martes, 22 de noviembre de 2022

SISTEMA INSTITUCIONAL ARGENTINO

 

Mario Meneghini (*)

 

Con motivo de haberse comentado, en varios encuentros virtuales y en algunas de las propuestas efectuadas por miembros del Consejo Programático de Políticas Públicas, de Córdoba, sobre la necesidad de efectuar reformas en el sistema institucional argentino, nos parece conveniente analizar el tema.

La última reforma a la Constitucional Nacional, se efectuó en 1994; en los 28 años transcurridos, ningún sector político y ningún constitucionalista ha puesto en duda la legitimidad de dicha Constitución. Por lo tanto, las reformas que se propongan deberán someterse al procedimiento respectivo, fijado en el propio texto constitucional (art. 30), de manera que no podrá concretarse sin el apoyo explícito de la mayoría de dos tercios del total de los diputados y senadores. En síntesis, no habrá ninguna reforma institucional sin la participación activa de los partidos políticos.

Uno de los aspectos más criticados de la política contemporánea es el de la representación; la crítica al sistema contemporáneo de partidos está, obviamente, justificada. Dicho sistema se basa en la llamada democracia indirecta o representativa, consistente en que, como todo el pueblo -en quien se supone reside la soberanía- no puede gobernar por sí mismo, debe delegar en sus representantes la función de gobierno, sin abandonar por ello la soberanía. Como el gobierno -especialmente el Congreso- debe representar la Voluntad General, se establece por medio de una ficción jurídica que cada representante representa, no a los ciudadanos que lo han elegido, sino a todo el pueblo. Con lo cual se invalida en la práctica la figura invocada del mandato, según la cual los gobernantes reciben, al ser elegido, un mandato del pueblo, para ejercer en su nombre el gobierno.

En efecto, esta figura se podía aplicar legítimamente durante la Edad Media, con la monarquía tradicional, pues en las cortes o asambleas los representantes eran elegidos por un grupo social determinado (estamentos, ciudades, corporaciones) y únicamente representaban a ese grupo, con mandato “imperativo” a través de instrucciones precisas que, en caso de no ser cumplidas fielmente por el representante, el mandato de éste podía ser revocado.

Por el contrario, en los parlamentos modernos -y ya desde la Revolución Francesa- se prohíben los mandatos imperativos, y los representantes ejercen una representación “libre”, es decir que, una vez elegidos -si bien alegan actuar en nombre del pueblo-, no reciben órdenes de sus electores y actúan con total independencia.

Por otra parte, todos los representantes son propuestos al electorado por los partidos políticos, únicas entidades que tienen acceso legal a los cargos públicos electivos, no permitiéndose ni las candidaturas de ciudadanos independientes ni la representación de otros grupos sociales (CN, Art. 38).

Es por estar basado en el mito de la soberanía popular y en una falsa teoría de la representación, que el sistema actual de partidos políticos carece de solidez y produce efectos negativos en la sociedad.

Durante la vigencia de la monarquía, la actividad gubernamental estaba a cargo del propio rey y de la nobleza, es decir, el estamento aristocrático que rodeaba al rey y cuyos integrantes se preparaban para la guerra y el gobierno. Las cortes o asambleas, ya mencionadas, se limitaban a informar y asesorar al rey sobre los problemas e inquietudes, y, en casos excepcionales, a consentir medidas de emergencia como impuestos especiales, pero la decisión estaba reservada al monarca que representaba la unidad del reino, al estar por encima de todos los sectores.

Al ser reemplazada la monarquía por el sistema republicano, surge la necesidad de sustituir a la nobleza en dicho rol, y este lugar lo ocupan -aunque imperfectamente-, los representantes del pueblo, elegidos a través de los partidos políticos.

La alternativa que proponen distinguidos profesores y publicistas, consiste -explícita o tácitamente- en sustituir el régimen de partidos por: a) una participación activa en la vida socio-política de los cuerpos intermedios; y b) la dictadura como forma de gobierno.

Los cuerpos intermedios son las asociaciones ubicadas entre la familia y el Estado, que persiguen un fin común (sindicatos, entidades profesionales, cámaras empresarias, centros vecinales, cooperativas, mutuales, cooperadoras escolares, etcétera). Toda sociedad contiene en su seno infinidad de entidades y grupos mediante los cuales los hombres tratan de lograr objetivos que sirven a su perfección. Un sano orden social requiere la aplicación del principio de subsidiariedad que demanda que el Estado no absorba las actividades que pueden realizar eficazmente las asociaciones inferiores. En virtud de este principio, la Iglesia siempre sostuvo que los cuerpos intermedios deben gozar de la mayor autonomía posible y ocuparse de muchas tareas que hoy el Estado tiene a su cargo y le impiden ejercer correctamente el rol que le compete como gestor del Bien Común. Asimismo, mediante la interconexión y colaboración mutua, los cuerpos intermedios pueden constituir organismos que resuelvan por sí mismos ciertos problemas sociales y económicos, evitando la lucha de clases: es lo que se llama corporativismo u organización profesional.

En este sistema, los grupos intermedios se van articulando hasta formar un Consejo o Cámara nacional en la que se hallan representados todos los grupos e intereses sociales existentes en la sociedad, con la finalidad de asesorar al gobierno, o, incluso, cumplir funciones legislativas. No cabe duda de que este sistema, recomendado por el magisterio pontificio -especialmente en la Encíclica “Cuadragésimo Anno”-, permite un mejor funcionamiento de la sociedad y a la vez impide los posibles abusos del Estado, pero no puede asumir -en exclusividad- la conducción de éste, ni ocuparse de la actividad específicamente política.

