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martes, 28 de febrero de 2023

MÁS INGENIOS MILITARES

 


 munición merodeadora, el juego está cambiando

 

Gabriel Camilli

 

La Prensa, 26.02.2023

 

Los nuevos tipos de armamento que están implementando las potencias en el mundo y el desarrollo de la guerra de Ucrania están sirviendo para actualizar el portfolio de artefactos creados por la pujante industria armamentística a uno y otro lado del conflicto.­

 

Entre los nuevos ingenios militares se ha visto en muchas ocasiones recientes a la llamada munición merodeadora, dron suicida o kamikaze.

 

La RAE define que merodear es "vagar por las inmediaciones de algún lugar'', y esta particular capacidad está modificando las tácticas de combate, buscando una mayor eficiencia y minimizando los daños colaterales, comparativamente, respecto del empleo de un misil o de un ataque con artillería de tubo convencional. Hoy, el uso de esta nueva tecnología nos aporta una perspectiva distinta para cumplir las tareas impuestas en el campo de batalla.

 

La munición merodeadora es una categoría de sistema de armas aéreas en la que la munición vuela (y espera pasivamente) alrededor del área objetivo durante algún tiempo y ataca solo una vez que se localiza un objetivo. Permite tiempos de reacción más rápidos contra objetivos ocultos, que emergen durante períodos breves, sin necesidad de exponer a plataformas de alto valor cerca del área del objetivo. Y también es más selectiva, ya que el ataque se puede abortar fácilmente.

 

Están en un nicho a medio camino entre el misil de crucero y los vehículos aéreos no tripulados (SANT), pero con la ventaja de que una munición merodeadora puede sobrevolar el entorno del objetivo durante varias horas compartiendo características con ambos.­

 

Un ejemplo de ello es la munición seleccionada por el US Marines Corps y las Fuerzas Armadas Argentinas (1).­

 

El Hero-120 es un sistema de armas antiblindaje de alcance medio que cumple con los complejos requisitos del campo de batalla moderno. Ya que es un sistema de munición merodeadora inteligente, de alta precisión y con una estructura aerodinámica única que realiza ataques precisos contra objetivos antiblindaje, antimaterial y antipersonal, incluidos tanques, vehículos, fortificaciones de hormigón y otros objetivos blandos en áreas urbanas pobladas. La capacidad de alta precisión del Hero-120 garantiza un daño colateral mínimo. Su amplia gama de ojivas multiusos permite al usuario operativo atacar eficazmente todos los objetivos.­

 

1  - ¿Cómo puede un ejército proteger a su propio pueblo de misiles o drones kamikaze?­

 

Resulta casi imposible proteger la propia población e infraestructura en todo el territorio de un estado, sobre todo cuando los espacios a cubrir son extensos. Esto requeriría un escudo protector que cubriera todo el territorio.

 

Sin embargo, sería sí concebible proteger ciertas instalaciones y objetos contra esta forma de amenaza, por ejemplo, infraestructura crítica como una refinería o una central nuclear. Sin embargo, una protección del 100 % tampoco es probable en este caso.­

 

Primero se necesita saber cuál es exactamente la amenaza: ¿son misiles balísticos, misiles de crucero o drones? ¿De qué tipo y con qué capacidades? Y frente a ellos, ¿cuáles son nuestras posibilidades de defensa?

 

En lo referido al reconocimiento o adquisición de ese tipo de blancos aéreos hostiles, se intenta detectar la amenaza a tiempo utilizando sensores en una amplia gama de distancias y altitudes, mediante sensores de radar, sensores ópticos, radiogoniometría, sensores acústicos y otros sistemas.

 

Luego se toma una decisión, generalmente asistida por computadoras, sobre qué sistema de armas se utilizará para protegerse de la amenaza. Dependiendo de la amenaza, se suelen utilizar ondas electromagnéticas, cañones o cohetes. Ya hoy hay países, como Israel, que están experimentando con láseres eléctricos para esa tarea.­

 

Esta interacción se asegura en el marco de un Sistema Integrado de Defensa Aérea. Este es un sistema muy complejo en el que todos los componentes están hechos para trabajar juntos. En Israel, el sistema Cúpula de Hierro se utiliza para defenderse de estas amenazas hasta una distancia de 70 kilómetros y el sistema Honda de David para defenderse de ellas a distancias de entre 70 y 300 kilómetros. La defensa contra misiles balísticos es posible, por ejemplo, con el sistema estadounidense Patriot o el israelí Arrow 3.­

 

SATURACION­

 

Para un país como Ucrania, defenderse contra los misiles balísticos por sí solo era poco factible. Sólo la ingente llegada de equipos europeos le habría permitido algunos éxitos. Y ello solo fue posible porque, en el verano boreal de 2022, el canciller alemán Olaf Scholz pidió un sistema de defensa aérea europea en el que los países vecinos pudieran participar y así hacer una contribución.­

 

El ejército ucraniano ha dicho que derribó alrededor de la mitad de los más de 80 cohetes que los rusos lanzaron sobre su territorio en el último ataque. Pero nos preguntamos: ¿Es ésto realista?­

 

