jueves, 28 de noviembre de 2019

BELIZ EXPUSO



en un foro sindical, con citas de Perón y de Francisco

María Paula Etcheberry 

La Nación, 28 de noviembre de 2019 

Con referencias al papa Francisco y a Perón, Gustavo Beliz, uno de los principales asesores del presidente electo, Alberto Fernández, alentó la conformación de un "nuevo contrato social", basado en la "justicia social digital". Fue en el lanzamiento del Instituto de Inteligencia Artificial de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys), la central que reúne a los gremios de comercio del país, encabezada por el dirigente histórico del ramo, Armando Cavalieri.

"Es fundamental crear un nuevo contrato social, tecnológico, solidario y humanista. Es lo que pidió Perón cuando volvió a la Argentina, una nueva dirección sobre la base del trabajo, con la tecnología como eje central", apuntó Beliz, ante un auditorio compuesto por los secretarios generales de los sindicatos de comercio de cada provincia, que participaron del acto en Parque Norte.

De fondo, las pantallas gigantes del salón mostraban una imagen de Perón, en blanco y negro, con la leyenda "en nuestro tiempo gobernar es crear trabajo". La imagen formaba parte del PowerPoint que preparó el propio Beliz.
Instantes después, la foto cambió por una más reciente y a color. Los dirigentes de la CGT, Héctor Daer y Carlos Acuña, aparecieron junto al presidente electo, en su reciente visita a la central gremial a principios de este mes. "Alberto Fernández resaltó que la CGT debe transformar su edificio central en un polo tecnológico. Debemos transformar ese pasado glorioso en un futuro glorioso", continuó, mientras cosechaba los aplausos de un público entusiasmado. Beliz habló de pie, recorriendo con la mirada y sus gestos a los distintos sectores del auditorio.

Para alcanzar el nuevo "contrato social", el hombre de confianza de Fernández designado para la transición hizo hincapié en la "justicia social digital", basada en comprender el funcionamiento de los algoritmos presentes en la tecnología actual.

"Los grandes cerebros a nivel mundial dijeron: 'Hay que ponerle freno a esta locura' y hay que pensar en el concepto de justicia social tecnológica. Justicia digital. Justicia algorítmica. No lo está planteando un grupo de populistas trasnochados, locos. Lo están planteando los principales dueños de empresas tecnológicas a nivel mundial y los principales académicos", sostuvo el exministro de Justicia.
Al mismo tiempo, llamó a utilizar la tecnología "para trabajar por el bien común y no solo por la ganancia. Todo esto no va a suceder si dejamos librado el fenómeno a las manos mágicas del mercado. Requiere de gobiernos con una mirada estratégica. Y trabajadores conscientes de esa mirada estratégica".

En su recorrido, que abarcó temas como la ética detrás del uso de los robots y la inteligencia artificial, el cambio en las relaciones laborales que produce la tecnología y el impacto de ella en los jóvenes, tampoco faltaron referencias a Francisco.

"En el pontificado que inauguró hace unos años nuestro querido papa Francisco, se pusieron en marcha las discusiones más importantes a nivel mundial en el tema tecnológico. Francisco hoy es el principal líder mundial que está encabezando la discusión sobre este tema", afirmó Beliz, al recordar los encuentros organizados en el Vaticano para debatir sobre los efectos de la tecnología.

"Me tocó participar en varias de esas cumbres. La última la desarrollamos hace poquito, hace unos meses en Roma", afirmó, en referencia a la cumbre sobre el "calentamiento global tecnológico", de la que participó a mediados de octubre junto al Papa. Otra vez, la imagen de Francisco junto a un par de frases de la encíclica Laudato si coparon la pantalla.

Beliz leyó en voz alta un fragmento de esas citas: "Es justo alegrarse ante los avances tecnológicos. Pero no podemos ignorar que las tecnologías dan a quienes tienen el conocimiento y el poder económico un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad", agregó.

Presentes
Estuvieron presentes el secretario de Cultura y Capacitación de la federación anfitriona, Raúl Guiot; el profesor Aldo Carreras, coordinador del proyecto, y el secretario general Cavalieri. Estos dos últimos también fueron oradores en el encuentro.

No participaron del acto otros dirigentes políticos del albertismo, ni referentes de otros sindicatos o la CGT.

En la Federación de Empleados de Comercio trataron de relativizar el peso político de la convocatoria, al insistir en que se trató de una reunión anual con referentes sindicales de cada provincia para presentar el nuevo proyecto sobre inteligencia artificial, que continuará con cursos y capacitaciones.

jueves, 14 de noviembre de 2019

EXTRAÑO GOLPE DE ESTADO




 La nueva Presidente de Bolivia reemplazó a Williams Kaliman, el general que le sugirió renunciar a Evo Morales


La primera medida de Jeanine Añez fue designar a Carlos Orellana Centellas como nuevo comandante de las Fuerzas Armadas

 El comandante entrante remarcó que la función de las FFAA no es realizar política 

Por Tuffí Aré Vásquez

Infobae, 13 de noviembre de 2019

Williams Kaliman, el general que apoyó durante casi un año a Evo Morales y que le sugirió el domingo pasado que renuncie por el estado de convulsión que desencadenó el fraude electoral del 20 de octubre, fue relevado este miércoles por la presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Añez.

