lunes, 26 de septiembre de 2022

MAPUCHES


 incendiaron un puesto móvil de Gendarmería Nacional en Villa Mascardi

 

Francisco Poppe

 

Infobae, 26 de Septiembre de 2022

 

Un grupo de encapuchados, pertenecientes presuntamente a una agrupación mapuche, incendió anoche una casilla móvil que Gendarmería Nacional había instalado en Villa Mascardi para custodiar un predio que había sido vandalizado el 1 de agosto pasado.

 

Con piedras, palos e incluso disparos -de acuerdo a lo que afirmaron vecinos de la zona-, los agresores sorprendieron a los cinco uniformados que estaban en el puesto móvil, quienes tuvieron que retirarse para no resultar heridos.

 

 

De acuerdo a lo que expresaron los pobladores del paraje ubicado a 35 kilómetros de Bariloche, se produjo un enfrentamiento entre integrantes de la agrupación Winkul Lafken Mapu, que desde 2017 usurpa tierras públicas y privadas de la zona, e integrantes de la fuerza de seguridad.

 

Fuentes de la Justicia Federal se limitaron a confirmar que “no hubo heridos”. Por pedido de la Fiscalía Federal de Bariloche, Gendarmería Nacional custodiaba – desde hace dos semanas - una propiedad privada, lindera a la ocupación mapuche, que fue destruida por integrantes de la misma agrupación.

 

La casilla incendiada estaba dentro de la propiedad. Los encapuchados la rodearon y arrojaron líquido combustible para provocar el incendio e hicieron lo propio con un galpón situado en la misma propiedad.

 

Luis Dates, propietario del predio Los Radales, confirmó a Infobae: “Mis vecinos escucharon disparos, hubo un enfrentamiento, no quedan dudas sobre quiénes son los autores de este y otros 20 incendios que hubo en la zona”.

 

El antecedente

 

La cabaña Los Radales -custodiada ahora por Gendarmería- fue atacada el 1 de agosto de este año cuando los atacantes vandalizaron la propiedad y provocaron daños totales. Ese fue el segundo atentado contra la misma vivienda, que durante la pandemia – en abril de 2020- ya había sufrido otro ataque similar aunque los daños habían sido menores.

 

“El de anoche es el tercer ataque que los encapuchados cometen contra la misma propiedad. Ya no podemos seguir esperando a que alguien haga algo, estamos a merced de los mapuches” se lamentaron los vecinos.

 

La casilla metálica móvil estaba ubicada en el predio privado para evitar que el lugar sea blanco de una nueva usurpación.

 

Desde el 1 de agosto hasta hace dos semanas, la custodia del predio estuvo a cargo de la Policía de Río Negro aunque por estar dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, en jurisdicción federal, el Ministerio de Seguridad de la Nación recibió el pedido oficial que para que se haga cargo del resguardo.

 

Los encapuchados la rodearon y arrojaron líquido combustible para provocar el incendio e hicieron lo propio con un galpón situado en la misma propiedad.

 

El presidente de la Junta Vecinal de Villa Mascardi, Diego Frutos, dijo que “el ataque ya no es entre los vecinos. Estos terroristas encapuchados atacaron a una fuerza federal, es hora de que el Gobierno tome cartas en el asunto”.

 

El dirigente, cuya propiedad también fue destruida por un incendio intencional, aseguró que los encapuchados “bajaron corriendo la montaña, con gritos, palos y armas de fuego”.

 

“Los gendarmes salieron corriendo, tienen orden explícita de no intervenir ante estas situaciones porque sino podrían ser sancionados”, denunció Frutos.

 

Políticos de Río Negro repudiaron el nuevo ataque y responsabilizaron al gobierno nacional por el episodio. El legislador rionegrino Juan Martín, de Juntos por el Cambio, denunció “la complicidad del Gobierno, que deja desprotegidos a los vecinos y también a quienes deben cuidarlos”.

sábado, 24 de septiembre de 2022

LA ARGENTINA

 

 no ejerce soberanía en el Atlántico Sur

           

César Augusto Lerena

 

Informador Público, Sep 24, 2022

 

Somos un Estado Marítimo invadido y disputado y, no ejercemos en el mar argentino y sus archipiélagos una administración plena.

 

La soberanía política. De resulta del siguiente análisis y, de los temas que abordaremos, podemos lastimosamente afirmar, que la Argentina no ejerce soberanía plena sobre el Atlántico Sudoccidental, además de en las islas Malvinas, San Pedro (Georgias del Sur) y Sándwich del Sur que no se encuentran en nuestro poder y, como claramente indica la Disposición Transitoria Primera de la Constitución, «la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía (…) constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino» y, en los hechos, desde los Acuerdos de Madrid I (1989) y II (1990) la Argentina ha quedado congelada, mientras el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (Reino Unido) ha avanzado con prisa y sin pausa hasta la fecha y, la Cancillería Argentina y su Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur se han limitado a la acción inconducente de propiciar el diálogo con el Reino Unido; cooperar en forma unilateral y, buscar el apoyo de países para la promoción del referido diálogo.

