la carrera 9 pliegos: 5 del Ejército, 2 de la Armada y 2 de la Fuerza Aérea.

 

Decenas de militares convocados a la cena presidida por Alberto Fernández en su carácter de Comandante en Jefe de las FFAA miraban sus celulares sin dar crédito a lo que leían. Personalidades militares de renombre, como el actual comandante de Adiestramiento y Alistamiento del Ejército, general de brigada Sergio Pucheta, o el actual jefe de la Casa Militar, coronel Alejandro Daniel Guglielmi, no figuran entre los aprobados por la Comisión senatorial que había finalizado su labor apenas un par de horas antes.

 

La sorpresa no solo fue de los oficiales de tierra que sufrieron la “poda” de cinco propuestas; un contraalmirante en condiciones de ascender a vice, un comodoro de marina apto según Alberto Fernández para ser contraalmirante y dos oficiales femeninas de la Fuerza Aérea, aprobadas por la junta de calificaciones para ser comodoros, también quedaron fuera de la selección. Hasta el momento no están claros los motivos de esta exclusión.

 

A las 15:12 horas del pasado 28 de setiembre, dio inicio en el Senado de la Nación la reunión de la Comisión Unicameral de Acuerdos de la Cámara Alta con el propósito – entre otros- de considerar los más de 200 pliegos de ascenso de personal militar superior de las tres armas. Como de costumbre, la sesión fue presidida por la senadora oficialista Anabel Fernández Sagasti (FPV Mendoza). Entre los presentes, había un puñado de legisladores oficialistas y solo se encontraba un opositor, el senador Pablo Daniel Blanco (Juntos por el Cambio, Tierra del Fuego).

 

La legisladora mendocina anunció que se procedería al tratamiento de los 5 mensajes del Poder Ejecutivo Nacional mediante los cuales se solicitaba acuerdo para tratar el ascenso de 219 oficiales de las FFAA. Dos de los mensajes eran unipersonales: el destinado a promover al grado de Teniente General al actual jefe del Ejército, Guillermo Olegario Pereda, y el que llevaba a la jerarquía de comodoro a un oficial de la Fuerza Aérea postergado en el acuerdo anterior. Los demás mensajes correspondían al listado general de propuestas para la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército.

 

Cumplidas las formalidades reglamentarias, Sagasti – quien previamente había manifestado irónicamente su disgusto por la poca asistencia al conclave- requirió a los presentes que formulasen comentarios u objeciones a los pliegos que tenían a su alcance en forma digital. Tras pocos segundos de silencio y ante la ausencia de cuestionamientos, dio por cerrado el trámite disponiendo el giro de los cinco expedientes al plenario de la Cámara Alta.

 

Atentamente seguían la sesión por el canal de YouTube “Senado TV”, los más de 220 militares en condiciones de ascender, sin que aparentemente ninguno se percatara de que cuando Sagasti dijo “se trata de 219 pliegos” los nueve vetados ya no estaban en las consideraciones de la aliada incondicional de la Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

 

Infobae consultó a fuentes militares que se mostraron extrañadas por la particular situación. “No sería la primera vez que un pliego enviado por el PEN genera controversia en el seno de la comisión. Normalmente esto ocurre por observaciones o cuestionamientos emanados de un senador opositor o de algún organismo de derechos humanos; ahora, que en una comisión presidida e integrada mayoritariamente por el oficialismo, sin aviso, se le supriman 9 nombres a las listas que elaboraron el Ministro de Defensa y el Presidente de la Nación es casi una afrenta a la autoridad de ambos”, fue el comentario de un oficial superior recientemente retirado.

 

Considerando que la sorpresa entre las autoridades del Ministerio de Defensa fue tan grande como la de los propios uniformados, los militares tienen más que claro que no se trató de una jugarreta política ni del Presidente ni del Ministro del área. “La sintonía con (el ministro de Defensa, Jorge) Taiana es total y a él, junto con el teniente general Paleo, les debemos la defensa que están realizando de nuestro salario; si hubiera habido un desacuerdo lo hubieran dicho de frente”, indicaba la mayoría de los asistentes a la cena de camaradería.

 

Los próximos pasos

 

Fuentes castrenses sostienen que han recibido la directiva política de manejar este tema con extrema cautela. “El Ministro se comprometió a agotar todas las instancias para revertir este yerro”, dicen y no descartan que -aunque de difícil explicación- pueda tratarse de algún error u omisión no intencionada.

