lunes, 30 de noviembre de 2020

EUR0PA NO DEBE SUCUMBIR A LA RED SOROS

 


Viktor Orbán

Presidente de Hungría

 

 Infocatólica, – 27/11/20

 


Muchos creen que el primer ministro de un país no debería discutir con George Soros. Su razonamiento es que Soros es un criminal económico, porque hizo su dinero a través de la especulación, arruinando la vida de millones de personas, e incluso chantajeando a economías nacionales enteras. Así como los gobiernos no deben negociar con terroristas, dicen, los primeros ministros tampoco deben debatir con criminales económicos.

 

Sin embargo, ahora me veo obligado a hacerlo, porque en un artículo que apareció en la web de Project Syndicate el 18 de noviembre, el especulador y multimillonario de origen húngaro George Soros dio órdenes abiertas a los líderes de la Unión Europea. En su artículo les da instrucciones para que castiguen severamente a aquellos Estados Miembros que no quieran formar parte de un imperio europeo unificador bajo la bandera de una «sociedad abierta» global.

 

A lo largo de la historia, la fuerza de Europa siempre se ha derivado de sus naciones. Aunque de diferentes orígenes, las naciones europeas estaban unidas por las raíces comunes de nuestra fe. La base de nuestras comunidades fue el modelo familiar europeo, basado en las tradiciones judeo-cristianas. Fue la libertad cristiana la que aseguró la libertad de pensamiento y cultura, y la que creó una competencia benigna entre las naciones del continente. Esta magnífica amalgama de contrastes hizo de Europa la primera potencia mundial a través de siglos de historia.

 

Todo intento de unificar Europa bajo la égida del imperio ha fracasado. Así, la experiencia histórica nos dice que Europa volverá a ser grande si sus naciones vuelven a ser grandes y resisten todas las formas de ambición imperial.

 

Grandes fuerzas se mueven una vez más para erradicar las naciones de Europa y unificar el continente bajo la égida de un imperio global. La red de Soros, que se ha tejido a sí misma a través de la burocracia de Europa y su élite política, ha estado trabajando durante años para hacer de Europa un continente de inmigrantes. Hoy en día, la red Soros, que promueve una sociedad abierta mundial y trata de abolir los marcos nacionales, es la mayor amenaza a la que se enfrentan los Estados de la Unión Europea. Los objetivos de la red son evidentes: crear sociedades abiertas multiétnicas y multiculturales acelerando la migración, y desmantelar la toma de decisiones nacionales, poniéndola en manos de la élite mundial.

 

La Unión Europea sufre múltiples aflicciones: desde 2008 una crisis económica de proporciones no vistas durante generaciones; desde 2015 una crisis de migración; y en 2020 una devastadora pandemia mundial. Europa aún no se ha recuperado de sus crisis anteriores, por lo que el impacto de la pandemia de coronavirus puede causar aún más angustia. Ya hay indicios de ello: en varios países la deuda pública, las tasas de desempleo y la situación económica general han alcanzado niveles críticos. La necesidad de la solidaridad europea, de que las naciones europeas se unan para ayudarse mutuamente, nunca ha sido mayor.

 

Durante todas estas crisis, este especulador - que se autodenomina filántropo - no tuvo en cuenta los intereses de los pueblos de Europa, sino que actuó en su propio beneficio. De manera memorable, atacó el florín húngaro y el banco más grande de Hungría en la crisis económica, y planeó acelerar, distribuir y financiar el reasentamiento de los inmigrantes durante la crisis de los migrantes; y ahora propone que los Estados miembros se castiguen entre sí, en lugar de abrazar la solidaridad y la asistencia mutua.

 

La red dirigida por George Soros ha descartado ahora cualquier vacilación que pudiera haber tenido sobre la intervención abierta. Quiere ejercer más presión que nunca sobre los Estados nacionales. Está poniendo a los pueblos de Europa unos contra otros. El sistema operativo de la red es laberíntico, y está presente en varios ámbitos de la vida pública. En la nómina de George Soros hay una larga lista de políticos, periodistas, jueces, burócratas y agitadores políticos disfrazados de miembros de organizaciones de la sociedad civil. Y aunque el multimillonario acusa a todos sus enemigos de corrupción, él mismo es el hombre más corrupto del mundo. Paga y compra a quien puede, y aquellos a los que no puede sobornar serán calumniados, humillados, intimidados y destruidos por la red a través de su formidable arma: los batallones de medios de comunicación de izquierda.

 

Muchos burócratas de alto rango de la UE están trabajando con la red Soros para crear un imperio unificado. Quieren construir un sistema institucional que, bajo la égida de la sociedad abierta, trate de imponer a las naciones libres e independientes de Europa una forma de pensar unificada, una cultura unificada y un modelo social unificado. Buscan rescindir el derecho de cada pueblo a decidir su propio destino. Este es también el propósito de su propuesta de «estado de derecho», que, de hecho, no reconoce el estado de derecho, sino la fuerza. Sería más honesto llamarlo «el imperio de la mayoría».

 

Las diferencias entre nosotros son obvias. Soros quiere una sociedad abierta, mientras que nosotros queremos una sociedad segura. Según él, la democracia sólo puede ser liberal, mientras que nosotros creemos que puede ser cristiana. Según él, la libertad sólo puede servir para la realización personal, mientras que creemos que la libertad también puede ser utilizada para seguir las enseñanzas de Cristo, para servir al país y para proteger a nuestras familias. La base de la libertad cristiana es la libertad de decidir. Esto está ahora en peligro.

