martes, 30 de mayo de 2023

GUERRA EN UCRANIA

 


Los desafíos de los F-16

 

POR GABRIEL CAMILLI

 

La Prensa, 28.05.2023

 

La ciudad de Bachmut cayó 100 por ciento ante los rusos después de más de 220 días, según sabemos por los informes de prensa. Al mismo tiempo, Occidente promete la entrega de aviones de combate F-16. La pregunta es ¿cómo puede esto afectar el curso posterior de la guerra?

Una de las condiciones para lograr la victoria requiere de la interacción de varios sistemas de armas, para evitar ataques contra grupos terrestres ucranianos o para atacar bases rusas. Por lo tanto, consideramos que los aviones de combate F-16 son muy importantes. (No entendemos porque todo va llegando en cuenta gotas…)

 

El visto bueno de los Estados Unidos tanto para la provisión de F-16 a Ucrania, como también para el entrenamiento del personal que permitirá el uso de esas aeronaves (pilotos, mecánicos, armeros, entre otros) es la última (otra) "línea roja", o presunta línea roja, cruzada durante la guerra por la OTAN. Desde el inicio del conflicto se pensó que enviar aviones occidentales a Kiev podía ser una decisión arriesgada debido al difícil e intrincado equilibrio creado con Rusia. Sin embargo, la elección del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de no interponerse entre Ucrania y la coalición que apoyará el entrenamiento y envío de estos combatientes representa sin duda un importante punto de inflexión en la dinámica del conflicto.

 

LAS RAZONES

Pero, ¿por qué hasta ahora los F-16 a Kiev no se había puesto en la agenda de las potencias occidentales y era necesario llegar a la reunión del G7 en Hiroshima para tener un gran avance? Podemos suponer e interpretar que las razones son muchas y de variada naturaleza.

Como se mencionó anteriormente, una primera razón se refiere a las relaciones con Moscú. Estas "líneas rojas", a menudo más supuestas que reales, siempre han servido para marcar un nivel de confrontación entre Occidente y el Kremlin. Durante la guerra, muchas de estas líneas fueron luego denegadas gradualmente, desde la entrega de viejos aviones soviéticos hasta la de misiles de largo alcance y la llegada de tanques europeos y estadounidenses. Todas estas medidas fueron vistas primero como hipótesis, discutidas sobre todo para evitar que desencadenaran peligrosas escaladas directas con Rusia. ¿Guerra limitada?

 

De acuerdo a lo señalado por el coronel Yuriy Ignat, portavoz del comando de las Fuerzas Aéreas ucranianas, “el F-16, un avión multipropósito, que es el más extendido en el mundo, puede ser la mejor opción para las Fuerzas Aéreas de Ucrania”: Una de las principales razones por las que Kiev aboga por este caza es por su capacidad de Defensa Aérea (contando con el armamento adecuado, los radares necesarios y la integración con los sistemas de armas antiaéreos) que permitiría equilibrarla con las capacidades rusas, que actualmente opera el Sistema de Armas Su-35. Del mismo modo, se vería incrementada la capacidad de ataque a objetivos en tierra (tanto en misiones de degradación de las capacidades rusas o en apoyo directo a sus fuerzas terrestres).

 

Por otro lado, y siempre dependiendo del modelo de F-16 a recibir y sus diferentes sets de armamento, la incorporación de los mismos ayudaría a centralizar en una sola plataforma las capacidades que actualmente son llevadas a cabo por los cazas Su-27 y MiG-29 y los bombarderos Su-25 y Su-24.

Luego, en una etapa posterior, las hipótesis se hicieron realidad, transformando el debate interno en medidas precisas en apoyo de Ucrania, y muchas veces con la impresión de que la transición de la hipótesis a la realización era en realidad un período de gestación para comprender los nuevos equilibrios internos en la Alianza Atlántica.

 

La entrega de aviones occidentales siempre se ha visto como una especie de "punto de inflexión". Y en este sentido, es importante recordar que el Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., Jake Sullivan, ha reiterado que Washington no está "permitiendo ni apoyando ataques en territorio ruso”.

Además, Sullivan también habló de la "mejora de la aviación ucraniana como parte de nuestro compromiso a largo plazo con la autodefensa de Ucrania". Advertencias y perspectivas muy diferentes en comparación con una contraofensiva o ataques autónomos.

 

Sin embargo, aún podría pasar algún tiempo antes de que estas armas realmente puedan usarse: Si bien existe una cierta comprensión básica por parte de los pilotos ucranianos, de los aviones de combate occidentales, lleva de cuatro a seis meses entrenar a los pilotos de combate. Por lo tanto, creemos que no habrá suficiente tiempo para la ofensiva anunciada por los ucranianos, pero si ayudará a defenderse a largo plazo.

