lunes, 17 de agosto de 2020

EL EJEMPLO DE SAN MARTÍN

 

 que los argentinos deberíamos seguir


General de brigada Juan Martín Paleo

 Jefe del Estado Mayor Conjunto


Infobae, 17 de Agosto de 2020

Hablar del General José de San Martín es hacer mención a una de las personalidades de nuestra historia que ha logrado el reconocimiento indiscutido de todos los argentinos.

 

Fue un organizador político y militar en nuestro país, un líder militar exitoso en Chile y un estadista en Perú, lo que lo erige en un hombre indispensable para la emancipación de los pueblos sudamericanos.

 

Dio a la Revolución de Mayo la dimensión continental de una causa regional; pero su voluntad política fue que sus restos descansen en la Catedral de Buenos Aires.

 

San Martín comparte con Napoleón, Aníbal, Alejandro y otros el sitial de genio militar y estratega, pero su figura se agiganta cuando vemos que sus hazañas en el campo de batalla tuvieron como correlato una vida ejemplar fuera del mismo y comprendemos que su cabal dimensión, su verdadero tamaño histórico, estriba en la grandeza de su pensamiento y sus acciones.

 

Porque no fue un conquistador de naciones sino un libertador de pueblos.

 

Porque no quería seres sojuzgados bajo la ignorancia y el oscurantismo, sino hombres libres redimidos por la educación.

 

Porque tras alcanzar el poder supremo en Perú, lo resignó tranquilamente cuando entendió que había culminado su servicio.

 

Porque al regresar al país años más tarde, rehusó el gobierno diciendo que quería dar ejemplo a quienes habían dañado a la Patria con estériles enfrentamientos, mostrándoles –decía- “la diferencia que hay entre un hombre de bien y un malvado”.

 

Y, sobre todo, porque hasta el final de sus días demostró su capacidad de no endurecerse ni entristecerse ante la difamación y la calumnia.

 

Con su visión estratégica percibió claramente cuál era el camino que debían transitar los pueblos americanos para constituirse en naciones libres y soberanas. Su obsesión fue la libertad de su patria. Ese fue el objetivo que lo desveló hasta el momento de su muerte. He ahí la razón de su mandato: “Seamos libres, que lo demás no importa”.

 

 

Valentía, abnegación, honradez, austeridad, altruismo, el vigoroso entusiasmo, la infatigable actitud de servicio. Todos valores y ejemplos que caracterizaron también la vida del Libertador, nos identifican como soldados y nos dan el mandato irrenunciable de que las armas de la Patria deben estar subordinadas a los objetivos de la Nación.

 

Tenemos suerte los argentinos: no debemos ir a buscar modelos extraños; tenemos en el padre de la patria el perfecto y evidente ejemplo a seguir, no en la grandeza militar de su gesta – históricamente irrepetible- sino en la sencillez de sus actos civiles.

 

El trabajo de cada docente que educa reproduce la gesta libertaria de San Martín; la acción laboriosa del que construye en vez de criticar reproduce sus esfuerzos; nuestro accionar como militares y como ciudadanos comunes movidos por valores simples y fuertes emula su forma de conducirse en la vida.

 

Los pueblos siempre evocan su pasado de gloria; en tiempos sin apremios, para rendir homenaje de agradecimiento y reconocimiento a sus próceres por sus obras y acciones; en épocas de crisis, para buscar en ellos los ejemplos necesarios para enfrentar los grandes desafíos.

 

Hoy, volvemos nuestra mirada al General José de San Martín para nutrirnos de sus convicciones y de su conducta y explorar en su ejemplo soluciones para nuestro diario devenir. La gesta sanmartiniana nos recuerda que hubo argentinos que pudieron vencer todos los obstáculos y que, con coraje y con valor, con honradez e inteligencia, se puede servir a la patria dignamente.

 

Para el logro de esa gran nación que él soñó, hoy más que nunca, debemos reafirmar lo que exclamó el padre de la patria: “Compatriotas, la patria existe y triunfará”.

 

Por todo esto, por la grandeza de una vida que fue ejemplo de virtud, por las convicciones y los ideales que sentaron las bases de un país independiente junto a sus vecinos y por ese legado que se proyecta y debe ser guía de nuestro presente, esa tarde de agosto de 1850 el General José de San Martín no murió, pasó a la inmortalidad.

 

He querido compartir estas reflexiones no para que se conviertan en un comentario obligado de aniversario, sino porque como Jefe del Estado Mayor Conjunto quiero que el legado sanmartiniano sea un factor identitario que actúe como principio y fundamento de nuestras Fuerzas Armadas. Que su legado sea una herramienta viva de discernimiento en nuestro quehacer cotidiano y que siendo agradecidos por la confianza de nuestro pueblo que nos legó el deber de protegerlo, estemos dispuestos a en todo servir en el cumplimiento del deber y nuestras leyes.

 

 

EN HOMENAJE A SAN MARTÍN

 

miércoles, 12 de agosto de 2020

LA IZQUIERDA ESTADOUNIDENSE


puede destruir la política bipartidista hacia Colombia

 

El Ojo Digital, 11 de Agosto de 2020

Ana Rosa Quintana

 

Aun cuando las iniciativas bipartidistas pueden darse rara vez en los pasillos del Congreso de los Estados Unidos, lo cierto es que la relación colombo-estadounidense desafía a ese estereotipo. Durante décadas, los legisladores de ambos partidos en los EE.UU. han comprendido la importancia del mantenimiento del compromiso de Washington con la paz, la estabilidad y la seguridad en Colombia.

 

Mientras que los legisladores suelen perder de vista el largo plazo en lo que respecta a política exterior, la supervisión y el liderazgo legislativo en los Estados Unidos han ayudado a transformar a Colombia, de los albores del Estado fallido, a convertirse en líder regional -en pocas décadas.

 

En contrapartida, la relación estratégica entre los EE.UU. y Colombia se ha convertido en un eje central para la estabilidad en América Latina y para los intereses regionales de los Estados Unidos -al tiempo que también se ha modelado en una historia de éxito en el involucramiento externo de Washington.

 

 Sin embargo, ciertas provisiones ideológicamente motivadas, adoptadas recientemente en el Acta de Autorización para la Defensa Nacional en la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense, recortarían el extendido convenio bipartidista frente a la política oficial para Colombia. De llegar a ser activada, esta legislación debilitaría la capacidad de Colombia a la hora de protegerse frente a organizaciones criminales, toda vez que también empeoraría los aspectos vinculados a la producción de cocaína (la cual evidenciaría un boom).

 

Una provisión en tal sentido -patrocinada en la Cámara de Representantes por Alexandria Ocasio-Cortez, Demócrata por Nueva York- busca eliminar todo financiamiento estadounidense para la erradicación de cultivos de coca, ingrediente básico en la producción de cocaína.

 

Considérense los siguientes datos, a efectos de comprender el carácter irresponsable que hace a la política propuesta.

 

En 2015, Colombia puso fin al programa de erradicación aérea de cultivos que fuera financiada por los Estados Unidos, lo cual condujo a una explosión en los cultivos de coca y en las cifras de producción de clorhidrato de cocaína. Entre 2014 y 2018, tuvo lugar un crecimiento histórico en los índices de cultivo de coca y, gracias a esto, se evidenció un incremento en la producción potencial de cocaína.