 

Nosotros, en la parte oriental de la UE, sabemos muy bien lo que significa ser libre. La historia de las naciones de Europa Central ha sido una lucha implacable por la libertad contra los grandes imperios, una batalla repetida para ganar nuestro derecho a decidir nuestros propios destinos. Tenemos la amarga experiencia de primera mano de que cada esfuerzo imperial trae consigo la esclavitud. Hay todavía bastantes aquí de la generación de luchadores por la libertad - en el antiguo Bloque del Este, de Estonia a Eslovenia, de Dresde a Sofía - que pueden recordar personalmente lo que es oponerse a la tiranía, al dominio del hombre y a su versión comunista: intimidación, ruina material y moral, abuso físico y mental. No queremos más de eso.

 

Los líderes occidentales que han vivido toda su vida en un mundo de libertad heredada y el imperio de la ley deberían escuchar ahora a aquellos que han luchado por la libertad y que, basándose en sus experiencias personales, pueden distinguir entre el imperio de la ley y la tiranía, o el imperio del hombre. Esos líderes occidentales deben aceptar que en el siglo XXI no renunciaremos a la libertad por la que luchamos a finales del siglo XX.

La batalla a favor y en contra del nuevo imperio de Bruselas aún no se ha decidido. Bruselas parece rendirse, pero muchos estados nacionales siguen resistiendo. Si queremos preservar nuestra libertad, Europa no debe sucumbir a la red de Soros.

 

Publicado originalmente Project Syndicate el 18 de noviembre. Traducido para InfoCatólica

domingo, 29 de noviembre de 2020

AVANCE DE CHINA

 

“…en China no hay grieta y avanza en línea recta. Como lo demuestra el pacto del RCEP (Regional Comprehensive Ecomic Partnership, Alianza Integradora Económica Regional), donde China constituye una alianza con Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda junto a los diez miembros de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam).

El RCEP representa un porcentaje del producto bruto mundial mayor que la Unión Europea y del Tratado de América del Norte entre Canadá, Estados Unidos y México…”.

 

Fuente: Biden y el Papa; Jorge Fontevecchia, Perfil, 29-11-20.

LOS PAÍSES DEL ALBA EN EL ESCENARIO BIDEN

 

 

 


por Germán Gorraiz López

Informador Público, 29-11-20

 

La Administración Biden implementará en Latinoamérica la Doctrina Monroe, “América para los Americanos” y procederá a desestabilizar los Gobiernos refractarios a sus dictados dentro de su estrategia geopolítica global de secar las fuentes energéticas chinas.

 

Reforzamiento de la Alianza del Pacífico

La Alianza del Pacífico nació en el 2011 teniendo a México, Perú, Chile y Colombia como Estados fundadores, EEUU y China como observadores y Australia y Canadá como futuros Estados asociados y en la actualidad representa el 38 % del PIB de América Latina y el 57% de su comercio exterior con un mercado potencial de cerca de 220 millones de personas. Tras la fachada neoliberal de la Alianza del Pacífico se escondería un refinado proyecto de ingeniería geopolítica cuya finalidad última sería dinamitar el proyecto político-integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los Gobiernos progresista-populista de la región, en especial de Venezuela tras quedar huérfana del alma mater de la Revolución Bolivariana (Chávez).

 

Otro objetivo sería finiquitar el proyecto integrador económico del MERCOSUR, proceso de de integración económico creado en 1991 tras la firma del Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay al que posteriormente se habría incorporado Venezuela como Estado parte, quedando Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Surinam y Guyana como “Estados asociados”. Dicha estrategia fagocitadora tendría como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay).

 

Nueva etapa en las relaciones Cuba-EEUU

El primer paso dela Administración Biden será recuperar los avances diplomáticos y comerciales alcanzados con Cuba bajo el mandato de Barack Obama. Así, Joe Biden en una entrevista concedida a la cadena CBS aseguró que en el supuesto de ganar las elecciones retomaría la política llevada a cabo por Barack Obama hacia Cuba, lo que se traducirá en un cambio radical en las relaciones cubano-estadounidenses tras la progresiva anulación del Bloqueo contra la Isla. Asimismo, la Administración Biden dará por amortizado a Juan Guaidó y dado que Maduro proyecta nombrar un Consejo Nacional Electoral a su medida para las próximas Elecciones legislativas, Estados Unidos moverá sus piezas para forzar el exilio a Cuba de la cúpula chavista y la posterior formación de un Gobierno de Transición integrado por figuras de consenso tanto de la oposición como del chavismo que deberá preparar unas nuevas Elecciones Legislativas y Presidenciales para el 2021 en el escenario postmadurista, consiguiendo Cuba de paso que EEUU suspenda el bloqueo energético a la Isla.

 

Daniel Ortega y su aproximación a China

China habría asumido el reto de construir un nuevo canal en Nicaragua (Gran Canal Interoceánico) similar al canal del istmo de Kra que tiene proyectado entre Tailandia y Birmania para sortear el estrecho de Malaca, convertido “de facto” en una vía marítima saturada y afectada por ataques de piratas e inauguró en el 2010 el gasoducto que une a China con Turkmenistán y que rodea a Rusia para evitar su total rusodependencia energética al tiempo que diversifica sus compras. Así, hemos asistido con Trump a la aprobación por el Congreso y el Senado de EEUU del proyecto de ley conocido como Nica Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act of 2017), que siguiendo la estrategia kentiana busca congelar los préstamos internacionales de instituciones satélites de EEUU (Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo) a Nicaragua con el objetivo confeso de provocar su inanición financiera y posterior asfixia económica.