El cambio del Alto Mando Militar es la primera acción de la máxima autoridad boliviana, que abrogó el decreto de nombramiento de los jefes militares firmado por Morales. En su primer decreto, la Presidenta conformó la nueva estructura de conducción de las FFAA, en uno de los momentos más críticos de la historia de Bolivia, debido a la creciente confrontación en las calles entre los ciudadanos que apoyan la salida de Evo Morales del poder y los que aún respaldan que siga. El nuevo comandante de la institución es el general Carlos Orellana Centellas, considerado por fuentes militares como “un buen oficial” y como un “operador muy eficiente”.

El comandante saliente ha sido protagonista de situaciones clave. En gran parte de su gestión se mostró como uno de los oficiales más leales a Evo Morales, a tal punto que en diversas circunstancias lo llamó “hermano Presidente” o también se declaró “soldado del proceso de cambio”, como llamó el mandatario renunciante a toda su gestión. En la línea de Morales, Kaliman expresó que las FFAA son “anticolonialistas”. Estas afirmaciones causaron críticas, considerando que la Constitución de Bolivia impide a los militares deliberar o hacer política.

Sorpresivamente, sobre todo por el perfil de la gestión de Kaliman, en plena convulsión social, en la que se esperaba que el mando de las FFAA sustenten a Morales, el comandante pronunció inicialmente su posición de neutralidad en el conflicto. Cuando la situación crítica se desbordó aún más, fue Kaliman el que sugirió el domingo pasado que renuncie para pacificar Bolivia. Sin el respaldo de las FFAA, Evo Morales anunció su dimisión.

Fuentes militares comentaron a Infobae que hubo presión de un ministro de Morales para que actúen en las calles contra los manifestantes, pero algunos de los comandantes, bajo el mando de Kaliman, se negaron a hacerlo.

Con los antecedentes del perfil del comandante, que fue uno de los más leales al presidente renunciante, surgieron suceptibilidades sobre la confianza en la autoridad militar para acompañar la sucesión constitucional y la transición, ahora conducida por Jeanine Añez. Una vez concretado su reemplazo por otro general, fuentes militares indicaron que el cambio ocurrió con la anuencia de Kaliman, que puso su cargo junto a otros comandantes a disposición de la presidenta Añez.

En su discurso de despedida, realizado en el Palacio de Gobierno, Kaliman dijo a sus sucesores que el rumbo de la institución ya está marcado. “Ustedes deben mejorar lo que hemos hecho en un momento delicado”, les dijo el comandante saliente a los nuevos jefes militares.

Por su parte, el comandante entrante remarcó que la función de las FFAA no es realizar política y recordó que se puso en marcha el operativo Sebastián Pagador para pacificar a Bolivia.

martes, 12 de noviembre de 2019

SOBRE EL GOLPE DE ESTADO



Precisiones del Dr. Bidart Campos en: Manual de Derecho Constitucional Argentino; Ediar, p. 177.

“Suele distinguirse golpe de estado y revolución –por lo menos desde la óptica constitucional- en cuanto el primero se limita a cambiar los titulares del poder dando lugar a la ocupación de éste por vías no previstas en la constitución o en las leyes, mientras la segunda involucra un cambio institucional que produce alteraciones en la estructura constitucional”.

martes, 5 de noviembre de 2019

USAN SUBSIDIOS PARA ARMAS


Creen que un grupo piquetero usaba plata de planes sociales para fabricar bombas caseras


La Nación, 5 de noviembre de 2019  

Hacía más de tres semanas que la Policía de la Ciudad estaba detrás de ellos. Desde aquella madrugada en la que dos motoqueros le arrojaron al patrullero que los perseguía, en la zona de Constitución, un bolso que, segundos después, estalló. El análisis de los restos del ingenio que detonó en Hornos y Caseros a las 3.30 del 10 de octubre pasado preocupó a las autoridades porteñas y nacionales: no era una simple bomba casera, sino algo más sofisticado, que sugería un peligro mayúsculo.

El sábado pasado, los investigadores del caso comenzaron a comprobar que sus sospechas no estaban sobredimensionadas. Cuando los uniformados comenzaron a desplegarse por Berazategui para cumplir con los operativos ordenados por el juez federal porteño Luis Rodríguez, desde el local del Movimiento Popular 22 de Agosto, una agrupación de tendencia guevarista que suele tener activa participación en protestas callejeras, alguien se descartó de dos mochilas. Cuando la policía las recuperó descubrieron que en una había documentación y en la otra, 150.000 pesos.

La sospecha es que ese dinero era parte de los planes sociales que percibe aquella organización. Los detectives del caso creen que los piqueteros detenidos el sábado y los que habían sido arrestados el mes pasado tras el ataque en Constitución forman parte de una célula que, con aquella plata que perciben como asistencia del Estado, financian sus actividades violentas.