Para el mensaje estratégico de la OTAN, la naturaleza simbólica de estos aviones de combate es particularmente importante como señal para los rusos: "La estrategia es mostrarles a los rusos que no sirve de nada, sin importar cuánto esfuerzo pongas. Ucrania siempre obtendrá lo que necesita”.

 

PROBLEMAS PARA LA FORMACION DE PILOTOS UCRANIANOS

Por un lado está la ubicación: donde se entrenarán las fuerzas ucranianas. Otro punto es con qué medios, ya que muchos países no pueden proporcionar los medios necesarios para educar a los aviadores de Kiev, por carencias de sus propios sistemas. Los recursos son finitos (aun para la Europa Opulenta). Un tercer problema se refiere al tiempo necesario para que los pilotos estén suficientemente formados. Ya que, si es cierto que en los últimos tiempos, también gracias a la enérgica petición de Volodymyr Zelensky, se ha intentado minimizar el tiempo considerado necesario para formar a los pilotos, también lo es que los más expertos pilotos e instructores de F-16 considera poco probable que las unidades ucranianas puedan ser entrenadas lo suficiente y en muy pocos meses. Un instructor explicó al portal The Drive que, para pilotos experimentados, con cientos de horas de vuelo en aviones occidentales, muchas veces serían necesarios meses de entrenamiento. Y los ucranianos, por el momento, no tienen experiencia en el lanzamiento de aviones que no sean los rusos-soviéticos.

 

COMPLEJIDAD

Otro punto sobre el que vale la pena reflexionar es también la complejidad de estos aviones, que pueden ser menos útiles de lo que podría pensarse en una primera lectura. Los F-16 se encontrarían de hecho enfrentando varios obstáculos para su uso en esta fase del conflicto. Las pistas de Ucrania no son adecuadas para estas aeronaves, la cadena de suministro y los centros de mantenimiento serían muy vulnerables. Además, la ausencia de verdaderas burbujas defensivas impenetrables por parte de Kiev haría que cualquier base para los F-16 fuera presa fácil de los ataques con misiles rusos, en ausencia de una gran cobertura antiaérea también proporcionada por Occidente.

Además, aún desde un punto de vista puramente técnico, algunos analistas han subrayado cómo la ausencia de superioridad aérea pone en grave riesgo a los cazas concedidos a Ucrania, en primer lugar, porque la fuerza aérea y las armas antiaéreas rusas, de hecho, no han podido ser afectadas durante meses, en segundo lugar, porque los sistemas rusos obligarían a los F-16 a volar a altitudes y distancias que harían inútil o muy debilitado su uso.

 

F-16 VS. Su-35. OTRA VARIANTE

 

¿Cómo se comportaría ante los principales cazas rusos? Al igual que el F-16, el Sukhoi Su-35 es un caza polivalente un avión bimotor de un solo asiento. Mientras que el F-16 puede alcanzar Mach 2 fuentes rusas dicen que el Su-35 tiene una velocidad máxima de Mach 2,25. Pero el Su-35 no tiene el radar avanzado de matriz activa escaneada electrónicamente (AESA) instalado en el F-16, y es, por tanto, fácil de ver, fácil de detectar en el radar y fácil de disparar con un misil de largo alcance, señalan los expertos. El Su-35 es reconocido por su maniobrabilidad, velocidad y alcance, y es capaz de transportar una gran variedad de armas, como misiles, bombas y cohetes. Por todo ello, ofrece muchas ventajas de rendimiento sobre el F-16: mayor velocidad máxima; mayor alcance y un sistema de radar más potente; además, debido a su tecnología superior de vectorización de empuje, que le permite cambiar la dirección del escape del motor y realizar giros increíblemente cerrados, el Su-35 también es más maniobrable que el F-16.

 

Sin embargo, el F-16 tiene otras muchas ventajas: es más ligero y rápido que el Su-35, ideal para el combate aéreo y las peleas cara a cara. También es más eficiente en el uso de combustible y es más fácil de mantener. Además, está equipado con varios sensores modernos que mejoran la conciencia situacional y la capacidad de combate”. (Ver https://www.larazon.es/tecnologia/duelo-aereo-cara-perro-f16-su35-rusos-quien-ganaria)

Además, hay otro tema que ha sido motivo de debate y por ende de consolidación de esta “línea roja”: ¿quién entregaría estos aviones?

 

En este punto, no hay una convergencia total. Los observadores más experimentados creen que los países que actualmente podrían suministrar este tipo de aeronaves son Dinamarca, Noruega y Holanda. Las fuerzas aéreas de estos estados ya han contratado la sustitución de los antiguos F-16 por otros medios, en concreto F-35A. Y eso haría que enviar los modelos más antiguos a la Fuerza Aérea de Ucrania fuera menos traumático. Además, no debe olvidarse que Dinamarca y los Países Bajos se unieron de inmediato a la coalición de aviones de combate para Kiev con convicción y ya han expresado su interés en entrenar pilotos ucranianos con sus propios aviones. Y esto podría ser una pista sobre el compromiso de entregarlos.