Posteriormente, asistiremos a una nueva revolución de colores teledirigida por EEUU para forzar a las élites dominantes a la celebración de nuevas elecciones generales con el objetivo confeso de finiquitar la herencia sandinista y conseguir que Nicaragua vuelva a la senda de los países tutelados por EEUU.

 

La Venezuela postmadurista

El acuerdo chino-venezolano por el que la empresa petro-química estatal china Sinopec invertirá 14.000 millones de dólares para lograr una producción diaria de petróleo en 200.000 barriles diarios de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco, (considerado el yacimiento petrolero más abundante del mundo), sería un misil en la línea de flotación de la geopolítica global de EEUU (cuyo objetivo inequívoco sería secar las fuentes energéticas de China).

Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EEUU (verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior) y fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez por lo que a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EEUU”, quien desea evitar que Maduro se perpetúe en el Poder. Dado que la Administración Biden habría dado por amortizado a Juan Guaidó y que Maduro proyecta nombrar un Consejo Nacional Electoral a su medida para las próximas Elecciones legislativas, Estados Unidos moverá sus piezas para forzar el exilio a Cuba de la cúpula chavista y la posterior formación de un Gobierno de Transición integrado por figuras de consenso tanto de la oposición como del chavismo que deberá preparar unas nuevas Elecciones Legislativas y Presidenciales para el 2021 en el escenario postmadurista.

 

La tesitura de Bolivia

Al asumir el poder en el 2006, Evo Morales procedió a nacionalizar las principales zonas extractivas bolivianas cuya concesión estaba en manos de empresas como Jindal Steel y South American Silver, con lo que se granjeó la enemistad de las cancillerías anglo-estadounidenses y pasó a engrosar las filas de los países refractarios a los dictados de Washington. Así, Bolivia poseería el 70% de las reservas mundiales de litio, elemento esencial para la fabricación del coche eléctrico, pero la complejidad de su extracción y procesamiento ha impedido a Bolivia desarrollar una industria propia al carecer del capital necesario y la tecnología adecuada. La entente con la empresa china Xinjiang TBEA Group Company para la construcción de una planta de carbonato de litio en el departamento de Potosí, habría encendido las alarmas en el Pentágono.

En consecuencia, la Administración Biden recurrirá a la doctrina kentiana del “palo y la zanahoria” expuesta por Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” (1949) y no sería descartable que Luis Arce se pliegue a los dictados de la Administración Biden y asistamos al desembarco de empresas anglo-estadounidenses.

viernes, 27 de noviembre de 2020

TRUMPOFOBIA


Uno de los aspectos sociológicos más interesantes del fenómeno Donald Trump...

Axel Kaiser

El Ojo Digital,  25 de Noviembre de 2020

 

Uno de los aspectos sociológicos más interesantes del fenómeno Donald Trump ha sido la forma en que las élites de izquierda y derecha se han relacionado con su figura. 

 

Aunque usualmente Trump demostró no tener estatura presidencial con sus actitudes, la verdad es que su presidencia e incursión política cuenta con innegables éxitos. 


Las reducciones de impuestos y regulaciones llevaron al país a una recuperación económica que había sido esquiva durante todo el gobierno de Barack Obama, y es evidente que, si no hubiera ocurrido la pandemia, Trump habría sido reelecto con facilidad. 

 

Es cierto que no aplicó ajuste fiscal, aunque eso viene siendo cierto en los Estados Unidos con todos los presidentes de las últimas décadas y la excepción parcial de Bill Clinton. Adicionalmente, Trump dio señales importantes, al dejar instituciones capturadas por la izquierda como la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, integrada por países como Cuba, Rusia y China y el acuerdo de París, que según estudios serios no tiene ninguna posibilidad de hacer una diferencia real en el cambio climático. 

 

Trump obligó además a potencias europeas a comenzar a cumplir sus compromisos financieros con la OTAN, terminando al menos en parte el subsidio indirecto de los contribuyentes estadounidenses a los Estados benefactores de países como Alemania. Además, logró acuerdos de paz entre Israel y Emiratos Árabes, Sudán y Bahrein, normalizando las relaciones entre estos países por primera vez en más de dos décadas. 

 

Adicionalmente, Trump llevó a Corea del Norte a apaciguar su programa de desarrollo de armamento y le puso fin al mal tratado del gobierno de Obama con Irán, en el que EE.UU. retiraba las sanciones, permitiendo que miles de millones de dólares entraran al país islámico para financiar grupos terroristas y actividades subversivas. Pero Donald Trump, amén de ello, fue una necesaria reacción frente a la dictadura de la corrección política impuesta por la extrema izquierda, que lo acusa de fascista -aún cuando es ella la que abraza la identidad racial como criterio de superioridad moral y principio de organización política.

 

La elección de este año no solo confirmó el rechazo de la ciudadanía estadounidense a ese radicalismo propiamente fascista de la izquierda, sino que permitió a Trump aumentar su votación en cuatro millones de personas, ampliando la base republicana, e incorporando cifras récord de minorías. En otras palabras, Trump convirtió al partido republicano definitivamente en un multiétnico y multicultural. 

