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sábado, 4 de febrero de 2023

LOS ARCHIVOS HISTÓRICOS

 

 confirman que los pueblos ancestrales de Mendoza fueron exterminados por los mapuches

 

Andrea Greco

 

Infobae, 4 de Febrero de 2023

 

La polémica por las 25.000 hectáreas que el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) ha concedido a agrupaciones autoidentificadas como Mapuches en Mendoza está precedida por una discusión de base acerca de si los Mapuches son originarios o no de Mendoza. No se trata de algo menor, puesto que a eso se refiere la Ley 26.160 en su artículo 2 que es el que se pretende aplicar en este caso. Como hemos afirmado en anteriores ocasiones, el pueblo Mapuche no tuvo presencia “ancestral” en Mendoza y lejos de ser un pueblo originario de este territorio fue en gran medida el responsable del exterminio de los pueblos Gününa küne (Puelche) y Pewenche, habitantes del sur provincial.

 

El INAI debería haber consultado los estudios históricos que existen antes de reconocer el carácter originario de quienes se autoproclaman descendientes de los pueblos indígenas. Es curioso que en un país en el cual según la Constitución no existen desde 1853 privilegios de sangre hoy sí se reconoce ese tipo de prerrogativas. Hay familias criollas con 400 años de presencia en el territorio argentino que, sin embargo, no pueden acceder tan fácilmente a la posesión de la tierra. Pero más curioso aún es que dichos privilegios sean reconocidos sin una indagación previa.

 

En cuanto al pueblo Mapuche sobra la documentación histórica para afirmar que su ubicación originaria fue al oeste de la Cordillera de los Andes, en el actual territorio de Chile. Desde allí, hacia mediados del siglo XVIII, empezaron a tomar tierras al este de la cordillera en la actual Patagonia Argentina.

 

La documentación primaria (dejando al margen los muchos estudios históricos realizados) es abundante y debiera ser conocida por quienes toman las decisiones, en este caso el INAI. Les proporciono aquí un listado en el cual pueden procurar encontrar los antecedentes Mapuche de sus demandantes en el territorio surmendocino:

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL DE CHILE (AHNCh): Fondo Jesuita (FJ), volumen 93, fjs. 61-64; AHNCh: Manuscritos Vicuña Mackenna (MVM), volumen 279, fjs. 5-48; vol. 292, fjs. 129-134;

BIBLIOTECA NACIONAL DE CHILE (BNCh), Manuscritos Medina (MsM), volumen 290, fjs. 122-141;

RCHIVO GENERAL DE INDIAS, Sevilla (AGI): Patronato Real (Patronato), legajo 228, Carta al Virrey 25/06/1805, Informe Teles Meneses 08/04/1805;

 ARCHIVUM ROMANUM SOCIETATIS (ARSI) Chilensis, volumen 4, documento 13;

ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN (AGN), Sala IX, Carpetas 1,4,5, Carpeta 3-5-2, Carpeta 3-4-5, Carpeta 29-1-4;

ARCHIVO HISTÓRICO DE MENDOZA (AHM), Gobierno, Carpeta 52, Doc. 102;

ARCHIVO HISTÓRICO DE CÓRDOBA (AHC), Caja 31, Legajo 17, Doc. 26/10/1804, 27/07/1804; Crónica de Gerónimo de Vivar [1558]; Viaje de don Luis de la Cruz [1806], Descripción de don Luis de la Cruz [1806], Descripción de Thomas Falkner [1772] Representación de Undiano y Gastelú [1836], Itinerario de Cerro y Zamudio [1836] en De Angelis, Pedro: Colección de Obras y Documentos Relativos a la Historia del Río de la Plata, Vol I, Diario de Pedro García [1822], Vol III; Diario de Amigorena [1780], Noticia individual de los Caciques o Capitanes Peguenches y Pampas de Diego de las Casas y Ventura Echeverría [1776-79]; los textos de Alonso de Ovalle (2002 [1646]), Diego de Rosales (1878 [1674]) y Juan Ignacio Molina (1788); Crónica militar de González de Nájera (1889); Rosales, Diego. Historia General del Reyno de Chile, 1878. Los parlamentos hispano-mapuches (1593-1803). Textos fundamentales, Versión para la lectura actual por Gertrudis Payas Puigarnau, 2018.

 

Por supuesto que también podrían consultar fuentes arqueológicas, tal como lo han señalado los reconocidos investigadores Alejandro García, Víctor Durán o Paola Figueroa.