 

 En 2014, se cultivó un aproximado de 112 mil hectáreas de coca, en comparación con las 208 mil de 2018. A lo largo de este período, también se incrementaron las muertes por sobredosis de cocaína en territorio estadounidense.

 

La agencia antinarcóticos de los Estados Unidos (DEA) estima que el 90% de la cocaína confiscada en suelo estadounidense es de origen colombiano.

 

Cuando Colombia puso fin a su programa de erradicación aérea de cultivos, citó un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desde entonces fue desautorizado por ese mismo órgano vinculado a Naciones Unidas.

 

El informe inicial afirmaba que el glifosato utilizado como herbicida era 'probablemente cancerígeno para los seres humanos'. En el término de un año, un informe posterior sentenció que la capacidad del glifosato para provocar cáncer era 'improbable', en consecuencia, desautorizando los fundamentos sanitarios de la decisión de interrupción de cultivos.

En ese punto, el daño ya estaba hecho. A pesar de las objeciones interpuestas por el entonces ministro de Defensa colombiano, y por otros funcionarios del gobierno en Bogotá, el programa fue clausurado.

 

 Desde entonces, Colombia se ha respaldado mayormente en la erradicación manual de cultivos de coca. Elementos de las fuerzas armadas han sido forzados a eliminarlos manualmente, operando en áreas bajo control de criminales y de organizaciones terroristas. Periódicamente, los soldados se topaban con criminales armados, minas antipersonales y fuego de francotiradores.

 

De acuerdo al presidente colombiano, la erradicación manual está lejos de ser eficiente en el terreno, y representa un perjuicio en materia de costos. El trabajo manual solo puede erradicar entre dos y tres hectáreas diarias, mientras que la fumigación desde el aire destruye entre 120 y 150 hectáreas -costando esta última hasta dos veces menos.

 

De no mediar retrocesos judiciales adicionales, Colombia retomará su programa de fumigación aérea -con apoyo estadounidense- previo a fin de año. Estados Unidos no debería comprometer los esfuerzos colombianos a efectos de contener sus problemas de descontrolada espiralización en la producción de cocaína.

 

De igual manera, los legisladores de los Estados Unidos no deberían obstaculizar el proceso de paz y reconciliación colombiano, motivados por políticas con sustento ideológico.

 

Una enmienda interpuesta por Jim McGovern -Demócrata por Kansas- le exigiría a los departamentos estadounidenses de Defensa y Estado, así como también al director de inteligencia nacional, entregar un informe de aquí a cuatro meses, que verse sobre dieciséis años de actividades de inteligencia y de defensa estadounidenses en territorio colombiano.

En sus propias palabras, la intención de McGovern no consiste en supervisar, sino que más bien remite a una intención de suspender toda asistencia estadounidense a Colombia. Recientemente, McGovern declaró: 'Si fuera por mí, yo le pondría fin a la asistencia estadounidense a Colombia, ahora mismo'.

 

A tal respecto, recientes informes que versaron sobre actividades de espionaje ilegal contra miembros de la sociedad civil en Colombia renovaron los llamados a implementar una supervisión más estricta sobre ese país, para que Bogotá se atenga a estándarse más estrictos sobre derechos humanos. En esta instancia, todos podríamos estar de acuerdo. El espionaje ilegal no tiene cabida en una nación democrática, y los funcionarios que fueren hallados responsables deberán ser reprendidos.

 

Sin embargo, la interrupción del apoyo estadounidense a Colombia en modo alguno mejoraría el registro colombiano en derechos humanos mientras que, de hecho, la ausencia de supervisión e involucramiento americano empeoraría el escenario. Privar a Colombia de los recursos estadounidenses reduciría su capacidad para implementar su ambicioso acuerdo de paz y reconciliación, tras cincuenta años de conflicto. Asimismo, dejaría a Bogotá con menos medios para cuidar de más de dos millones de refugiados venezolanos y migrantes que han provenido desde fuera de Colombia.

 

La relación bilateral y la situación en Colombia no está exenta de desafíos. A pesar de las significativas inversiones realizadas por los EE.UU. y Colombia, la producción de cocaína continúa representando un desafío esquivo. Una implementación inadecuada del plan de paz ha dejado a las víctimas colombianas del conflicto sin la posibilidad de contar un justicia, y una participación significativa en la sociedad civil. Un muy reducido núcleo de responsables por violar los derechos humanos aún no ha sido reprendido legalmente por los delitos cometidos.

 

Con todo, la transformación de Colombia en un país que había normalizado los secuestros y los atentados con explosivos, en un líder de seguridad y también en una potencia económica regional, es un logro que debería ser enaltecido.

 

En los Estados Unidos, el esfuerzo bipartidista ha dado lugar a un compromiso sostenido de Washington, allanando el camino para la consolidación de los ya citados logros. No obstante, la conferencia en torno del Acta de Autorización para la Defensa Nacional no debería permitir que agendas centradas en aspectos ideológicos destruyan los beneficios obtenidos durante décadas.

martes, 11 de agosto de 2020

DILEMAS DE LA BATALLA CULTURAL

 


Quebrar la moderna hegemonía progresista es un anhelo que une a diferentes sectores catalogados como de "derecha". Las opiniones de Miguel Angel Iribarne, Victoria Villarruel, Lucas Carena y Fernando Romero Moreno.

Jorge Martínez  

 

La Prensa, 02.08.2020

La idea de batalla cultural permea a las fuerzas que se pretenden de derecha en la Argentina. Es un anhelo, una necesidad, una asignatura siempre pendiente, nunca ejecutada. En 2015, por caso, a muchos les pareció que había llegado el momento de disputarla, pero nada sucedió. Cuatro años pasaron sin que el gobierno que asumió ese año se animara a emprenderla. La noción figuraba en sus discursos pero jamás fue llevada a la práctica. Lejos de oscilar, el tan mentado péndulo ideológico siguió donde estaba.

 

¿Qué es exactamente la batalla cultural y cómo debería librarse? Para indagar en el tema La Prensa consultó a cuatro representantes actuales de ideas que pueden catalogarse como de "derecha", admitidos todo tipo de matices y objeciones al uso del término. Son el doctor en Ciencias Políticas Miguel Angel Iribarne, profesor emérito de la UCA y ex rector de Ciencias Políticas de la Ucalp, autor de varios libros y cofundador del Foro Patriótico Manuel Belgrano, de reciente creación. Fernando Romero Moreno, abogado (UNR) y profesor superior universitario en la UCA, militante del nacionalismo católico y pronto a publicar La Nueva Derecha. Reflexiones sobre la Revolución Conservadora en la Argentina. Victoria Villarruel, abogada, presidenta del Centro de Estudios Legales Sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), autora de los libros Los llaman "jóvenes idealistas" y Los otros muertos (junto con Carlos Manfroni). Y Lucas Carena, licenciado en comunicación social (UNR), magister en diseño de estrategias de comunicación (UNR), profesor universitario y autor, entre otros libros, de La guerra invisible: acción psicológica y revolución cultural, junto con el doctor Pablo Javier Davoli.

 

Todos fueron consultados por correo electrónico a partir de un mismo cuestionario. Aquí se presenta la primera parte de sus respuestas, que en algunos casos fueron condensadas o fusionadas. El domingo próximo se publicará la continuación.

 

-Desde su punto de vista, ¿en qué consistiría hoy la batalla cultural?