La principal hipótesis es que con esos fondos adquirían armas y sofisticados dispositivos para fabricar granadas y bombas caseras con el objetivo de llevar a cabo atentados, primordialmente, contra fuerzas de seguridad y sus sedes.
Calificadas fuentes de la investigación confiaron a LA NACION que los sospechosos estaban en tratativas con grupos del crimen organizado asentados en la conflictiva zona de la Triple Frontera para comprar material bélico; eventualmente, una fusil pesado con capacidad para disparar munición antiblindados.
Los mismos informantes contaron que no solo les había llamado la atención la sofisticación de los detonadores con los que contaban estos piqueteros del MP22, capaces de hacer explotar artefactos a distancia por medio de señales activadas con teléfonos celulares.
También descubrieron, en una llave de memoria portátil incautada durante los procedimientos del fin de semana, archivos con "manuales con consejos de combate venezolanos". Este elemento alimenta la sospecha que la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, tomó con valor de certeza una semana antes de las elecciones generales del 27 de octubre, tras los fuertes incidentes frente al consulado de Chile en Buenos Aires durante una manifestación de apoyo a las monumentales protestas trasandinas: que desde Venezuela se fogoneaban levantamientos en la región.
Sin llegar al punto de tales afirmaciones -aún no hay, en la investigación, indicios vehementes de una acción sediciosa direccionada por algún gobierno extranjero-, el vicejefe de gobierno porteño y titular provisional del Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Diego Santilli, sostuvo ayer en una conferencia de prensa, al presentar el resultado de los operativos del fin de semana, que los piqueteros detenidos con armas y explosivos "son personas que quieren atentar contra la vida de los ciudadanos en la Argentina" y "nuestra democracia no tolera este tipo de actos".
Un día antes, el jefe de la Policía Federal Argentina, comisario general Néstor Roncaglia, había admitido en una entrevista con el canal de noticias A24 que habían entrado en una situación táctica de alerta ante el riesgo de que los detenidos del MP22 formaran parte de una avanzada que estuviera planificando algún tipo de atentado explosivo en el país, sea para atacar a las fuerzas de seguridad en particular o para causar conmoción pública, en general.
Roncaglia no pasó por alto la posibilidad de que hubiese un hilo conductor entre el episodio del 10 de octubre -origen de los procedimientos del último fin de semana-, el fallido atentado explosivo contra el mausoleo del coronel Ramón Falcón en el cementerio de la Recoleta (en el que resultó gravemente herida una anarquista a la que el artefacto casero le estalló en la mano) y una bomba casera que fue dejada subrepticiamente en la puerta del Departamento Central de Policía.
Elementos inusuales
Lo que llamó la atención, esta vez, no es la capacidad de algún grupo sedicioso de fabricar artefactos explosivos, sino la sofisticación y peligrosidad de los materiales con los que contaban para producirlos.
"Estamos acostumbrados a 'caños' caseros. Pero esto es otra cosa. En el encendedor de una de las tres camionetas secuestradas durante los últimos allanamientos se descubrió un mecanismo que servía para hacerlos volar como coches bomba. También tenían detonadores con los que podían activar los explosivos por medio de teléfonos celulares. Y tenemos indicios de que pretendían comprar más de esos dispositivos y otros materiales bélicos a través de contactos en Ciudad del Este", dijo a LA NACION un calificado investigador.
Ayer, en la conferencia de prensa en la que Santilli confirmó que los jefes piqueteros detenidos el fin de semana "tenían granadas, explosivos, y detonadores de alta tecnología que nunca se habían visto en nuestro país", el secretario de Seguridad porteño, Marcelo D'Alessandro, alertó: "Nos resulta preocupante que también encontramos una camioneta que tenía un dispositivo de activación remota, para ponerle una carga explosiva y ser utilizada en algún atentado".
D'Alessandro sostuvo que "el MP 22 sale de lo que era el ERP", el Ejército Revolucionario del Pueblo, y confirmó que a la vuelta de uno de los domicilios de los detenidos del sábado "hay un local partidario de esta agrupación" donde fueron secuestradas "mochilas con dinero". Otras fuentes, como se dijo, revelaron que, además de plata, había documentación reveladora.
El saldo del operativo fue el secuestro de un arsenal compuesto por armas cortas y largas, bombas caseras de todo tipo y dispositivos detonadores, tres motos, tres autos con pedidos de secuestro, dinero en efectivo, celulares, notebooks y documentación que, por estas horas, es auditada y estudiada por orden del juez Rodríguez y participación del fiscal federal Jorge Di Lello.


miércoles, 30 de octubre de 2019

DETENCIONES Y DERECHOS HUMANOS



Ponencia de monseñor Santiago Olivera Olivera, obispo castrense de la República Argentina, en el V Curso internacional de formación de los capellanes militares católicos en el derecho internacional humanitario
(Instituto Patrístico Agustiniano, Roma, 29 de octubre de 2019)

Estimados participantes:

Es un honor poder compartir con Vds. estas reflexiones acerca de las condiciones de detención y los derechos humanos. Derechos humanos que son universales. Mi país ha tenido sucesos lamentables al respecto y aún hoy muchas heridas no han sanado. Pero estoy convencido, y así lo expreso en cada oportunidad en las que debo intervenir a raíz de estos temas, que la VERDAD TIENE UNA FUERZA ESPLENDOROSA.

Se trata de un tema muy sensible a nuestra realidad argentina y que merece un trato sereno, claro y veraz, con el mayor esfuerzo de no ser teñido por ninguna ideología. Por otra parte, estoy seguro, que el magisterio del Papa Francisco que viene manifestando en sus distintas expresiones, catequesis y viajes apostólicos, nos deben impulsar para transitar caminos de encuentro y de justicia. Sin verdad, y sin justicia no será posible una paz estable.

Todos sabemos y estamos de acuerdo que nunca el fin justifica los medios. Y querer justificar acciones por violaciones a los derechos humanos, violando esos mismos derechos es un contrasentido. Lamentablemente a veces se puede recurrir a prácticas que, intentando ser ejemplares, desembocan en situaciones de flagrante violación a las normativas sobre la prisión preventiva, aún a personas mayores de 70 años y con claro deterioro en su salud, por ejemplo, llevándolos a las salas de audiencias en camillas.