 

Para las élites de los medios de comunicación, tanto en la derecha como en la izquierda, sin embargo, nada de todo lo anterior existió. 

 

A Trump,  debe odiársele por principios, todo lo que hace está mal y cualquiera que diga algo positivo sobre él debe ser tratado como un hereje que quiebra un tabú sagrado. La trumpfobia, es decir, el odio irracional y casi religioso a Trump, se convirtió en la forma por excelencia de demostrar pureza moral entre las élites. Y es que, al exhibir públicamente su desprecio hacia él, estas pretenden declararse libres de todos los pecados mortales del mundo moderno supuestamente encarnados en Trump: sexismo, machismo, racismo, etcéteras. 

 

La mayoría de los ciudadanos estadounidenses, hay que insistir, no cree en la impostura de esas élites. Si lo hiciera, Trump no habría salido casi electo por segunda vez con más votos que antes y Biden no sería el primer presidente demócrata que no obtiene –por ahora– una mayoría en la cámara alta desde la década de 1960. 

 

Los Demócratas tampoco habrían perdido representantes en la cámara baja, ni habrían predicho un tsunami azul cuando apenas tenían fuerzas para levantar una leve brisa. A estos políticos, como a los medios y las encuestadoras que fracasaron colosalmente, la trumpfobia los cegó al punto de confundir su propia impostura con la identidad del ciudadano común y corriente que aún preserva algo de sentido común.


Nada en todo este análisis significa, por cierto, que Trump sea el candidato ideal, ni siquiera que sea un gran presidente. De lo que se trata es de comprender el fenómeno Trump. No obstante, para entender algo, primero es menester verlo con imparcialidad. Y esto no puede hacerse cuando la exhibición de odio hacia un personaje se convierte en un vehículo para cultivar el propio status moral frente a los pares.

jueves, 26 de noviembre de 2020

UN INCIDENTE TAN ABSURDO COMO MALINTENCIONADO

 

 

Resulta absolutamente condenable la brutal descalificación oficial hacia los integrantes de la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín


La Nación, editorial, 20 de noviembre de 2020 

 

Con ser de gravísimas consecuencias el anquilosamiento intelectual de las principales figuras de la fuerza gobernante, la inmadurez emocional que los desborda deja aún más estupefactos a quienes siguen con algún grado de interés, aquí o en el extranjero, la situación argentina.

 

¿Han sido criaturas o adultos quienes firmaron en nombre del bloque de senadores de la mayoría una carta dirigida al Fondo Monetario Internacional que parecería más destinada, en medio de arduas negociaciones, a precipitar un fracaso que a facilitar el desempeño de los representantes argentinos, incluido el presidente de la Nación? ¿O habrán dilapidado tanto fuego para disimular con humo el apoyo al ajuste económico que impulsa el gobierno del que son parte?

 

Así está la economía nacional, perturbada por la contradicción permanente entre hechos y palabras. Así van otros asuntos sensibles para el país, tratados todavía hoy según convenciones con alguna raigambre en el pasado, pero hace largo tiempo desechadas por los descalabros ocasionados. ¿No ha ocurrido, acaso, con diferentes fenómenos populistas y, ni qué decir, entre la masacre de libertades de los que perseveraron en construir "un hombre nuevo" bajo la inspiración del marxismo-leninismo? Nos inclinamos por esta última interpretación.

 

La defensa nacional ha sido una de las materias más degradadas por el imperio de ideas fosilizadas en los sucesivos gobiernos kirchneristas. Debe reconocerse que el Presidente fue en un sentido más cauto que el ministro Agustín Rossi . Este se apresuró a descalificar como "un proyecto conspirativo y desestabilizador" el anuncio de la constitución, por personal retirado de las Fuerzas Armadas y de seguridad y policial, de la Mesa de Encuentro Libertador General San Martín. "Son gente de otro tiempo", dijo Alberto Fernández con desdén llamativo en quien se codea a diario con dirigentes cuyo pensamiento político, como el de la vicepresidenta, está, por decir lo menos, congelado en el tiempo.

 

Como vocero principal de aquella flamante mesa, ha actuado el general Ernesto Bossi, que fue secretario general del Ejército durante la jefatura del general Martín Balza. Quienes ocupaban posiciones gubernamentales al lado del presidente Alfonsín, durante los dramáticos días de Semana Santa, recuerdan a Bossi como uno de los jefes militares de mayor resolución en la voluntad de acabar con el alzamiento carapintada encabezado por el teniente coronel Aldo Rico y, una vez retirado, participó activamente en entidades solidarias, sostenidas exclusivamente por sus socios, conteniendo social y económicamente a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, frente a los magros sueldos que han venido percibiendo.

 

Los integrantes de la Mesa de Encuentro declararon su entusiasmo para que se debata un proyecto de defensa integral para la República dentro de un contexto de respeto por las instituciones de la Constitución. Contribuciones de igual naturaleza hacen periódicamente militares y personal de seguridad y policial en situación de retiro en países como Brasil, Francia, España o Bélgica. Habrá de reconocerse que pocos países sufrieron, como sucedió en la Argentina entre 1930 y 1983, una catarata de interrupciones tan reiteradas del poder militar en el funcionamiento regular del orden constitucional.