 

El Consejo Nacional de Malvinas creado en el año 2020 por Ley 27.558 está integrado por varios miembros que intervinieron en la política de sumisión de los años 90; autores intelectuales de los ruinosos acuerdos con el Reino Unido y, entre ellos, Marcelo Kohen, quien en 2018 les propuso a los isleños un referéndum para determinar si querían ser británicos o argentinos, manteniendo el régimen migratorio actual de las islas; lo que hace suponer que poco hay que esperar de este cuerpo respecto a la recuperación de Malvinas y la administración de las aguas y archipiélagos argentinos.

 

Mientras ello ocurre, el control de la parte meridional del Atlántico Sudoccidental se encuentra en manos del Reino Unido, quien viola sistemáticamente la Res. 31/49 del 1 de diciembre de 1976 de las Naciones Unidas que “Insta a las dos partes a que se abstengan de adoptar decisiones que entrañen la introducción de modificaciones unilaterales en la situación, mientras las Islas están atravesando por el proceso recomendado en las resoluciones arriba mencionadas (1514/60, 2065/65, 1965/73, 3160/73)”, podemos ver, que entre otras cosas, construyó una pista aérea para grandes aviones de guerra y carga; una base naval y misilística; modernizó el sistema de radares; llevó adelante obras de infraestructura logística, comunicación y transporte; emplazó un nuevo puerto en la Isla San Pedro y licitó para la construcción de otro en Malvinas que, concentrará todo el tráfico pesquero, mercante, comercial, científico y turístico de la región, controlando de esta manera la región y el acceso a los Océanos Pacífico e Índico y fortaleciendo su acceso a la Antártida.

 

El gobierno ilegal de Malvinas otorga licencias ilegales de pesca a buques extranjeros y a partir del 1 de enero de 2023 lo hará por 25 años. Estos buques extraen unas 250.000 toneladas por año (más los descartes) de especies pesqueras argentinas, poniendo en riesgo la sostenibilidad del ecosistema, en una clara demostración del desinterés por el dominio y cuidado de los recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina, su sostenibilidad y desprecio por la contaminación del medio marino.

 

Por otra parte, vuelos de la RAF hacen escala en Brasil y Uruguay previo a su descenso en Malvinas y, vuelos comerciales de LATAM, con la autorización del uso del espacio aéreo argentino, facilitan el tráfico de trabajadores y tripulantes, intercambio de materias primas frescas y otros insumos y, el Puerto de Montevideo recibe más de 700 buques por año que realizan pesca ilegal en el Atlántico Sur y Malvinas.

 

Podemos afirmar que, mal que nos pese, las aguas y recursos argentinos del Atlántico Sudoccidental no son administrados por el gobierno argentino e, incluso, organizaciones extrañas, por acción u omisión de los responsables del gobierno argentino, intervienen en el diseño de la política de administración de los territorios marítimos y sus recursos.

 

Por ejemplo, ¿porqué la norteamericana Wildlife Conservation Society (WCS) diseñó el Área Marina Protegida Bentónica de 164.000 Km2 enclavada en un sector aledaño al área marina ocupada y disputada por el Reino Unido? dando lugar a un proyecto de ley que ya tuvo media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación y contó con el apoyo de la Cancillería y la Secretaría de Malvinas, a pesar de todos los argumentos en contrario de científicos, pesqueros, medioambientales, económicos, territoriales y estratégicos de los expertos que se opusieron al aparente “infundado” proyecto.

 

La citada Fundación WCS, cuenta con el apoyo, entre otros, de OCEANS 5; organización que, sus «primeras subvenciones apoyaron el trabajo en los territorios de ultramar del Reino Unido, la Antártida, el Ártico y varias grandes Zonas Económicas Exclusivas (ZEE), entre ellas, la de Estados Unidos» (sic) incluyendo entre sus socios y miembros, a trece fundaciones de los Estados Unidos, el Reino Unido y los Países Bajos, y esto, que podría pasarse por alto, adquiere suma importancia, ya que la citada “Área Marina Protegida” completaría el “blue belt” (cinturón azul) que ya en 2017 los ingleses anunciaron que rodearían a Malvinas (entre otros territorios de ultramar) asegurándose el control y la explotación de los recursos pesqueros en las Islas; que se inició en 1990 con el Acuerdo de Conservación (FOCZ) al este de Malvinas firmado por Cavallo y, el Santuario Ecológico al sur de Malvinas, establecido en forma unilateral por el Reino Unido alrededor de la Isla San Pedro y Sándwich en 2011.

 

Pero, además de ello, la referida WCS es propietaria de dos Islas (Grand Jason y Steeple Jason o las Islas Sebaldes o Sebaldinas para la Argentina) desde 2001 en el Archipiélago de Malvinas y, entonces entendemos el interés de esta Fundación por el Agujero Azul, que pasaría a cerrar el “cinturón azul” al norte de Malvinas y, también, su especial preocupación, por el cuidado de los albatros de ceja negra que se encuentra en las islas de “su propiedad” y, estando esta especie, según el informe de la filial local de WCS, relacionada al Agujero Azul-ZEE.

 

La Fundación WCS no solo administra estas islas, sino que «está trabajando con el gobierno local para proteger aún más todo el archipiélago de las Islas Jason y el área marina circundante» (Christopher J. Mckenzie, Wildview, WCS, agosto 15 de 2017). Es obvio que este solo hecho impide toda participación de esta organización en el territorio argentino, por cuanto sería violatorio de la DTP de la Constitución Nacional.