Tampoco podemos callar lo negativo para la propia persona y para el valor justicia cuando nos encontramos, en algunos casos, con parcialidades y prejuzgamientos, tanto de parte de los propios órganos judiciales como de los comunicadores sociales que dan por “juzgadas” las acciones y “juzgados” a sus protagonistas sin que ellos puedan expresarse o defenderse con libertad, afectando claramente el debido proceso. En este sentido, se evidencia una gran diferencia en los tratos. A los militares se los llama “genocidas” o “represores” mientras que a los terroristas y subversivos “jóvenes idealistas”.

Llevo 2 años y medio como Obispo Castrense en Argentina, luego de haber trascurrido 10 años sin poder proveer la sede vacante por situaciones que no vienen al caso explicar en este contexto. Vengo de Diócesis territoriales y aunque sabía de modo más lejano de algunas de estas situaciones y realidades, mi condición de pastor y padre hizo que me acercara más a esta problemática. Así, escuchando y acompañando puedo dar testimonio de las injusticias que se van cometiendo. Hace poco supe decir que, dentro de unos años, muchos deberemos pedir perdón por tanto silencio.

Sería muy largo contar tantos testimonios que fui recogiendo en estos años. Tristes y dramáticos testimonios. Personas mayores que fueron detenidas durante más de 9 años, en una prolongada “prisión preventiva” sufriendo todo lo que ese estado les ha significado. Fueron y son calificados de “genocidas” y, a pesar de ello, algunos fueron absueltos. Peor aún, están siendo juzgados con leyes técnicamente retroactivas, alejadas de los principios fundamentales del derecho penal, nacional e internacional.

Dicha prisión preventiva, así, se transforma de hecho en una “cadena perpetua”. Recordemos en este punto las enseñanzas del Papa Francisco quien, en el discurso a los miembros de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, en diciembre de 2018, y teniendo “la certeza de que cada vida es sagrada y que la dignidad humana debe ser custodiada sin excepciones”, indicó que la pena de muerte es una “cruel forma de castigo” y también que “las penas perpetuas son una forma de pena de muerte encubierta”. 
En el mismo sentido y más recientemente, el 14 de septiembre pasado, a miembros de la Policía Penitenciara, llamó a comprometerse para “garantizar que la pena no comprometa el derecho a la esperanza, y que se garanticen las perspectivas de reconciliación y reintegración. Al mismo tiempo que se corrigen los errores del pasado, no se puede borrar la esperanza en el futuro. Porque si se encierra en una celda la esperanza, no hay futuro para la sociedad” Exclamó: “¡Que nunca se prive del derecho de empezar de nuevo!”. Que la pena justa tenga como horizonte la reinserción y la vida en libertad.

En mi país, en el estado de prisión preventiva, un número considerable de estos detenidos pierden la vida por falta de la debida atención médica, que deberían poseer acorde a su edad avanzada.

Podemos hablar de una mala praxis judicial en los llamados juicios de lesa humanidad ya que a todos los imputados se los priva de libertad entre tanto se produce la sustanciación de la causa. No se respeta en absoluto el máximo legal para dicho estado de detención que alcanza a una duración máxima de prisión preventiva de 2 años, pudiendo extenderse por causa justificada a los 3 años.

A modo de ilustrar lo mencionado, traigo algunos datos estadísticos sobre la cuestión referida en mi país actualizada al mes de octubre:

• Fallecidos en prisión: 533
• Procesados: 847
• Condenados: 983
• Total: 2.364

Prisiones Preventivas.
• Promedio de prisiones preventivas: supera los 6 años
• Prisión preventiva entre 3 y 6 años: 149 casos
• Prisión preventiva entre 6 y 10 años: 290 casos
• Prisión preventiva más de 10 años: 93 casos

¿Podemos hablar de derechos humanos con 10 años de prisión preventiva, es decir sin condena?

Por el contrario, recientemente estamos experimentando que culminan prisiones preventivas que comenzaron por investigaciones de graves hechos de corrupción, que implicaron hasta la pérdida de vidas. Ello manifiesta sin duda una fragilidad jurídica o arbitrariedad. Me pregunto ¿Por qué no sucede lo mismo –la finalización de las prisiones preventivas si juicio- con los militares presos? También, ¿Estamos frente a derechos humanos que para algunos no sirven o no pueden aplicarse?

La verdad es clave. Pero verdad completa. Sin perder de vista la gravedad de lo que respecta a los militares de aquellos tiempos. ¿Por qué no se puede ver el contexto? ¿Por qué no se puede reparar en los orígenes o las motivaciones? Cuando hablamos de Derechos Humanos debemos hacerlo en su concepción absoluta, es decir, para todos, sin ideologías, en la verdad y en la justicia.

Por eso, reitero, a partir de la propia experiencia, esta temática debemos abordarla desde la certeza de la justicia, con verdad histórica, en su contexto propio y sin ideologías. Sino partimos de estos cimientos, no podremos ayudar a nuestros soldados a cumplir fielmente su misión en el mantenimiento de la paz y la concordia social. Aunque necesario, no es suficiente que ellos cumplan estrictamente todas las reglas de actuaciones militares aplicables a las detenciones y las condiciones de los detenidos, es decir, el respeto al estado de derecho.

Podrán conocer de memoria los principios y normas del Derecho Internacional Humanitario que regulan la protección de la población civil, los combatientes enfermos y heridos y los prisioneros de guerra. Pero todo ello debe tener un plus. Consiste en excluir toda venganza, todo sentimiento de odio. Existirán enfrentamientos entre los Estados o entre Estados y organizaciones delictivas, pero los protagonistas directos de esos choques son hijos del mismo Padre, que ama a todos por igual. Estar a cargo de prisioneros no implica responsabilidad del cuidado de “cosas”. Se trata de entender acabadamente que se está en frente a un hermano o hermana que lucha por sus ideales patrióticos. Incluso, la cooperación errónea con organizaciones que cometen delitos, no los transforma en “demonios”.