 

Incluso, ha habido pocas experiencias más crueles que la del último golpe, del 24 de marzo de 1976, en que el terrorismo de Estado terminó por abatir a una subversión también sangrienta, culpable de miles y miles de muertos, y que contaba con el apañamiento de otros Estados, como la Cuba de Fidel Castro . Pero han pasado cuarenta años. No hay efectivos de las Fuerzas Armadas que hayan egresado como oficiales o suboficiales durante aquel período aciago, que se prolongó hasta la asunción del presidente Alfonsín . Han sobrado, además, las pruebas de consustanciación con la legalidad de las nuevas generaciones de militares.

 

El lanzamiento formal de la Mesa de Encuentro -bautizada por el gobierno "mesa de enlace", con evidente intencionalidad de alimentar su relato- puede haber prescindido de formalidades, como por ejemplo un pedido de audiencia con el ministro del ramo, a fin de ponerlo al tanto de los propósitos en marcha, por más que algunos de los colaboradores de Rossi hubieran estado informados de lo que se avecinaba. Es decir que sabían de qué se trataba y mal podía presentarse algo que todavía no estaba, siquiera, en vías de constitución. De ahí a la brutal descalificación de que fueron objeto los integrantes de la Mesa hay un trecho lo suficientemente vasto como para reflejar la subsistencia de prejuicios que lastiman aún más a la familia militar entre los padecimientos por las frustraciones profesionales que se prolongan desde hace tantos años. Máxime cuando el ministro sabe que a las instituciones que allí estuvieron presentes no las anima otro propósito que poder brindar a sus camaradas un mejor nivel de vida asistiendo al soldado, al gendarme o al prefecto y a su familia frente al desarraigo, una asistencia a quien tiene que atender su salud en Buenos Aires, otorgar un adelanto de sueldo para llegar a fin de mes, un crédito para cubrir necesidades básicas o un sepelio digno. El ministro conoce perfectamente las bondades de un sistema que, desde hace más de 100 años, contiene socialmente a las Fuerzas Armadas y de seguridad frente a la insuficiente asistencia del Estado y también conoce que no es posible que esas instituciones financien otra actividad que no sea la de los servicios que prestan.

 

El anterior jefe del Ejército, el teniente general Claudio Pascualini, que participa de la constitución de un Observatorio de Seguridad y Defensa en la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (Ucema), acaba de declarar que el 50% del personal militar se encuentra por debajo de la línea de pobreza. Casi no hay en el mundo países cuyo presupuesto nacional destine, como este año, solo el 0,6% del producto bruto interno a la defensa nacional.

 

Han transcurrido treinta años desde que se sancionó la última ley de defensa. Desde entonces la defensa nacional y la seguridad pública se han ido asociando más y más por el crecimiento feroz del crimen organizado y la incapacidad del Estado para ponerle remedio, trabajado como ha estado por teorizadores del derecho que desalientan la represión legítima de los delitos, principal razón de ser de un orden legal eficiente. El 50% del plantel de la Gendarmería Nacional está lejos de donde debe estar, en custodia de nuestras fronteras. Se halla disperso en grandes ciudades para contener la ola de violencia e inseguridad física de los habitantes. Algo de eso ocurre también con la Prefectura.

 

Tenemos ante nosotros un horizonte de posibles pandemias, catástrofes naturales y porosidad de fronteras con consecuencias que no se habían imaginado antes. Y tenemos algo más: una legislación en vigor que limita las intervenciones militares en el orden interno a los casos de ataques provenientes del exterior y causados por fuerzas militares de un Estado. Eso es ignorar el desarrollo tecnológico y el papel que cumple hoy la cibernética, laguna en blanco en una ley de defensa dictada hace tres décadas; es ignorar que las armas cibernéticas pueden ser utilizadas desde lugares geográficos indetectables y no necesariamente por personal militar; pueden accionarlas civiles.

 

Hace bien el ministro Rossi en aplicarse a la revisión de toda esa legislación con la participación de legisladores del oficialismo y de la oposición. Será un gran paso hacia adelante el aggiornamiento de las normas jurídicas al respecto, y sobre todo la actualización de ideas políticas que constituyen, en el corazón del Frente de Todos, rémoras de un pasado que junto con los relatos artificiosos y de mala fe se espolean como insólitos sucedáneos de programas consistentes de creación de nuevas fuentes de trabajo, de nuevas inversiones que aseguren el desarrollo y el bienestar social.

 

Quienes por su condición profesional cuentan con experiencias intransferibles en estos asuntos hacen bien en ponerse a disposición de las autoridades que quieran escucharlos. El día que el diálogo fructifique en aras del interés nacional el entredicho de estos días se archivará en la memoria colectiva en la categoría de los incidentes absurdos y malintencionados que tanto prosperan en tiempos marcados por la desorientación.

LA ARGENTINA DEL 2020 Y LOS PACTOS DE LA MONCLOA

 

 


Por Ramón Frediani

 

Los problemas de Argentina tienen 5 características: 1) son muchos; 2) son complejos, 3) son simultáneos, 4) están interrelacionados entre sí, y 5) tienen décadas de vigencia. La solución a semejante nudo gordiano de más de medio siglo de vida, supera ampliamente la capacidad, buena voluntad, criterio y eficiencia de una sola persona (Presidente de la Nación), de un equipo transitorio de gobierno (puñado de ministros y asesores) o de un partido político, cualquiera sea su signo ideológico. La solución no pasa por ideologías defendidas como cruzadas, ni por héroes individuales o grupales – reducidos a pigmeos en comparación a la adversidad y tamaño de la tormenta- sino de sensatos compromisos consensuados con madurez por la sociedad, mediante acuerdos básicos para alcanzar objetivos de largo plazo.