“Es verdad que estos grupos, si bien necesarios, cada uno según su propia finalidad específica, representan sólo intereses delimitados y parciales, no el bien universal del país. No tienen, por consiguiente, competencia para participar en aquellas decisiones superiores que son peculiares del supremo poder político, primer responsable del bien común” (Carta de la Secretaría de Estado del Vaticano a la XXVI Semana Social de España, 18-3-1967).

Es por eso que, inevitablemente, cuando no se quiere aceptar la existencia de los partidos, se busca una monarquía sin corona: la dictadura. No negamos que pueda resultar inevitable y hasta conveniente establecer un gobierno de facto para producir un cambio integral, en casos como el de nuestro país, desquiciado hasta extremos difíciles de revertir, luego de tantos años de influencia liberal, e insuficiente participación cívica. Pero ocurre que, por definición, la dictadura es una fórmula de transición, que no puede prolongarse indefinidamente.

Sus creadores, los romanos, limitaban su duración a seis meses; aunque aquí se prolongó durante seis años, en dos ocasiones, ¿bastó ese lapso para producir los cambios necesarios? Tampoco las dictaduras nacionales de Franco, en España, y de Oliveira Salazar, en Portugal, que se extendieron por más de 30 años, pudieron modificar el sistema.

Por todo lo explicado, la alternativa comentada, como reemplazo de la partidocracia, no nos parece satisfactoria como solución factible y útil.

Hecho el análisis precedente, se advierte que la empresa de reconstruir el orden social no es sencilla ni fácil, y los patriotas debemos aceptar la guía de la Iglesia, cuya experiencia milenaria resulta invalorable, sin olvidar que es depositaria de la Verdad. Pues bien, la doctrina de la Iglesia en materia de regímenes políticos, nos enseña que, en el terreno de las ideas, los católicos pueden preferir uno u otro, incluso llegar a precisar cuál es el mejor, en abstracto, puesto que la Iglesia no se opone a ninguna forma de gobierno legítimo. Pero, en cada sociedad, las circunstancias históricas van creando una forma política específica, que rige la selección y reemplazo de los gobernantes. Y, como toda autoridad proviene de Dios, cuando se consolida de hecho un régimen político determinado, “su aceptación no solamente es lícita, sino incluso obligatoria, con obligación impuesta por la necesidad del bien común...” [1].

En nuestro país, existe desde hace 206 años la forma republicana de gobierno, que no podemos desconocer, como tampoco negar la vigencia de la Constitución que le dio fuerza legal, sin desviarnos de la doctrina que acabamos de citar. A partir de estas realidades es que debemos desplegar nuestro esfuerzo por mejorar el funcionamiento de la sociedad en que la Providencia nos ha colocado.

Por otra parte, la actuación de los partidos no es necesariamente mala. En efecto, en todos los tiempos, los hombres se han agrupado en torno a líderes, ideas o intereses, para tratar de influir en la conducción de la sociedad, incluso cuando regía la monarquía y existía la aristocracia. La parte no siempre constituye una facción, ni la discrepancia afecta al bien común, mientras se mantenga dentro de ciertos límites. Por eso la Iglesia reconoce como legítima “la diversidad de pareceres en materia política...La Iglesia no condena en modo alguno las preferencias políticas, con tal que éstas no sean contrarias a la religión y la justicia” [2].

Ahora bien, ya hemos dicho que los grupos sociales intermedios –que, por ser intermediarios entre la familia y el Estado, son infrapolíticos- no pueden asumir la conducción del Estado ni ejercer la actividad específicamente política. Por ello, la conducción global de la sociedad, que compete al Estado, debe estar reservada a un tipo de personas con características especiales.

“El hecho natural de la existencia de un estamento dirigente de la vida política,…se conecta con la doctrina clásica de la vocación, según la cual en los hombres existen aptitudes naturales para los diversos oficios que requiere la comunidad, incluso para el más elevado, esto es, el oficio político, pues, como decía Aristóteles, hay hombres cuya tarea propia parece ser la de gobernar a los demás” [3].

Entonces, ¿a través de qué medios pueden seleccionarse a los hombres que habrán de gobernar en un sistema republicano, y en qué tipo de entidades habrán de agruparse de acuerdo a sus preferencias políticas? En el mundo contemporáneo, en la casi totalidad de Estados, existen sistemas pluripartidarios o de partido único; las pocas excepciones consisten en Estados con gobiernos militares. Pero, aún en esos casos, la experiencia del último siglo indica que, luego de períodos transitorios, se produce “el eterno retorno de los partidos” [4]. No se ha logrado articular todavía una forma de convivencia que pueda prescindir de los partidos en la actividad política.

Como reconoce el Concilio Vaticano II: “Es perfectamente conforme con la naturaleza humana que se constituyan estructuras político-jurídicas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin discriminación alguna y con perfección creciente, posibilidades efectivas de tomar parte libre y activamente en la fijación de los fundamentos jurídicos de la comunidad política, en el gobierno de la cosa pública, en la determinación de los campos de acción y de los límites de las diferentes instituciones y en la elección de los gobernantes” (Constitución Gaudium et Spes, p. 75).