 

Además, pareciera que el CONICET actividades de la WCS para trabajos de investigación en Malvinas: “…Ian publicó extensamente sobre las aves de New Island (Isla de Goicoechea en Malvinas), y fue autor de trabajos de investigación con los investigadores asociados de WCS P. Dee Boersma, Juan Masello y Andrea Raya Rey”, siendo esta “Investigadora Principal del CADIC, cuya especialidad es la Ecología y Conservación de Aves y mamíferos marinos de Tierra del Fuego y el Atlántico Sudoccidental con implicancias en la conservación, manejo y sustentabilidad regional y global”.

 

Por otra parte, el pasado 20 de septiembre de 2022 en Washington, la Argentina habría firmado una “Declaración Conjunta sobre la Cooperación Atlántica” junto a Brasil, Canadá, Irlanda, Países Bajos, Noruega, Portugal, España, el Reino Unido y los Estados Unidos, entre otros; varios de ellos pescadores ilegales; con el compromiso de tener “una región atlántica pacífica, próspera, abierta y cooperativa, preservando al mismo tiempo el océano como una región saludable, recurso sostenible, (evitando) la piratería; la delincuencia organizada transnacional; la pesca ilegal; el cambio climático; la contaminación y degradación ambiental (…) la cooperación en la región (…) y la gobernanza marítima a través del Atlántico (…) desarrollar un enfoque compartido de las cuestiones del Océano Atlántico (…) comprometidos a ver el Atlántico Sur como una zona de paz y cooperación que contribuya significativamente al fortalecimiento de la paz internacional (…) asociarnos con otras organizaciones apropiadas, incluidos los organismos regionales de pesca…”. “región abierta”; “cooperación regional”; “gobernanza marítima”; “organismos regionales de pesca” (léase OROP), etc. una serie de decisiones absolutamente contrarias al interés nacional y, la sola firma del Reino Unido que ha incumplido con todas consignas que en esta Declaración se citan, manteniendo una base naval y misilística; depredando los recursos pesqueros argentinos y, pretendiendo constituir las OROP que le permitirían, ya no seguir explotando los 1.639.900 Km2 que le usurpa de territorio marítimo a Argentina, sino administrar los recursos de todo el Atlántico Sur, incluso la ZEE Argentina, junto a sus principales socios en Malvinas, los españoles.

 

Pero llama la atención, que con el mismo objeto de “Gobernanza Marítima” dos Fundaciones cuyos integrantes no tienen ninguna experiencia en materia marítima y mucho menos pesquera: la Fundación Argentina Global y la Konrad Adenauer Argentina, el día 20 de septiembre convoquen a participar siete días después en forma presencial (¿?) en Pto. Madryn del “primer taller federal del ciclo de conversatorios titulados “Gobernanza Marítima: de las ideas a la acción”, de 10 a 13 horas (este tiempo no alcanzaría ni siquiera para tratar la pesca incidental y mucho menos para proponer acciones) para dialogar “acerca de la relevancia estratégica del mar y en la necesidad de mantener el buen orden en los espacios marítimos (…) contribuyendo a la elaboración de un documento conjunto de conclusiones (…) sobre la base de un seminario previo realizado en Buenos Aires (¿?) y, además, el lugar de convocatoria, que podría ser cualquiera de los puertos del litoral marítimo, parecería desconocer que la provincia de Tierra del Fuego, es la principal responsable junto al Estado Nacional, de las cuestiones de la Antártida e islas y mares del Atlántico Sur.

 

Nada es casual, revisando los integrantes de las Fundación Global que presidiría Fulvio Pompeo, apreciamos, que entre otras cosas, provienen de una alianza de gobierno que entre otras cosas otorgó concesiones petroleras offshore en el área austral a empresas británicas violando la ley 26.659; firmó el pacto de Foradori-Duncan que hubiera facilitado la logística de Malvinas con vuelos a San Pablo y, desde ahí, la inserción al mundo post-Brexit y ratificó las investigaciones conjuntas pesqueras con el Reino Unido que le permitían a este otorgar licencias ilegales en Malvinas para la captura de los recursos pesqueros argentinos y compró patrulleros oceánicos a Francia que pudieron fabricarse en Argentina, entre otras cosas y, la Fundación Konrad Adenauer en Argentina, presidida por Susanne Kass, que no entendemos que puede aportar sobre la materia esta organización alemana.

 

Políticas extrañas; intereses externos e internos; incapacidades; dependencias económicas; falta de cultura marítima y alimentaria pesquera, son el motivo, entre otros, de la administración laxa del mar argentino y de su consecuente intromisión, ocupación, apropiación, depredación y pérdida de soberanía política.