 

-Romero Moreno: Una batalla cultural es una batalla que tiene por objetivo conquistar la inteligencia, la voluntad y el corazón de las personas, antes que alcanzar las estructuras de poder político. Hoy esa batalla se da, principalmente, en defensa de la religión, el orden natural, la cultura clásico- cristiana, la familia tradicional, el matrimonio monógamo y heterosexual, los derechos y deberes naturales de la persona humana, los valores tradicionales, el patriotismo, la importancia de los cuerpos intermedios, la necesidad de un gobierno limitado, la descentralización del poder político, la propiedad privada (incluso de los medios de producción) equitativamente distribuida, las libertades concretas de personas e instituciones, etc.

 

-Iribarne: A lo que hoy se debe apuntar es a recuperar la libertad de la cultura. Casi insensiblemente hemos dejado que nos fuera dominando una suerte de ortodoxia pública que, sin necesidad de censura previa, predetermina qué posiciones son admisibles al debate público y cuáles no. Es impresionante ver cómo líneas de pensamiento que se reivindicaban como minorías que debían ser respetadas han pasado a implantar una hegemonía, en el sentido gramsciano de la palabra. Esto se observa en las universidades estatales -y comienza a penetrar en las privadas-, en los medios de información, en el discurso político y hasta en la transformación del lenguaje común. Que la gente, comenzando por quienes desempeñan un oficio de reflexión sobre la vida pública, cobre cabal consciencia de esta deformación y se decida a ser libre, es la tarea del corto y mediano plazo.

 

-Villarruel: La batalla cultural la inició la izquierda sobre la educación. El proceso político actual es en buena medida el resultado de un trabajo cultural que comenzó la izquierda con la educación hace ya varias décadas, porque a partir del control de la educación y la cultura se crea el poder político. Esta política de control de la educación es propia de las guerras híbridas, también llamadas de cuarta generación. En el caso de nuestro país, un grupo nacional decidió emplear estas técnicas vinculadas a una transformación cultural siguiendo algunos de los postulados de (Antonio) Gramsci.

Una forma de balancear el mundo de las ideas es crear un contrarrelato. En el caso argentino la grieta que divide a la sociedad en su última edición se reabrió en 2003 con la cuestión de los "70. Allí el trabajo cultural de la izquierda ha sido tan sólido que nadie estudia el tema con la adecuada profundidad. Podría decirse que la batalla cultural consiste en la construcción de un contrarrelato sobre temas que no son particularmente económicos. Ampliar el discurso fuera de lo economicista, hacerlo accesible al ciudadano, salir del rol indiferente en lo social, brindar a los jóvenes el conocimiento y la épica que nos impulsan, creo que son los desafíos que enfrentamos.

 

-Carena: Voy a ser del todo franco: el término "derechista" mucho no me simpatiza dado que parte de una dualidad que suponemos es errada. Hoy, las fuerzas en pugna que se baten en el terreno mundial son Patria y Globalización. Ahora bien, contestando a la pregunta, del lado de la preservación de la Patria, hay un discurso de conservación que históricamente habría sido tenido como "de derecha" y que aboga por la defensa de la cultura contra ciertos ataques de la progresía. Esos ataques van dirigidos a múltiples flancos, desde la familia tradicional, la infancia (con todo lo que eso conlleva), hasta la propia identidad de los pueblos. La batalla consistiría en la preservación de ese acervo cultural, como patrimonio intangible común. El éxito o el fracaso dependerá del denuedo con el que emprendamos esa lucha y el fervor que demostremos en la batalla.

 

-Persiste la duda sobre los contendientes de esta batalla. De un lado estaría una derecha muy variada y disímil, incluso contradictoria a veces. ¿Y del otro? ¿Cuál sería el adversario en concreto?

 

-Iribarne: En el plano cultural el adversario es el "retroprogresismo". Progresismo, porque comulga con todos los mitos igualitaristas y mesiánicos difundidos en la vida social desde el siglo XVIII. "Retro" porque ya la historia de nuestro tiempo ha demostrado suficientemente que el progreso que invoca no lleva a una sociedad más humana sino a una más pobre y más bárbara. En materia política coyuntural ese adversario puede fragmentarse en actitudes variadas, pero reacciona al unísono cuando una empresa de regeneración cultural-política asoma en cualquier parte del mundo.

 

-Romero Moreno: Si tuviéramos que reducir a una expresión sencilla cuál es el adversario, yo diría que es el progresismo post-moderno en lo cultural y el globalismo político-económico en las relaciones internacionales. Ese adversario aspira a una "aldea global" que acabe con las religiones históricas (sobre todo con la católica) y con las soberanías nacionales. Sólo resta ver cuál de sus dos vertientes es la que termina por imponerse: si la neoconservadora, según la cual el Nuevo Orden Mundial debe tener a los EE.UU como potencia hegemónica, defensora de la democracia global y de los derechos humanos según el "american way of life"; o si será la progresista, apoyada más en los organismos internacionales (sobre todo la ONU) y fundaciones privadas pretendidamente filantrópicas, que aspira más a una especie de Estado de Bienestar a nivel planetario, a una religión panteísta y ecologista universal y a una concepción claramente relativista de la democracia. Esta última vertiente se presenta como más "atractiva" para la mentalidad actual, como se puede comprobar viendo la adhesión que tienen en general los 17 objetivos del Milenio 2030 de la ONU.

 

-Carena: Adversarios hay en un partido de fútbol, o una contienda electoral. No me gusta inquietar, pero aquí debemos hablar de "enemigo", y ese enemigo ya ha dejado incluso de ser la izquierda para pasar a ser el "progresismo" en todos sus órdenes. Un progresismo que, paradójicamente, nos ha retrotraído, más allá de su prédica, a un estado de salvajismo en el que el incesto y la pederastia entran en el debate, como así también el exterminio de los nonatos, quienes se encuentran en el más alto nivel de indefensión intrauterino a través del infanticidio que supone el aborto.

 

Ahora bien, el enemigo, que es como debe ser llamado, es bastante más homogéneo en su pensamiento y en su accionar por dos motivos: 1) posee un discurso instrumentado, quiero con esto decir, no es una agenda espontánea, sino articulada desde arriba, por actores que poseen intereses muy definidos y que invierten millones en fijar dicha agenda en el aparato mediático-institucional y 2) el aparato de propaganda alinea a un conjunto de personas que podemos decir son neutrales, llevados por la corrección política, también llamado "buenismo" de centro o "centrismo bienpensante", que por cobardía, comodidad o mera hipocresía, mantiene un pusilánime silencio cuando piensa en contra de la progresía, y repite las vociferaciones mediáticas cuando su pensamiento, condicionado, coincide con la mencionada agenda. La batalla, justamente, consiste en hablarle a ese público neutral, silencioso o silenciado, y brindarle herramientas para que despierte y se dé cuenta que la progresía va por ellos (contra ellos) y por sus hijos.

 

-Villarruel: La izquierda dentro de su abanico político tiene expresiones que reivindican lo que conocemos como comunismo y sus derivados, pero también incluye a su vanguardia que es el progresismo, a la que resulta difícil vincularla como un derivado de los crímenes de Stalin, Trotsky, el Che Guevara o Firmenich, pese a que hábilmente evita criticarlos. Más allá de que no hay uniformidad en todas las expresiones de la izquierda, sí hay un acuerdo respecto de los temas a instalar o defender y en eso aventajan en mucho a la derecha que todavía no llega a una visión mínimamente común. La derecha argentina no supo avanzar de manera eficaz hacia una construcción donde imperen las leyes y la Constitución, no pudo dotar de mística y epopeya su propia visión, ni logró hacer masiva su mirada histórica o sus expresiones culturales y hoy se enfrenta a la agónica desaparición de sus valores que en nuestro país son abiertamente combatidos por el oficialismo con la aquiescencia de la oposición.