 

Es cuando menos llamativo, además de inexacto, lo que ha afirmado la historiadora Beatriz Bragoni (al diario La Nación): “A Mendoza la habitaron los pehuenches y los puelches, pero abandonaron esa nomenclatura o denominación del conquistador y la reemplazaron por mapuches”. La verdad histórica es que el sur mendocino fue habitado por los Puelches, posteriormente los Pehuenches que habían habitado la zona de Neuquén (tierra de pehuenes) fueron avanzando hacia el norte estableciéndose en la zona cordillerana malargüina. La denominación de ambos pueblos es el producto de la invasión e imposición de los Mapuches sobre los pueblos originarios de Mendoza. Ambas denominaciones corresponden al mapudungun, la lengua de los mapuches, invasores del territorio Puelche y Pehuenche. El nombre originario de los puelches era gününa küne también conocidos como gününa-kena o gennakenk. (Orden, Emilia, 2021). Las crónicas del siglo XVI, como la de Gerónimo o Jerónimo de Bibar o Vivar (1558), o incluso la de Thomas Falkner del siglo XVIII, dan cuenta de las diferencias culturales, étnicas y de ubicación de estos pueblos, por mencionar sólo algunas fuentes históricas. También las Leyendas del Zonda y del Ñandú nos hablan de las guerras y persecuciones padecidas por los primitivos habitantes del sur mendocino.

 

Fue recién a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX que los Mapuche llegaron al sur de Mendoza atacando a los pueblos originarios del este de la cordillera: Puelches y Pehuenches. Razón por la cual los caciques Puelches y Pehuenches organizados por la cacica Roco viajaron a Buenos Aires a pedir al virrey Sobremonte la fundación de un fuerte, que fue el de San Rafael del Diamante. Esto está corroborado por el texto que recoge el contenido del Parlamento celebrado con el Capitán Telles Menezes del 02-04-1805 (Archivo Histórico de Córdoba).

 

Cabría también preguntarse: ¿cómo pueden demostrar la posesión ancestral de un territorio si estuvieron en continuo movimiento a un lado de la cordillera originariamente y luego también de este lado? ¿O es que acaso pretenden el reconocimiento de todo el territorio por donde fueron armando y desarmando sus tolderías? Y es que no han podido demostrar esa posesión ancestral, continua, ininterrumpida ante la justicia cuando lo reclamaron, lo cual ha sido expuesto con absoluta claridad por el abogado Carlos Aguinaga en su análisis desde el punto de vista jurídico

(https://www.memo.com.ar/opinion/analisis-juridico-mapuches-sosneado/).

Los fallos pueden leerse aquí: aquí:

https://www2.jus.mendoza.gov.ar/listas/proveidos/vertexto.php?ide=8705753336... https://www2.jus.mendoza.gov.ar/listas/proveidos/vertexto.php?ide=8556325922.

 

También hay otro dato de importancia, que ha sido muy estudiado en la Argentina por Abelardo Levaggi y en Chile por José Manuel Zavala Cepeda: es que la Corona Española realizaba Parlamentos con las “naciones” indígenas. En el caso de los Parlamentos con Mapuches realizados desde el siglo XVII, todos tienen lugar en Chile (Zavala, 2001, 2018).

 

Finalmente, Zavala Cepeda demuestra que “para los Mapuche, el mundo de los Puelche… desde su mirada podrían ser considerados salvajes o bárbaros” y por eso mantenían con ellos relaciones de hostilidad y desprecio (Zavala, 2001). Esta belicosidad de los mapuches con respecto a los pueblos originarios de Mendoza es lo que los llevó a pedir la fundación del fuerte. Dar tierras a quienes fueron perseguidores de los pueblos surmendocinos como si hubieran sido originarios es una nueva injusticia para con los pueblos Gününa küne (puelche) y Pewenche.

 

[La autora es doctora y profesora en Historia, titular de la cátedra de Historia Regional de los dos Institutos de Profesorado en Historia de San Rafael, Mendoza]

domingo, 10 de julio de 2022

A PROPÓSITO DE LA PROHIBICIÓN

 

 DEL LLAMADO LENGUAJE INCLUSIVO EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES


Por Juan Carlos Monedero (h)

Lic. en Filosofía UNSTA


La Prensa, 03.07.2022

 

Con una medida que tiene más de oportunismo que de verdadera defensa del Castellano, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha prohibido (los más prudentes dicen "regulado") la utilización de esa jerga ideológica que algunos insisten en denominar "lenguaje inclusivo". La medida abarca a las instituciones educativas de los tres niveles de aquello que se llamó enseñanza, y habrá sanciones para quienes incumplan la norma.

 

Por supuesto, la progresía bienpensante (desde la ultraizquierda trotskista hasta cierto periodismo antikirchnerista) salió a poner el grito en el cielo ante semejante "atropello a la libertad": ¿cómo vamos a prohibir algo? La consigna parece ser Prohibido prohibir, como en el Mayo Francés del "68. Sin embargo, se trata simplemente de un palabrerío vacuo con el cual pretenden lanzar arena a los ojos.