 

La soberanía territorial. La Argentina tiene, entre la superficie marítima e insular 6.247.842 Km2, mientras que la superficie bicontinental alcanza solo a los 3.757.407 km2. La Zona Económica Exclusiva (ZEE) Argentina es de 3.146.345 Km2 y la superficie continental (sin la Antártida) llega a los 2.791.810 Km2. Es decir que la acreditada “Pampa Húmeda”, la de los granos y el bife de chorizo, tiene una superficie menor al mar argentino; pero, “no todo lo que reluce es oro”, el Reino Unido no ocupa solo 11.410 Km de Malvinas, como se suele divulgar, sino 1.639.900 Km2 de territorio marino e insular argentino y, nos disputa, 1.430.367 Km2 de la plataforma continental argentina extendida y 2.426.911 Km2 del Continente Antártico y sus aguas correspondientes. Es decir, tenemos invadido -proporcionalmente- un 52% de la ZEE Argentina; el equivalente a toda la Patagonia, las provincias de Cuyo, Salta, Jujuy y Formosa y, junto a los territorios disputados, unos 5.497.178 Km2; es decir, dos (2) continentes argentinos (sin contar la Antártida). Seguramente, muchos lectores recién se están anoticiando que no son solo los 11.410 Km2 de Malvinas los que están ocupados o en disputa. Y es que, ningún gobierno argentino quiere pagar el costo político de contarnos que el problema no se limita a unas pequeñas (aunque dolorosas) islas del Atlántico Sur. Es un relato. Pero eso no es todo. Cuando se aprobó la Ley 27.557 y nos mostraron un mapa bicontinental a todo color y lo exhibieron como un maravilloso triunfo de la diplomacia argentina por el cual, nuestro país incorporaba 1.782.000 Km2 de Plataforma Continental extendida, se olvidaron contarnos que los técnicos de la Comisión de Límites que funciona en la oficina de las Naciones Unidas solo recomendaron 351.633 Km2 y no trataron 1.430.367 Km2 por encontrarse en disputa con el Reino Unido. Fue un mensaje para la tribuna. Nos siguen mostrando como los eternos campeones morales y, mientras tanto, el Reino Unido, pese a la “Fórmula del Paraguas”, ha seguido avanzando territorialmente: en 1982 tenía ocupados unos 20.000 Km2 insulares (Malvinas, más San Pedro y Sándwich del Sur) más tres millas alrededor y hoy, como dije, ocupa y/o disputa 5.497.178 Km2.

 

En contraste con ello, la Patagonia, que es la región más extensa de la Argentina continental, tiene la densidad más baja poblacional con 2,5 habitantes por km2 y, la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur una densidad poblacional de 0,1 habitantes por Km2 y, evidentemente, es una debilidad importante frente a un Atlántico Sur ocupado por potencias extranjeras y, misiles en Malvinas apuntando al continente.

 

La soberanía económica y laboral. La extracción de los recursos pesqueros en el Atlántico Sudoccidental, son del orden de las 2.250.000 toneladas/año (incluidos los descartes), donde operan entre 350 y 500 buques chinos, españoles, coreanos, taiwaneses, británicos, portugueses y otros (rusos, polacos, noruegos en su momento). Ello supone una extracción de recursos pesqueros por unos 4.500 millones de dólares/año (FOB); lo que equivale a decir, que en los últimos 40 años se han extraído unos 180.000 Millones de dólares (FOB); de los cuales, 26.000 millones de dólares (FOB) son divisas producto de las licencias británicas de Malvinas otorgadas a buques extranjeros.

 

En este escenario, los gobiernos argentinos no han colocado una sola sanción desde 1998 (Leyes 24.922 y 26.386) a los buques extranjeros que pescan en Malvinas, ni con posterioridad al 2020 donde se aumentaron las sanciones (Ley 27.564) y, en los últimos 40 años, se apresaron un promedio de dos buques por año por pesca ilegal en la ZEE Argentina, con una población de pesqueros ilegales de entre 350 a 500 buques.

 

La extracción de hidrocarburos offshore por parte del Reino Unido en el área de Malvinas, por el momento, no puede ponderarse, pero se estima que, de subir los valores del petróleo, las Malvinas se habrán de consolidar económicamente con solo este recurso (Hoy el PBI per cápita de los isleños es de 100.000 U$S). A ello se agrega la licitación de áreas (100.000 Km2) para la explotación offshore por parte del gobierno argentino en 2019, donde se adjudicaron a empresas británicas vinculadas a Malvinas, pese a la Ley 26.659 (Solanas) de 2011 que lo prohibía. No se han ponderado tampoco los recursos minerales.

 

Gustavo Baruj y Sergio Drucaroff del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Ciencia, la Tecnología e Innovación (CIECTI, Informe Nº 10, 2018) entendieron que el potencial económico del mar de 2016-2035 es de los 669.598 M de U$S y generaría unos 568.751 empleos directos, sin evaluar los recursos mineros. Potencial, que entendemos muy conservador, en atención al avance en explotaciones petroleras offshore; las potencialidades y acuerdos pesqueros sobre los recursos migratorios originarios de la ZEE; los derivados de los fletes marítimos donde la Argentina ha perdido la bandera; la administración de la logística portuaria a miles de buques de gran porte que comienzan a transitar por el Estrecho de Magallanes; la construcción y reparación naval, etc.

 

Se estima que la Argentina está perdiendo unos 50.000 empleos directos por no administrar y/o acordar y/o capturar los recursos migratorios originarios de la ZEE Argentina.