El profesor Félix Lamas ha explicado, con mucha claridad, que los partidos: “Pueden considerarse de existencia necesaria en la misma medida en que es inevitable una cierta dosis de discordia en toda comunidad...”, y por ello es que hay “un margen funcional admisible en los partidos: pueden constituir vehículos de opinión o canales del querer sobre cuestiones opinables, cuando éstas no encuentren adecuada expresión a través de las comunidades naturales, vgr.: la postulación de candidatos o el sostenimiento de un determinado programa conforme con el bien común” (Cabildo, setiembre de 1982).

Creuzet añade: “Acontece también que su existencia resulta el único medio de contrabalancear el poder tiránico de un Estado descarriado... En este caso, los partidos de la oposición se transforman en verdaderos cuerpos intermedios, apoyo de las personas, de las familias, de los otros cuerpos sociales, en su justa resistencia contra la tiranía” [5].

Debe reflexionarse, además, en que hoy, más que nunca, la actividad gubernamental es tremendamente compleja y requiere una formación adecuada, que se adquiere luego de muchos años de estudio y experiencia. Precisamente, porque no aceptamos la ilusión populista de que cualquier persona puede desempeñar un cargo público, ni bastan la honestidad y el patriotismo para gobernar con eficacia, es que pensamos que resulta imprescindible constituir grupos de hombres con auténtica vocación política, que se preparen seriamente para gobernar. Y, por ahora, no hay otra vía idónea que la que ofrecen los partidos, que se fundamentan -o deberían hacerlo- en una cosmovisión global y elaboran programas con las soluciones que proponen para cada uno de los problemas que debe afrontar el Estado. Los aspectos negativos del funcionamiento de los partidos en la Argentina, podrían corregirse fácilmente, con una modificación de la ley orgánica respectiva, para lo cual, debe existir, por supuesto, la previa decisión de un número suficiente de patriotas dispuestos a intervenir en el único ámbito donde se pueden mejorar las instituciones públicas.

Para finalizar, recordemos la advertencia de San Juan Pablo II, al decir que los fieles:

“de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política”.

“Las acusaciones de arribismo, de idolatría del poder, de egoísmo y corrupción que con frecuencia son dirigidas a los hombres de gobierno, del parlamento, de la clase dominante, del partido político, como también la difundida opinión de que la política sea un lugar de necesario peligro moral, no justifican lo más mínimo ni la ausencia ni el escepticismo de los cristianos en relación con la cosa pública” [6].

 

(*) Extractado de: Mario Meneghini. “La Política: obligación moral del cristiano”; Ediciones Del Copista, 2008,

 

1)    León XIII. Au milieu des sollicitudes, p. 23.

2)    León XIII. Cum multa, p. 3.

3)    Sampay, Arturo. “Introducción a la Teoría del Estado”; Bibliográfica Omeba, p. 490.

4)    Lucas Verdú, Pablo. “Principios de la política”; Tecnos, T. III, p. 48.

5)    Creuzet, Michel. “Los cuerpos intermedios”; Speiro, p. 101.

6)    Juan Pablo II. Cristifideles laici; p. 42.

domingo, 20 de noviembre de 2022

OBLIGADOS A VOLVER

 

 a nuestra identidad nacional

 

Juan Martín Paleo

General de División y Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas

 

Infobae, 20 de Noviembre de 2022

 

 

Este 20 de noviembre se cumple un nuevo aniversario del Combate de Vuelta de Obligado en donde la Argentina se enfrentó a las dos potencias imperiales más grandes del siglo XIX por la defensa de su integridad territorial y la autonomía para decidir su propio marco legal respecto a la navegabilidad de sus ríos. Contra todo pronóstico la Argentina logró mediante una campaña militar de restricción de área enfrentar a las dos potencias militares más importantes de su época hostigándolas a lo largo del Paraná, impidiéndoles alcanzar sus objetivos de comerciar sus productos río arriba sin respetar nuestros derechos soberanos. El empleo de cadenas y pontones en puntos llave del Río Paraná y el posterior y victorioso rechazo a los desembarcos enemigos, son ejemplos de tácticas asimétricas de la época que ocasionaron serias pérdidas a los invasores y los obligaron a pactar su retirada. ¿La clave del éxito? Una firme voluntad política de defender el interés nacional, sumada a una conducción militar que hizo un uso inteligente de sus escasos recursos y de la geografía. Aquella hazaña, que motivó el reconocimiento de los países de la región y la felicitación del General San Martín al gobierno de la Confederación Argentina “que mostró que los argentinos no son empanadas que se comen con sólo abrir la boca”, nos invita a repensar en clave moderna la contribución de las FF.AA. a la defensa de la soberanía.

 

Así, en este nuevo aniversario del Combate de Vuelta de Obligado, estamos obligados a repensar la historia para beber de la fuente de nuestro ser nacional forjado en las luchas de la independencia y la consolidación del Estado Nación. Esto es así porque no se puede defender aquello que no se conoce. Estudiando nuestras raíces y el desarrollo de nuestra historia podremos entender mejor los desafíos presentes y futuros de la Argentina. Se cometería un error muy grave si se creyera que los conceptos de patria, soberanía e interés nacional son conceptos pasados de moda, pero sería un error aún mayor si no se adecuaran dichos conceptos a las realidades del siglo XXI. Es por esto, que desde el nivel estratégico militar pretendemos contribuir con el pensamiento nacional analizando la contribución que realizan hoy las FF.AA a la defensa de la soberanía nacional.