 

Finalmente, dos consideraciones de un amigo de la Fuerza Aérea Argentina:1) Debemos considerar que los pilotos rusos están bien entrenados, por lo cual no se puede enviar al combate a pilotos ucranianos sin un muy buen adiestramiento. El adiestramiento en un sistema de armas sirve para operar otro, pero no es suficiente. 2) Nadie habla de lo más importante: que armamento van a tener los F-16. En definitiva, lo importante del avión son las armas que arroja. Esto determina, además, la política de ayuda (o no) de los EE.UU. Si los F-16 se proveen con misiles aire-aire en sus distintas variantes, son aviones solamente de defensa aérea (solo pueden cazar a otros aviones, no pueden atacar en superficie por lo tanto no sirven para apoyo de fuego) lo cual daría el indicio que la OTAN no quiere que la guerra escale. En cambio, sí les provee, por ejemplo, bombas de 900 kg, la intención del Atlantismo es que haya una guerra total.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

lunes, 29 de mayo de 2023

OPERACIÓN PINDAPOY

 

el secuestro y la muerte del general Aramburu contado por los propios Montoneros

 

Daniel Cecchini

 

Infobae, 29 May, 2023

 

Los diarios de la mañana del viernes 29 de mayo de 1970 llevaban en sus portadas – sin excepción – el anticipo del acontecimiento oficial del día: la celebración del Día del Ejército que, como en toda dictadura militar que se preciaba de serlo, sería con gran despliegue de tropas y discursos alusivos. Se anunciaba la presencia del teniente general de Caballería que por entonces se apoltronaba en la Casa Rosada, Juan Carlos Onganía, y las palabras de ocasión estarían a cargo del jefe del Ejército, Alejandro Agustín Lanusse.

 

Además de la fecha conmemorativa, ese 29 de mayo se cumplía un año del estallido del Cordobazo, la rebelión popular que – aunque todavía no se sabía – quedaría en la historia como el hito a partir del cual comenzó la debacle de la autodenominada “Revolución Argentina”. De ese otro aniversario no se publicaba nada.

 

Todo apuntaba a que ese viernes transcurriera como otro día gris en tiempos grises de la Argentina hasta que, a media mañana, un grupo de jóvenes perteneciente a una hasta entonces desconocida organización armada, Montoneros, entraron a un departamento de la calle Montevideo, en la Capital Federal, y secuestraron a otro general, Pedro Eugenio Aramburu, que había encabezado la dictadura anterior, también autodenominada “Revolución”, pero en aquel caso adjetivada como “Libertadora”, la que había derrocado a Juan Domingo Perón.

 

La noticia conmocionó al país. Ese mismo día se montó un gigantesco operativo para encontrar al militar secuestrado, pero tanto él como sus secuestradores parecían haberse esfumado.

 

Lo poco que se supo durante los tres días siguientes fue a través de los comunicados que Montoneros hizo llegar a los medios de comunicación. En ellos se adjudicaron el secuestro y anunciaron que Aramburu sería sometido a un juicio popular.

 

Las versiones que corrían eran de lo más dispares. Pese a que un grupo guerrillero se había adjudicado el operativo, no faltaban quienes sostuvieran que en realidad era una maniobra de un sector del Ejército – después de todo, se sabía que los secuestradores habían usado uniformes del arma – destinada a desestabilizar a Onganía.

 

Otros apuntaban a una autoría similar, pero con diferente objetivo: sacar del medio a Aramburu, a quien se le adjudicaba la intención de ser protagonista de un proceso de apertura democrática que la dictadura no estaba dispuesta a permitir.

 

Se demoraría en saber que Juan Carlos Aramburu fue ejecutado la madrugada del 2 de junio mediante un disparo de pistola 9 milímetros en el pecho y dos tiros de gracia. Y pasaría más tiempo aún antes de que algunos de los integrantes del comando que lo secuestró contaran paso a paso la operación que habían llegado a cabo y cómo había sido el final del general secuestrado.

 

Los primeros montoneros

 

El comando que sacó a Aramburu de su casa, lo trasladó a una estancia en la localidad de Timote – propiedad de la familia de uno de los integrantes del grupo - en el partido bonaerense de Carlos Tejedor, lo sometió a un “juicio revolucionario” y lo mató con un disparo de pistola 9 milímetros en el pecho y dos tiros de gracia estaba integrado por Mario Eduardo Firmenich, Norma Esther Arrostito, Ignacio Vélez, Emilio Maza, Carlos Alberto Maguid, Fernando Abal Medina, Carlos Ramus, Carlos Raúl Capuano Martínez y otras dos personas no identificadas. El número de diez participantes en la operación fue precisado por Arrostito.