 

La debilidad en el aprovechamiento del Atlántico Sur también se ve, cuando la Argentina importa buques navales y pesqueros, a pesar de tener suficiente capacidad pública y privada para la construcción de embarcaciones y, como contrapartida exporta productos pesqueros con bajo valor agregado transfiriendo el trabajo a los países más desarrollados, en un comportamiento retrógrado, después de etapas, donde la Argentina, tuvo una importante producción industrial naval nacional. Esta política, es seguramente un plan, destinado a desocupar el mar y depender de terceros en el comercio.

 

Complementariamente a ello, el Paraná, «entre el puerto de Santa Fe y las aguas profundas del Río de la Plata exterior (1.477 km) es el principal curso de agua argentino, donde ingresan y egresan 4.000 buques de bandera extranjera que en el año 2020 transportaron 74 millones de toneladas de carga, más del 90% del comercio exterior argentino» (Lugarini, Fabián. Informe Marítimo, 8/9/2022), lo que demuestra la debilidad argentina respecto a la autonomía en el comercio y las dificultades de control e integración entre los cursos fluviales y el mar argentino, además de dejar en manos extranjeras la administración de esas vías navegables fluviales y el desarrollo regional consecuente en manos extranjeras, que el 20 de noviembre de 1845 motivaron la recordada Batalla de la Vuelta de Obligado, en defensa de nuestra soberanía nacional.

 

La soberanía alimentaria. La Argentina carece de política de consumo interno de productos pesqueros. A pesar de estar entre los que más captura de Latinoamérica y el Caribe, después de Perú, Chile y México y, es, de los países que menos consumen sus habitantes con 4,8 Kg de consumo per cápita/año, estando por debajo de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay, entre otros. Por cierto, muy por debajo del consumo promedio de Latinoamérica con 9,8 Kg., de África con 10,1 Kg. o del mundo con 20,2 Kg. No es casual que no se promueva en la Argentina el consumo interno: se evita que los argentinos miren el mar y cuiden a este y sus recursos.

 

Si no se descartasen pescados en el mar (en la ZEE, en alta mar y en Malvinas) se podrían disponer de unas 750.000 toneladas/año de productos pesqueros aptos para el consumo. Con 300 mil toneladas de los descartes que se industrialicen se podría proveer raciones a 3 millones de niños y adolescentes por día de proteína de la mejor calidad, todos los días, todo el año, en un país con 37,3% de pobreza y 8,2% de indigencia (INDEC, 30/3/22).

 

Pobreza, indigencia, subalimentación y descuido de los recursos naturales es parte de la colonización.

 

La defensa del territorio. No hay política de disuasión. Los distintos gobiernos han declarado que la Argentina no tiene hipótesis de conflicto, una llamativa calificación ante semejante escenario, mientras la Ley General de Pesca de México (DOF 24/4/2018, Art. 17º) indica: «El Estado reconoce que la pesca es una actividad que fortalece la soberanía alimentaria y territorial de la Nación. Un asunto de seguridad nacional y prioridad para el desarrollo nacional». La Argentina debería cuadruplicar su capacidad existente naval y aérea para controlar solo la ZEE Argentina y, asignarle un presupuesto a la Armada Argentina y a la Prefectura Naval que, en la actualidad, está dentro de los más bajos de Latinoamérica. En el hipotético caso de aprobarse el Área Marina Protegida Agujero Azul, la Argentina para controlar esos espacios marinos, necesitaría unos 15 millones de dólares anuales, lo que da una idea de la falta de presupuesto para vigilar y gobernar nuestros mares.

 

Desculturalización y relaciones con el Reino Unido. El 2 de febrero de 1825 las Provincias Unidas del Río de la Plata firmaban el Tratado de Amistad, Libre Comercio y Navegación con el Reino Unido. El mismo reconocía, entre otras cosas, la independencia de nuestro país, no obstante «para la obtención de dicho reconocimiento la Corona británica requirió que Buenos Aires contrajera un empréstito de la banca inglesa Baring Brothers por 1 millón de libras esterlinas (llegaron solo £ 550 mil) y dicho monto fue devuelto 81 años más tarde, pagándose 5 veces la cifra inicial». En 1831 Luis Vernet apresó tres goletas norteamericanas que pescaban en forma ilegal. En 1833 y, pese al Tratado de Paz citado, el Reino Unido destruyó la población argentina en Malvinas. Desde entonces, los gobiernos han mantenido relaciones diplomáticas con el fin de obtener la restitución de las Islas y, desde 1982, se inició un proceso de desmalvinización y desculturalización que, se profundizó en 1989, con la aceptación de la ocupación del territorio marítimo y los recursos pesqueros argentinos, cuando en los prolegómenos de la firma de los Acuerdos de Madrid el diplomático negociador argentino indicó: “No nos preocupa la exclusión pesquera sino la militar”. Esa desmalvinización sigue hasta nuestros días.

 

Necesitamos la determinación del Gral. Manuel Belgrano (“un Estado sin pesca nada puede sobre la mar”); la preclaridad del Almirante Segundo Storni (“el Mar será el vehículo y el sostén de su fortuna y de su gloria”); el esfuerzo del Almirante Guillermo Brown (“El honor nacional requiere un esfuerzo”) y de todos los combatientes que mantienen viva la llama de Malvinas.