 

En primer lugar, el progresismo no tiene ningún problema en exigir cierto modo de hablar: en la comunicación pública quieren imponer los términos interrupción del embarazo. En los profesorados, fuerzan el vocablo construcción del conocimiento. Al hablar de la reciente Historia Argentina, los investigadores no pueden no utilizar el vocablo dictadura. Tampoco están en contra de las sanciones en sí: penalizan a los médicos que se nieguen a ejecutar abortos, a los padres que protejan a sus hijos de la ESI, a los docentes que nieguen espacio a la anticoncepción o a la ideología de género en el aula, etc. Sus declaraciones de ayer, bien observadas, desmienten sus palabras de hoy.

 

Esto es lo primero que hay que decir. Asistimos a una polémica hipócrita, al menos de un lado, ya que quienes se alarman porque "se va a imponer un modo de hablar" no tienen problemas en obligar a los demás a hablar de otro modo.

 

También resulta cínico que nos quieran hacer creer que "el lenguaje inclusivo" está logrando naturalmente un consenso, en especial entre los jóvenes, cuando es lo más forzado y artificial que pueda haber. Se pretende volver moda obligatoria. Lo fuerzan en los trabajos prácticos de algunos profesorados. Lo deslizan a través de sentencias judiciales, programas de televisión. Lo dicen los políticos, hasta el presidente.

 

Es claro que estamos ante una escaramuza de la guerra cultural. Por eso no debe ser tomada en solfa. Al instalar el sonido "lenguaje inclusivo", nos están forzando a discutir lo obvio.

 

 En efecto, con el mismo desparpajo con que los agentes del despotismo de género dicen "La biología no nos va a determinar", Axel Kicillof dijo "Desde España no nos van a decir cómo tenemos que hablar" (tratándose de él, se nota). Paradójicamente, mientras dice esto, acepta las imposiciones de escritoras feministas lesboaborteras.

 

PROVOCACION

El mexicano Miguel Angel González -magister en Filosofía- explica de forma brillante que el llamado lenguaje inclusivo ni es lenguaje ni es inclusivo. Es una provocación, es una declaración de guerra al buen hablar como parte de un discurso político e ideológico. Se trata de presentar el orden gramatical, la coordinación de tiempos y modos verbales, el correcto articulado y el uso racional de los sustantivos como "fascismo". Se trata de una estrategia inspirada en Cortázar, quien pedía crear numerosos Vietnam en la ciudadela del pensamiento; es decir, una suerte de guerrilleros lingüísticos que -al escribir y pronunciar sonidos desagradables para "los burgueses"- realicen una revolución política desde el lenguaje:

 

"Seguimos hablando de hoy y mañana con la lengua de ayer. Hay que crear la lengua de la revolución, hay que batallar contra las formas lingüísticas y estéticas que impiden a las nuevas generaciones captar en toda su fuerza y belleza esta tentativa global para crear una América Latina enteramente nueva, desde las raíces hasta la última hoja. En alguna parte he dicho que todavía nos faltan los Che Guevara de la literatura. Sí; hay que crear cuatro, cinco, diez Vietnam en la ciudad de la inteligencia. Hay que ser desmesuradamente revolucionarios en la creación, y quizá pagar el precio de esa desmesura. Sé que vale la pena".

 

Se trata no sólo de hablar y escribir para fomentar una revolución sino de hablar y escribir revolucionariamente. Cambiar el lenguaje para controlar a la gente.

 

En efecto, esta jerga "inclusiva" es algo vinculado al poder. Lo dicen ellos: "El lenguaje inclusivo es profundamente político". Es una pieza de ajedrez, y sabemos que todas las piezas tienen para el buen jugador una estrategia. Ciertamente no es una Torre o una Dama pero el lenguaje inclusivo no deja de ser un Peón: introduce rápidamente esquemas de pensamiento ideológicos que desarman al oyente. Es artillería de bajo calibre para quienes procuran cambios culturales. Ellos conocen la sentencia de Wittgenstein: "Los límites del lenguaje son los límites de mi mente" pero la aplican al revés ya que quieren borrar las diferencias sexuales, pretenden suprimir los sexos, en un auténtico atentado contra el orden creado. Lo dijo claramente el Presidente Alberto Fernández, al defender el uso del lenguaje inclusivo:

 

"¿Al estado le importa el sexo de la gente? (...) Lo que al estado le interesa es registrarlo (sic) a Alberto Fernández. Saber si Alberto Fernández cumple sus compromisos impositivos. Eso es lo que le importa. ¿Por qué le importa el sexo? (...) Esto (el "lenguaje inclusivo"), que algunos ven críticamente, es un paso que estamos dando que espero que termine el día en que en el DNI a nadie le pregunten si es hombre, mujer o lo que sea. (aplausos) ¡Es eso! ¡Es eso! Es eso lo que tenemos que conseguir, es eso lo que tenemos que lograr. ¡Es eso! ¿Qué le importa al estado? No es lo que necesita saber de sus ciudadanos. Necesita saber que si son chicos, estudian (.), que tengan un CUIL, que tengan un CUIT, que paguen sus impuestos. (.) Vamos poquito a poquito, haciendo posible lo que parecía imposible. El ideal va a ser cuando todos y todas seamos todes, y a nadie le importe el sexo de la gente".