 

EL GANADOR

 

-Al día de hoy parece evidente que el "progresismo" ganó la batalla cultural. ¿Por qué cree que sucedió eso? ¿Ayuda entender las razones de ese triunfo?

 

-Iribarne: Con el tiempo, en la longue durée, podremos confirmar o no ese resultado. Por ahora parece difícilmente discutible. Entiendo que la razón fundamental es la indiferencia de la gente de derecha por el conflicto cultural. Porque sabíamos que las ideologías estaban erradas, en el sentido de que implicaban -todas- cierto grado de deformación de lo real, (pero) hemos hecho como si ellas no existiesen y no movilizasen vidas, pasiones y recursos. Los actores sociológicamente representativos de la derecha hasta se han avergonzado de reconocerse tales y han abandonado el poder cultural en manos de todas las formas de la izquierda. En la Argentina esto ha sido claramente visible, por ejemplo, en la Universidad estatal a partir de 1955, primera etapa de la colonización radical-socialista, profundizada después de 1983 por el gramscismo, y ya en la década pasada por la deconstrucción de todas las formas de pensamiento propias de nuestra civilización que se desplegó en el período K. El resultado seguirá siendo éste mientras la derecha crea que solo la gestión económico-burocrática importa.

 

-Villarruel: Es fundamental conocer a nuestro adversario, estudiarlo, analizarlo, pero principalmente hacer la discusión necesaria sobre cuál va a ser nuestro ideario y cómo vamos a defenderlo. Si observamos a la izquierda en todas sus vertientes vemos diferentes tendencias que sostienen un acuerdo programático en puntos fundamentales por ejemplo: posición ante el aborto, LGTB, juicios de lesa humanidad, profusión de planes sociales, no reconocimiento de las víctimas del terrorismo, adhesión al régimen dictatorial de Maduro, estatización de empresas, etc. En el oficialismo por ejemplo está Alberto Fernández que se define progresista y reivindica a Alfonsín y también Cristina Fernández que reivindica a Belgrano y se identifica con un populismo de izquierda con aspiraciones a un capitalismo de Estado. Luego a la izquierda de la izquierda siguen otros grupos que representan otras tendencias más afines a la izquierda tradicional. Cambiemos por su parte, se identifica por su oposición al populismo de izquierda, pero en sus políticas incluye puntos propios de la izquierda, como la discusión del aborto o la causa LGTB, e incluye a representantes del progresismo como el ex concejal del Frepaso, Marcos Peña, o Elisa Carrió de la UCR. De alguna manera, casi todas las fuerzas políticas están entre el centro y la izquierda.

 

-Carena: Yo creo que vivimos en una era de post-verdad, de mendacidad programática. Se ha magnificado y sobredimensionado a la democracia, hasta ponerla en un pedestal sacro, al punto de que la gente cree que dar batalla en el terreno de las ideas, la convierte en poco tolerante o agresiva, cuando del otro lado se persigue en nombre del pluralismo y se censura en nombre de la libertad. El progresismo es un cáncer que se las ingenia para aparentar ser lo contrario de lo que es: es intolerante en nombre de la tolerancia, normalizador y prescriptor en nombre de la diversidad y el pluralismo, es elitista y supremacista en nombre del igualitarismo y absolutamente asesino en nombre de los más débiles y desamparados. Damos el Buen Combate cuando contribuimos a revelar su verdadero y perverso rostro.

-Romero Moreno: Me atrevería a decir que el progresismo ganó la batalla - o la está ganando- sobre todo por las siguientes causas: a) la crisis de la Iglesia católica (falso ecumenismo y diálogo interreligioso, moral de situación, teología progresista, teología de la liberación, crisis de Fe y de autoridad, colusión con el mundo de la corrupción económico-financiera, abusos sexuales, difusión de la homoherejía, etc.) sobre todo con posterioridad al Concilio Vaticano II; b) cierto tradicionalismo de corte integrista, mentalidad racionalista y moral casuística, incapaz de entablar un diálogo serio con cierta Modernidad, incluyendo el intento de convertirla a la Fe ; c) el fariseísmo como perversión propia de lo religioso dentro de la Iglesia Católica, como bien lo describiera entre nosotros el Padre Castellani; d) la deriva liberal dentro del protestantismo; e) el abandono de la filosofía política clásica, sobre todo Aristóteles, Cicerón y Santo Tomás de Aquino; f) la derrota de los últimos estados con ciertos rasgos cristianos y tradicionales a lo largo del siglo XX (Austria-Hungría, Prusia, Rusia, Italia, Portugal, España, Rumania, el Líbano, entre otros); g) el abandono de la batalla cultural por parte de cierta derecha puramente económica (defensora de la economía de mercado, no necesariamente de un liberalismo económico individualista), que reduce sus programas a un republicanismo más o menos clásico y a un capitalismo con mayor o menor intervención del estado según los casos, pero que deja en manos de las izquierdas todo lo relativo a los valores, la cultura, el arte, etc..

 

La derecha y sus significados

Varios de los entrevistados expresaron disconformidad con el uso del término "derecha". Victoria Villarruel lo considera un anacronismo "porque actualmente la derecha o la izquierda no significan lo mismo que antes". "La monumental revolución tecnológica de las últimas décadas -señaló-, junto con la caída del Muro de Berlín terminaron por desbaratar la derecha capitalista y la izquierda tal como las hemos conocido".

 

Villarruel cree que la izquierda se actualizó "acompañando el tiempo histórico", mientras que el paradigma de la derecha "quedó congelado". "La derecha no evolucionó políticamente en la misma medida. En consecuencia, sólo alcanza con rotularla como fascista, para ser asociados con Mussolini o con el mismo Hitler", advirtió.

 

Miguel Angel Iribarne entiende que, yendo a las raíces antropológicas de las actitudes políticas, "la derecha aparece como una afirmación franca de lo recibido, a partir de la cual se pueden ensayar las correcciones o las mejorías incrementales que las circunstancias históricas reclamen".

 

"Inversamente, la izquierda expresa una posición apriorística crítica, un no a la realidad per se que se escuda en el rechazo a sus vicios -acotó-. Por eso la derecha ve más. Por eso puede comprender las mismas razones de la izquierda, mientras la contrapartida no se da. De allí que las reformas sociales concretas, las que han beneficiado de veras a los menos poderosos, han sido realizadas o promovidas modernamente por hombres procedentes de la derecha, desde Bismarck hace ciento cincuenta años en adelante".

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09.08.2020

Pensar la batalla cultural desde posiciones tradicionalistas, conservadoras o nacionalistas equivale en muchos casos a discutir la viabilidad de soluciones políticas que acompañen esa disputa. Al mismo tiempo, ese ejercicio invita a buscar modelos de combates similares en la historia que hayan tenido resultado exitoso. Esos y otros temas aparecen en esta segunda y última parte de la entrevista conjunta a Miguel Angel Iribarne, Victoria Villarruel, Fernando Romero Moreno y Lucas Carena.