 

“Nada está hecho mientras quede algo por hacer” (Romain Rolland).

viernes, 23 de septiembre de 2022

ASISTIMOS

 


 a otra burda malversación de la historia

 

POR ARTURO LARRABURE­


La Prensa, 22.09.2022

 

­­En una irracional apología de la sangrienta militancia del terrorismo guerrillero, y una muy grave malversación de la historia, el concejal de la Rioja Nelson Johannesen ha calificado a los guerrilleros de "soldados de la patria que se la jugaron por el exterminio sistemático que recibían las fuerzas políticas que pensaban distinto a la dictadura militar''.

 

Es penoso que quien ejerce un cargo público no tenga cuanto menos la prudencia y honestidad intelectual de leer la sentencia a los comandantes, donde la Cámara Federal dijo:­

 

"También está fuera de discusión que a partir de la década de 1970 el terrorismo se agudizó en forma gravísima, lo que se manifestó a través de los métodos empleados por los insurgentes; por su cantidad; por su estructura militar; por su capacidad ofensiva; por su poder de fuego; por los recursos económicos con que contaban provenientes de la comisión de robos, secuestros extorsivos y variada gama de delitos económicos; por su infraestructura operativa y de comunicaciones; la organización celular que adoptaron como modo de lograr la impunidad; por el uso de la sorpresa en los atentados irracionalmente indiscriminados; la capacidad para interceptar medios masivos de comunicación; tomar dependencias policiales y asaltar unidades militares.

 

En suma, se tiene por acreditado que la subversión terrorista puso una condición sin la cual los hechos que hoy son objeto de juzgamiento posiblemente no se hubieran producido''.­

 

AGRESION A TODOS­

 

Además, el Tribunal también admite que esos episodios constituyeron "una agresión contra la sociedad argentina y el Estado, emprendida sin derecho, y que éste debía reaccionar para evitar que su crecimiento pusiera en peligro la estabilidad de las instituciones asentadas en una filosofía cuya síntesis, imposible de mejorar, se halla expuesta en la Constitución Nacional''.

 

Es más, dejó bien en claro que la inmensa mayoría de los actos terroristas que asolaron a Argentina ocurrieron antes del 24 de marzo de 1976.

 

Así consta en el Capítulo I (Cuestiones de hecho Nros. 1 y 2), donde se lee:­

 

"e)...La actividad a que se hace referencia se desarrolló con intensidad, progresiva y alcanzó su momento culminante a mediados de la década ya que las bandas existentes, dotadas de un número creciente de efectivos, de mejor organización y mayores recursos financieros, multiplicaron su accionar y produjeron, en el lapso posterior a la instauración del gobierno constitucional, la mayor parte de los hechos delictivos registrados estadísticamente para todo el período analizado.­

 

Esta circunstancia puede comprobarse cuantitativamente teniendo en cuenta que:­

 

a) De los 138 delitos contra civiles de los que da cuenta el informe de Policía Federal (fs. 321/353 del cuaderno de prueba de Videla), 62 se cometieron durante los años 1974 y 1975.­

 

b) De los 21.642 hechos terroristas que computa para toda la década el Estado Mayor General del Ejército (fs. 318/323 del cuaderno de prueba de Viola), 6762 sucedieron entre 1974 y 1975.­

 

c) Los ataques organizados contra unidades militares de mayor envergadura, por la importancia de los objetivos y por el despliegue logístico y de combate que supusieron, también corresponden a esta época, que se vio conmocionada por los copamientos del Regimiento X de Caballería blindada de la Ciudad de Azul, la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María, el Batallón Depósitos de Arsenales 121 Fray Luis Beltrán de Rosario, los intentos de copamiento al Regimiento de infantería de Monte en la Prov.de Formosa, y al Batallón Depósito de Arsenales 601 Domingo Viejo Bueno en Monte Chingólo, y los atentados con explosivos contra la Fragata Misilística Santísima Trinidad, ocurrido en la Base Naval Río Santiago, y contra un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina, ocurrido en el Aeropuerto Benjamín Matienzo de la Provincia de Tucumán'' (según consignan los informes citados y la publicación oficial El Terrorismo en la Argentina).­

 

PREGUNTAS­

Cabe preguntar al concejal Johannesen cuál era la dictadura militar existente el 25 de septiembre 1973 cuando sus idolatrados montoneros asesinaron a José Ignacio Rucci, dos días después de que Perón ganara las elecciones por el 62 % de los votos.­

 

¿Qué dictadura imperaba en el país el 5 de octubre de 1975 cuando Montoneros atacó el regimiento de Formosa asesinando vilmente a los soldados?

 

¿Qué gobierno de facto existía cuando en agosto de 1974 el ERP atacó la fábrica militar de Villa María secuestrando a mi padre, para luego de 372 días de inhumano cautiverio asesinarlo?­

 

Basta de la teoría de los dos demonios, dice Ud, concejal. Coincido, basta, porque ella no es criticable por amplia, sino por exigua. El demonio de la violencia no es solamente imputable a guerrilleros y militares. Las lógicas violentas fueron también predicadas por políticos y educadores que de nada se han arrepentido.­

 

La mejor muestra es su discurso, reflejo de que nada ha aprendido después de tanto dolor.­

 

Mi padre, el Cnel Argentino del Valle Larrabure murió sin quebrarse, fiel a su Dios, su patria y su ejército.