Suponiendo que los datos ucranianos fueran correctos, la destrucción de la mitad de los misiles representaría un éxito notable. Cuando se lanzan varios tipos de misiles y drones contra objetivos, al mismo tiempo, se produce lo que se conoce como saturación, que es la consecuencia de que los recursos presentes en todo el sistema de defensa no tienen, generalmente, la capacidad de detectar, localizar, identificar y adoptar la decisión de disparar para derribar cuando la cantidad de blancos simultáneos supera determinado umbral. Ello hace que no se detecten todos los objetivos, que las decisiones de control de tiro no se tomen o tarden demasiado para ser efectivas y que la cantidad de sistemas y/o la cantidad de municiones, en cada uno de ellos insuficiente para atacar a todos los objetivos.­

 

2 - ¿Por qué los misiles rusos alcanzaron tantas instalaciones civiles y no objetivos militares?­

 

En principio, la pregunta debería plantearse de la siguiente manera, ¿cuáles eran los objetivos a combatir? Es totalmente concebible o incluso probable que realmente se pretendiera atacar objetivos civiles, por ejemplo, para sembrar el miedo y el terror o para destruir infraestructuras críticas, sabiendo que las consecuencias de esas destrucciones afectan la moral de la retaguardia y que, en definitiva, una baja moral puede derrumbar la resistencia de una nación.­

 

Por otra parte, también es posible que al combatir objetivos militares se aceptara la destrucción de instalaciones civiles vecinas (aquí se habla de daños colaterales). Esto puede suceder cuando se usan cohetes de artillería, misiles balísticos y misiles no guiados, ya que no son armas de precisión. Los drones kamikaze y los misiles de crucero son armas de precisión y, por lo general, permiten impactos precisos. También, incluso, cuando el defensor trata de ocultar sus propios sistemas de armas en medio de instalaciones o población civil.­

 

En cualquier caso, quienes hoy estamos por fuera de esta guerra, debemos entender que este tipo de armas ha llegado para quedarse en los campos de batalla y que es urgente poder contar con sistemas suficientes y eficientes para contrarrestar sus efectos, por lo menos en aquellas infraestructuras cuya destrucción o paralización nos acarrearían enormes consecuencias.­

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

domingo, 19 de febrero de 2023

EL EJÉRCITO ARGENTINO

 


 denunció otra vez a una comunidad mapuche por usurpar tierras cerca de Bariloche

 

Francisco Poppe

 

Infobae, 18 de Febrero, 2023

 

En el marco de un conflicto histórico, el Ejército Argentino denunció ante la Justicia Federal a una comunidad mapuche por la usurpación de un predio ubicado a pocos kilómetros de Bariloche.

 

La presentación judicial la realizaron en octubre pasado las autoridades de la Escuela Militar de Montaña.

El predio en conflicto abarca 170 hectáreas ubicadas en Virgen de las Nieves, a 9 kilómetros del centro de Bariloche, al pie del cerro Otto. Allí la comunidad Tripay Antú lleva adelante un proyecto agrícola, cuenta con invernaderos e incluso tiene como sustento la comercialización de hortalizas orgánicas y otros productos.

 

La comunidad mapuche, a diferencia de las familias que usurparon tierras en Villa Mascardi, cuenta con reconocimiento institucional de parte del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y tramitó de forma pacífica su personería jurídica.

 

Según explicaron desde la comunidad, su asentamiento se remonta a 160 años atrás, antes de la llegada del Ejército, a quien Parques Nacionales cedió “en custodia” la propiedad de las tierras. Incluso recuerdan varios intentos de desalojo donde les “tiraron abajo las casas y mataron animales”.

 

Lo paradójico del caso es que el Estado, a través del INAI, reconoce la preexistencia de la comunidad en esas tierras, mientras que el Ejército Argentino lo ignora y la denuncia por usurpación.

 

La puja no es reciente. En el año 2018, el 21 de mayo, la Justicia le ordenó al Poder Ejecutivo Nacional que en el término de 60 días transfiera a título gratuito el dominio de esas tierras fiscales al INAI, para su posterior adjudicación en carácter de propiedad comunitaria a la lof.

 

El fallo sostiene que «la Constitución reconoce la preexistencia étnica de los pueblos indígenas» y que «el Poder Ejecutivo tiene facultades para disponer la adjudicación en propiedad comunitaria de las tierras cuya mensura ha sido aprobada por el INAI».

 

Sin embargo, la Sala III de la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal declaró la nulidad de la sentencia de primera instancia, argumentando que en dicho proceso no había tenido participación el gobierno de Río Negro.

 

En el fallo entendió que toda disputa que implique el reconocimiento por parte del Estado Nacional de la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que las comunidades tradicionalmente ocupan constituye el ejercicio de una competencia concurrente con las provincias, según el segundo párrafo del inciso 17 del artículo 75 de la Constitución Nacional.

 

El Ejército Argentino, en todas sus presentaciones, argumentó que las tierras en litigio son utilizadas para las prácticas militares, a pesar de que no existe documentación que así lo acredite. Se trata de un caso similar al que involucra a la comunidad Millalonco Ranquehue, instalada en un espacio contiguo, que también es disputado entre el Estado y los mapuches.

 

Los representantes del Pueblo Originario, por su parte, pretenden tener los títulos de propiedad para acceder a servicios públicos que les permitan desarrollar sus actividades productivas.

 

Fuentes judiciales dijeron a Infobae que “se trata de un litigio histórico entre el Ejército Argentino, que tiene la titularidad de las tierras, y la comunidad mapuche, cuya preexistencia en el lugar está documentada”.

 

En la actualidad el proceso se encuentra en plena discusión. Fuentes con acceso al expediente dijeron que “resulta contradictorio que el Estado Nacional reconozca la preexistencia de la comunidad mapuche y, a través de otro organismo, intenta despojarla para tomar posesión de las tierras”.