Como pastores, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestros hermanos a que vivan cada vez más y mejor de acuerdo al Evangelio. Que todos trabajemos para que ese Evangelio se haga cultura, se haga valor. Porque para eso estamos: para anunciar y ayudar a encarnarlo. El evangelio de la vida, el evangelio de la paz, el evangelio que es justicia, el evangelio que nos habla del amor, el evangelio que nos habla de ver a todos como hermanos, aun a aquellos que nos hacen sufrir o nos enfrentan, y nos invitan a una actitud de corazón dispuesto a mirar con perdón y caridad.

Por ello, esta temática se debe abordar rompiendo las cadenas del odio y encausarla en un marco de legalidad y armonía social. En otras palabras, urge tender verdaderos puentes que custodien el restablecimiento de los principios que han custodiado en los dos últimos siglos los derechos humanos de todos los habitantes del mundo civilizado. El cimiento de una República, de un verdadero estado de derecho, no debe ser el odio.

Habiéndose arraigado en nosotros dichos postulados, quisiera recordar ahora algunos de los Principios para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión, adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 43/173, de 9 de diciembre de 1988. Se trata de 39 principios.

Traigo aquí hoy los siguientes y me refiero a las situaciones de los fieles a mí encomendados:

Principio 1
Toda persona sometida a cualquier forma de detención o prisión será tratada humanamente y con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano.

La vulnerabilidad de las personas privadas de libertad es una de las principales razones que deben mover a la Iglesia y, a través de ella, a toda la sociedad, a preocuparse especialmente por este grupo específico.

La degradación de la persona muchas veces se da pues el incremento de la población reclusa no siempre corre parejo con un aumento de los recursos humanos y económicos, lo cual repercute en el sistema en su conjunto y se traduce en una creciente presión sobre la administración y el personal penitenciario cuyas instalaciones y formación son insuficientes. También se traduce en plazos judiciales excesivos, incapacidad para satisfacer las necesidades nutricionales y sanitarias o en infraestructuras vetustas o inadaptadas con superpoblación y sus consecuencias negativas para detenidos y familiares. Se trata de un problema humanitario grave, que deteriora las condiciones de vida en detención, llegando, en ocasiones, a ser inhumana.

La dignidad humana del detenido se erosiona y su salud mental y física se resiente gravemente ante condiciones inadecuadas de detención.

Es claro que, al partir de la base de infraestructuras obsoletas y falta de recursos para atender a la población carcelaria, se viola desde ese primer momento el respeto debido a la dignidad humana, entendiendo a todo hombre como imagen y semejanza de Dios.

Principio 3
No se restringirá o menoscabará ninguno de los derechos humanos de las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión reconocidos o vigentes en un Estado en virtud de leyes, convenciones, reglamentos o costumbres.

En la mayoría de los países, la sociedad no se interesa por las personas detenidas, incluso las deshumaniza.

Esto queda patente, por ejemplo, en las prioridades presupuestarias y en los medios disponibles para administrar los lugares de privación de libertad. En cuanto a la salud, en muchos contextos, las deficiencias generales del sistema repercuten de forma ampliada en los lugares de detención.

Ahora bien, me pregunto ¿la deshumanización de los detenidos, no es una forma de menoscabar sus derechos? Los derechos humanos son para todos y no deben estar tenidos de ideología.

Principio 5
Los presentes principios se aplicarán a todas las personas en el territorio de un Estado, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión o creencia religiosa, opinión política o de otra índole, origen nacional, étnico o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Menciono este 5° principio por la condición que sustentan mis fieles militares que están acusados de delitos de lesa humanidad.

Garantizar condiciones de detenciones decentes y humanas es un aspecto fundamental del derecho a la justicia. Hay que tener el valor de plantear abiertamente estas cuestiones si queremos evitar que los lugares de detención se conviertan en inframundos, en espacios de parias, en zonas carentes de derecho alguno y en escuelas de violencia. Ardua tarea, pero no imposible. La tarea de los capellanes puede ser muy importante en este sentido, brindando a las autoridades espacios previos de reflexión para la aplicación de las medidas que deban tomar.

No podemos permanecer callados cuando se priva a los acusados del derecho fundamental del debido proceso, como así también cuando se les niega el beneficio que por edad o estado de salud está previsto en cuanto a la detención en su domicilio y cuando son excluidos de una asistencia médica elemental.

Edades de los detenidos:
• El más joven detenido en penal 60 años
• El de mayor edad detenido en penal 90 años
• Detenido de mayor edad en todo el país 98 años
• Edad promedio actual 75 años
• Entre los 70 y 90 años hay 89 militares en Penales

Por mi oficio, tengo contacto periódicamente con familiares de los detenidos, por eso, les trasmito fielmente algunos breves testimonios de ellos mismos.

1) Marino de 82 años que fue detenido en el año 2011 y recién recuperó su libertad, luego de 8 años, en agosto pasado por ser absuelto por unanimidad por el tribunal oral que lo juzgó. Dice un familiar: “Ninguno de los sinsabores que sobrellevó a lo largo de su vida menoscabaron su fe ni alteraron la mansedumbre propia de los hombres que confían en la Providencia. Rezó en público y en privado con ahínco y contagió entre su familia los valores cristianos”.