 

Por entonces no había muchos más. Cuando el 29 de mayo de 1970 los todavía desconocidos Montoneros secuestraron al general Pedro Eugenio Aramburu, en lo que llamaron “Operación Pindapoy”, la organización estaba integrada por apenas doce miembros.

 

Sólo tres integrantes de aquel comando se refirieron públicamente alguna vez a la acción que habían llevado a cabo. Norma Arrostito y Mario la contaron con detalle en una entrevista publicada en la revista Causa Peronista el 6 de septiembre de 1974, en coincidencia con la decisión de Montoneros de pasar a la clandestinidad. El tercer testimonio es el de Ignacio Vélez, otro de los fundadores de Montoneros, recogido por el periodista e historiador Marcelo Larraquy.

 

Objetivo: Aramburu

 

El núcleo fundador de Montoneros se conformó entre fines de 1968 y principios de 1969 en total secreto. Fuera de sus integrantes y algunos otros pocos, nadie conocía la existencia de la organización. Decidieron sacarla a la luz con una acción que golpeara a la dictadura de Juan Carlos Onganía y causara un fuerte impacto en la opinión pública: el secuestro del segundo presidente de facto de la llamada Revolución Libertadora y responsable último de los fusilamientos de militares y civiles de la Resistencia Peronista en junio de 1956. “Trabajábamos en silencio: la ejecución de Aramburu debía significar precisamente la aparición pública de la organización”, relata Firmenich en la entrevista publicada en Causa Peronista.

 

Conformar el grupo operativo, con integrantes a jugarse en una acción arriesgada fue el primer paso. “El ajusticiamiento de Aramburu era un viejo sueño nuestro. Concebimos la operación a comienzos de 1969. Había de por medio un principio de justicia popular -una reparación por los asesinatos de junio del 56-, pero además queríamos recuperar el cadáver de Evita, que Aramburu había hecho desaparecer. Pero hubo que dejar transcurrir el tiempo, porque aún no teníamos formado el grupo operativo. A fines del 69 pensamos que ya era posible encarar el operativo. A los móviles iniciales, se había sumado en el transcurso de ese año la conspiración golpista que encabezaba Aramburu para dar una solución de recambio al régimen militar, debilitado tras el Cordobazo. Por la Importancia política del hecho, por el significado que atribuíamos a nuestra propia aparición, fuimos a la operación con el criterio de todo o nada. El grupo Inicial de Montoneros se juega a cara o ceca en ese hecho”, explica.

 

El “cara o ceca” de Firmenich no era una metáfora, de fracasar en el intento, Montoneros moriría antes de nacer. En el mismo reportaje, Arrostito puso la cuestión en números: “Toda la ‘organización’ éramos doce personas, entre los de Buenos Aires y los de Córdoba. En el operativo jugamos diez”.

 

La vigilancia

 

Elegido el objetivo, a principios de 1970 el grupo empezó a relevar los movimientos de Aramburu para, a partir de ellos, planificar el secuestro. “El edificio donde él vivía está frente al colegio Champagnat, y averiguamos que en el primer piso - de ese colegio - había una sala de lectura o una biblioteca. Entonces nos colamos y fuimos a leer ahí. Más que leer, mirábamos por la ventana. Nos quedábamos por periodos cortos, media hora, una hora. Nunca nadie nos preguntó nada”, relata Firmenich.

 

Desde esa ventana lo vieron por primera vez, pero pronto se dieron cuenta de que Aramburu no tenía rutinas fijas. “Solía salir alrededor de las once de la mañana, a veces antes, a veces después, a veces no salía. Lo vimos tres veces desde el Champagnat. Después fichamos desde la esquina de Santa Fe, en forma rotativa. Llegamos a hacer relevos cada cinco minutos. Teníamos que hacer así porque en esa esquina había un cabo de consigna, uno rubio, gordito, y no queríamos llamar la atención”, cuenta Arrostito.

 

En la calle no, adentro

 

Esa ausencia de rutinas fue lo que los hizo descartar la primera alternativa en la que habían pensado, secuestrarlo en la calle cuando salía a caminar. No podían permanecer mucho en el lugar sin llamar la atención. “Pensábamos llevar uno de esos autos con cortina en la luneta y tapar las ventanillas con un traje a cada lado. Le dimos muchas vueltas a la idea hasta que la descartamos y resolvimos entrar y sacarlo directamente del octavo piso. Para eso hacía falta una buena ‘llave’. La mejor excusa era presentarse como oficiales del Ejército. El Gordo (Emilio) Maza y otro compañero habían sido liceístas, conocían el comportamiento de los militares. Al Gordo Maza incluso le gustaba, era bastante milico, y le empezó a enseñar a Fernando los movimientos y las órdenes. Ensayaban juntos”, explica Firmenich.