 

Villa Mascardi

El conflicto de tierras en Villa Mascardi y la intención del Estado Nacional, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, de otorgar tierras fiscales a quienes integran la comunidad Lafken Winkul Mapu, aporta más confusión a las disputas territoriales en la Patagonia.

 

En ese caso, el Gobierno Nacional busca beneficiar a quienes integran esa agrupación mapuche, a pesar de que sus integrantes están procesados por distintas causas judiciales – por usurpación y atentados vandálicos- y no cuenta con el reconocimiento del INAI.

 

Días atrás el organismo que conduce Horacio Pietragalla propuso entregarles 10 hectáreas fiscales en inmediaciones del lago Guillelmo y construirles tres viviendas para que se instale quien se proclama como la líder espiritual del grupo junto a su familia y colaboradores.

 

La actitud zigzagueante del Poder Ejecutivo en relación a la temática. desorienta incluso a funcionarios de la Justicia Federal. “Por un lado el Estado denuncia a una comunidad mapuche por usurpar tierras y en simultáneo quiere beneficiar a otro grupo, sin importar siquiera que no están reconocidos ni cuentan con avales legales. Resulta, al menos, contradictorio”, denunciaron.

martes, 7 de febrero de 2023

HISTORIAS DE SUBORDINACIÓN Y VALOR


Jorge Martínez

 

La Prensa, 05.02.2023

 

Una deuda contraída hace mucho por todo el país es la que se propuso saldar el Teniente Coronel (R) Rodolfo Richter con este libro sobrio y valiente, a tono con los héroes, vivos o muertos, que rescata en páginas inspiradas por un necesario espíritu de justicia.

 

Richter sabe de lo que escribe en Los soldados miran al cielo: relatos de combates (Edición del autor, 234 páginas) porque él fue uno de ellos. En febrero de 1975 participó en el río Pueblo Viejo de la primera acción de la Operación Independencia, lanzada ese mes en la provincia de Tucumán por disposición del gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón para enfrentar a los guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) que desde el año anterior habían instalado allí una "compañía de monte".

 

Ese combate, en el que Richter fue herido y quedó paralítico, es uno de los primeros que relata en la obra. Su ímpetu guerrero (era Teniente del Ejército, tenía 26 años y acababa de finalizar el exigente curso de "comandos" de la fuerza) lo expuso con imprudencia al fuego enemigo. Una vez herido, su superior inmediato, el Teniente Primero Héctor Cáceres, también "comando", se arriesgó para auxiliarlo y pagó el arrojo con su vida. El gesto simple, inolvidable, de un héroe moderno. Un "enamorado de su mujer, de la Patria y del Ejército", evoca Richter en un pasaje de agradecida emoción.

 

El libro pasea al lector por otros hechos de armas significativos de la historia nacional reciente que no aparecen en la memoria de académicos o formadores de opinión (la excepción cronológica es el breve repaso del combate de Riobamba, librado en el ya lejano 1822).

 

Se revisa, por ejemplo, el choque de Manchalá, de mayo de 1975, cuando una sección de ingenieros militares (14 hombres dirigidos por un suboficial) desbarató el ambicioso plan del ERP de atacar y copar el puesto de mando táctico del Ejército en Tucumán. Con imprevista resistencia, el pequeño destacamento frustró durante horas el avance de una muy superior columna guerrillera motorizada.

 

También se rinde homenaje al valeroso papel que desempeñó, otra vez en Tucumán, el Regimiento de Infantería de Monte 28, de Tartagal, Salta (los "rodillas negras"), en especial la sección "Destinos" que agrupaba a los efectivos que desertaban de la unidad o infringían la ley del servicio militar.

 

Los díscolos soldados salteños se midieron con gran valentía en el combate de "Los quinchos", de octubre de 1975, en el que fue abatido el entonces jefe de la "compañía de monte" erpiana, Jorge Carlos Molina, el "capitán Pablo", quien paradójicamente era subteniente de reserva del Ejército porque había egresado "con muy buenas notas" del Liceo Militar General Belgrano de Santa Fe. En "Los quinchos" guerrilleros y soldados terminaron entreverados en el monte en una "noche muy oscura" hasta que, al darse cuenta del error, se desató un "verdadero pandemónium para ambos lados".

 

LA GESTA

 

Malvinas ocupa varios capítulos de la obra de Richter. Se relata en gran detalle la acción de los "comandos anfibios" durante la Operación Rosario del 2 de abril de 1982, donde murió el Capitán de Corbeta Pedro Giachino, otro héroe moderno ("representa el arquetipo del jefe que lidera a sus hombres en el combate, asumiendo personalmente el mayor riesgo y también la convicción de que la misión debe ser cumplida aún a costa de la propia vida"). Hay espacio para evocar la siempre admirable gesta de la Fuerza Aérea con sus bombardeos inverosímiles a la flota británica en el estrecho de San Carlos; se narra con nuevas precisiones la actuación de la sección "Bote" del Teniente Roberto Estévez en la batalla de Darwin de fines de mayo de 1982, y se examina el desempeño -que por lo general suele pasar inadvertido- de los helicópteros militares durante toda la campaña del Atlántico sur. No falta, además, la semblanza del Sargento Mario Antonio "Perro" Cisnero, "considerado el mejor "comando" del Ejército" según la opinión de jefes y camaradas, caído en combate el 10 de junio de 1982, durante una temeraria emboscada planificada y conducida por el entonces Mayor Aldo Rico, jefe de la Compañía de Comandos 602.