Los países que pasaron por circunstancias próximas a las nuestras requirieron una labor de cooperación conjunta no sólo de todos los partidos con representación parlamentaria sino además sumando a las instituciones representativas de trabajadores y empresarios como son las centrales sindicales y empresarias de cúpula, y eventualmente a la iglesia y a ONGs relevantes de la sociedad.

No estamos inventando la pólvora. Ya existió el experimento y dio resultados positivos en el sentido de permitir superar el subdesarrollo económico, político y social de un país. Es el caso de España con sus Pactos de La Moncloa de octubre de 1977 (en plural, pues fueron 2), ejemplo exitoso que reiteradamente desde décadas se sugiere imitar y adoptar para Argentina como modelo de amplia cooperación y consenso en materia de definición y ejecución de políticas públicas ante la persistencia de circunstancias de extrema gravedad y desunión en la organización de nuestra sociedad.

Los Pactos de La Moncloa fueron dos acuerdos de reformas estructurales y consensos de largo plazo, uno en materia política que por razones de espacio no analizaremos y que incluía temas como democracia, libertades públicas, libertad de expresión, Ley Electoral y de partidos políticos, medios de prensa, Código Penal, y el otro referido específicamente a una nueva política económica. Fueron suscriptos entre el Gobierno de España, todos los partidos políticos (8) con representación parlamentaria a nivel nacional y las asociaciones empresariales y sindicales de cúpula, que permitieron a España superar con éxito la crisis política y económica del fin de 40 años del régimen dictatorial franquista (aislamiento internacional, elevada pobreza y desempleo, crisis de balance de pagos e inflación del 47% en aquel año) y transitar hacia una democracia abierta superando el subdesarrollo y aislamiento de aquellos años, para alcanzar la España moderna y desarrollada que hoy conocemos.

Al momento de firmarse, el contexto económico y social español era tan adverso como el nuestro actual: era un país del tercer mundo, con décadas de economía cerrada, elevada pobreza, desempleo del 20%; elevada inflación anual (47% en 1977 y 30% anual en 1978); grieta social entre monárquicos, falangistas (fascistas), comunistas, socialistas y conservadores; un electorado fragmentado ya que el entonces precario Gobierno del Presidente Adolfo Suárez, abogado de centro-derecha de 43 años egresado de la Universidad de Salamanca, había asumido sólo 4 meses antes con sólo el 35% de los votos; escasa inversión privada, atraso tecnológico, sistema educativo obsoleto, déficit en Balanza Comercial e integración casi nula a Europa y al resto del mundo, al punto tal que por su nivel de atraso y pobreza, peyorativamente se decía en aquellos años que Europa comenzaba al norte del cordón montañoso que separa España de Francia (los Pirineos) y que en consecuencia, España era una porción de África en el continente europeo.

 

Sus principales rasgos fueron los siguientes.

Fueron firmados en el Palacio de La Moncloa, sede del Gobierno -de allí su nombre- el 25 de octubre de 1977 y formalmente ratificados y aprobados por ambas cámaras del Parlamento Español 15 días después, el 11 de noviembre.

Los firmantes fueron el Presidente del Gobierno, los 8 partidos políticos (todos) con representación parlamentaria en el Congreso: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Comunista, el Partido Socialista Popular, el Partido Socialista de Cataluña, el Partido Convergencia Socialista de Cataluña, el Partido Nacionalista Vasco, el Partido Convergència i Unió, y el partido conservador Alianza Popular (luego transformado en 1989 en el partido liberal PP), la central sindical nacional UGT (Unión General de Trabajadores, equivalente a nuestra CGT), y la central patronal de tercer grado CEOE (Confederación Española de Organizaciones empresariales).

Su cumplimiento fue respetado por todas las partes durante 2 décadas.

Se estableció un límite a los aumentos a la masa salarial por empresa durante 3 años, con un tope del 20% anual.

Permitió despidos libres hasta 5% del personal de una empresa y para reducir el desempleo juvenil se permitió sin restricciones ni costos adicionales ni indemnización, la contratación laboral temporal en las empresas por hasta 2 años.

Limitada emisión monetaria del Banco de España y del financiamiento al Estado.

Se aumentó la progresividad de los impuestos a la renta y a los patrimonios, pero acompañado de aumento de los mínimos no imponibles.

Reforma del Estado basada en fuerte austeridad del gasto público, severa restricción presupuestaria, límites al déficit fiscal y al endeudamiento público, con estricto y permanente control parlamentario.

Se adoptaron medidas de control financiero para evitar el riesgo de quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior.

En la seguridad social, se redujeron los aportes y contribuciones para aumentar los salarios de bolsillo y el sistema pasó a ser administrado por un órgano colegiado conformado por el Estado, sindicatos, entidades empresarias y jubilados.

Amplia liberalización del comercio exterior con el resto de Europa.

 

Su resultado fue el inicio de un proceso lento pero sostenido e ininterrumpido de crecimiento económico, gradual al inicio -el PIB español creció sólo al 1% anual durante los primeros 5 años posteriores a los pactos- pero sentó las bases para el inicio de un proceso de desarrollo económico y social de largo plazo, que le permitiría el ingreso a la Unión Europea en 1986 y que luego continuaría creciendo durante 30 años a un promedio anual del 3,5% del PIB, transformando a España en el país desarrollado que hoy conocemos, cuyo PIB per cápita es el triple del nuestro, cuando a comienzos de la década de los ‘80, el nuestro superaba al español en 40%.