 

Nos preguntamos: ¿de dónde sale esta idea?

Posiblemente de la feminista francesa Monique Wittig que planteaba que las sociedades deberían eliminar la categoría "hombre" y "mujer". En el retorcido y macabro planteo de Wittig, "nuestra supervivencia exige que nos dediquemos con todas nuestras fuerzas a destruir esa clase -las mujeres- con la cual los hombres se apropian de las mujeres. Y esto sólo puede lograrse por medio de la destrucción de la heterosexualidad como un sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres, un sistema que produce el cuerpo de doctrinas de la diferencia entre los sexos para justificar esa opresión".

 

Para esta Wittig, las categorías hombre-mujer son políticas y económicas pero no naturales: "no sólo no existe el grupo natural "mujeres" (nosotras las lesbianas somos la prueba de ello), sino que, como individuos, también cuestionamos "la-mujer", algo que, para nosotras -como para Simone de Beauvoir- es sólo un mito" dado que "lo que creemos que es una percepción directa y física, no es más que una construcción sofisticada y mítica".

Más aún, Wittig propone una conciencia lesbiana: "Tener una conciencia lesbiana supone no olvidar nunca hasta qué punto ser "la-mujer" era para nosotras algo "contra natura".". Por eso, "Nos levantamos para luchar por una sociedad sin sexos; ahora nos encontramos presas en la trampa familiar de que "ser mujer es maravilloso"" (.) Utilizar eso de que "es maravilloso ser mujer", supone asumir, para definir a las mujeres, los mejores rasgos (¿mejores respecto a quién?) que la opresión nos ha asignado, y supone no cuestionar radicalmente las categorías "hombre" y "mujer", que son categorías políticas (y no datos naturales)". Wittig lo dice con toda claridad: "Nuestra lucha intenta hacer desaparecer a los hombres como clase, no con un genocidio, sino con una lucha política. Cuando la clase de los "hombres" haya desaparecido, las mujeres como clase desaparecerán también".

La feminista francesa reproduce una cita de T. G. Atkinson, según la cual "Si el feminismo quiere ser lógico, debe trabajar para obtener una sociedad sin sexos". Y remata finalmente: "el surgimiento de sujetos individuales exige destruir primero las categorías de sexo, eliminando su uso, y rechazando todas las ciencias que aún las utilizan como sus fundamentos (prácticamente todas las ciencias humanas)". Con el uso del llamado lenguaje inclusivo se niega lo real para dar lugar a lo que no existe: supuestas identidades de género.

 

Lo que se busca con el "lenguaje inclusivo" es justamente -en el parpadeo que tarda escuchar un sonido o leer una palabra- impulsar la ideología de género con toda su lista interminable de seudo identidades sexuales, binarias, etc. Sin embargo, puesto que no existen "personas no-binarias" no hay nada que visualizar. El "lenguaje inclusivo" no tiene objeto, no remite a nada real.

 

Labvrenti Beria -formador de comunistas desenmascarado por Kenneth Goff en los años 50"- decía claramente que los agentes del socialismo en Occidente tenían un Objetivo Número Uno: "Producir el caos máximo en la cultura enemiga es nuestro primer paso más importante". Al corromper las entrañas del idioma, se rompe la comunicación con los demás y se levanta una barrera que dificulta el acceso al patrimonio histórico y cultural. Si las sociedades ignoran su pasado, también desconocen quiénes son. Al atentar contra el lenguaje, por tanto, se quebranta la identidad de la población.

 

REVOLUCION

Estamos ante una herramienta más dentro de la Revolución Mundial Anticristiana: así como en la novela "1984" de Orwell, se desea imponer un nuevo vocabulario para dominar la mente.

 

No es una broma. Sus difusores lo presentan como algo necesario "para construir sociedades más justas". Por supuesto que también es una frivolidad e incluso es una forma de trepar en una sociedad donde se puede escalar rápidamente si uno se muestra pro-gay, se rasga las vestiduras por los derechos humanos, emite proclamas a favor de los mapuches, entre otras maneras de ganarse el pan. En efecto, el progresismo juega con la cancha inclinada, los oportunistas lo saben y se aprovechan. Pero tiene raíces más profundas.