 

Infobae dialogó en extenso con un alto jefe militar que prestó servicios durante el último gobierno de Cristina Kirchner: “Se nos ha dicho que los vetados lo fueron por portación de apellido”, señaló este oficial retirado, aludiendo al hecho de que serían familiares de militares condenados por delitos de lesa humanidad. “Si esto fuera cierto -siguió diciendo-, estaríamos en presencia de un verdadero retroceso ideológico. El grueso de los no ascendidos ya han pasado por esta misma comisión y casi con los mismos integrantes. Si un contraalmirante fue apto para ese grado, es descabellado considerar que no es apto para ser vicealmirante. Por otra parte, si se hizo una quita sin debate en comisión y sin informar al PEN, la afrenta es gravísima”.

 

A 40 años del advenimiento de la democracia, se puede afirmar que todos los oficiales en actividad de las tres fuerzas armadas han ingresado a las respectivas escuelas de formación varios años después de finalizada la dictadura. Sin embargo, se sigue sometiendo a escrutinio del CELS la foja de servicios de cientos de militares.

 

El comentario del alto jefe retirado es tan corto como tajante: “Un capricho de sesgo ideológico sin sustento legal y que solo sirve para humillar a personas que están sirviendo a la patria con total apego y subordinación al poder civil”.

lunes, 26 de septiembre de 2022

MAPUCHES


 incendiaron un puesto móvil de Gendarmería Nacional en Villa Mascardi

 

Francisco Poppe

 

Infobae, 26 de Septiembre de 2022

 

Un grupo de encapuchados, pertenecientes presuntamente a una agrupación mapuche, incendió anoche una casilla móvil que Gendarmería Nacional había instalado en Villa Mascardi para custodiar un predio que había sido vandalizado el 1 de agosto pasado.

 

Con piedras, palos e incluso disparos -de acuerdo a lo que afirmaron vecinos de la zona-, los agresores sorprendieron a los cinco uniformados que estaban en el puesto móvil, quienes tuvieron que retirarse para no resultar heridos.

 

 

De acuerdo a lo que expresaron los pobladores del paraje ubicado a 35 kilómetros de Bariloche, se produjo un enfrentamiento entre integrantes de la agrupación Winkul Lafken Mapu, que desde 2017 usurpa tierras públicas y privadas de la zona, e integrantes de la fuerza de seguridad.

 

Fuentes de la Justicia Federal se limitaron a confirmar que “no hubo heridos”. Por pedido de la Fiscalía Federal de Bariloche, Gendarmería Nacional custodiaba – desde hace dos semanas - una propiedad privada, lindera a la ocupación mapuche, que fue destruida por integrantes de la misma agrupación.

 

La casilla incendiada estaba dentro de la propiedad. Los encapuchados la rodearon y arrojaron líquido combustible para provocar el incendio e hicieron lo propio con un galpón situado en la misma propiedad.

 

Luis Dates, propietario del predio Los Radales, confirmó a Infobae: “Mis vecinos escucharon disparos, hubo un enfrentamiento, no quedan dudas sobre quiénes son los autores de este y otros 20 incendios que hubo en la zona”.

 

El antecedente

 

La cabaña Los Radales -custodiada ahora por Gendarmería- fue atacada el 1 de agosto de este año cuando los atacantes vandalizaron la propiedad y provocaron daños totales. Ese fue el segundo atentado contra la misma vivienda, que durante la pandemia – en abril de 2020- ya había sufrido otro ataque similar aunque los daños habían sido menores.

 

“El de anoche es el tercer ataque que los encapuchados cometen contra la misma propiedad. Ya no podemos seguir esperando a que alguien haga algo, estamos a merced de los mapuches” se lamentaron los vecinos.

 

La casilla metálica móvil estaba ubicada en el predio privado para evitar que el lugar sea blanco de una nueva usurpación.

 

Desde el 1 de agosto hasta hace dos semanas, la custodia del predio estuvo a cargo de la Policía de Río Negro aunque por estar dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, en jurisdicción federal, el Ministerio de Seguridad de la Nación recibió el pedido oficial que para que se haga cargo del resguardo.

 

Los encapuchados la rodearon y arrojaron líquido combustible para provocar el incendio e hicieron lo propio con un galpón situado en la misma propiedad.

 

El presidente de la Junta Vecinal de Villa Mascardi, Diego Frutos, dijo que “el ataque ya no es entre los vecinos. Estos terroristas encapuchados atacaron a una fuerza federal, es hora de que el Gobierno tome cartas en el asunto”.

 

El dirigente, cuya propiedad también fue destruida por un incendio intencional, aseguró que los encapuchados “bajaron corriendo la montaña, con gritos, palos y armas de fuego”.

 

“Los gendarmes salieron corriendo, tienen orden explícita de no intervenir ante estas situaciones porque sino podrían ser sancionados”, denunció Frutos.

 

Políticos de Río Negro repudiaron el nuevo ataque y responsabilizaron al gobierno nacional por el episodio. El legislador rionegrino Juan Martín, de Juntos por el Cambio, denunció “la complicidad del Gobierno, que deja desprotegidos a los vecinos y también a quienes deben cuidarlos”.