 

-El éxito en la batalla cultural sigue siendo esquivo para la derecha, al menos en lo general. Pero hay y hubo excepciones. ¿Ve algún modelo en el pasado o el presente que sirva de orientación?

 

-Carena: No hay lamentablemente fórmulas para encarar el combate. Hay fuentes, desde luego, muy buenas y muy vastas, no necesariamente coincidentes entre sí, que aportan un valioso material y que deben ser puestas en debido contexto. La desconfianza del aparato institucional educativo es fundamental, no confiar en lo que se enseña en las universidades es prioritario. Pero esto no nos debe llevar al ostracismo o a no profesionalizarnos; al contrario, debemos ocupar espacios, inmiscuirnos en el aparato institucional y transformarlo desde adentro. De suma importancia resulta, por ejemplo, producir lo propio. Yo por ejemplo, escribo, hablo, no sólo busco nutrirme de un pensamiento alternativo, sino también producirlo. No estoy exento de error, pero el ejercicio mismo de producir propias ideas, se hace imitable.

 

-Villarruel: Tal como conocemos hoy la batalla cultural no veo referentes, porque este fenómeno se ha dado principalmente en la modernidad y, luego de (Antonio) Gramsci, podría rescatar políticos o individuos que han sido ejemplos con sus vidas o quehacer, como (Carlos) Sacheri o (Jordán Bruno) Genta en el campo de lo filosófico. Pero si tuviera que decir quién encarnó eso en la vida política diría que Perón es quien mejor comprendió la necesidad de minar todos los órdenes del quehacer ciudadano con una visión política. Es quien llevó adelante un movimiento que abarcó lo estudiantil, sindical, político, económico, y lo llevó a una dimensión de la cual, a favor o en contra, seguimos hablando hasta el presente.

 

-Romero Moreno: Aunque no sea mi ideal de máxima, creo que el fenómeno de la "rebelión conservadora" en los EE.UU, posterior a 1945 hasta la fecha, es un referente que siempre me ha cautivado. La confluencia de tradicionalistas, conservadores y liberales clásicos (incluyendo a los paleo-libertarios, y excluyendo a neoconservadores y a libertarios libertinos) en torno a la defensa de los valores tradicionales, un gobierno limitado y la economía de mercado, y teniendo como enemigo al progresismo en todas sus vertientes, es digno de ser estudiado. De esa paulatina confluencia fueron surgiendo revistas como National Review (al menos hasta fin de los "80), Modern Age o The American Conservative; instituciones académicas como Thomas Aquinas College o Christendom College; políticos como Barry Galdwater, Ronald Reagan, Pat Buchanan o Donald Trump, y pensadores como Richard Weaver, Russell Kirk y John Senior. En fin, una "contrarrevolución cultural" de la que debemos aprender mucho los hispanos y latinos.

 

-Iribarne: Por lo pronto, en países como Estados Unidos Francia, Italia, Europa Centro-Oriental, entre otros, el vigor de las escuelas culturales correspondientes al arco que va del centro hacia la derecha es incuestionable. Paralelamente, el hastío de la sociedad civil con las clases políticas retroprogresistas se hace día tras día más notorio, generándose el fenómeno que el periodismo habitualmente clasifica como "populismo de derecha". Si estos procesos confluyeran, fecundándose y corrigiéndose recíprocamente, dejarían de ser excepciones para convertirse en una de las tendencias especialmente gravitantes en los escenarios futuros.

 

LA POLITICA

 

-Es habitual buscar un correlato político de la contienda cultural. ¿Piensa que esa relación es necesaria o puede soslayarse?

 

-Romero Moreno: Absolutamente necesaria. Sin estructuras políticas que ayuden a la formación de una comunidad virtuosa, que respete su tradición y sea consciente de su misión, es imposible dar y ganar la batalla cultural. A su vez, sin esta última, el mero hecho de ocupar cargos de gobierno conduce a poco y nada, pues en un divorcio entre lo que se llama la sociedad civil y el Estado, el que lleva todas las de perder es el Estado. En consecuencia, hace al bien común político que se libre de modo adecuado y digno la batalla cultural, sin descuidar la estrictamente política, que incluye la electoral.

 

-Carena: Creo que lo que existe es una tensionalidad entre la incorrección política y la obtención de votos. El discurso jugado, políticamente incorrecto, incluso allí donde pueda estar equivocado o parecer confrontativo, es un discurso transparente, que va en contra de la hipocresía de la politiquería que no habla de los temas de fondo, que no se juega por nada, que quiere quedar bien con Dios y con el diablo. El discurso incorrecto, no es bifásico, no busca sumar por la suma misma. Y los pueblos, hartos de la vacuidad temática electoralista, empezaron a mirar con buenos ojos al que se la juega. El problema es que luego la politiquería se apropia de este recurso (como una fórmula que funciona) y busca aparentar la incorrección política, sobre todo en figuras nuevas, emergentes, para volver a acercarse a ella en la medida que gana adhesiones y suma seguidores.

 

-Villarruel: La relación de identidad afectiva que desarrolla el líder con el hombre masa no pasa por la razón. Esa relación es independiente del voto. Apoyará pase lo que pase, porque hay una atadura que excede lo racional. Pero también están los que militan y lo hacen por un sueldo, es decir consagran su esfuerzo a sostener un líder siempre que haya una paga o cargo público que retribuya. Actualmente, encontramos estas dos tendencias de personas frente al político, el que desarrolla una relación afectiva y el que ve esto como un medio de subsistencia. No deberíamos generalizar, hay matices, por supuesto. Lo conveniente en realidad sería que la lealtad fuera al país y a un proyecto de país, más que a personas determinadas.

 

-Iribarne: En lo que usted llama la contienda cultural existen muchas dimensiones y otras tantas vocaciones. Pero de ninguna manera puede excluirse a priori el interés nada menos que por los efectos políticos de semejante contienda. Restablecer el "sentido común" de la sociedad no puede separarse de lo que actualmente tiende a denominarse metapolítica.

 

OTRAS EXPERIENCIAS

 

-¿Hasta qué punto las experiencias que desembocaron en Trump, Bolsonaro o Vox, por citar algunas recientes, están en condiciones de ser imitadas? De ser así, ¿deben imitarse?

 

-Villarruel: Bolsonaro, Trump y VOX son experiencias únicas que responden a la necesidad de una clase dirigente y a una sociedad determinada que en general no está conforme con los resultados de los gobiernos de izquierda. En la Argentina antes de intentar copiar esas experiencias se debería dar una discusión acerca de qué es la derecha, cuáles son los valores actuales que va a defender y cómo lo va a hacer, toda vez que una gestión política no se trata únicamente del líder. Casualmente, fueron estas inquietudes las que me llevaron a participar el año pasado del proceso eleccionario de VOX en España, donde estuve acompañando a sus dirigentes principalmente, a Javier Ortega Smith, con quien nos conocemos hace mucho. Allí pude ver la profesionalidad de VOX en el planteo de las ideas, en la forma de difundirlas, en el respeto de cada uno de sus referentes por los restantes en este cuarteto que funciona sincronizadamente y que sigue sumando líderes a nivel nacional y autonómico. Aquí todavía seguimos esperando un líder y la realidad es que lo que hace falta es un equipo al que lleguen los mejores, los más capaces, los que tengan fojas más intachables y los que sean patriotas. Porque la política debe dejar de concebirse como una forma de ascenso social o de agencia de colocaciones laborales y más como un servicio a la Nación a la que uno pertenece.