 

En esta época en que nos intentan convencer, generalmente a palos, de que la maternidad es "una construcción cultural", de que ser esposo, amar a una mujer, andar bien vestido y no como un desarrapado, procurar formar una familia, amar la patria y adorar a Dios son "construcciones culturales", dejemos estampado que lo que realmente es una construcción cultural es esta superchería de género.

 

En efecto, como dice González, citado más arriba, el llamado lenguaje inclusivo "no es otra cosa que la alteración gráfica y fonética de la terminación de algunas palabras de nuestro idioma español". Y sentencia: "A lo mucho se trata de unas 20 pseudopalabras: no pueden hacer en conjunto un sistema capaz de servir para una comunicación humana adecuada y efectiva".

 

A fin de volver al sentido común y salir del pantano de las ideologías, reiteremos algo elemental pero olvidado: sólo las personas pueden "incluir".

Los lenguajes no incluyen. Ser inclusivo corresponde a las personas que usan lenguajes y no a los lenguajes mismos. Por otro lado, también cabe preguntarse si todo acto de inclusión es per se bueno. Suena bien -porque es demagógico- cubrirse con el agua bendita de la inclusión, pero no deja de ser una palabra talismán que no tiene ningún significado hasta que se defina concretamente qué es lo que se quiere incluir.

 

Por eso, sostener que al pronunciar "hombre" se oculta, se invisibiliza o se descalifica la realidad "mujer" resulta totalmente absurdo. El desprecio a la mujer tiene mucho más que ver con prácticas habituales, y hasta rentables hoy día, como la mercantilización de su cuerpo, el alquiler de vientres, el genocidio del aborto, el desprecio a su femineidad, el hacerla trabajar para que no pasen tiempo con sus hijos, la sociedad de consumo que utiliza su imagen para vender un producto, etc. Si antes la mujer tenía un valor, hoy tiene un precio. Pero de esto no habla casi nadie.

 

Cabe decir, además, que los agentes del género se escandalizan por las supuestas invisibilizaciones de la mujer mientras hacen desaparecer (y no sólo en el discurso) a la persona por nacer. Por eso IPPF ha recomendado no utilizar la palabra "bebé", "niño". Tampoco "padre, madre, hijo". Se prefiere feto, embrión, pre embrión, producto de la concepción, bolsa de células.

 

Los agentes de la ideología también invisibilizan a los defensores de la vida por nacer, a los críticos de la "moral progre", a las personas que se ofrecen a adoptar para evitar abortos, a los católicos que realizan obras de caridad con los pobres, a los jueces y abogados provida, a los sacerdotes decentes, a los obispos combativos, a los cardenales recios.

 

Por este tipo de paradojas, es que González rebate: ¿cómo se puede decir que el lenguaje "normal" invisibiliza a la mujer si justamente el lenguaje normal se usa para visibilizar la supuesta invisibilización de la mujer? El lenguaje inclusivo no nos ha dado la palabra "mujer" ni el neologismo "invisibilizar".

 

En el colmo de la demencia, si decir "sean todos bienvenidos" invisibiliza a la mujer, entonces (disparate por disparate) cuando se dice "todos, todas y todes sean bienvenidos", una persona podría decir que se siente invisibilizada porque no se ha pronunciado su nombre personal. Introducir una "x" donde debería ir una vocal es tan arbitrario como introducir un "?" -o cualquier otro signo- donde debería ir una consonante. Si es posible "nosotrxs", también sería posible "no?o%)os". Más aún, dice González: si una consonante puede sustituir una vocal, ¿por qué una vocal no podrá sustituir una consonante? Si puede escribirse "nosotrxs", también sería válido "onosrtsx" o "pkrtyhsl".

 

Por eso, concluye el mexicano, el llamado lenguaje inclusivo "no es realmente una propuesta digna de tenerse en cuenta: para que un discurso sea serio ha de tener que definir los propios términos como un prerrequisito metodológico mínimo, mientras que estos ideólogos no dan definiciones claras y precisas de sus propios términos".

 

Y no las tienen porque justamente estos sonidos (nos resistimos a darles la entidad de palabras) carecen de propósito semántico. Son provocaciones. No se busca decir algo. Se busca una reacción en el oyente. De hecho, "todes" o "todxs" no significan nada: en efecto, si significaran algo distinto de "todos" no servirían para remplazar la palabra "todos". Si su significado no es el mismo que el de "todos", no pueden sustituir a "todos".

 

SUBVERSIVO

El lenguaje inclusivo no es otra cosa -como bien dice González- que "la violación deliberada y a propósito de una norma". Sencillamente, es como querer comer tallarines con las manos "para no cumplir con la norma urbana de comerlo con cubiertos". Luego viene la justificación para cometer la falta.

No pensemos que se trata de algo cómico. Es subversivo, como los hábitos del Che Guevara que permanecía sin bañarse durante semanas -fue apodado como el chancho- para no mantener la higiene propia de "los burgueses y capitalistas".