 

La revancha de la geografía

 

El académico Robert Kaplan advertía que “aquellos que ignoraron la geografía jamás pudieron derrotarla”. Esta frase se escribió en un contexto internacional donde las guerras en Asia Central, en la primera década del siglo XXI, pusieron en crisis la creencia que la globalización y la unipolaridad habían creado un orden internacional estable, duradero y en donde los Estados Nación dejarían de existir como tales. La evidente competencia entre las potencias por el acceso a recursos naturales, los bienes comunes (el espacio y los mares) y las esferas de influencia hicieron que aquellos que habían subestimado a la geopolítica lo pagasen caro.

 

Durante mucho tiempo la geopolítica fue asociada a un paradigma determinista y anacrónico cuyas conclusiones distaban mucho de cumplir con los requisitos de rigurosidad científica. Peor aún, se la identificó como una pseudo ideología que sirvió para justificar el expansionismo de gobiernos totalitarios. No se trata entonces de encontrar correlaciones espurias entre geografía y características psicosociales de un pueblo, sino de ver como el espacio condiciona la política exterior y el desarrollo de los Estados.

 

El famoso historiador británico Eric Hobsbawm explicaba que la revolución industrial había ocurrido en el Reino Unido gracias a su mercado interno, su comercio exterior con las colonias y el rol de la Armada Británica que aseguraba el dominio de los mares protegiendo al comercio británico y negándoselo a las potencias competidoras. Tal como decía el estratega naval Corbett el mar se diferencia de la tierra en que el primero es un ámbito de tránsito, mientras que el segundo es un ámbito de ocupación. Es decir en el mar uno no puede permanecer indefinidamente, sino que se lo utiliza para desplazar una flota comercial de un punto A a un punto B. Surgen así las denominadas Líneas de Comunicación Marítimas (LCM) por la que los Estados compiten por ejercer el control sobre las mismas. Así los Estados procuran ejercer la ocupación en nodos o puntos llaves que son usados como puntos de apoyo logístico de donde surgen y llegan las LCM.

 

Cómo bien destaca el General Carlos Alberto Nogueira (2022) la conectividad de las LCMs resulta esencial para la estrategia británica de dominio sobre el Atlántico Sur, el paso biocéanico de Drake y la proyección hacia la Antártida. La distancia entre el Reino Unido y Malvinas es de 13.000 km aproximadamente y del Reino Unido a la Antártida es de 14.300 km. Para dominar semejante LCM el Reino Unido controla sobre el Atlántico Sur una serie de islas que emergen de la Dorsal Atlántica que son las islas de Santa Helena, Ascensión, Tristán da Cunha e Islas Gough. Dentro de ellas se destaca desde un punto de vista militar el puerto de Santa Helena la base aérea y la base de inteligencia de señales ubicadas en la isla de Ascensión.

 

Un párrafo aparte merecen las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur que son la puerta de entrada a la Antártida y sirven de punto de apoyo para el control del estrecho de Drake que conecta al Pacífico con el Atlántico. Si bien hoy en ese estrecho no hay un tráfico comercial significativo, tiene un valor estratégico potencial en caso de que el Canal de Panamá fuese bloqueado o destruido. Es por esta situación geoestratégica que el Reino Unido ocupa las Malvinas ilegalmente desde 1833 y que a partir de la década de los 80 las ha militarizado mediante la construcción de una base militar conjunta y desplegando una cantidad de efectivos que representan de un tercio a la mitad de la población civil de las Islas Malvinas de acuerdo a las rotaciones del personal militar. Tal es el valor de estas Islas que el Reino Unido, violando las resoluciones de la ONU de no innovar en el área en disputa, ha expresado su intención de construir un puerto de aguas profundas al noreste de Puerto Argentino. Ese nuevo puerto constituiría para los británicos el puente entre Malvinas y la base antártica Rothera.

 

Argentina es un país bicontinental que posee parte de su territorio sobre el Atlántico Sur ocupado ilegalmente por el Reino Unido. Hablar de Malvinas, no es hablar del pasado y menos aún caer en una mitología nacionalista nostálgica. Hablar de Malvinas e Islas del Atlántico Sur es hablar de nuestro futuro y de nuestro desarrollo. Es hablar de toneladas de pesca anuales que hoy están siendo ilegalmente usufructuadas por el Reino Unido y es también hablar de la potencial posibilidad de la explotación de hidrocarburos Off-Shore. Pero por sobre todas las cosas es hablar de nuestra proyección sobre el sector antártico argentino en donde Tierra del Fuego constituye nuestro principal nodo de conexión con la Antártida. Por esa razón, desde el Ministerio de Defensa y como parte del Ciclo de Planeamiento en desarrollo se ha decidido reforzar la conectividad de las Islas con vuelos de LADE, se ha instalado un radar móvil de control de vigilancia aérea de producción nacional en Río Grande; se prevé la construcción de una base naval integrada en Ushuaia, una Base de Despliegue Adelantado para la operación de aeronaves de la Fuerza Aérea y la creación de una nueva unidad militar del Ejército en Tolhuin y se avanza con la modernización y ampliación de la Base Antártica Petrel dentro del marco del tratado antártico.