 

-Iribarne: Creo que las figuras y partidos políticos a los que alude resultan para nosotros más significativos por lo que expresan o, si se quiere, por aquello a lo que dan voz que por las características peculiares de cada uno de esos líderes y estructuras. Lo mismo vale para Marine Le Pen, Matteo Salvini, Giorgia Melloni, Andrzej Duda, Viktor Orban, etc. Son ofertas político-electorales que sintonizan con una demanda social que yo calificaría de derecha popular, la cual de otro modo hubiese quedado al margen del sistema político. Creo que la acción cultural a que nos referimos en esta nota debe tender, precisamente, a cimentar el vínculo entre un amplio sector de la población hasta hoy despreciado o maltratado y quienes demuestren condiciones para interpretarlo. Más aún: debe apuntar a que ese vínculo no desemboque en políticas meramente reactivas, sino proactivas.

 

-Romero Moreno: Algunos amigos consideran que se trata de una "falsa derecha" o de una "derecha controlada" por el globalismo. Es posible que haya algo de eso. Yo las veo, en línea de principio, como fenómenos positivos, como una revuelta en favor del sentido común que forma una "ola conservadora antiglobalista", todo lo confusa y heterogénea que se quiera, pero con muchos aspectos positivos. Cada experiencia, es sin embargo, distinta en cada nación. En tal sentido, no puede ser imitada, salvo en sus grandes rasgos. Pero creo que se pueden afianzar vínculos a nivel global, aprender de ciertas estrategias, apuntalar los valores que nos unen, entre otras cosas. En el caso de la Argentina, es importante que se forme un Frente Nacional que, o bien actúe como un tercer partido frente a los otros dos más dominantes (por el momento Juntos para el Cambio y el Frente de Todos) condicionándolos, o bien crezca y termine siendo el Partido de una Derecha Nacional frente a otro claramente de centro- izquierda. Ese Frente Nacional no debe ser un partido de centro, "buenista", sin enemigos a la izquierda o con miedo a los centros financieros de poder global. Debe ser un Partido que encarne los valores fundacionales y tradicionales de la Patria, tanto de la Patria Antigua que hunde sus raíces en el siglo XVI y de la cual recibimos religión, idioma, cultura, instituciones políticas, etc., como de la Patria Nueva surgida de la Independencia, de la cual nació el Estado Nacional argentino, con sus más y con sus menos, y que tuvo un cierto Proyecto Nacional compartido hasta 1983.

 

-Carena: En parte conforman esa expresión de hartazgo que mencionaba antes. Si bien y con matices, estas expresiones son el emergente que confirma el orden internacional en decadencia, también son la versión moderada y más amigable de los poderes fácticos que hoy dominan el mundo. Yo hace no mucho titulé un video "Mucho cuidado con los nacionalismos de importación" refiriéndome al tema. No estoy diciendo, desde luego, que no haya la más mínima genuinidad en estos actores, o que sean meros títeres para engañar (aunque no lo descarto). Pero sí que, si desarrollamos un proyecto programático, ya sea en lo político o en la batalla cultural, deberá ser por confrontación contra el progresismo globalista, no por imitación de experiencias foráneas, porque en ese caso estaremos contrariando nuestra propia lógica, practicando un nacionalismo y un soberanismo importado. Así que creo que la respuesta es que de esas experiencias hay que aprender, no imitar.

 

Posibles efectos de la pandemia

 

La pandemia y las reacciones estatales que generó irrumpieron como un factor imprevisto que desconcierta al planeta. ¿Influirá también en el desarrollo de la batalla cultural?

 

"No lo dudo -considera Fernando Romero Moreno-. Más allá de si este virus fue inducido o no, de si las medidas tomadas fueron las más prudentes o podrían haberse tomado otras, creo que la aparición del covid-19 ha sido aprovechada para realizar la primera gran experiencia de control a nivel planetario de la población y con éxito".

 

Y las consecuencias de ese éxito se presentan sombrías. "Estamos ante el peligro de un totalitarismo global en nombre de nuestra salud y de la igualdad -advierte-, el gran mito de las izquierdas en todos sus matices. Tocqueville y Donoso Cortés lo vieron claro en el siglo XIX".

 

Victoria Villarruel cree "evidente" que los tiempos políticos "han acelerado una gran cantidad de cambios culturales, políticos y jurídicos". Al margen de la evolución de los hechos, en la Argentina se avizora un panorama de "fragmentación social, constante disminución de la clase media, reducción de las libertades fundamentales y una tendencia del Poder Ejecutivo a romper el balance republicano, junto con una economía de corte populista similar a la de Maduro".

 

Para Lucas Carena nos hallamos "ante un globalismo en ocaso, un mundialismo agonizante que está dando manotazos de ahogado viendo su propio desmoronamiento". Al mismo tiempo, "se ha vuelvo más peligroso que nunca porque está dispuesto a hacer cualquier cosa para sostenerse". De ahí que sea "muy conveniente una pandemia que obliga a los pueblos a alinearse y a rendir pleitesía a organizaciones muy desprestigiadas, como la misma OMS".

 

"Los gobiernos serviles y los organismos internacionales -apunta Carena- han hecho todo mal para evitar esta pandemia (si es que no la han generado) y todavía hostigan a los pueblos impidiéndoles trabajar, circular e incluso opinar en disidencia, cuando son ellos los que deberían estar pidiendo disculpas y dando explicaciones de su incompetencia e irresponsable falta de previsión. Yo creo que habrá cambios, que algunas cosas no serán nunca más iguales. Dependerá de nosotros que esos cambios sean en favor de nuestra libertad o incrementen nuestro sometimiento".

 

Por último, Miguel Angel Iribarne entiende que el ascendiente logrado por los científicos sobre las decisiones políticas "nunca ha sido tan alto", lo cual "podría resultar una fuerza a favor del cosmopolitismo y de una profundización de la globalización". En paralelo "la gente se vuelve hacia sus respectivos Estados nacionales en busca de protección; e incluso, por debajo de ellos, proliferan las fronteras ad hoc entre regiones, provincias y aun comunas". Algo comparable al estado de cosas "digno no ya de la plenitud del Medioevo, sino de las edades oscuras que lo precedieron". "Tengo para mí que ni el sistema capitalista ni la sociedad global van a desaparecer (¿qué los reemplazaría?), pero sí que en su seno se producirán reacomodamientos, pulseadas e innovaciones que harán que esta época sea cualquier cosa menos aburrida", finaliza.

 

UNIVERSIDAD PARA LA DEFENSA

 

https://drive.google.com/file/d/1W5WusWlfMvQGkcPWF_1ffeEQFuCOSZNn/view

lunes, 10 de agosto de 2020

DEBATE SOBRE EL DESARROLLO NUCLEAR

 


por Antonio Rossi

Informador Público, 9-8-20

 

Eclipsado en los últimos meses por el avance del coronavirus y la crisis económica que ha afectado negativamente a casi todas las actividades productivas y los ingresos familiares, el sector nuclear argentino ha vuelto ser motivo de debate y análisis entre los especialistas y profesionales del área energética.