2) Otro marino que fue detenido a los 65 años y estuvo 6 años preso en un penal. También fue absuelto. Estaba casado: “El impacto psicológico y emocional que significó la situación de su esposo para esta mujer la llevó a tener que ser internada en una clínica psiquiátrica. Por su condición de detenido se vio impedido de cuidarla, siquiera visitarla y además se le quitó la patria potestad de su hija de seis años. La niña fue puesta compulsivamente bajo cuidado de su hija menor de su primer matrimonio”.

3) Militar reconocido por su actuación en el conflicto de las Islas Malvinas en 1982. Bautizó la operación que se conoció como “Virgen del Rosario”. En 2009, teniendo 81 años, fue detenido por su presunta participación, más de 30 años antes, en la represión ilegal: “Falleció en 2012, sin condena, solo en calidad de procesado. Fue privado de los honores que le correspondían. Dos días después murió su esposa”.

Principio 6
Ninguna persona sometida a cualquier forma de detención o prisión será sometida a tortura o a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. No podrá invocarse circunstancia alguna como justificación de la tortura o de otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

El trato de los detenidos incumbe en primer lugar a la autoridad detenedora, responsable de remediar sus necesidades respetando plenamente las normas aplicables. En el marco de la detención penal, se ha dicho y repetido con frecuencia, que los lugares de detención son el espejo de la sociedad y de los valores que ésta promueve.

Visto así, la propia sociedad es un importante elemento regulador a la que la Iglesia no puede ni debe estar ajena, ya quepuede influir positivamente en las autoridades, a través de su presencia por medio de los capellanes carcelarios, a través de los medios de comunicación, de la sociedad civil o de una reglamentación sana del contacto entre los detenidos y el mundo exterior.

Desafortunadamente, es muy frecuente que las malas condiciones con las que se enfrentan los detenidos y, en general, las violaciones de sus derechos, sean el resultado de actos intencionales y deliberados.

La falta de voluntad de respetar y hacer respetar el derecho, la impunidad y la escasez de medidas de control crean un entorno propicio a las violaciones y constituyen un gran obstáculo para la protección eficaz de las personas.

Después de los testimonios que he compartido, permítanme culminar mi intervención recordando una vez más las palabras de Su Santidad Francisco. En el discurso brindado en la Sala Clementina a los participantes de la Conferencia sobre Derecho Internacional Humanitario el 28 de octubre de 2017 señalo: “Donde el derecho humanitario sabe de vacilaciones y omisiones, sepa la conciencia individual reconocer el deber moral de respetar y proteger la dignidad de la persona humana en todas las circunstancias, especialmente en situaciones en las que está más fuertemente amenazada”.

Muchas gracias por su muy gentil atención.

Mons. Santiago Olivera, obispo castrense

martes, 29 de octubre de 2019

¿QUÉ ES EL NUEVO ORDEN MUNDIAL?



Autor: Pedro ABELLÓ, ingeniero

Católicos-on-line, octubre 2019

Un amigo me pidió hace unos días que le explicara, “para que pueda entenderlo”, qué es eso del Nuevo Orden Mundial. Yo le dije que es, en esencia, el nuevo comunismo, un comunismo que advirtió, ya en los años 30 del pasado siglo con Antonio Gramsci, que con la revolución no se iba a conseguir imponer la sociedad comunista, puesto que el modelo cultural occidental era demasiado fuerte para poder romperlo por la violencia, y que sólo podría establecerse destruyendo la moral cristiana y corrompiendo previamente la cultura occidental, herencia de Grecia, Jerusalén y Roma; por eso se llama marxismo cultural, aunque sería más exacto “marxismo anticultural”.

Las ideas de Gramsci fueron desarrolladas y popularizadas en las décadas posteriores por la llamada Escuela de Frankfurt, que las introdujo en las universidades y en los medios de comunicación, convirtiéndolas progresivamente en hegemónicas a partir de los años 60.

“Entonces – me preguntó – ¿es que se han vuelto comunistas las élites mundiales?”. “Las élites mundiales – le contesté – aspiran al poder, a un poder – si es posible – sin límites, a un poder total que no deje lugar a la más mínima contestación; en definitiva, al totalitarismo perfecto.” Esa ha sido siempre la aspiración del poder, pero nunca hasta ahora se habían dado las condiciones para conseguirlo, y todos los poderes han ido cayendo víctimas de sus limitaciones.

Pero lo que el marxismo cultural ofrece a las élites que ostentan el poder en el mundo es la forma – al menos en teoría – de obtener un control prácticamente total sobre la población, y a esas élites le importan poco las etiquetas, por lo que, ante lo atractivo de la oferta, han adoptado gustosamente el modelo. Y hay que añadir que, a la oferta original de ese modelo, se ha añadido posteriormente la importantísima aportación del desarrollo tecnológico, que ofrece todos los instrumentos necesarios para que ese control sin fisuras se convierta en realidad: reconocimiento facial, microchips, etc.

Claro está que la tecnología, por poderosa que sea, no conseguiría por sí sola el control de las personas, en la medida en que éstas mantengan y valoren su voluntad de seguir siendo libres. Y ahí entra el marxismo cultural, porque la finalidad del marxismo cultural es precisamente anular la voluntad de las personas y convertirlas en sujetos sumisos al poder, de modo que podría decirse que el Nuevo Orden Mundial es la alianza entre el nuevo comunismo y el post-capitalismo o el capitalismo financiero. La China de Xi Jinping puede darnos cierta idea de hacia dónde tiende el modelo.