 

De este modo buscamos incrementar la conectividad entre las Argentinas Continental, la Insular y la Antártica, asegurando las Líneas de Comunicación Marítimas (LCM), desarrollando la infraestructura necesaria y asegurándola a través de su Instrumento Militar

 

Desarrollo y recursos naturales

Un error muy común es pensar que hablar de la defensa de nuestros recursos naturales es avalar teorías conspiracionistas como las que afirman que las grandes potencias vendrían a llevarse el agua dulce. Lejos de eso, pensar en la defensa de los recursos naturales parte de un análisis objetivo de cómo las grandes potencias han intervenido en conflictos armados en este primer cuarto del siglo XXI. En la reunión del G-7 celebrada en Múnich el pasado mes de junio, el ex premier británico Boris Johnson le planteó a nuestro presidente su agenda de interés sobre alimentos, minería y energía. Esta agenda no es sólo del Reino Unido sino que es la agenda global de las grandes potencias y uno de los desafíos más importantes que enfrenta la humanidad frente a la doble tendencia de fuerte crecimiento demográfico y las consecuencias del cambio climático.

 

La soberanía sobre esta tríada (alimentos, energía y minería), así como también su explotación sustentable e inteligente es fundamental para el desarrollo argentino y el bienestar de su población. Ante esta situación las FF.AA contribuyen para que el Estado argentino no esté sujeto a la coerción de otros Estados en lo que respecta al uso de sus recursos. Las FF.AA son el instrumento con que debe contar el Estado argentino para decir “No” cuando tenga que hacerlo. Hay que superar el trillado y arcaico debate de cañones versus manteca. La defensa es el escudo necesario para proteger el desarrollo, el desarrollo promueve el bienestar de nuestra población y es la fuente de recursos necesaria para la sustentabilidad del Instrumento Militar. Estas agendas que a veces se disociaron en nuestro país deben unirse en forma sinérgica. Ejemplos históricos como los de Savio, Mosconi así también como modelos exitosos como INVAP, ARSAT, IMPSA, son prueba que estamos en capacidad de hacerlo y que junto con el Complejo Industrial Militar (Fábrica Argentina de Aviones-FAdeA, Tandanor, Fabricaciones Militares-FFMM) deben tender a permitir reducir en forma cada vez mayor, la dependencia del exterior respecto de materiales y equipos estratégicos.

 

Argentina no está sola ante esta situación geopolítica de poseer alimentos, energía y minería y es por eso que las FF.AA, a través de una estrategia defensiva y cooperativa pero activa (en especial con nuestros países vecinos) mantienen mecanismos estrechos de cooperación y diálogo y han venido realizando ejercicios combinados además de un nutrido intercambio en institutos de formación militares, buscando incrementar la confianza mutua y comenzar a encarar soluciones comunes a problemas similares.

 

Hoy la protección del país frente a ataques de una amenaza militar estatal externa es más compleja que en el siglo XX. Esto se debe al surgimiento de ámbitos no físicos pero del cual las sociedades modernas dependen cada vez más, como el virtual. Los Estados están tendiendo a realizar ataques no atribuibles debajo del umbral de lo que se considera guerra o acto de agresión para la ONU. El ejemplo por antonomasia son los ataques cibernéticos contra infraestructura crítica. Pensemos el daño que se podría ocasionar a la economía argentina si se la dejase sin sistemas para operar los bancos o sin energía. Es por esto que en el ámbito del Estado Mayor Conjunto se creó el Comando Conjunto de Ciberdefensa y el Instituto de Ciberdefensa de las Fuerzas Armadas. En esta línea se ha desarrollado doctrina de empleo tomando la experiencia de los conflictos bélicos actuales, así como también la experiencia adquirida en ejercicios operativos.

 

Un ejemplo de lo anterior fue la realización en la localidad bonaerense de las Toninas del primer ejercicio conjunto de Ciberdefensa y Guerra Electrónica para la protección de infraestructuras críticas. Se trata de la estación de amarre del cable submarino por donde entra y sale del país aproximadamente el 90% del tráfico de Internet con la participación de más de 400 efectivos y medios aéreos, marítimos y terrestres de las tres fuerzas armadas

 

Para que una política de defensa sea exitosa necesita del accionar sinérgico de la conducción política y militar. Hoy tanto la conducción política de la defensa como el más alto nivel de la conducción militar están comprometidos con un proceso de transformación profunda que involucra concepción de empleo, desarrollo de capacidades y operatividad.

 

Esta estrategia o concepto de empleo se llama multicapa porque concibe la defensa como varios sistemas de operaciones multidominio dispuestos en profundidad o capas, compuestos por diversas capacidades que operan en forma sincronizada, ágil e integrada en sus dimensiones físicas (aire, mar, tierra, espacio exterior) como no físicas (información, ciber, espectro electromagnético). Es de restricción de área porque procura limitar la libertad de acción del enemigo en una zona de operaciones mediante acciones militares no lineales de desgaste, rehusando el enfrentamiento decisivo. Por acciones militares no lineales se entiende a la aplicación de estrategias, tácticas, capacidades, y métodos disruptivos para evitar o negar las fortalezas del oponente y explotar sus debilidades. No se pretende, en primera instancia, destruir físicamente al agresor sino desgastarlo, paralizarlo y hacerlo colapsar moralmente.