 

Esta vez las miradas y contrapuntos se focalizan en las acciones y medidas que debería adoptar el actual gobierno que encabeza Alberto Fernández respecto de la futura construcción de Atucha III, la cuarta central atómica del país.

 

El proyecto nuclear quedó sobre el tapete con la entrada en escena del “master plan” denominado “Plan Federal Quinquenal de Expansión de Obras de Infraestructura Energética” que difundió la Secretaría de Energía comandada por Sergio Lanziani.

 

Dicho plan quinquenal plantea un ambicioso programa de obras destinado a potenciar el sector energético con tres grandes iniciativas: la ampliación de la red nacional de transmisión eléctrica, el tendido de un nuevo gasoducto que iría de Vaca Muerta hasta el sur de Brasil y la construcción de la usina nuclear de Atucha III mediante un convenio con China.

 

La nueva planta de uranio enriquecido aportaría 1.200 MW de energía y demandaría una inversión total de 7.900 millones de dólares financiada por el Gobierno y empresas de China.

 

El proyecto de Atucha III -que elevaría en un 68% la capacidad de generación del sector nuclear- se basa en los siguientes puntos centrales:

 

--La encargada de la ingeniería, la provisión y construcción de la central mediante un contrato EPC sería la empresa China National Nuclear Corporation (CZEC).

 

--La central es del tipo Hualong-Once PWR de última generación y el contratista deberá localizar el 40% del costo del EPC para asegurar la participación de proveedores nacionales de bienes y servicios.

 

--El plazo de ejecución sería de 99 meses con una vida útil de la usina de 60 años.

 

--El costo de la obra se cubre con un préstamo chino por el 85% del total y un aporte local del 15%. La tasa del financiamiento en dólares sería Libor más 2,75%. El repago del crédito está previsto al final del periodo de construcción en 24 desembolsos semi anuales de capital e intereses.

 

--Las obras permitirían la creación de 7000 puestos de trabajo directos durante el pico de construcción (73 millones de horas-hombre) y 500 empleos de calidad durante la etapa de operación.

 

Según el “master plan” de Lanziani, la negociación del contrato EPC está prácticamente cerrada y solo restaría acordar dos puntos que hacen a la máxima limitación de responsabilidad del contratista y el monto máximo de las penalidades.

 

Tras la aparición del megaplan, el Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO) -que agrupa a especialistas, académicos y ex reguladores que tienen como objetivo “la construcción de un sistema energético soberano que ponga la energía al servicio de la población y la Nación”- salió a plantear sus objeciones a la iniciativa oficial que centraliza el desarrollo nuclear solo en la construcción de una usina de uranio enriquecido con tecnología china y deja de lado la opción de una central tipo Candu de uranio natural para la cual Argentina está más capacitada y cuenta con más recursos humanos, técnicos y financieros.

 

Por medio de un documento de trabajo, el IESO advirtió que “sería una decisión grave para las capacidades soberanas de Argentina en el futuro mediato volcarse únicamente a la construcción de una central de uranio enriquecido, cancelando así el uso de sus capacidades de ingeniería, construcción, montaje y fabricación de componentes e insumos, incluyendo el agua pesada y el combustible para la generación nuclear con uranio natural, con la consecuente desaparición de estos activos en los que se invirtió tanto esfuerzo y dinero a lo largo de más de 50 años”.

 

El documento -que surgió tras una reunión virtual donde participaron unos 30 expertos y ex funcionarios del área nuclear- puso de relieve las siguientes discrepancias y definiciones:

 

--El insumo fundamental para asegurar la provisión de energía nuclear no es el recurso uranio, base del combustible involucrado, sino el conocimiento. Para las centrales de uranio enriquecido, el recurso crítico es la tecnología de enriquecimiento. Y en el caso de la usina de uranio natural, el recurso crítico es la fabricación de agua pesada.

 

--La provisión de agua pesada es necesaria en gran escala al comienzo de la vida de la central de uranio natural, y luego en pequeñas cantidades de reposición a lo largo de su vida. La del servicio de enriquecimiento de uranio para la tecnología correspondiente, en cambio, es necesaria al menos cada 18 meses y, según el modelo de reactor, cada 12 meses.

 

--El carecer de la capacidad de enriquecer uranio somete, entonces, a las naciones que incorporen centrales de uranio enriquecido a una situación de dependencia, que se acentuará en la medida que las centrales nucleares vayan reemplazando a la generación térmica de fuentes fósiles.

 

--Argentina no tiene capacidad creíble de enriquecer uranio. La planta de Pilcaniyeu usa una tecnología cara y obsoleta, y su estado actual es dudoso pues se encuentra detenida desde 2016.

 

--Si bien China no participa en el núcleo de países que impulsan, desde el Grupo de Suministradores Nucleares, las políticas de limitación de la difusión de las tecnologías aludidas, no hay motivos para pensar que esté dispuesta a transferirla. Ya en 2015, los negociadores chinos descartaban de plano y sin lugar a discusión tal posibilidad.

 

Ante ese panorama, los técnicos del IESO consideran que lo más conveniente para el país sería avanzar con la denominada “Opción Nuclear 1 + 1” que consiste en la compra de la central china con las obras civiles cargo de empresas nacionales y el inicio, en paralelo, de la construcción y montaje de una central CANDU con una alta participación de componentes y mano de obra locales.

sábado, 8 de agosto de 2020

EL GOBIERNO RATIFICÓ EL ACUERDO CON CHINA

 


Por Martín Dinatale

Infobae, 8 de Agosto de 2020

El Gobierno acaba de promulgar la ley que en 2015 habilitó la instalación de una estación espacial de Beijing en Neuquén y que está manejada por la agencia China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) que depende del Ejército Popular chino.

 

Por pedido expreso de la administración de Xi Jinping, el presidente Alberto Fernández publicó ayer en el Boletín Oficial la resolución 30917/20 que estableció la ratificación del Tratado Internacional sellado durante el gobierno de Cristina Kirchner para instalar la polémica base de avistaje lunar chino que especialistas norteamericanos y de la Unión Europea aseguran que podría tener un uso dual: es decir, la exploración de uso pacífico al espacio y al mismo tiempo la eventual intercepción de satélites.

 

La promulgación de la ley aprobada en febrero del 2015 resulta llamativa no sólo porque se da casi con cinco años de demora sino porque fue publicada la misma semana en que el Banco Central renovó el swap de monedas con el Banco Central de China por USD 18.500 millones.

 

Con esa operatoria el BCRA mantiene en su poder una importante porción de sus reservas, cercana al 42%, y la Argentina ratifica a la vez el acuerdo político con China una vez cerrado el acuerdo con los bonistas de Wall Street por la deuda externa argentina.

 

Según señalaron anoche a Infobae altas fuentes de la Casa Rosada, la decisión de promulgar en el Boletín Oficial el acuerdo de la estación espacial con China fue por un pedido del gobierno de Xi Jinping que Alberto Fernández ordenó concretar de manera inmediata a la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra.

 

La resolución del Boletín Oficial sólo contempla la ratificación del acuerdo con China y establece el anexo de las 15 páginas que contemplaba el acuerdo de ambos países que aprobó el Congreso en 2015.

En su momento el tratamiento de esa ley desató una fuerte queja de la oposición porque el tratado le otorga a China una concesión de 200 hectáreas en la localidad neuquina de Bajada del Agrio, con una exención impositiva por 50 años, sólo le permite a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) el uso de la antena espacial una hora y 40 minutos diarios y el personal que maneja esa base es totalmente chino. No sólo eso, sino que dependen del Ejército Popular de China.