 

Los uniformes no resultaron un problema. Los compraron en una sastrería, haciéndose pasar por jóvenes oficiales del Ejército. “Fernando Abal tenía 23 años, Ramus y Firmenich 22, Capuano Martínez, 21. Cortándose el pelo pasaban por colimbas. Así que allí compramos las insignias, las gorras, los pantalones, las medias, las corbatas. Un oficial retirado peronista donó su uniforme: simpatizaba con nosotros, aunque no sabía para qué lo íbamos a usar. El problema es que a Fernando le quedaba enorme. Tuve que hacer de costurera, amoldárselo al cuerpo. La gorra la tiramos -era un gorrón- le bailaba en la cabeza pero usamos la chaquetilla y las insignias”, cuenta Arrostito.

 

La falsa custodia

 

Además de los uniformes, para entrar al departamento de Aramburu sin problemas necesitaban una excusa. “Una cosa que nos llamó la atención es que Aramburu no tenía custodia, por lo menos afuera. Después se dijo que el ministro Imaz se la había retirado pocos días antes del secuestro, pero no es cierto. En los cinco meses que estuvimos chequeando, no vimos custodia exterior ni ronda de patrulleros. Solamente el portero tenía pinta de cana, un morocho corpulento. A alguien se le ocurrió: Si no tenía custodia, ¿Por qué no íbamos a ofrecérsela? Era absurdo, pero esa fue la excusa que usamos”, dice Firmenich.

 

La noche del 28 de mayo, un integrante del grupo llamó por teléfono al departamento de Aramburu y pidió hablar con él con una excusa. “Aramburu lo trató bastante mal, le dijo que se dejara de molestar o algo así. Pero ya sabíamos que estaba en su casa”, relata Arrostito.

 

Con esa seguridad, decidieron que lo secuestrarían el día siguiente, 29 de mayo, Día del Ejército.

 

“De casualidad”

 

Para Ignacio Vélez, la coincidencia con la fecha fue casual, no algo previamente planificado. “Hay cosas que la historia hace de casualidad. El 29 de mayo, Día del Ejército. Yo creo que no se pensó la fecha. Por ahí, el Gordo (Maza) y Fernando (Abal Medina) la pensaron”, dice en el testimonio recogido por Larraquy.

 

Ya tenían listos todos los autos necesarios para el operativo. “Dentro de Parque Chas dejamos estacionados esa noche los dos autos operativos: la pick-up Chevrolet y un Peugeot 404 blanco; y tres coches más que se iban a necesitar: una Renoleta 4L blanca mía, un taxi Ford Falcon que estaba a nombre de Firmenich, y una pick-up Gladiator 380, a nombre de la madre de Ramus. La mañana del 29 salimos de casa. Dos compañeros se encargaron de llevar los coches de recambio a los puntos convenidos. La Renoleta quedó en Pampa y Figueroa Alcorta, con un compañero adentro. El taxi y la Gladiator cerca de Aeroparque, en una cortada, el taxi cerrado con llave y un compañero dentro de la Gladiator”, detalla Arrostito.

 

El despliegue

 

Poco antes de las 9 de la mañana del 29 de mayo, ya estaban todos en posición. “Llegamos en un Peugeot, Capuano al volante, yo al lado, Fernando y Maza. Estacionamos en el garage (Del Colegio Champagnat), vamos los tres al edificio, se queda Capuano. A Mario, a Maguid y a Arrostito no los vi porque era un operativo compartimentado. Fernando y el Gordo (Maza) estaban vestidos de militares, yo de civil con pelo cortito y un sobretodo. Teníamos muy buena formación para actuar como militares. Yo voy al séptimo piso. El Gordo (Maza) y Fernando, al octavo”, relata Vélez.

 

“En el Peugeot 404 subieron Capuano Martínez, que iba de chofer, con otro compañero, los dos de civil pero con el pelo bien cortito y detrás, Maza con uniforme de capitán y Fernando Abal, como teniente primero”, corrobora Arrostito.

 

Mientras tanto, Ramus se mantenía al volante de la camioneta, mientras Firmenich, con uniforme de policía, parecía estar autorizándolo a que se detuviera en ese lugar. Carlos Maguid, vestido de cura, se quedó en la vereda, cerca de la entrada del colegio. A metros de él, Norma Arrostito, con peluca rubia, parecía estar esperando a alguien. Todos tenían armas y su tarea era hacer la contención.