Sería conveniente un pacto similar conteniendo el compromiso de iniciar y ejecutar una docena de profundas reformas estructurales, como modelo de gobernabilidad a adoptar por nuestra clase dirigente, en circunstancias en que hay grieta, desunión, inmovilidad de las autoridades y confusión de hacia dónde ir como sociedad. Obviamente, no se trata de reproducir el contenido de aquellos de la España de 1977, que respondían a otra realidad de lugar y momento histórico, sino imitarlos como metodología de trabajo o punto de partida para iniciar un proceso consensuado de perseguir metas comunes de desarrollo económico y social sustentables y de largo plazo.

Llegó la hora de la verdad. Será difícil aunque no imposible que nuestra dirigencia política, sindical y empresaria, acepte, acuerde y mantenga en el tiempo un pacto así concebido, adaptado a nuestra realidad, nuestras instituciones y a resolver nuestros problemas y urgencias. Pero si ello no ocurriese, lo más probable es que en los próximos años nos toque vivir en materia económica y social (inflación, devaluaciones, desempleo, pobreza, marginalidad, inseguridad, grieta, deuda externa, déficit fiscal, fuga de capitales), y al margen de quién gobierne, más de lo mismo, lamentablemente.

 

(Fuente: El Economista,  1 de abril, 2019

 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

BOLSONARO INCLUYÓ LA DENFENSA DE LA VIDA

 


en su decreto de «Estrategia Federal de Desarrollo para Brasil» 2020-2031

 

Infocatólica, 25/11/20 5:13 AM

 

El punto 5.3.5 del decreto dice:

«Promover el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, respetando los derechos del feto, a través de políticas de paternidad responsable, planificación familiar y atención a mujeres embarazadas».

Falta por ver si ese artículo del plan de desarrollo acaba teniendo impacto en la legislación sobre el aborto en Brasil, país donde se puede abortar en caso de que el embarazo sea fruto de una violación o el feto venga con anomalías incompatibles con la vida fuera del seno materno.

De ese mismo punto del decreto destaca la referencia al derecho de los padres sobre la educación de sus hijos:

«Fomentar la participación familiar como corresponsable del deber de promover la educación, respetando los derechos de los padres o tutores de los estudiantes y asegurando la neutralidad política, ideológica y religiosa del Estado»

martes, 24 de noviembre de 2020

ECOLOGISMO Y GLOBALISMO

 

 

 


las ideologías más peligrosas

 

Observatorio Van Thuan, 24-11-20

 

El ecologismo y la globalización, según el XII Informe del Observatorio Cardinal Van Thuân que acaba de publicar Cantagalli (Siena, págs. 256, Euro 16), son las dos ideologías más peligrosas en este momento, tanto más por su convergencia. como las garras de un vicio implacable y forman parte de un plan político único y mundial. Quizás nunca antes se había presentado un Informe tan oportuno, recién salido de la imprenta, para abordar un tema tan actual y de interés siempre oportuno cuando la implementación de este 'plan' se encuentra en una etapa de avance tan preocupante y avanzada. Todos ven, pero no todos comprenden: el propósito del Informe es aportar pruebas, informar y movilizar resistencias.

 

El ecologismo es hoy en día una enorme burbuja ideológica. Incubado durante décadas, ahora ha alcanzado una fase generalizada como programa por derecho propio. La idea básica es que el medio ambiente está enfermo y el hombre es la principal causa de esta enfermedad. Incluso Covid, que no tiene nada que ver con el medio ambiente, ha sido señalado como un síntoma de la gravedad de la enfermedad que aqueja al planeta. Estamos al borde de una catástrofe. Este es el mensaje que llega no solo y no tanto de Greta Thunburg, ante la cual se han postrado todas las asambleas parlamentarias y organismos internacionales, sino de agencias de Naciones Unidas, centros de investigación alineados, grandes fundaciones, los medios de comunicación de este mundo y el formadores de opinión del sistema. Nos dirigiremos hacia un calentamiento global devastador causado por nuestras emisiones de dióxido de carbono, Seremos literalmente arrastrados por las catástrofes climáticas y tendremos que acostumbrarnos a las pandemias recurrentes. Los recursos no renovables se agotarán y es absolutamente necesario potenciar los recursos renovables y sostenibles, y crear una economía verde basada en la circularidad, la sostenibilidad, el equilibrio con la naturaleza y las relaciones humanas sobrias y solidaria.

 

Este nuevo orden ambiental, sin embargo, se vuelve político de inmediato. Todos tenemos que colaborar todos juntos, como Covid nos habría enseñado, y superar las barreras de las identidades, nuestros cierres y muros. Es necesario forjar una sociedad global y abierta dotada de una gobernanza mundial, cuando incluso un gobierno, capaz de hacer frente a las amenazas igualmente globales para el medio ambiente y, por tanto, la convivencia solidaria entre las personas. Sin embargo, el globalismo político sería imposible sin una sociedad global estandarizada culturalmente en una ética de la humanidad con sólo unos pocos principios morales genéricos y vagamente humanistas, y una religión universal sin dogmas y doctrinas bien definidos. La ética natural y la doctrina católica deben simplificarse a través del diálogo interreligioso universalizado con miras a una sociedad multi-ética y multi-religiosa provocada también por fenómenos de inmigración. De esta manera, ambientalismo y globalismo se unen en un proyecto político único y universal. Las fuerzas que persiguen dicho proyecto están trabajando y su implementación se encuentra en una etapa avanzada.