 

Del mismo modo que destruir una pintura no es hacer arte, desfigurar una palabra no es crear un nuevo lenguaje. No existe el lenguaje inclusivo, existe un grupo de palabras distorsionadas y mal empleadas. Porque el inglés -para definir sus palabras- usa del inglés; el español -para definir sus palabras- usa del español. Pero el supuesto lenguaje inclusivo recurre al idioma español para expresar sus seudodefiniciones contra el idioma español. Al igual que los intelectuales que, para atacar la filosofía, tienen que filosofar.

 

Ahora bien, si todo esto es tan falso, absurdo, incongruente, ridículo y hasta patético, ¿de dónde viene su fuerza?

 

Creemos que su energía le viene del poder discursivo que posee cualquiera que se autodenomine "defensor de las minorías sexuales". Atropella porque hay muchos que no tienen la valentía, el ánimo o el interés en discutirlo y poner un freno. Avanza también porque esta jerga actúa como contenidos de forma subliminal, enmascarados, de contrabando.

 

Según González, "los ideólogos del género distorsionan el lenguaje normal y modifican los significados de sus términos para sostener discursivamente lo que repugna al buen sentido común".

 

Son palabras que no existen que pretenden remitir a cosas que en realidad tampoco existen. Por eso, no es que la sociedad, como dicen algunos, "va hacia el lenguaje inclusivo". A la sociedad la llevan con la presión de los medios de comunicación: se viene desatando una auténtica guerra psicológica. Han logrado imponer el tema en la agenda pública. No es siquiera debatible: no es que deberíamos estar en contra. Es algo de lo que no se debería siquiera hablar. Y evidentemente, al hacerlo se tapan muchos otros asuntos.

 

Está demostrado que esta jerga constituye un verdadero obstáculo para el aprendizaje, es una traba para la lectoescritura. Los últimos resultados de lectura comprensiva para alumnos de la Ciudad de Buenos Aires fueron desastrosos. Por otro lado, en Francia está prohibido el uso del lenguaje inclusivo.

 

Entendamos que esta forma de hablar y escribir no garantiza ningún derecho, no es ninguna defensa de las minorías sino pura gimnasia ideológica revolucionaria.

 

Quizás lo más dramático de todo esto es el insulto a la inteligencia que supone problematizar lo obvio. A decir verdad, no necesitamos un largo análisis para darnos cuenta de que "el lenguaje inclusivo" no merece otro calificativo que el de escoria ideológica.

 

Finalmente, estas estrategias se pueden detener si se tiene conciencia de las mismas. La primera condición para librar una guerra es saber que se está produciendo. Por eso, en nosotros está poner un freno. ¿De qué modo? Ante todo, conociendo y estudiando en profundidad la riqueza de nuestro idioma castellano. Refinemos el lenguaje utilizando vocablos que correspondan a un registro más alto: textos litúrgicos, manuales escolares, discursos, etc. Evitar no sólo el lenguaje soez sino también la pauperización de las palabras. No consentir en nuestra presencia el "lenguaje inclusivo". Difundir las denuncias porque la información que no se reproduce, no genera impacto.

 

Hay que fomentar los buenos libros, los buenos docentes, comunicadores, novelistas, artistas y los periodistas que hablen correctamente. Recomendar las obras inmortales del pensamiento, como Apología de Sócrates, Etica a Nicómaco, Confesiones, La Divina Comedia, Don Quijote, Pensamientos. Los poetas como Lugones, Marechal, Bernárdez, Pemán; escritores como Shakespeare, Donoso Cortés, Hello, Thibon, Chesterton, el Padre Castellani, Anzoátegui; cuentos policiales de Agatha Christie, personajes literarios como Don Camilo, el Padre Brown; músicos como Figueroa Reyes, Chabuca Granda, conjuntos folklóricos como Los Paz, Los puesteros, Los del Portezuelo.

 

Es fundamental prepararse para resistir la tiranía del lenguaje inclusivo, organizar esta resistencia, plantear un contraataque cultural, difundir jornadas, cursos y eventos culturales. Fomentar los buenos colegios, escuelas, universidades e instituciones pedagógicas. Ya hay miles de personas haciendo esto. Ahora hay que sumarse a estas iniciativas, por el bien del país y de nuestros hijos.

jueves, 31 de marzo de 2022

WALLMAPU

 

 el término mapuche que usa el gobierno de Gabriel Boric en Chile y encendió las alertas en la Argentina


Víctor García


La Nación, 31 de marzo de 2022

 

La ministra del Interior usó el término, que hace referencia a un territorio que se extiende a ambos lados de la frontera, y activó una fuerte controversia; la oposición argentina cuestiona la “pretensión secesionista” y protestará frente a Cancillería, que no se pronunció al respecto; Boric viajará al país la semana próxima

 

“Wallmapu” es un concepto de profundo simbolismo para el pueblo mapuche y el nombre que se le asigna al territorio que se extiende por Chile y la Argentina que esta comunidad considera su “tierra ancestral”. El término ha sido utilizado por la ministra del Interior del recién asumido gobierno de Gabriel Boric y también se ha replicado en diversos canales informativos oficiales chilenos, lo que activó una controversia que trascendió con fuerza en ambos lados de la cordillera, pero que todavía no generó una reacción del gobierno de Alberto Fernández.