 

Cierra el libro un relato vívido y minucioso del combate de La Tablada, del 23 y 24 de enero de 1989, en el que el Ejército y la Policía de la provincia de Buenos Aires rechazaron el sangriento intento de copamiento del Regimiento de Infantería Mecanizada 3 por parte del Movimiento Todos por la Patria, un sucedáneo del ERP que dirigía el veterano guerrillero Enrique Gorriarán Merlo, quien años más tarde fue apresado en el exterior, traído al país para ser juzgado y condenado y al final terminó indultado luego de una teatral huelga de hambre.

 

Los atacantes quisieron hacerse pasar militares "carapintadas" como parte de una acción de "falsa bandera" con vastas ramificaciones políticas que nunca se aclararon del todo. Lo destacable, cuenta Richter, es que los verdaderos "carapintadas" fueron los primeros en descubrir el engaño y varios de ellos se ofrecieron voluntarios para combatir a sus viejos enemigos marxistas, infringiendo en algunos casos las detenciones domiciliarias o atenuadas que les habían impuesto por su participación en los levantamientos castrenses de 1987 y 1988. Hubo alguno que a la mañana salió de la casa donde cumplía el arresto, tomó parte en la cruenta recuperación del cuartel y cuando cesaron los enfrentamientos regresó a la vivienda como si nada hubiera pasado.

 

Richter se retiró del Ejército en 1993 con el rango de Teniente Coronel. A partir de entonces cambió las armas por las aulas. Se doctoró en Ciencia Política y hasta el año pasado estuvo a cargo de la cátedra de Historia de las Ideas Políticas III en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina. Ha escrito otros dos libros: Lucha armada. El PRT-ERP y las condiciones revolucionarias (Dunken, 2017) y Enemigos. Dos protagonistas reflexionan hoy sobre la violencia de los 70 (Eudeba, 2018), en coautoría con Carlos Gabetta, periodista y ex integrante del ERP.

 

ENTREVISTADOS

 

Los soldados miran al cielo, bello título que alude a la costumbre, típica de los hombres de armas, de levantar la mirada para orientarse por las estrellas y al mismo tiempo elevar una oración antes de empeñar la vida, fue escrito con una mesurada pasión. Richter ha buscado recrear las acciones escogidas sin desbordes emocionales, apegado a la documentación conocida y con el aporte de testimonios personales. Cada capítulo se nutre de entrevistas a protagonistas directos de los combates, hoy todos militares retirados con rangos altos y numerosas condecoraciones. Sus nombres, incluidos al final del libro, son también un rosario de lo mejor que produjeron las Fuerzas Armadas en el último medio siglo. He aquí algunos ejemplos: General (R) Sergio Fernández; General (R) Gonzalo Palacios; Comodoro (R) Pablo Marcos Carballo; Coronel (R) José Martiniano Duarte; Coronel (R) Ernesto Peluffo; Comodoro (R) Carlos Rinke; Capitán de Navío (R) Eduardo Alvarez; Teniente Coronel (R) Oscar Jaimet; Teniente Coronel (R) Emilio Nani; Teniente Coronel (R) Armando Valiente; Teniente Coronel (R) Gerardo Vlcek, y los soldados Rodolfo Demayo, Erik Langer, Luis Peñaranda, Sergio Rodríguez y José Romero.

 

Richter se cuidó de escribir con claridad las "cuestiones referidas a las técnicas y tácticas militares" pero puso especial énfasis en que el lector comprenda "los sentimientos de los que combatimos. Me preocupé de mostrar esos sentimientos", explicó en diálogo por correo electrónico con este diario.

 

En sus páginas traza una suerte de "perfil" del militar argentino en combate que se remonta al siglo XIX, aunque puedan distinguirse matices al correr de los años. "En realidad, el perfil de un militar del siglo XIX no puede ser igual al del siglo XX. Pero tampoco puede estar totalmente desconectado -aclaró Richter-. Los valores, de una u otra manera, se van transmitiendo a lo largo del tiempo como por ejemplo aquellas virtudes de la confianza y el valor que Sarmiento le adjudicaba al gaucho y que las vemos, por ejemplo, en el deporte, donde se hace un culto del que gana "de puro guapo", mientras desdeñamos a los brasileños porque tienen "el pecho frío". Y en el ámbito militar, ¿qué cadete no ha soñado con emular a algún soldado de otra época?

 

La "Orden del Día" comienza siempre con una efemérides que exalta alguna virtud militar. Tampoco nos olvidemos de la fórmula "¡Subordinación y valor!" con la que un jefe termina una arenga y es contestada por los subordinados con la frase "¡Para defender a la Patria!"

 

Los actos de coraje militar del pasado se inculcaban ya en la escuela primaria (el sargento Cabral, el tamborcito de Tacuarí, los gauchos de Güemes o el cruce de los Andes) pero después de Malvinas y del fin del gobierno militar, observó Richter, "hubo una permanente descalificación de todo lo que es militar por cuestiones ideológicas y eso derivó en que los chicos de hoy no conocen la historia argentina".

 

"Creo en mi fuero íntimo pero todavía no lo he podido demostrar "científicamente" que hay poderes que tienen la intención de terminar con el sentimiento patriótico -advirtió-. La izquierda se ha sumado rápidamente a esa intención por una cuestión ideológica, a saber: la historia de la humanidad es la de la lucha de clases entre los "opresores" y los "oprimidos" (patricios y plebeyos, monárquicos y burgueses y finalmente burgueses y proletarios)."