 

“Nosotros seguimos hasta la puerta del Champagnat y estacionamos sobre la vereda. “El cura” y yo nos bajamos. Dejé la puerta abierta con la metralleta sobre el asiento, al alcance de la mano. Había otra en la caja al alcance del otro compañero. También llevábamos granadas”, relata Firmenich.

 

El secuestro

 

Mientras, en el séptimo piso, Vélez mantenía abierta la puerta del ascensor, para evitar interrupciones y poder salir rápido, Abal Medina y Maza tocaron el timbre en el 8° A. Los atendió Sara Herrera, la esposa de Aramburu. “No le infundieron dudas: eran oficiales del Ejército. Los invitó a pasar, les ofreció café mientras esperaban que Aramburu terminara de bañarse. Al fin apareció sonriente impecablemente vestido. Tomó café con ellos mientras escuchaba complacido el ofrecimiento de custodia que le hacían esos jóvenes militares”, relata Firmenich.

 

Pasaron pocos minutos hasta que Fernando Abal Medina le dijo a Aramburu:

 

-Mi General, usted viene con nosotros.

 

Aramburu se puso de pie y salió con ellos.

 

En el ascensor los esperaba Vélez. “Bajamos los cuatro, todos juntos en el ascensor. Él estaba convencido de que iba a una asonada. Y ahí caminamos, subimos al Peugeot. Soy el único que está vivo de ese viaje: en la ida, hasta detrás de la Facultad de Derecho, donde estaba la camioneta, una Jeep Gladiator, y se hizo el transbordo”, recuerda en el testimonio recogido por Larraquy.

 

“¿Si se resistía? Lo matábamos. Ese era el plan, aunque no quedara ninguno de nosotros vivos”, dice Firmenich en la entrevista de Causa Peronista.

 

Traslado y dispersión

 

Trasladaron a Aramburu en el Peugeot hasta las cercanías de la Facultad de Derecho, donde los esperaba la camioneta Gladiator. “Capuano, la Flaca (Arrostito) y otro compañero subieron adelante, Fernando y Maza con Aramburu, atrás. Allí se encontró por primera vez con ‘el cura’ (Maguid) y conmigo. Debió parecerle esotérico: un cura y un policía; y el cura que en su presencia empezaba a cambiarse de ropa. Se sentó en la rueda de auxilio. No decía nada, tal vez porque no entendía nada. Le tomé la muñeca con fuerza y la sentí floja, entregada. Maza, “el cura”, la Flaca y otro compañero se bajaron en Pampa y Figueroa Alcorta, llevándose los bolsos con los uniformes y parte de los fierros. Fueron a la casa de un compañero a redactar el Comunicado número uno. Quedaron Ramus y Capuano adelante, Aramburu, Fernando y yo atrás, Seguimos hasta el punto donde estaban los otros dos coches. Bajamos, Capuano subió al taxi, y nosotros nos dirigimos a la otra pickup, la Gladiator, donde había un compañero”, recuerda Firmenich.

 

Allí Vélez y otros miembros del comando se separaron del grupo. “Yo había dejado una Renoleta estacionada cerca de los bosques de Palermo. Y nos quedamos en Buenos Aires viendo algunos detalles operativos; dejar los fierros, ese tipo de cosas. Y después, camino a Córdoba, pasamos por Rosario y dejamos en dos o tres baños los comunicados del secuestro de Aramburu, con lo cual dispersábamos la búsqueda. Llegamos a Córdoba bien”, relata.

 

La Gladiator tenía un toldo y cargaba fardos de pasto en la caja, que en realidad camuflaban una puertita. Subieron ahí a Aramburu, custodiado por Abal Medina y otro integrante del comando. Partieron hacia Timote, con Ramus al volante y Firmenich, todavía con uniforme de policía, como acompañante. Adelante, un taxi manejado por Capuano, controlaba si había controles policiales. En caso de verlos, daría aviso por un walkie talkie.

 

Llegaron a La Celma, el campo de la familia Ramus en Timote, a las seis de la tarde. “Aramburu no habló en todo el viaje salvo cuando los compañeros tuvieron que buscar el bidón en la oscuridad. ‘Aquí está’, dijo”, recuerda Firmenich.

 

“General, vamos a proceder”

 

Aramburu estuvo secuestrado tres días en un dormitorio del casco de la Celma. Durante ese tiempo fue sometido a dos “juicios revolucionarios”: por los fusilamientos de junio de 1956 y la desaparición del cadáver de Eva Perón.

 

La madrugada del 2 de junio, Fernando Abal Medina le comunicó que había sido “sentenciado a la pena de muerte”.