 

“Rechazo profundamente la pretensión secesionista conocida como ‘Wallmapu’, que el gobierno chileno de Boric está legitimando. Se trata de reconocer a gran parte del territorio argentino y chileno, como una nación pseudo-mapuche independiente”, dijo Miguel Ángel Pichetto, excandidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio y exsenador peronista por Río Negro a través de su cuenta de Twitter.

 

“Cuando funcionarios de Chile hablan de ‘Wallmapu’ están legitimando un reclamo territorial que afecta nuestra soberanía nacional”, señaló por su parte Juan Martín, legislador de Río Negro por Juntos por el Cambio, quien anunció que protestará formalmente ante la Cancillería argentina para exigir las explicaciones del caso. Hasta el momento, el gobierno de Alberto Fernández no se pronunció al respecto, en vísperas del viaje de Boric al país -su primer destino internacional como mandatario- la semana próxima.

 

Empleado con un afán reivindicatorio y asociado además -según varios historiadores mapuches- al “espacio espiritual donde se desarrolla la identidad y la cultura de este pueblo”, el término fue utilizado en repetidas ocasiones durante la campaña presidencial de Boric como una forma de denominar a la zona de La Araucanía, y su uso se ha prolongado de forma regular por varios ministros del gabinete, como la vocera de gobierno Camila Vallejo y la ministra del Interior, Izkia Siches.

 

De hecho, fue la propia Siches quien lo mencionó antes y después del accidentado viaje que realizó a La Araucanía y en el que fue recibida con disparos junto a su comitiva cuando se dirigía a la comunidad de Temucuicui en la comuna de Ercilla. “Hemos tenido una grata conversación en torno a las prioridades y a lo que ocurre en el Wallmapu”, señaló la funcionaria de gobierno haciendo uso del término y en un gesto que fue considerado como una forma de acercar posiciones con el pueblo mapuche, pero que también contó con el rechazo de sectores de oposición.

 

“La región de La Araucanía no se llama Wallmapu, se llama región de La Araucanía, y así estamos orgullosos de denominarla y no queremos que nos cambien el nombre”, cuestionó Miguel Becker, diputado del partido chileno de derecha Renovación Nacional.

 

“No existe el Wallmapu, eso fue siglos atrás”, añadió Miguel Mellado, legislador de la misma colectividad en la macrozona sur. “En la Región de La Araucanía vivimos 1 millón 100 mil personas aproximadamente, de los cuáles 314 mil son de origen mapuche”, postuló el parlamentario chileno.

 

Con todo, la ministra salió al paso de los cuestionamientos, y le bajó el perfil al uso del concepto en sus intervenciones. “No hay que poner el grito en el cielo cuando uno habla de Wallmapu. Es parte de la cosmovisión de las personas que habitan un territorio y que sienten que han sido históricamente postergadas”, dijo Siches.

 

“Su antiguo país”

La zona donde habitaron mapuches en diversos grados y épocas comprende una porción de vasto territorio que por el lado chileno se extiende desde el río Limarí por el norte hasta el archipiélago de Chiloé por el sur, y que por el lado argentino va desde el centro y sur del interior de la provincia de Buenos Aires hasta la Patagonia. Por cierto, ambas zonas no han sido reconocidas formalmente en sus delimitaciones geográficas, aunque sí estuvieron divididas en su origen por la Cordillera de Los Andes: el GuluMapu, al oeste del cordón montañoso y lo que hoy es Chile; y el Puel Mapu, que se encuentra en el este y es territorio argentino.

 

“El concepto Wallmapu da cuenta de lo que los mapuches entienden como su antiguo país, y que es un concepto que existe y es real, como un territorio con características geoculturales determinadas. No hay que confundirlo con Estado ni con otra estructura más bien moderna. El país es un concepto sociológico y geográfico, y que se usa en muchas partes del mundo. Quienes pretendan desconocer eso no han leído su propia historia nacional. La presencia mapuche en la Argentina está latamente documentada”, dijo a LA NACION Pedro Cayuqueo, autor del libro Historia secreta mapuche.

 

Para Claudio Alvarado Lincopi, historiador e investigador del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) el concepto Wallmapu “aún genera miedo en las elites argentinas y chilenas”.