 

Esta estrategia o concepto de empleo responde a una optimización realista de un escenario a 20 años de lo que el instrumento militar argentino estará en condiciones de hacer con los recursos humanos y materiales disponibles, su extensa geografía/espacios jurisdiccionales a defender y el horizonte financiero previsto en ese plazo. Es decir, es la mejor adecuación posible de los modos a los medios que se le otorgan y a los fines que se le fijan al instrumento militar en la Argentina. Esta transición de cómo emplear las FF.AA bajo un nuevo concepto se vio manifestada en diversos documentos de ciclo de planeamiento que hoy rigen para las FF.AA y que están siendo testeados en el gabinete y en el terreno en el marco de ejercicios de adiestramiento conjuntos.

 

Por primera vez se cuenta con una ley de fondos específicos destinados al reequipamiento que se ha sostenido y hecho un gran esfuerzo para mantenerla y ejecutarla. Este marco de estabilidad es de suma importancia para que en forma gradual y sostenida, que nos permita desarrollar en forma plurianual los proyectos para recuperar, modernizar y adquirir los materiales y equipos necesarios para estar en capacidad de cumplir con los objetivos que le fija la política de defensa a la Estrategia Militar, en particular el logro del principal efecto deseado: lograr un poder de disuasión que resulte creíble y en consecuencia desaliente una Agresión Estatal Militar Externa.

 

En este aspecto la geografía de nuestro país (octava superficie terrestre del mundo) resulta un factor clave. Es por eso que se priorizan la adquisición de medios que hacen a la logística y transporte como camiones, modernización de aviones Hércules C-130 y se planea adquirir helicópteros de asalto y vehículos blindados de transporte de personal a rueda que otorgan una capacidad de rápida respuesta en todo nuestro territorio, la modernización de nuestro Tanque Argentino Mediano (TAM-2C).

 

La defensa en profundidad de nuestro extenso territorio requiere disponer de medios adecuados para degradar al agresor y afectar sus líneas de comunicación marítimas y terrestres desde las más largas distancias, de forma tal que la relación costo-beneficio de mantenerse en nuestro territorio le resulte inaceptable. Para ello es fundamental recuperar la capacidad submarina y la de interdicción aérea (Caza Multirol).

 

No obstante, ninguna capacidad es útil si no se adiestra al personal en la utilización de los medios disponibles. Es por ello que el 10% del FONDEF será destinado a aumentar la munición disponible (incluyendo municiones ¨merodeadoras¨, de bajos y gruesos calibres, misiles antiaéreos, aire-aire, superficie-superficie, aire-superficie, cohetes, bombas guiadas, torpedos) para incrementar el adiestramiento, así como también contar con un stock que permita sostener las operaciones de combate destinadas a repeler una AEME.

 

Conclusiones

1. La Vuelta de Obligado fue un Combate que permite reflejar la importancia para el pensamiento estratégico de la conectografía, que relaciona infraestructuras y cadenas de suministros. La escasa disponibilidad de infraestructuras de apoyo suficiente por parte de la Escuadra Anglofrancesa facilitó que los criollos aplicaran una estrategia de restricción de área combinando procedimientos de combate novedosos que si bien no pudieron destruir a la fuerza invasora, le impidieron cumplir con su cometido y finalmente la obligaron a retirarse.

 

2. La gesta de 1845 así como la de 1816 muestra la enorme capacidad que tenemos como país y como FF.AA. cuando hay una unidad de propósito de defender el interés nacional y se cuenta con un fuerte apoyo del poder político y del pueblo para lograrlo. Estar obligado a volver a abrevar de nuestro ser nacional es justamente reflexionar en forma crítica sobre nuestra historia, que debe ser fuente de inspiración para superar con creatividad los problemas del presente y no convertirse en una charla aburrida de un pasado mítico.

 

3. El suceso histórico ocurrido en 1845 demuestra la vigencia de la importancia actual de la Hidrovía y de la infraestructura necesaria para disponer de su operatividad. Ello hace necesario realizar las inversiones para mejorar su navegabilidad (dragado y balizamiento), facilidades portuarias, defensa y seguridad.

 

La construcción del canal Magdalena es un proyecto que es fundamental no solo en términos del comercio sino de la soberanía e independencia, al permitir conectar sin depender de otro estado la comunicación marítima con los puertos del litoral brindando una salida directa al mar con reducción de costos de la navegación para los buques que naveguen a través del sistema troncal.

 

Constituye la misma, el principal nodo de conexión de una amplia red de suministros (atraviesa 7 provincias) y esa conectividad la convierte en un eje de estrategia geopolítica para varios actores presentes (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). Esto requiere una profundización de la cooperación entre los países para seguir manteniendo la zona de paz frente a la potencial injerencia de otros actores estatales extraregionales.

 

4. En estos términos, destaca la importancia que adquiere para el desarrollo del pensamiento estratégico la perspectiva de la conectografía. Su consideración nos lleva a apreciar que se va produciendo un cambio en la concepción de empleo de los Instrumentos Militares, que bajo la óptica de la geografía (que relaciona pueblos y fronteras) concebía su despliegue y empleo en función de la defensa de las mismas.

 

Desde el punto de vista de la conectografía (que relaciona infraestructuras y líneas de abastecimiento) pareciera que los instrumentos militares tienden a dirigir sus esfuerzos al aseguramiento de estas y a potenciar las capacidades tecnológicas de las mismas.