¿Y cuáles son los instrumentos con los que ese marxismo cultural se plantea conseguir su objetivo?

Se trata, en definitiva, de destruir todo aquello que permite a la persona mantener el apego por su libertad: su identidad, su cultura, sus raíces, su tradición, su religión. No olvidemos que la civilización occidental, con independencia de lo que cada uno piense o crea, se fundamenta en los principios y valores del cristianismo, en la alta filosofía griega (“bautizada” por la escolástica) y en el derecho romano. Y precisamente por ello son esos los objetivos que el marxismo cultural pretende destruir.

¿Cómo lograrlo?

En primer lugar, mediante la destrucción de la moral cristiana. El marxismo cultural, mediante la infiltración y el control de los medios de comunicación, de las universidades y del sistema educativo en general, ha conseguido que una parte creciente de la población rompa con los principios de la moral cristiana y acepte otros principios contrarios a la misma. Ese ha sido el resultado de la llamada revolución sexual, que desde finales de los años 60 del siglo pasado ha cambiado radicalmente la forma en que el occidental moderno aborda la sexualidad. La generalización de los métodos contraceptivos, que posibilitan el sexo libre y sin compromisos, la pornografía, el feminismo radical y, más recientemente, la ideología transgénero, que pretende anular la naturaleza masculina o femenina de las personas y convertirla en opcional, el rechazo a la heterosexualidad como norma, la generalización de las uniones homosexuales, la promoción del aborto, etc., todo ello ha creado un modelo cultural radicalmente antagónico con el modelo que ha definido hasta hace poco tiempo nuestra sociedad.

La contribución de los medios de comunicación a ese cambio ha sido fundamental, promoviendo de todas las formas posibles los nuevos modelos de comportamiento contraculturales.

Ese abandono de la moral tradicional ha supuesto también, y como consecuencia, el abandono de la práctica e incluso de la creencia religiosa, lo cual se ha visto favorecido por la profunda crisis que atraviesa la Iglesia católica a partir de la conclusión del Concilio Vaticano II, crisis también favorecida – si no provocada – por la infiltración en la propia Iglesia desde los años 50 del siglo pasado de elementos “liberales” partidarios de la adaptación de la Iglesia a la cultura del “mundo”, elementos que hoy ocupan posiciones clave en su jerarquía. Como resultado, estamos hoy ante una sociedad prácticamente atea que, aunque siga siendo nominalmente cristiana, no conserva de ello más que el nombre.

En segundo lugar, mediante el miedo. Una sociedad atemorizada es una sociedad fácilmente controlable, que se pondrá sin dudarlo en manos de quien le ofrezca terminar con la causa de su temor. Crear falsas amenazas y ofrecer las correspondientes falsas soluciones es un viejo método de control social que todavía funciona de maravilla. El poder ha jugado y juega constantemente con el miedo como elemento de control: miedo a los atentados terroristas, miedo a las epidemias y, más recientemente, miedo al calentamiento global, el alarmismo climático.

El terrorismo mantiene a la sociedad sumida en el temor, y no pretendo decir aquí que se trate de un fenómeno provocado con esa finalidad, pero lo cierto es que la respuesta institucional al terrorismo deja mucho que desear, y la prueba más evidente es la gran facilidad que se ofrece a los terroristas para entrar e instalarse en territorio europeo a través de esa inmigración ilegal masiva sin control alguno que los poderes de la Unión Europea – y el propio Vaticano – promocionan con inusitado fervor.

Los brotes epidémicos de ciertas enfermedades son masivamente utilizados por los medios de comunicación para crear una sensación de amenaza y vulnerabilidad, muchas veces absolutamente desproporcionada con relación a la magnitud real del problema (recordemos el caso de la gripe A), que mantiene a la población en un estado de permanente temor, proclive a la manipulación.

Y, finalmente, la hecatombe climática, el planeta en peligro, el fin climático del mundo ante nosotros.

Difícilmente podía encontrarse un elemento de manipulación y control social más efectivo que este “terrorismo climático”, que tiene convencida a la mitad (por lo menos) de la población mundial de que el mundo se acaba si no nos ponemos inmediatamente en manos de las élites que tienen el poder de salvarnos del exterminio.

En realidad no sucede nada que no haya estado sucediendo desde que el mundo es mundo, porque el clima cambia constantemente, y así lo atestiguan los registros. Periodos cálidos y periodos más fríos se alternan con regularidad, y no hay en ello motivo de mayor alarma. Las predicciones catastrofistas dejan sistemáticamente de cumplirse y la vida sigue con normalidad, pero nuevas predicciones alarmistas vuelven a lanzarse a una población atemorizada, y el hecho de que nunca se cumplan importa poco, porque la gente, en general, no es consciente de ello.

Quinientos científicos de trece países han remitido recientemente un manifiesto al Secretario General de la ONU denunciando el catastrofismo climático y anunciando que no existe ningún tipo de emergencia climática, pero la gente no lo sabe y el bulo sigue funcionando. El miedo como elemento privilegiado de control social.

En tercer lugar, mediante la destrucción de las identidades culturales, nacionales y religiosas. El hombre que tiene raíces y se aferra a ellas es difícilmente manipulable, valora su identidad y los elementos que la constituyen, y valora su libertad. La destrucción de esas raíces es fundamental para convertir al hombre en un sujeto manipulable y sumiso. La identidad religiosa, como hemos visto, ha sido ya destruida en una gran parte de la población occidental. La identidad nacional se torna cada vez más borrosa con la promoción cultural de las entidades supranacionales, que centralizan en medida creciente el poder en detrimento de la capacidad de los estados nacionales, cuyas competencias son cada vez más reducidas. El europeo depende cada vez más de instancias que escapan casi totalmente a su control, y los medios le convencen de que las naciones no tienen ya sentido en un mundo global.