 

Siguiendo esta interpretación clásica de la izquierda marxista, "los "opresores" apelan al patriotismo para que los "oprimidos" vayan a la guerra que siempre es una puja entre distintos poderes burgueses. Según Lenin, la Guerra de la Independencia sudamericana fue, en realidad, una "guerra revolucionaria" donde las burguesías de cada país, por puro interés material de clase, querían terminar con la monarquía española en esta parte de América. Para los marxistas no fue una lucha por la independencia y la libertad."

 

Interpretaciones de ese estilo calaron hondo y, después de la lucha contra la guerrilla en los años "70 y la guerra de Malvinas en 1982, moldearon una imagen de las Fuerzas Armadas muy distinta de la que se exalta en Los soldados miran al cielo. ¿Será posible revertir esa percepción en un futuro cercano?

 

El Teniente Coronel (R) Richter lo cree posible. "Si hubo un revisionismo histórico que cambió, por ejemplo, la imagen de Rosas, Facundo o el Chacho Peñaloza, y cuestionó otras que parecían inmaculadas, es posible un nuevo revisionismo histórico referido a la lucha contra la subversión y a la guerra de Malvinas -opinó-. Es posible convencer a la ciudadanía de que acá hubo una Guerra Revolucionaria y que en Malvinas los británicos tuvieron muchas más pérdidas materiales y humanas de las que se imaginaron (ya se empieza a hablar de eso). Los "campeones de los derechos humanos" ya comenzaron a mostrar sus trapos sucios. Pero va a llevar tiempo. Hay que insistir y repetir una y otra vez para que se conozcan las dos caras de la moneda."

domingo, 2 de octubre de 2022

MALESTAR POLITICO Y CASTRENSE


 por el veto en el Senado de nueve pliegos de ascenso propuestos por Alberto Fernández

 

Fernando Morales

 

Infobae, 1 de Octubre de 2022

 

En forma casi coincidente con la hora de inicio de la tradicional cena de camaradería de las Fuerzas Armadas y cuando todas las expectativas de los uniformados estaban centradas en el anuncio presidencial sobre la tan esperada equiparación de los salarios militares con los de las fuerzas federales de seguridad, un verdadero cisne negro amenazó con eclipsar el discurso presidencial.

 

Sucedió que sin previo aviso “desaparecieron” del listado de oficiales de las fuerzas armadas propuestos para ascender a las jerarquías superiores de la carrera 9 pliegos: 5 del Ejército, 2 de la Armada y 2 de la Fuerza Aérea.

 

Decenas de militares convocados a la cena presidida por Alberto Fernández en su carácter de Comandante en Jefe de las FFAA miraban sus celulares sin dar crédito a lo que leían. Personalidades militares de renombre, como el actual comandante de Adiestramiento y Alistamiento del Ejército, general de brigada Sergio Pucheta, o el actual jefe de la Casa Militar, coronel Alejandro Daniel Guglielmi, no figuran entre los aprobados por la Comisión senatorial que había finalizado su labor apenas un par de horas antes.

 

La sorpresa no solo fue de los oficiales de tierra que sufrieron la “poda” de cinco propuestas; un contraalmirante en condiciones de ascender a vice, un comodoro de marina apto según Alberto Fernández para ser contraalmirante y dos oficiales femeninas de la Fuerza Aérea, aprobadas por la junta de calificaciones para ser comodoros, también quedaron fuera de la selección. Hasta el momento no están claros los motivos de esta exclusión.

 

A las 15:12 horas del pasado 28 de setiembre, dio inicio en el Senado de la Nación la reunión de la Comisión Unicameral de Acuerdos de la Cámara Alta con el propósito – entre otros- de considerar los más de 200 pliegos de ascenso de personal militar superior de las tres armas. Como de costumbre, la sesión fue presidida por la senadora oficialista Anabel Fernández Sagasti (FPV Mendoza). Entre los presentes, había un puñado de legisladores oficialistas y solo se encontraba un opositor, el senador Pablo Daniel Blanco (Juntos por el Cambio, Tierra del Fuego).

 

La legisladora mendocina anunció que se procedería al tratamiento de los 5 mensajes del Poder Ejecutivo Nacional mediante los cuales se solicitaba acuerdo para tratar el ascenso de 219 oficiales de las FFAA. Dos de los mensajes eran unipersonales: el destinado a promover al grado de Teniente General al actual jefe del Ejército, Guillermo Olegario Pereda, y el que llevaba a la jerarquía de comodoro a un oficial de la Fuerza Aérea postergado en el acuerdo anterior. Los demás mensajes correspondían al listado general de propuestas para la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército.

 

Cumplidas las formalidades reglamentarias, Sagasti – quien previamente había manifestado irónicamente su disgusto por la poca asistencia al conclave- requirió a los presentes que formulasen comentarios u objeciones a los pliegos que tenían a su alcance en forma digital. Tras pocos segundos de silencio y ante la ausencia de cuestionamientos, dio por cerrado el trámite disponiendo el giro de los cinco expedientes al plenario de la Cámara Alta.