 

5. La defensa nacional como lo establece nuestro marco normativo vigente es tarea de todos los argentinos y las FF.AA contribuyen desde el plano militar. Nuestros Oficiales son educados en los institutos de formación y perfeccionamiento militares para que desarrollen un modo crítico de reflexión necesario para la construcción de un pensamiento militar nacional moderno que responda a nuestra realidad, posibilidades y que responda a los desafíos del siglo XXI, basados en los valores fundamentales que los deben guiar y distinguir: El Coraje, la Disciplina y el respeto irrestricto y defensa de la Constitución Nacional.

jueves, 3 de noviembre de 2022

EL RÉGIMEN CHINO

 


 aumenta la presión para construir una base naval estratégica en Tierra del Fuego

 

Infobae, 3 de Noviembre de 2022

 

El régimen de Xi Jinping continúa presionando para construir y controlar una base naval en Ushuaia, en la provincia argentina de Tierra del Fuego, luego de aclaraciones del gobierno local sobre la soberanía de un eventual puerto en la zona. Sin embargo, las constantes gestiones diplomáticas de Beijing estarían resultando, lo que provocaría que el sur argentino se convierta en la “puerta de entrada” de China hacia la Antártida, una de las prioridades de la autotarquía.

 

A fines de septiembre, el ministro de Economía, Sergio Massa, había descartado que el proyecto contemple un control por parte del régimen, subrayando que las inversiones contemplan una soberanía argentina.

 

No obstante, el portal Intelligence Online, medio basado en Francia y especializado en asuntos estratégicos y con información reservada, reportó este jueves que Beijing ha conseguido agilizar los planes para construir una base naval en dicha ciudad. Ese enclave, de acceso exclusivo de personal militar chino, tendría como objetivo no sólo acceder de manera fácil a la Antártida, sino también controlar el paso entre los océanos Atlántico y Pacífico, además del monitoreo de las comunicaciones en todo el hemisferio.

 

Según afirmó la revista, en base a sus fuentes, el avance fue logrado con la mediación de Shuiping Tu, un funcionario del Partido Comunista Chino (PCC) afincado en Argentina y representante de la empresa estatal HydroChina Corp en toda Sudamérica.

 

Aunque sin especificar cómo, Intelligence Online agrega que Shuiping logró persuadir al gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, y a su entorno para que cambiaran su posición respecto a las inversiones chinas en la región, mostrándose más abierto al PCC y para que eluda las presiones provenientes de Washington que buscan cortar los avances del gigante asiático en la región.

 

Shuiping, nativo de Wuhan y con 14 años de experiencia en Sudamérica, habría recibido la misión meses atrás por parte del embajador chino en Buenos Aires, Zou Xiaoli, indicó IO.

 

China muestra desde hace años especial interés en la zona por su importancia estratégica, ya que puede convertirse en la puerta de entrada de China a la Antártida y al Atlántico Sur. El desembarco se facilita por la necesidad de inversiones a la región, lo que abre los brazos a los capitales extranjeros.

 

Intelligence Online reportó que el gobernador Melella y la firma HydroChina Corp se asociaron a inicios de octubre y sostiene que esos vínculos hacen que el PCC sea el socio de referencia para un proyecto de infraestructuras, lo que incluye puertos.

 

Al respecto, en una reciente investigación de Infobae, se pudo determinar cómo China había hecho pie en Tierra del Fuego y cómo el gobernador Melella había abierto las puertas para que el régimen chino para que construya en Río Grande un puerto que podría transformarse en una base militar naval con proyección a la Antártida, lo que representaría una injerencia a los intereses soberanos y estratégicos de la Argentina.

 

La relación de Melella con bancos y empresas de capitales asiáticos es pública: le ordenó al Fiscal de Estado que “suspenda los plazos procesales” de una causa judicial por el incumplimiento de una compañía con nexos con Beijing para la construcción de un polo petroquímico y un puerto que terminó en escándalo. La injerencia del poder político en ese expediente judicial -en el que están en juego más de USD 300 millones- fue a pedido del embajador Zou. Detrás de la exigencia hubo una promesa de inversiones millonarias de ese país en Tierra del Fuego. La administración fueguina cumplió con diligencia con el requerimiento diplomático.

 

Además, en septiembre, celebraba en sus redes Melella: “Tenemos varios desafíos y oportunidades de crecimiento gracias a nuestro posicionamiento estratégico”, en referencia a la ubicación geográfica de la provincia. “Somos la puerta de entrada a la Antártida, y el potencial de nuestros recursos naturales, debe ser acompañado con grandes obras de infraestructura, y ese es nuestro punto de encuentro”. La declaración fue acompañada con la foto de la delegación china encabezada por el representante legal de Powerchina en Argentina, Tu Shuipin y la aclaración: “Seguimos afianzando los lazos de cooperación para el desarrollo de proyectos energéticos en Tierra del Fuego”.