Pero el elemento clave en esta destrucción de las identidades es la mezcla cultural, la transformación de la sociedad en un batiburrillo de razas y culturas, en gran medida incompatibles entre sí, que borre progresivamente los límites de cada una de ellas hasta lograr una población “multicultural”, es decir, sin cultura definida alguna. Y para ello el marxismo cultural en el poder promueve la inmigración ilegal masiva sin control alguno, manipulando sin escrúpulos los sentimientos y la solidaridad natural de las personas.

El principal derecho de las personas es el de permanecer en su lugar de origen y tener allí las oportunidades necesarias para vivir dignamente, no el de emigrar a países extraños. Si todo el dinero que los poderes emplean en crear conflictos que vacían los países lo empleasen en crear estructuras económicas y culturales viables en esos países, las personas no tendrían necesidad de emigrar. Occidente está vaciando África, la está privando de sus jóvenes y, por tanto, de su futuro, en vez de contribuir a crear las condiciones para que esa juventud tenga allí un futuro.

Por otra parte, las naciones occidentales tienen derecho a preservar su cultura y su equilibrio; tienen derecho a gestionar la inmigración, a decidir quién entra en sus países y en qué condiciones; tienen derecho a imponer obligaciones a los que llegan, obligaciones de respeto a la cultura local y de acatamiento de sus leyes; tienen derecho a decidir cuántos inmigrantes pueden ser admitidos con los medios disponibles, a fin de que su integración pueda ser efectiva.

Los gobiernos occidentales han renunciado a toda capacidad de gestión sobre la inmigración, poniendo en riesgo conscientemente – y diríase que voluntariamente – el futuro de la cultura, del equilibrio e incluso de la paz social en sus países. No hay en ello casualidad ni imprevisión alguna.

¿Qué se busca con todo ello?

Un mundo sumiso y manipulable. La edad de la democracia ha pasado, aunque el nombre se conserva para mantener ciertas apariencias. El poder ha tenido siempre voluntad de permanencia. Hitler hablaba del Reich de los mil años, Napoleón pretendía dominar Europa construyendo un nuevo orden revolucionario… Hoy esa permanencia está más al alcance. Todo poder aspira hoy a perpetuarse, a destruir al adversario, a no dar lugar a alternancia alguna, a constituirse en dueño absoluto. Una población consciente de su libertad y dispuesta a utilizarla es el principal obstáculo que se opone a ese deseo. La libertad no ha estado nunca más amenazada que en nuestro tiempo, y probablemente lo estará cada vez más. Una parte creciente de la población está renunciando ya a ella cada día. Sobre el futuro se ciernen nubes muy oscuras, pero sigue habiendo mucha gente que no se resigna, y, en definitiva, nunca han sido las mayorías las que han encontrado la salida a las crisis. Siempre son las minorías resueltas las que hacen que el mundo avance; siempre es el “pequeño resto” que sigue creyendo en la dignidad absoluta de la persona humana, que sigue creyendo y confiando en Dios, el que puede encontrar y mantener su libertad incluso en las condiciones más críticas, poniendo su confianza en Aquél que nunca ha dejado de ser el Dueño de la Historia.

DE DERROTAS Y DERROTAS



por José Luis Milia • 28/10/2019

Informador Público

 Quisiera hermanarme hoy con aquellos a los que la desazón les ha puesto cuatro clavos en su corazón. Pero no con todos, porque hoy vengo a hacer de la grieta la base desde la que la Patria puede ser recuperada, recuperarla solo con aquellos para los que nuestra tierra es mucho más que un perorata banal y de efemérides.

No me interesa, ni respeto, al aluvión corrupto que hoy vuelve por sus fueros de mangantes y ladrones, pero tampoco me interesan los tilingos que creían que repitiendo machaconamente, pero vaciados de fe, “¡si, se puede!”, una victoria vana le caería del cielo y hoy se apenan por el derrumbe un mundillo de fantasía al que sus propios dirigentes, con estupidez y cobardía supina, se dedicaron a demoler.

Hoy estamos frente a una derrota, que nos atañe porque se da en nuestra tierra y vuelve a postergar, con trapisondas electorales, lo que esta tierra se merece. Si debemos tener muy en claro, que como derrota en si, esta no nos pertenece porque los que decían dirigir el combate lo hacían aferrados a un fuero de progresía que nos resbala, más aún, que nos repugna porque creen ellos que dejando de lado a nuestra Fe adquieren carta de ciudadanía de un mundo decadente y progresista.

Esta derrota sería grave si careciéramos de ejemplos, pero, Dios Nuestro Señor ha hecho que estos sobren en esta tierra y no hay que remontarse a muchos años atrás para revivirlos porque aún los tenemos frescos, porque esos paradigmas aún están vivos en nuestro corazón.

En la tarde heroica de Manchalá y ante la demora de los refuerzos y la falta de municiones los soldaditos salteños no se lamentaron, simplemente afilaron sus bayonetas; en la noche sacrificial del 13 de junio de 1982 el BIM 5 y fracciones del Ejército borraron la palabra derrota de sus corazones y siguieron atacando.

Esos son nuestros ejemplos y no la estúpida alegría de creer que somos algo por tener un congreso equilibrado.