 

Firmenich reconstruye así los últimos momentos de Aramburu antes de su muerte:

 

“Ensayó conmovernos. Habló de la sangre que nosotros, muchachos jóvenes, íbamos a derramar. Cuando pasó la media hora lo desamarramos, lo sentamos en la cama y le atamos las manos a la espalda. Pidió que le atáramos los cordones de los zapatos. Lo hicimos. Preguntó si se podía afeitar. Le dijimos que no había utensilios. Lo llevamos por el pasillo interno de la casa en dirección al sótano. Pidió un confesor. Le dijimos que no podíamos traer un confesor porque las rutas estaban controladas.

 

“-Si no pueden traer un confesor -dijo-, ¿cómo van a sacar mi cadáver?

 

“Avanzó dos o tres pasos más. ¿Qué va a pasar con mi familia? preguntó. Se le dijo que no había nada contra ella, que se le entregarían sus pertenencias.

 

“El sótano era tan viejo como la casa, tenía setenta años. Lo habíamos usado la primera vez en febrero del 69, para enterrar los fusiles expropiados en el Tiro Federal de Córdoba. La escalera se bamboleaba. Tuve que adelantarme para ayudar su descenso.

 

“-Ah, me van a matar en el sótano-, dijo. Bajamos. Le pusimos un pañuelo en la boca y lo colocamos contra la pared. El sótano era muy chico y la ejecución debía ser a pistola.

 

“Fernando tomó sobre sí la tarea de ejecutarlo. Para él, el jefe debía asumir siempre la mayor responsabilidad. A mí me mandó arriba a golpear sobre una morsa con una llave, para disimular el ruido de los disparos.

 

“-General -dijo Fernando-, vamos a proceder.

 

“-Proceda -dijo Aramburu.

 

“Fernando disparó la pistola 9 milímetros al pecho, Después hubo dos tiros de gracia, con la misma arma y uno con una 45. Fernando lo tapó con una manta. Nadie se animó a destaparlo mientras cavábamos el pozo en que íbamos a enterrarlo”.

 

El cuerpo de Aramburu, enterrado en “La Celma”, fue recuperado a mediados de julio de ese mismo año. Una patrulla policial llegó al lugar siguiendo una pista que señalaba que allí podían estar refugiados algunos miembros de Montoneros, pero lo único que encontraron fue el cadáver.

domingo, 28 de mayo de 2023

CAPACITEN AL SECRETARIO DE MALVINAS

 


Dr. César Lerena

 

27-5-23

 

La Ley 27.671, sancionada el 15 de julio de 2022, estableció la obligatoria, periódica y permanente capacitación en la Cuestión de las Islas Malvinas de todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación; aunque, a nuestro entender, erróneamente, ésta ley refiera a «la situación colonial en la que se encuentran las Islas Malvinas, Georgias del Sur   y Sándwich del Sur (en adelante Malvinas) y los espacios marítimos correspondientes, parte integrante del territorio argentino, que desde 1833 son objeto de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, reconocida por la Asamblea General de las Naciones Unidas», cuando debieran resaltarse, lisa y llanamente, los derechos soberanos de la Argentina de esos territorios y reclamar al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (en adelante el Reino Unido) la devolución de Malvinas, además de la Antártida y sus aguas y la plataforma continental extendida (espacios que no se indican); en un todo de acuerdo, a la Res. 1514 (XV) del 14/12/1960 de la Asamblea General 947ª de las Naciones Unidas que, en especial prescribe: «… todos los pueblos tienen un derecho inalienable (…) al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional (que) la sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extranjeras constituye una denegación de los derechos humanos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y de la cooperación mundiales (que) deberá cesar toda acción armada o toda medida represiva de cualquier índole dirigida contra ellos, y respetarse la integridad de su territorio nacional (que) todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas (y que) todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas (…) sobre la base de la igualdad, de la no intervención en los asuntos internos de los demás Estados y del respeto de los derechos soberanos de todos los pueblos y de su integridad territorial».

No se trata entonces de una disputa, sino de la apropiación prepotente del Reino Unido de espacios insulares y marítimos que forman parte indivisible del territorio argentino y, de la explotación de sus recursos naturales, que cercena la soberanía nacional y empobrece al pueblo argentino.

 

Según la Corte Internacional de Justicia «Una disputa legal internacional se puede definir como un desacuerdo sobre una cuestión de derecho o de hecho, un conflicto o un choque de puntos de vista o intereses legales» (Manual sobre la aceptación de la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, 2017-2023) y, según  la RAE “disputar”, que proviene del latín “disputare”, define esta palabra “como examinar punto por punto una cuestión; exponer razonadamente algo o, controvertir” y, si “la disputa” es una controversia; es decir, una discusión reiterada entre dos o más que defienden opiniones contrarias y, si la Argentina aceptase el alcance de este significado etimológico, le estaría quitando la contundencia que se expresa con una energía que no da lugar a la discusión y, la certeza de la convicción expuestas en la Disposición Transitaria Primera de la Constitución Nacional que reza: «La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino».