 

Posteriormente, ante las revelaciones de Infobae, el gobernador desmintió la instalación de una base naval china e ironizó con una posible base extraterrestre. En cuanto a las inversiones, puntualizó: “Estamos hablando puntualmente de inversiones para el sector hidrocarburífero y con su industrialización, y no de la instalación de una base militar, ni nada que se le parezca”.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

CHINA Y ESTADOS UNIDOS


 dirimen el poder mundial

           

Jorge Castro

 

Informador Público, Nov 2 de 2022

 

La situación de la República Popular China al realizarse el 20vo Congreso del PCCh es la siguiente:

 

El PBI se ha duplicado en los últimos 10 años, y asciende ahora a U$S 16.9 billones (era U$S 8.5 billones en 2012); y es la 2da economía del mundo detrás de EE.UU (U$S 26.6 billones/25% del PBI global).

También es el 1er productor mundial de granos (650 millones de toneladas promedio en la última década), al tiempo que encabeza las exportaciones manufactureras del sistema global (U$S 2.6 billones en 2022).

Asimismo es la 1era potencia comercial (exportaciones + importaciones) con un intercambio de bienes por U$S 4.6 billones en 2021, que trepó a U$S 6.9 billones este año. Por eso es la principal socia comercial de 140 países en el mundo de los 192 representados en Naciones Unidas.

Responde por 35%/40% del auge de la economía mundial en los últimos 15 años y posee un total de reservas de U$S 3.7 billones, el 1ero del sistema internacional.

Por último, ha creado entre 2012 y 2022 un promedio de 13 millones de puestos de trabajo por año, con una tasa de inflación de 3.5% anual.

En el conflicto global con EE.UU, Washington tiene la iniciativa y la relación de fuerzas hace que China se vea obligada a asumir una posición defensiva.

 

El punto central de la ofensiva norteamericana es la decisión de Joe Biden y el Congreso de Washington de desatar una guerra económica para imponerse en la puja por la hegemonía tecnológica de la 4ta revolución industrial, a través del dominio del insumo crítico de la digitalización que son los “semiconductores” o “chips”.

 

Esto hace que los próximos 5/10 años sean decisivos en la historia del siglo XXI, ya que en ellos se disputa el poder global de la época.

 

El próximo paso de EE.UU, si fracasa esta 1era tentativa, sería cambiar el régimen político de la República Popular, cuyo núcleo es el dominio del PCCh, lo que equivaldría a un “casus belli” inequívoco para China, la otra superpotencia de la época.

 

La principal vulnerabilidad estadounidense es que todo depende en este conflicto del desarrollo doméstico de la República Popular, centrado en su plena autonomía tecnológica, y en su conversión en una potencia innovadora y emprendedora capaz de competir de igual a igual con EE.UU en 2035.

 

Para entonces desaparecería la distinción entre economía avanzada y en desarrollo de la República Popular y habría completado en lo esencial la 4ta revolución industrial, a través del dominio de la Inteligencia Artificial, la Internet de las Cosas, y la robotización.

 

Esto significa que en los próximos 15 años su población de 1.400 millones de habitantes dispondría de un ingreso per cápita de U$S 25.000 anuales, con un PBI que obtendría un nivel de U$S 32 billones.

 

Esta hazaña histórica tendría lugar con una estrategia de “Prosperidad Compartida”, destinada a ampliar cualitativamente las posibilidades materiales y espirituales de todos sus habitantes y sectores sociales sin excepción.

 

En la contienda con EE.UU, hay que señalar que la alta tecnología del siglo XXI tiene por naturaleza un carácter cooperativo, global y público, lo que excluye por necesidad toda visión proteccionista, volcada hacia adentro y de raíz exclusivamente geopolítica. No hay autarquía posible en las condiciones del siglo XXI: el último intento terminó irreversiblemente en 1991.

 

La política de ruptura norteamericana le permite a China desplegar su principal ventaja comparativa, que es la de ser el país más integrado al capitalismo del siglo XXI.

 

La cuestión tanto para EE.UU como para la República Popular es el contenido de la realidad, el núcleo estructural del presente.

 

Hay 3 tendencias en juego: en 1er lugar, el eje del poder mundial se ha trasladado definitivamente del G-7 a China/Asia, de 1.200 millones a 6.400 millones de habitantes, y esto ha ocurrido cuando la revolución de la técnica ha creado una sociedad global absolutamente unificada que se rige por la instantaneidad.

 

Esto está acompañado, en 3er lugar, por una afirmación rotunda de la identidad cultural y nacional de los pueblos del mundo, que rechazan visceralmente todo intento homogeneizador realizado por ideologías y políticas.

 

Por eso EE.UU se verá obligado a negociar con China en algún momento, no obstante su superioridad relativa, un acuerdo estratégico de largo plazo, lo que ocurrirá al profundizarse dentro de los próximos 5/10 años su grave crisis política, la más honda desde la Guerra Civil de 1861/1865.

 

Favorece esta negociación el hecho de que, al tiempo que despliega todo el poderío de la 4ta revolución industrial, China profundiza su integración y su apertura con el capitalismo mundial.

 

También facilita este acuerdo la evidencia de que la República Popular no aspira a ocupar el lugar de EE.UU, porque presume que “...el mundo no puede ser dominado, porque es un continuo flujo de acontecimientos y tendencias que escapan al control de todos, aun de los estados más poderosos” (Mao Tse Tung).

 

La historia de 5.000 años de China indica muchos fracasos y derrotas, pero también algunas victorias; y quizás esta sea -el desafío que le impone EE.UU por el poder mundial- una de estas.

 

Sin duda los próximos 5/10 años van a ser decisivos en la historia del mundo.