 

Este proyecto bastante alarmante ahora está siendo apoyado también por la Iglesia Católica, que está decididamente orientada por el mismo camino que las Naciones Unidas y las fuerzas económicas, sociales y políticas que abrazan el culto al medio ambiente, depositando falsas esperanzas en soluciones utópicas a la economía. divisiones y desigualdades, proponiendo una fraternidad universal bastante plana, y centrándose en un programa educativo mundial, colectivista y estandarizador.

 

Llegando justo a tiempo, por lo tanto, es el Informe del que estoy hablando, este Informe que aborda las tesis que he esbozado en forma resumida y las desarma una por una: el marco general colapsa, los datos se deforman de manera instrumental, y la realidad está desconcertada. El Informe es un verdadero manual de contrainformación que contrasta con el nuevo régimen que la gente buscaría imponer. Siete ensayos fidedignos y quince informes actualizados de diversas partes del planeta desmantelan los cuentos de hadas que nos cuenta la gente y nos devuelven a la realidad. La forma en que están las cosas no tiene nada que ver con su narración actual.

 

Riccardo Cascioli explica que el énfasis actual en la “sustentabilidad”, punta de lanza del ambientalismo dominante, es de origen eugenésico, ya que considera al hombre como el depredador de la naturaleza en un estado de equilibrio y, por lo tanto, la presencia del hombre debe reducirse. 

Luis Carlos Molion ilustra cómo el calentamiento global no es producido en modo alguno por el hombre, por lo que, a partir de los datos, desinfló un cuento gigantesco que se ha abierto paso en la sabiduría colectiva a través de un esfuerzo de desinformación sistemática que solo podría haber sido planificado. 

Gianfranco Battisti demuestra que la tesis sobre el agotamiento de los recursos petroleros es absolutamente insostenible, y esto por una razón en particular: nadie tiene idea de los datos exactos porque las estimaciones están viciadas desde el principio por los intereses sesgados de las multinacionales petroleras. 

Domenico Airoma y Antonio Casciano reprochan el programa verde de la Unión Europea que tendría como objetivo eliminar la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera para el año 2050. Según nuestros autores, este programa tendría “mucha ideología, demasiado centrismo regulatorio y muy poca ciencia ". 

El Rev. Mauro Gagliardi ofrece una correcta reconstrucción de la visión católica de la creación y la purga de la superposición ideológica al servicio de los propósitos del nuevo ambientalismo. 

Mario Giaccio abre una puerta que la gente quiere mantener herméticamente cerrada, y esta puerta abre el camino a operaciones financieras especulativas en el comercio de cuotas de emisión de gases entre países europeos: la economía verde no puede presumir de virginidad porque se basa en la especulación financiera al igual que tanto como la economía que le gustaría derrotar. 

 

Considerando el acuciante sistema de desinformación que nos hace ver lo que no existe y esperar lo que no vale la pena, el soplo de aire fresco que brinda este XII Informe del Observatorio Cardenal Van Thuân es exactamente lo que necesitamos.

 

Stefano Fontana- Director

domingo, 22 de noviembre de 2020

DESPENALIZACIÓN

 

 


de la marihuana en México

Tina Hernández

Noticias de Querétaro, 21 noviembre, 2020

 

Luego de la aprobación del Senado para la despenalización del uso lúdico de la marihuana, el comisionado estatal Contra las Adicciones (CECA), Guillermo Tamborrel Suárez, lamentó la decisión de los legisladores de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados, pues aseguró que el consumo de esta droga se acrecentará en menores de edad.

 

Compartió que aunque es respetable el argumento de buscar disminuir la delincuencia en el país y dar mayores libertades a las personas, aseguró que el primer argumento es falso, pues el crimen organizado migrará a otras actividades, mientras que la libertad de los mayores de edad, afectará a niños y niñas.

 

“Me parece que es una terrible decisión que va a provocar daños inimaginables. El hecho es que están enviando un mensaje totalmente equivocado, como si la marihuana no produjese un daño, y la realidad es que la marihuana sí es nociva, sí lesiona la salud, sobre todo cuando se trata de menores de edad, y esto es porque los cerebros de los menores de edad todavía están en proceso de maduración. Un cerebro humano madura hasta los 21 años. Los efectos que tendrá la marihuana sobre los cerebros de menores de edad es terrible”.

 

El funcionario estatal lamentó que el dictamen que aprobó la Cámara Alta del Senado traerá una mayor accesibilidad, lo que provocará un mayor número de consumidores, incluso menores de edad, como es en el caso del alcohol y el tabaco.

 

Otra de las problemáticas, que Guillermo Tamborrel identificó con la despenalización del cannabis, es el alza del número de consumidores de drogas duras, ya que la marihuana se considera una sustancia puente.

 

“La marihuana es una droga que le abre la puerta al consumo de otras drogas. Lo que se ha detectado es que de seis consumidores de marihuana, cinco migran a una segunda droga, y cuatro hasta una tercera. Esto quiere decir que tendremos usuarios sí adictos a la marihuana, y en un segundo momento incrementará el consumo de otras drogas”