 

“La idea de Wallmapu es un espejo donde la chilenidad y la argentinidad se están enfrentando a sus propios fantasmas y heridas. Más que ser un concepto que promueva visiones independentistas sino que son reclamos autonomistas, tiene que ver con poner en tensión en el guion nacional edificado durante la segunda mitad del siglo XIX que para el caso chileno tiene como hito fundamental la mal llamada pacificación de la Araucanía”, agregó Alvarado. “La aproximación del gobierno de Boric al tema demuestra que al menos hay un intento de establecer un mínimo de diálogo. Falta muchísimo y el proceso de desmilitarización tiene que ser una cuestión ineludible, pero será muy complejo. Hay que darle tiempo”, dijo el académico.

martes, 22 de febrero de 2022

lunes, 22 de febrero de 2021

DÍA DE LA ANTÁRTIDA ARGENTINA

 


117 años de orgullo

General de Brigada Edgar Calandín

Infobae, 22 de Febrero de 2021


La actividad antártica es ejemplo de una verdadera política de Estado que se ha mantenido inalterable por más de un siglo. Se trata de un gran desafío de trabajo conjunto e interagencial en el que la ciencia, la logística y la diplomacia coadyuvan a un objetivo prioritario del país: propugnar sus derechos e intereses en el continente antártico.

 

Nuestra presencia se remonta al año 1904 cuando durante la presidencia del General Julio Argentino Roca se constituyera el Observatorio Meteorológico y Magnético Argentino en la Isla Laurie. Así surge la primera dotación que, a cargo de un argentino, el señor Hugo Acuña, inverna en el sector antártico que hoy reclama la Nación, desde el 22 de febrero de 1904.

 

Desde entonces muchos fueron los méritos hechos por la República en el territorio antártico. Se navegaron los mares, se volaron los cielos, se crearon bases, se realizaron expediciones a la Antártida profunda que incluyeron exploraciones y descubrimientos de tierras desconocidas por el hombre. Se realizaron varias llegadas al polo sur por aire y por tierra, con incalculables beneficios científicos, meteorológicos, cartográficos y de navegación internacional.

 

Conmueve pensar en el esfuerzo de tantos, rodeados de peligros impuestos por una naturaleza implacable, sin los medios de transporte, las comunicaciones, los abastecimientos y las comodidades que reducen riesgos. A ellos debemos la ocupación argentina en ese territorio y hoy es un día adecuado para expresarles nuestro respeto y admiración.

 

La trascendencia de la política nacional antártica amerita la disponibilidad de las Fuerzas Armadas como un elemento fundamental para integrar ese espacio a nuestro territorio. El espíritu emprendedor y sacrificado de miembros audaces del ejército, la armada y la fuerza aérea que desde hace más de cien años pueden sobreponerse a las dificultades del ambiente, nos permite hoy situarnos entre los países con mayor presencia, despliegue, conocimientos y fundamentos para el reclamo de derechos sobre la Antártida.

 

Desde el Estado Mayor Conjunto y, a través de nuestro Comando Conjunto Antártico, año tras año planificamos y desarrollamos la campaña antártica de verano, destinada a relevar al personal que integra las 13 bases (6 permanentes y 7 temporarias), reabastecer a las mismas y cumplir con otras tareas derivadas de los compromisos asumidos por la Nación, como el retiro de los residuos o brindar seguridad en la búsqueda y rescate.

 

Este año, condicionados por la pandemia COVID-19, debimos producir cambios en el planeamiento desarrollado. Fue necesario diagramar diversos protocolos para llevar adelante el sostén logístico a las bases, en condiciones de máxima seguridad.

 

En tal sentido, hombres y mujeres argentinos se prepararon con enorme sacrificio para cumplir sus servicios en la Antártida, respetando estrictas cuarentenas sanitarias, seguimientos médicos diarios y controles exhaustivos antes de embarcar en las distintas unidades navales y aéreas.

 

Por ello, el objetivo de esta campaña es minimizar los efectos del COVID en la Antártida. El Ministerio de Defensa ha seguido ese criterio, coordinando con el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto el envío de personal. Se lo designó para que desarrolle tareas exclusivamente esenciales tanto para el funcionamiento de las bases, medios navales y aéreos, como para la ejecución de los planes científicos y aquellos compromisos internacionales asumidos por la Dirección Nacional del Antártico.

 

Hoy, con ya casi un 90% de la campaña completada, celebramos, plenos de orgullo, 117 años de presencia ininterrumpida de nuestro país en el continente blanco, impulsando la paz y la cooperación científica, con el mismo espíritu pionero de los antárticos del 1900.

 

Es una buena oportunidad para honrar a todos los hombres y mujeres que renuncian al calor de sus afectos y hogares, a la comodidad de lo urbano con el noble y trascendente propósito de engrandecer la Patria.

 

* El autor es Comandante Conjunto Antártico