 

Atentamente seguían la sesión por el canal de YouTube “Senado TV”, los más de 220 militares en condiciones de ascender, sin que aparentemente ninguno se percatara de que cuando Sagasti dijo “se trata de 219 pliegos” los nueve vetados ya no estaban en las consideraciones de la aliada incondicional de la Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

 

Infobae consultó a fuentes militares que se mostraron extrañadas por la particular situación. “No sería la primera vez que un pliego enviado por el PEN genera controversia en el seno de la comisión. Normalmente esto ocurre por observaciones o cuestionamientos emanados de un senador opositor o de algún organismo de derechos humanos; ahora, que en una comisión presidida e integrada mayoritariamente por el oficialismo, sin aviso, se le supriman 9 nombres a las listas que elaboraron el Ministro de Defensa y el Presidente de la Nación es casi una afrenta a la autoridad de ambos”, fue el comentario de un oficial superior recientemente retirado.

 

Considerando que la sorpresa entre las autoridades del Ministerio de Defensa fue tan grande como la de los propios uniformados, los militares tienen más que claro que no se trató de una jugarreta política ni del Presidente ni del Ministro del área. “La sintonía con (el ministro de Defensa, Jorge) Taiana es total y a él, junto con el teniente general Paleo, les debemos la defensa que están realizando de nuestro salario; si hubiera habido un desacuerdo lo hubieran dicho de frente”, indicaba la mayoría de los asistentes a la cena de camaradería.

 

Los próximos pasos

 

Fuentes castrenses sostienen que han recibido la directiva política de manejar este tema con extrema cautela. “El Ministro se comprometió a agotar todas las instancias para revertir este yerro”, dicen y no descartan que -aunque de difícil explicación- pueda tratarse de algún error u omisión no intencionada.

 

Infobae dialogó en extenso con un alto jefe militar que prestó servicios durante el último gobierno de Cristina Kirchner: “Se nos ha dicho que los vetados lo fueron por portación de apellido”, señaló este oficial retirado, aludiendo al hecho de que serían familiares de militares condenados por delitos de lesa humanidad. “Si esto fuera cierto -siguió diciendo-, estaríamos en presencia de un verdadero retroceso ideológico. El grueso de los no ascendidos ya han pasado por esta misma comisión y casi con los mismos integrantes. Si un contraalmirante fue apto para ese grado, es descabellado considerar que no es apto para ser vicealmirante. Por otra parte, si se hizo una quita sin debate en comisión y sin informar al PEN, la afrenta es gravísima”.

 

A 40 años del advenimiento de la democracia, se puede afirmar que todos los oficiales en actividad de las tres fuerzas armadas han ingresado a las respectivas escuelas de formación varios años después de finalizada la dictadura. Sin embargo, se sigue sometiendo a escrutinio del CELS la foja de servicios de cientos de militares.

 

El comentario del alto jefe retirado es tan corto como tajante: “Un capricho de sesgo ideológico sin sustento legal y que solo sirve para humillar a personas que están sirviendo a la patria con total apego y subordinación al poder civil”.

sábado, 17 de septiembre de 2022

FALLECIÓ UN HÉROE ANTÁRTICO


 

El sábado falleció el Capitán de Fragata Aviador Naval  Roberto Seisdedos, quien hace 51 años realizó un vuelo en condiciones extremas en la Antártida para salvar la vida de dos hombres del refugio inglés “Fosil Bleuff”, en la Isla Alejandro Primero (latitud 72 sur).


Uno de los hombres padecía hipotermia por un cuadro de hepatitis virósica y el otro tenía siete fracturas expuestas por un accidente.

Seisdedos, jefe de la Estación Aeronaval Petrel, encaró el arriesgado rescate con el único avión disponible, el Porter Pilatus 4 G-1


El avión no tenía deshieladores de alas, ni de hélice, ni de parabrisas, ni equipo de navegación. No estaba autorizado a realizar navegación instrumental y su velocidad de crucero con esquíes era de solo 90 nudos.

Este vuelo es digno de figurar entre las mayores proezas antárticas y es un ejemplo de valor, liderazgo, solidaridad, profesionalismo y colaboración internacional.


Sintéticamente podemos decir que el 31 de agosto de 1971 Seisdedos despegó desde Petrel, con el Tte. de Fragata Ancay como copiloto, el mecánico Suboficial Paladino y el médico civil de la base Dr. Aurelio Bosso, a quien solo obligaba su juramento hipocrático. No tenían asegurado el combustible ni aeródromos de alternativa; no contaban con cartografía aeronáutica ni marítima de la zona. Solo un punto geográfico de referencia. Los vientos normales en el trayecto eran de 40 nudos y debían atravesar la cordillera antártica.


Despegaron siempre con un sobrepeso de entre 1700 y 2000 libras; hicieron escalas obligadas en las bases Matienzo (FAA), Palmer (USA) y Adelaida (UK) para llegar a Fosil Bleuff, un minúsculo refugio rojo de 25 metros cuadrados en medio de la “inmensa nada blanca”. Permanecieron allí hacinados durante cuatro días soportando un temporal. En Palmer estuvieron cuatro días desenterrando tambores de combustible cubiertos por un metro de nieve. Finalmente, el 21 de septiembre llegaron a Marambio desde donde los enfermos fueron evacuados al Hospital Británico en un C 130.

Fueron 21 días con un total de 19 hs. de vuelo y una distancia recorrida de 2.800 km.


En 1972, la Reina de Inglaterra condecoró a los cuatro tripulantes con la “Hoja de Roble al Valor Militar”. No fue una formalidad ya que envió a Buenos Aires al Almirante de Flota y Jefe del Estado Mayor de Defensa para el acto en la embajada británica

En 1982, el Capitán Seisdedos devolvió la condecoración en manos del embajador de Suiza con nota por el hundimiento del Crucero ARA Gral. Belgrano.