 

La soberanía nacional está más allá de la disputa que reconoce la Res. ONU 2065/65 (XX) pese a la ocupación británica; ya que lo que debe exigir la Argentina es su ejercicio pleno cercenado por esta potencia extrajera. No están en discusión posiciones contrarias, se debe reclamar la devolución de los archipiélagos y aguas ocupadas, además de llevar adelante otras medidas activas no bélicas, que la Secretaría de Malvinas no lleva, destinadas a debilitar la posición del Reino Unido en Malvinas y recuperar el territorio usurpado.

 

La capacitación tampoco puede limitarse a detallar antecedentes y derechos como menciona el artículo 6º de la Ley, sino en avanzar en explicitar qué representa política, estratégica, económica, social y territorialmente, para los argentinos, la apropiación del Reino Unido de estos importantes espacios nacionales.

 

Refiere la Ley 27.671 en su artículo 3º que la capacitación estará en manos de la Autoridad de Aplicación y, el Decreto 720/2022 establece que esta función estará en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores a través de la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, quien a un año de sancionada esta ley y a tres de aprobada la Ley 27.558 de creación del Consejo Nacional de Malvinas, que en su artículo 2º establecía entre sus funciones la de «realizar acciones destinadas a colaborar en la difusión y promoción de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas…»; quien a la luz de los recientes hechos, donde la FIFA, con acuerdo de la AFA y el gobierno de Mendoza, resolvió tapar el cartel de la bandera nacional y la imagen de las Islas Malvinas, además de cambiar el nombre “Malvinas Argentinas” al estadio de Futbol elegido para jugar el Mundial de Sub 20 de futbol y en el Estadio del Bicentenario de San Juan se impedía el ingreso a personas con símbolos referidos a Malvinas; lo que demostrando la inacción o el fracaso de las acciones del gobierno en destacar e interiorizar la importancia de “la Cuestión Malvinas” y, por el contrario, con criterio economicista, se banaliza la soberanía nacional, con total desprecio del mandato popular.

 

Paupérrimo. Una verdadera muestra de sumisión e inadmisible falta de difusión nacional de los derechos argentinos sobre estos territorios nacionales y un exceso de facultades de instituciones internacionales y nacionales en cuestiones que violan la Constitución Nacional. Resulta obvio, que no se ha cumplido con el artículo 4º de la ley de Capacitación que refiere a incorporar tanto “las dimensiones de sensibilización como de transmisión de conocimientos”.

 

Al respecto, Ariel Rolfo (Pal’Sur, 27.5.2023) sostiene “que la respuesta de la Secretaria de Malvinas respecto al ultraje a nuestros símbolos fue correcta pero insuficiente ya que por competencia deberían haber hecho la denuncia por violación del Artículo 222º del código penal y, al no hacerlo están siendo pasibles a la sanción penal por el artículo 248º del citado Código, al configurarse la figura delictual de incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

 

Mientras esto ocurre en la Argentina y, en el marco de la inconducente política que lleva la Secretaría de Malvinas de la Cancillería de promover el diálogo con los británicos, cooperar unilateralmente con los isleños y buscar apoyos teóricos, el Reino no hace más que avanzar sobre nuestros territorios y apropiarse de los recursos pesqueros, petroleros y gasíferos. De los 11.410 Km2 de Malvinas que en 1982 invadía en Malvinas hoy ocupa 1.639.900 km2 de territorio insular y marítimo argentino; construyen puertos; mejoran su logística y las pistas de aterrizaje; modernizan el armamento militar; aumentan las relaciones con nuestros vecinos Brasil, Chile y Uruguay; optimizan sus relaciones societarias con España para favorecer el ingreso de los productos pesqueros sin arancel a la Unión Europea; otorgan licencias pesqueras con las que se apropian de 250.000 toneladas por año por un valor en el comercio final de orden de los 6.000 millones de dólares; empresas inglesas realizan exploraciones pesqueras en el área de Malvinas y la Zona Económica Exclusiva Argentina; la empresa Borders & Southern Petroleum (B&S) desarrolla el concepto de condensado de gas cuyo proyecto inicial de 640 millones de U$S permitiría recuperar la inversión dentro del primero o segundo año de producción según el precio del petróleo y, la embajada británica en la Argentina pretende culturizar nuestro pueblo invitando a jóvenes argentinos a “visitar sus vecinos los isleños” o enseñarle inglés a los catamarqueños, como si el Estado argentino no tuviera capacidad de hacerlo. 

Tal vez sería bueno, empezar por capacitar a la Autoridad de Aplicación, si es que no queremos que la ignorancia someta a los pueblos a la colonización, a la expoliación de sus recursos esenciales y a la consecuente pobreza.