 

¿Qué fue del ideal, le pregunto, de los que quisieron reemplazar la república por un régimen marxista?

 

¿Han condenado acaso los hechos de corrupción que avergüenzan a Argentina?

 

¿Han repatriado los millones de dólares obtenidos mediante secuestros, destinándolos a la construcción de hospitales o a combatir la pobreza?

 

En un dorado exilio disfrutan de los beneficios de un manto de impunidad al que, confío, la justicia ponga fin considerando sus crímenes de lesa humanidad.­

martes, 20 de septiembre de 2022

CAPTAGON

 

la nueva droga que trafica Hezbollah y su plan para introducirla en el Mundial de Qatar 2022

 

Ricardo Ferrer Picado y Marcelo Rezzónico

 

Infobae, 20 de Septiembre de 2022

 

Una nueva droga de diseño altamente adictiva puede financiar a las operaciones de las redes de desestabilización de Irán, dañar a una generación global de jóvenes, aprovechando la oportunidad del Mundial de Qatar para potenciarse, expandirse globalmente y llegar vía América Latina a Estados Unidos y todo el Hemisferio Occidental.

 

Así, la alianza chiita ha encontrado una herramienta y arma silenciosa para socavar la sociedad joven de las ricas monarquías sunitas del Golfo con el Captagon, una droga adictiva de moda en Medio Oriente, que ya tuvo incautaciones en Francia, Italia y por la que han sido utilizados envíos desde Argentina para procurar su introducción.

 

El Captagon es la droga de Hezbollah producida en el Valle de Bekaa al sur del Líbano para distribuir a milicianos que permanecen varios días en alerta en el frente de batalla de Siria, que posteriormente se diseminó a jóvenes del mundo árabe, que tienen difícil acceso al consumo de alcohol y otras drogas. Se trata de un opiáceo al que se le denomina “droga del sueño”.

 

Es elaborada por el grupo terrorista y es consumida por una gran cantidad de combatientes en Siria, porque permite estar despierto por varios días y vale muy poco dinero. Hezbollah, además la introdujo entre los jóvenes de Arabia Saudita y el Golfo, ya que una botella de whisky -producto ilícito contrabandeado vale 800 dólares- es demasiado cara comparada con una dosis o píldora de Captagon que oscila entre medio dólar en Siria a 10 o 15 en el Golfo.

 

Brusco incremento en el número de incautaciones

 

Como casos emblemáticos, en enero de 2017, los oficiales de aduana del aeropuerto en París, Francia, descubrieron 350.000 pastillas de Captagon, escondidos dentro de dos moldes industriales procedentes del Líbano, conociéndose posteriormente que ese cargamento estaba destinado a Arabia Saudita, vía Turquía. También fueron incautadas cinco toneladas de tabletas en Grecia en abril de 2021, siendo secuestrados sucesivamente cargamentos en Dubái, en Arabia Saudita, Rumania, Jordania, Bahréin y Turquía.

 

En noviembre de 2015, dos toneladas de Captagon fueron halladas en el equipaje de un avión privado dentro del Aeropuerto de Beirut, propiedad del príncipe Abdul Bin Abdulaziz al Saud, miembro de la familia real saudita. Entonces se especuló que el heredero había caído en una trampa tendida por Hezbollah, su histórico enemigo.

 

En el puerto italiano de Salerno, en julio de 2020, fueron secuestradas 84 millones de píldoras, por un valor en la calle de alrededor de mil millones de euros, siendo al inicio sospechado el Estado Islámico (ISIS) de ser el autor del embarque, para dictaminar el tribunal en diciembre de ese año, que el Hezbollah era el responsable.

 

El antecedente con conexión desde Argentina, lo padeció el Grupo Kabour Internacional, uno de los principales productores de yerba mate, que entonces emitió una declaración en varios medios de Siria, Arabia y otros países respecto de las noticias que circularon sobre el contrabando de materiales prohibidos dentro de los productos sirios exportados a algunos países.

 

“Hicimos y hacemos un llamado a las autoridades competentes para que revelen las redes ilícitas involucradas, supriman este flagelo que pretende además afectar intencionalmente la reputación del producto nacional después de que ganó una reputación global, y goza del mayor aprecio y respeto mundial”, indicaron en un comunicado de prensa. “Las autoridades sauditas, la Autoridad de Control de Narcóticos, anunciaron que habían incautado más de 19 millones de píldoras de anfetamina prohibidas en Arabia Saudita (un estimulante para el sistema nervioso) que estaban empacadas en múltiples cajas con el ‘Kharta Khadra’ de marca registrada con licencia en Siria, señalando que la incautación tuvo lugar en la ciudad de King City Abdullah Al-Iqtisadiah, donde estaba a bordo de un barco que llegó al puerto sin especificar el lugar de donde provenía el barco”.

 

En nuestros días, no pasa un lapso grande, sin que se revele la incautación de miles o millones de pastillas de Captagon en algún país, aunque todavía hoy sus exportadores principales Siria y Hezbollah -o mejor dicho su jefe chiita encargado en el régimen teocrático de los Ayatollas de Irán-, están focalizados en expandir su ilícito mercado, primero entre las rivales monarquías sunitas, especialmente Arabia Saudita -su mayor enemigo regional-.