Dios lo tenga en su gloria.


Carlos Alberto Zavalla

Capitán de Navío (RE)

martes, 14 de junio de 2022

ORGULLO Y DESENCANTO


 de un soldado


POR AGUSTÍN DE BEITIA


La Prensa, 12.06.2022

 

­La resistencia de once soldados salteños, sitiados durante horas por una columna de ciento veinte guerrilleros del ERP en Tucumán, en 1975, es un episodio electrizante de esos que en otro país suelen alimentar al mejor cine bélico. En la Argentina no. Con la industria cultural en manos de la izquierda, no es raro que ese hecho siga siendo incluso desconocido. Pasaron ya 47 años del Combate de Manchalá y pocos van quedando de los protagonistas de ese enfrentamiento, que fue un punto de inflexión en la guerra revolucionaria que asoló la Argentina en los setenta. Los que sobreviven lo hacen en el anonimato, muchos de ellos como simples jornaleros, que viven al día, en la misma patria por la que alguna vez dieron la vida y que hoy les da la espalda.

 

José Adolfo Romero (Salta, 1954) es uno de esos salteños. En una entrevista con La Prensa revive aquellos hechos dejando la agridulce sensación de que asistió a un momento de grandeza fugaz, seguido de un largo desencanto.

 

Romero está dando en estos días las últimas puntadas a un pequeño libro en el que narra por primera vez el desarrollo de ese feroz combate, que tuvo lugar el 28 de mayo de 1975 en una escuela rural cercana a la localidad tucumana de Río Colorado, en momentos en que los atacantes se dirigían a dar un gran golpe contra el comando del Ejército situado en la cercana Famaillá. Un golpe en pleno gobierno constitucional de Isabel Perón.

 

Escrito a mano en cuadernos de unas cincuenta hojas cada uno, el texto está ahora en proceso de corrección, antes de ser entregado para su impresión. Su título, nacido del orgullo y el desengaño, es ¿Quién ganó en Manchalá?.

 

El autor, hoy de 67 años, jubilado, dice que escribió el libro porque "ya murieron cinco de los soldados que protagonizaron ese combate". Un número importante de fallecidos si se piensa que inicialmente fueron solo nueve soldados, a las órdenes de dos suboficiales.

 

"La primera motivación para escribir fue dejar asentado lo que vivimos para nuestras propias familias, pero también como un legado para los demás, para demostrar lo equivocado que estaba el adversario y lo que nosotros hicimos por la patria", dice Romero.

 

GOLPE

 

"Lo principal es lo que iba a pasar: la intención de crear una zona liberada en Tucumán. El golpe contra el comando de Famaillá era el más importante que habían planificado ellos. Pocos resaltan que el combate que libramos impidió que dieran ese gran golpe", continúa.

 

Tampoco suele recordarse que el enfrentamiento dejó expuesta la utopía del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Porque, como sucedería luego en Formosa y en otros lugares, los más humildes, lejos de anhelar una supuesta liberación de los guerrilleros, eran quienes los repelían a balazos. Hasta hoy se muestran orgullosos de eso.

 

Sobre el combate mismo, lo primero que Romero recuerda es la intensidad. "Cuando empezó el tiroteo había fogonazos por todos lados" y fue tal la magnitud de la agresión que "creímos que era un ataque conjunto contra otros lugares también".

 

El salteño relata que enseguida se desplegaron en semicírculo bajo las órdenes del cabo Gerardo Lafuente. "A mí me mandó al techo y a Rodolfo Demayo le ordenó que intentara escapar en un Unimog para pedir refuerzos, algo que no pudo cumplir porque recibió dos andanadas de disparos que hicieron pedazos al vehículo", explica.

 

Romero logró llegar al techo, pero como los árboles que rodeaban al patio de la escuela eran muy altos no encontraba ángulo de tiro, por lo que debió bajar. Pero los atacantes estaban tan cerca que, desde abajo, alcanzaban a ver sus caras, según cuenta.

 

"Estábamos a sólo 15 metros de ellos. Se veían muy bien. Ahí lo reconocí por ejemplo a (Hugo) Irurzún", alias Capitán Santiago, quien estaba al mando de la Compañía de Monte del ERP.

 

Los atacantes contaban con armas pesadas. "Tenían dos ametralladoras MAG 7.62 que habían dispuesto a derecha e izquierda de la escuela. Con una de ellas tiraron sin parar desde las 17.30 hasta después de las 20, También nos tiraron gran cantidad de granadas, muchas de las cuales no explotaron", prosigue.

 

El autor está convencido de que se salvaron de milagro. "Dios nos dio una gran mano", reflexiona. "Hay cosas inexplicables. Donde estábamos Osvaldo Alcalá y yo había una reja que terminó perforada. A nuestro alrededor había más de cien disparos. En todos los árboles donde había soldados a cubierto había muchos disparos. A Demayo, cuando trata de escaparse, un impacto le pega en la "marmita" que llevaba atada a la cintura", comenta, en alusión al juego de platos y utensilios de campaña, que son de acero.

 

"Después -continúa- está la llegada fortuita, a eso de las 19 horas, de dos camiones con diferencia de 15 minutos". Traían, entre los dos, una decena de hombres, pero "el adversario lo tomó como el arribo de refuerzos, lo que provocó una disminución del ataque", prosigue.

 

TENSION

 

Las horas que siguieron hasta las once de la noche, en que llegaron los verdaderos refuerzos desde Famaillá, fueron de "una tensión insoportable", con los salteños replegados, en medio de la oscuridad, y esperando que el enemigo lanzara el asalto final.

