una gran coalición de
gobierno.
Por Eduardo Duhalde.
Clarín. 29 agosto, 2019
Partamos de una base: ya no
se puede gobernar un país con los mismos sistemas de hace 50 años. Giovanni
Sartori, el gran politólogo, fue quien advirtió este fenómeno a principios del
siglo XXI y advirtió que, en esas condiciones, la política se transforma en un
elefante con pies de barro.
Los sistemas democráticos de
la actualidad exigen para funcionar que se llegue a acuerdos y se construyan
consensos entre los diferentes actores. Un rápido repaso al panorama
gubernamental mundial muestra que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial,
la mayoría de los países europeos han sido gobernados por coaliciones, y eso
les ha permitido alcanzar altos estándares de calidad institucional y una
notable mejora en la calidad de la convivencia de sus ciudadanos.
En 1991 construimos, con el
doctor Raúl Alfonsín, por ese entonces líder indiscutido del radicalismo, la
primera gran coalición de la Argentina moderna, para gobernar la provincia de
Buenos Aires, convencidos ambos de que solamente un accionar de conjunto podía
garantizar la gobernanza y permitiría sacar adelante los grandes temas del
crecimiento y el desarrollo productivo del territorio más importante de la Argentina.
Así, acordamos que el
Ejecutivo tomaba la responsabilidad de administrar los fondos provinciales y la
oposición se hacía cargo de todos los organismos de control existentes y por
crearse. Por supuesto, en la cotidianeidad política cada parte llevaba adelante
libremente sus convicciones y propuestas.
La segunda gran coalición la
construimos en 2001, esta vez a nivel nacional, y fue la que permitió sacar al
país de la crisis más importante de su historia.
Acordamos consensuar los
grandes temas que permitirían superar los tremendos momentos que vivía el país
a partir del armado de un conjunto de legisladores justicialistas y radicales
que proponían y votaban las leyes y también la integración de ministros
radicales al gabinete y un importante número de funcionarios en los distintos
organismos de la administración pública.
Creo que estas son
experiencias que hoy deberían ser tomadas en cuenta.
Por distintas razones, este
es un momento muy difícil para Argentina.
Nuevamente la crisis
económica ha puesto a vastos sectores de la población en condiciones difíciles
de soportar. Parece inevitable un cambio de la actual conducción y un viraje
profundo de las políticas aplicadas en los últimos años.
Más allá de los resultados
de las próximas elecciones, seguramente volver a poner a la Argentina en el
rumbo del crecimiento y el desarrollo no será el trabajo de un partido, una
corriente o una tendencia, sino el resultado de un acuerdo de voluntades
alrededor de un programa de objetivos y acciones discutido, consensuado y
evaluado a lo largo del tiempo por el conjunto más amplio de actores políticos
que se pueda encolumnar detrás de un gobierno libremente elegido.
Eduardo Duhalde es ex
presidente de la Nación.
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