 

La decisión de Alberto Fernández de continuar el proyecto espacial de China en Neuquén no es novedosa. El ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Salvarezza, confirmó a Infobae en febrero de este año que “el acuerdo firmado entre Argentina y China en 2014, y refrendado por el Congreso en 2015, sigue vigente”.

 

No solo esto. El ministro que tiene bajo su órbita a la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) explicó que no estaba previsto ningún cambio en el programa con respecto al año pasado ya que “las actividades han seguido su curso de acuerdo a como se planificaron y en concordancia con los acuerdos firmados entre ambos países para el de la Estación”.

 

Detalles del acuerdo

 

La promulgación a destiempo de la ley podría responder a dos cuestiones elementales: un olvido propio de la dirigencia política argentina o bien la decisión de China de añadir en adelante algún otro componente técnico en la estación espacial que están previstos en el tratado.

 

Por ejemplo, el artículo II del Tratado bilateral prevé, entre otras cosas, que “las Partes alientan la cooperación para el desarrollo conjunto de vehículos espaciales; instrumentos para uso espacial; infraestructura terrestre para la investigación y el desarrollo de vehículos espaciales; la construcción y operación de estaciones terrestres para la recepción, seguimiento, telemetría y control de vehículos espaciales y los servicios de lanzamiento, seguimiento y control para satélites, asi como gestión y desarrollo de tareas en órbita”.

 

Y el punto 7 de de ese mismo artículo sostienen: que será viable “la cooperación en aplicaciones de satélites de telecomunicaciones, de navegación y de teleobservación”.

 

Anoche en la Casa Rosada aseguraban que se promulgó la ley en el Boletín Oficial por el descuido de las gestiones anteriores de Cristina Kirchner o de Mauricio Macri de ratificar por el Poder Ejecutivo la norma aprobada en el Congreso y que no hay nada extraño en eso. Aunque las fuentes consultadas admitieron que se trató de un pedido expreso de China.

 

Durante el gobierno de Mauricio Macri se continuó con el acuerdo sellado con China aunque se agregó un anexo para especificar que la estación espacial de Neuquén sea para uso pacífico y no militar. El ex ministro de Ciencia y Tecnología Lino Barañao amagó con dar mayor transparencia a las actividades que los técnicos chinos realizan en Bajada del Agrio y que se desconoce en detalle. Se evaluó enviar a la base de Neuquén a un grupo de legisladores, técnicos de universidades y periodistas para inspeccionar la estación de China pero nunca se logró concretar esa idea.

 

El Ministerio que conduce Salvarezza ratificó también ante Infobae un informe técnico que elevó la CONAE que sostiene que la base de Neuquén “tiene por objetivo el apoyo al Programa chino de Exploración de la Luna” y se encuentra en operación desde el mes de abril de 2018. Habrá que evaluar si legalmente correspondía ejecutar estas operaciones sin haber estado promulgada aun la ley.

 

El mismo informe al que accedió Infobae sostiene que la estación de Neuquén es una de las tres bases en el mundo (junto a otras dos que están en China) dedicadas exclusivamente a dar soporte terrestre a la misión Chang’e 4, que descendió en la cara oculta de la Luna.

 

Para el Gobierno brindar apoyo a la instalación de esa estación espacial en nuestro país “conlleva el beneficio de su uso por parte de nuestra comunidad científica para proyectos nacionales y/o en cooperación internacional, y ha abierto camino para nuevos proyectos espaciales a los que se sumará la Argentina”.

 

Según el informe de la CONAE este beneficio se orienta en dos direcciones: el uso para observación radioastronómica y para Telemetría, Telecomando y Control (TT&C) de misiones interplanetarias al espacio profundo.

 

También se aclaró que desde la puesta en marcha de su funcionamiento la base China en Neuquén “ya comenzó a realizar observaciones radioastronómicas por parte de investigadores argentinos, con el objeto de acercar esta tecnología de punta a la comunidad científica local y crear capacidades nacionales para su aplicación”.

 

Las objeciones

 

La CONAE compara las actividades de la estación de China en Neuquén con la antena Deep Space 3 de la Agencia Espacial Europea en Malargüe, Mendoza. Sin embargo, los técnicos de Estados Unidos y Europa aclaran que esa estación espacial de la Unión Europea responde a una agencia civil y no al ejército como en el caso de China.

 

Según dijo el Gobierno, en la estación de Bajada del Agrio hay personal de CONAE instalado permanentemente en el sitio y personal de esa Comisión concurre periódicamente a la Estación. También señalaron que “la CONAE es una entidad certificante ante la AFIP para la adquisición e importación de bienes y servicios por parte de CLTC, el organismo encargado de la red de estaciones terrenas de China, que opera la Estación”. Y aclararon que la cooperación de CONAE con CLTC se realiza “exclusivamente con fines pacíficos” de acuerdo con el Tratado de Naciones Unidas sobre los Principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio Ultraterrestre, incluso la Luna y otros Cuerpos Celestes (1967), del cual tanto Argentina como China son parte

 

El 13 de diciembre de 2018 la CONAE recibió la visita de la delegación china presidida por el Consejero Superior de la China Launch and Tracking Control General, Huang Quisheng, junto a representantes de Xi’an Satellite Control Center (XSCC), Beijing Aerospace Command Center (BACC) y Beijing Institute of Tracking and Telecommunication Technology (BITTT).

 

En ese encuentro los delegados chinos expresaron el agradecimiento a la CONAE por el apoyo brindado a la Estación de Neuquén. Luego la CONAE lanzó el primer “Anuncio de Oportunidad” para presentar propuestas científicas para el uso de la estación de observación del espacio profundo ubicada en cercanías de Bajada del Agrio.

 

Según se dijo, la iniciativa pondrá a disposición de la comunidad científica nacional la antena de 35 metros de diámetro y equipamiento asociado para proyectos de radioastronomía, geofísica, entre otras aplicaciones durante el período 2019-2021. Sin embargo, hasta ahora todo se mantiene bajo un fuerte hermetismo.

 

De hecho, en octubre del 2019 durante la reunión anual de la Comisión Permanente para el Desarme de la ONU se dio un cruce entre China y Estados Unidos, promovido inusitadamente por Argentina. Según consta en las actas de esa conferencia, a las que accedió este medio, y que se titulan bajo el rótulo "Prevención de una carrera de armamentos en el espacio exterior", la delegación argentina que encabezaba el embajador Carlos Foradori planteó la necesidad de acordar un programa de prevención y limitación a las estaciones espaciales por su eventual potencial para interceptar satélites.

 

Los delegados de Estados Unidos y el Reino Unido sostuvieron como “amenazas” el “atasco, cegamiento, colisión como arma” de los satélites interceptados desde bases espaciales. También hubo expertos de esos países que mencionaron el uso de la “guerra electrónica”, al evaluar que los satélites pueden verse afectados en su funcionamiento por el uso de rayos láser para dañar los sensores ópticos y la posibilidad de que se usen objetos espaciales de servicio por satélite para mover o dañar objetos espaciales.

 

Sin embargo, tras el arduo debate en Ginebra, China y Rusia se opusieron tajantemente a la propuesta argentina de ejercer mayores controles a las estaciones de avistaje lunar en el mundo y no se pudo concretar la idea.