 

"Fue tremendo. Esperar crea hasta fantasías. A mí me quedaban solo 13 disparos, de los 280 disparos con que contaba al inicio. Y la orden era cuidar esos disparos: dejarlos avanzar hasta que estuvieran muy cerca", revela.

 

Romero explica que en su libro sigue los pasos de cada uno de los soldados desde que salieron de sus hogares y fueron despedidos por sus padres, hasta los 45 días de instrucción que recibieron en la entonces Compañía de Ingenieros de Montaña 5 de Salta, para luego continuar con su movilización a Tucumán y su llegada a la escuela rural de Manchalá, donde realizarían tareas de mantenimiento como parte de la Operación Independencia.

 

Para narrar el enfrentamiento también dice que procuró seguir la actuación de todos y quiso ser muy descriptivo. "Por ejemplo describo la nubosidad que quedó flotando después del combate en el patio de la escuela, a media altura, con un olor parecido al azufre, que nunca más volví a sentir", expresa.

 

Su reconstrucción sale al paso de una serie de errores y mentiras que circulan desde hace años. "Dicen que un suboficial corrió 17 kilómetros para ir en busca de ayuda. Eso es mentira. ¿Cómo iba a escapar alguien? ¡Si estábamos rodeados!", exclama riendo con sorna. "¿Otra mentira? En su parte sobre el combate en la revista Estrella Roja, el ERP dice que nosotros tuvimos 28 bajas", continúa. Veintiocho llegaron a ser en total con la llegada de los dos camiones. No tendría que haber sobrevivido ninguno.

 

"Asi es con todo", dice riendo. "Cierta vez fui a Tucumán y tuve que escuchar a una persona que vendía libros que decía que nosotros éramos comandos disfrazados de soldados y que habíamos emboscado a los otros. Qué raro: 11 milicos emboscando a 120".

 

HECHO FORTUITO

 

Su libro comienza en 2005 con un hecho fortuito, cuando Romero estaba esperando el ómnibus en Salta con otro hombre a su lado y, como la demora ya era larga, ambos deciden compartir un viaje en remise. En el trayecto, el otro pasajero se lamenta de que los jóvenes de hoy están todo el día en internet, mientras que en su generación tenían ideales.

 

"Estábamos decididos a todo -dijo el desconocido-. Yo hice muchas cosas en este bendito país por los que estaban excluidos y hoy no tengo un mango, pero mis compañeros están con mucha plata". A lo que Romero respondió que era la misma historia que la suya, que también hizo mucho por la patria y no tenía ni un vehículo para ir a trabajar. En medio de esa conversación, el hombre admitió que había estado en Tucumán y que había pertenecido a una organización armada.

 

Romero comenta que ambos se quedaron mirándose mutuamente. "Yo estoy seguro de que lo vi en Manchalá", afirma. Pero, más allá de eso, reflexiona: "Entre los combatientes de ellos, algunos están mal, como este hombre, que se las rebusca todos los días. Y en el caso nuestro, yo también me las rebusco todos los días".

 

Al respecto, el autor expresa el desánimo que le produce ver cómo sus camaradas y él mismo han sido siempre olvidados y cómo les han cerrado muchas puertas. "La rebeldía ante tantas injusticias" fue otra de sus motivaciones para escribir, asegura.

 

"Carranza era un peón rural. Quería ser policía. Un general le prometió que lo iba a ayudar a lograrlo. Murió el año pasado y nunca lo ayudaron", expone. "Juan Sulca fue herido en combate, tuvo dos balazos en el abdomen, y vive de changas. Nunca le dieron ni un peso. Sergio Oñativia se suicidó, harto de que no le alcanzara la plata".

 

DESAIRES

 

El propio autor es otro caso similar. Cuando fue a Tucumán tenía 20 años, provenía de una familia de clase media baja y estaba cursando el primer año de Medicina. Al volver empezó a trabajar en YPF en el sector de seguridad. Años después pidió que lo trasladaran a Córdoba, donde podría retomar sus estudios y seguir trabajando, con la posibilidad de que también le facilitaran un lugar donde vivir. Pero su superior en YPF, un general del Ejército, se lo negó. Ese rechazo, según cuenta, lo "liquidó", tanto a él como a su familia. Tiempo después le negarían también un crédito para ampliar su vivienda. Así fue como continuó en YPF hasta que se retiró en 1991, y luego pasó a vender planes de ahorro. Hoy solo cuenta con su jubilación.

 

"Hay una ingratitud demasiado grande. Nadie pedía que le regalaran nada sino una ayuda que podría habernos cambiado la vida. Pero hemos tenido dos enemigos. El adversario y el enemigo nuestro", asegura.

 

Por esa indiferencia, Romero dice que llegó un momento en que no quería ir más a los actos de homenaje por Manchalá. "Éramos cinco los que no queríamos saber nada más. Porque siempre era lo mismo. Una palmada en la espalda, un papelito que decía que hemos combatido y chau. Nos usaron", dice.

 

Su libro termina con la incógnita que figura en el título. "Este muchacho que menciono en el comienzo volvió ese día a su casa con unos pocos pesos. Yo volvía a esa hora también a mi casa no sabiendo qué plata iba a llevar a mi casa. Entonces: ¿Quién ganó en Manchalá? ¿Ellos, nosotros, o los de arriba que hicieron mucha plata?", se pregunta.