 

Como consecuencia, Riad debió crear varios centros de rehabilitación, debido al incremento de pacientes adictos al Captagon, sustancia que produce dependencia entre la juventud árabe sunita. “Buscan, silenciosamente, introducir el Captagon a los jóvenes de los países del Golfo, sus enemigos” advierte un analista.

 

La nueva modalidad para disimular el contenido genera coincidencias en patrones y similitud con los carteles de la droga en América Latina, socios de Hezbollah en la convergencia con organizaciones criminales en sociedad con regímenes políticos dictatoriales y promotores de desestabilizaciones como el de Venezuela, Cuba, Nicaragua, que operan con protección e impunemente como en Bolivia y Argentina.

 

Así crecen las probabilidades de ocurrencia para que Hezbollah e Irán lancen el Captagon en nuestra región con el apoyo de sus redes y aliados locales, con aprovechamiento de su logística y rutas.

 

Como ejemplo de ello, las autoridades sirias anunciaron la pasada semana, la incautación de 24 kilos de pastillas de Captagon trituradas, que fueron reconstituidas por los contrabandistas para moldear platos similares a la cerámica que se utiliza en los bowls, destinados a la comida típica árabe humus, sin precisar a Damasco como destino de ese cargamento.

 

Sin valorar este magro anuncio -que paradójicamente proviene del principal productor de Captagon- se destaca que esa modalidad de convertir en polvo las pastillas de anfetaminas, para reconvertirlas en alguna otra cosa, estaría inspirada en los métodos utilizados por diversos carteles de la droga en América Latina. En consecuencia, no se descarta que los narcotraficantes o sus diferentes organizaciones estén estudiando diferentes formas de introducir el Captagon -o fabricarlo-, primero en nuestra región y después intentar imponerlo socialmente en los Estados Unidos, blanco selecto de los narcotraficantes de cualquier nacionalidad, debido al elevado consumo de estupefacientes allí.

 

Pero también es cuestión de tiempo que Hezbollah, Irán y Siria -y por qué no Rusia u otros aliados- busquen impulsar el lucrativo negocio, introduciendo en otros países no árabes, productos ansiolíticos -estimulantes como el Captagon-, siendo ambicioso hoy popularizarlo en Qatar, como un trampolín hacia otros mercados de consumidores.

 

Así, Irán por intermedio de su proxi Hezbollah, utilizando en parte a Siria, tiene todos los elementos para buscar introducir mayores cantidades de la droga en las ricas monarquías del Golfo: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y ahora, en ocasión del Mundial de Fútbol, Qatar.

 

Sería un “Caballo de Troya que podría dinamitar esos Reinos sunitas”. Luego se intentaría conquistar a los latinoamericanos en Qatar, que han sido contabilizados como los principales adquirentes de entradas para la contienda deportiva.

 

La difusión del Captagon se hará en Qatar por dealers en Arabia Saudita y en Emiratos para “ponerlo de moda, como se hizo con el crack, fentanilo o paco en otros lados, porque es barato y adictivo”, advierte otro analista. Entre esos otros países podría encontrarse público de América Latina.

 

Estos últimos días, salió publicado en el L´Orient del Líbano -uno de los principales periódicos de Beirut- un nuevo secuestro de un millón de pastillas de Captagon, que se suman a otro millón incautado en el día anterior.

 

Faltan menos de dos meses para el Mundial de Qatar. Es el momento para prever y tomar medidas que prevengan las fatalidades de la pandemia del fentanilo, con cientos de miles y de todo el hemisferio occidental que se tornen adictos al Captagon.

 

Como todo tráfico de estupefacientes, este requiere el ingenio para disimular la droga (colocarla en naranjas de plástico, frutas vacías o aceitunas sin carozo), incluido los procedimientos que permitan solicitar exenciones a la exposición a rayos X, como el empleo de latas de carretes de películas (la radiación dañaría las imágenes) o a mujeres “mulas” con certificados de embarazo que piden ser exceptuadas de radiografías estomacales.

 

Hezbollah cuenta con un departamento y unidades que permanentemente piensan, ensayan y planifican mecanismos para superar estos “obstáculos”. América Latina es históricamente una región de producción y circulación, además de su creciente consumo y prevalencia entre jóvenes.

 

Es de público conocimiento, las vinculaciones con los cárteles mexicanos, responsables de producción de opioides y distribución del fentanilo que proviene de China e ingresa a los Estados Unidos vía México, así como con organizaciones que operan en Colombia y Venezuela -con sociedad del castrochavismo- y la convergencia con organizaciones del crimen organizado de Brasil, Bolivia y Paraguay que operan en la Triple Frontera y cuentan con plena impunidad en territorio argentino, donde utilizan vías fluviales para conectar vía Atlántico Sur o los pasos bioceánicos con las organizaciones terroristas y de falsas consignas de reivindicación indígena en la Patagonia argentina y chilena, donde ya China, Turquía y Rusia se proponen instalar hubs de asistencia logística a sus buques en puertos o enclaves bajo régimen similar a una embajada y sin control soberado de los países que lo habilitan.

 

Ricardo Ferrer Picado es Investigador Centro por una Sociedad Libre y Segura; Marcelo Rezzónico es Analista de Seguridad Estratégica.